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Visita papal: La corrupción como “pecado”

febrero 16, 2016

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Francisco implacable frente a la corrupción

Bernardo Barranco V.

Revista Proceso

Existe inquietud entre el gobierno y sectores de la jerarquía católica por los mensajes que posicionará el Papa Francisco durante su visita a México. Sobre todo inquietan las posiciones críticas que pueda expresar el Papa por los lugares que ha elegido, geografías marcadas por desigualdades, violencia, desesperanza y sobre todo corrupción. La presencia de Francisco en México convierte a nuestro país en el centro de la opinión internacional. Lo bueno y lo malo de nuestra realidad emergerá a nivel global.  Por ello, la clase política ha expresado preocupación por la imagen que se proyectará de México y por los contenidos críticos que dirá o insinuará el sumo pontífice católico.  La envergadura de Francisco, hay que subrayarlo, es de un líder mundial que goza de amplio reconocimiento. Por ello, la forma en que asuma sus discursos sobre nuestra circunstancia es motivo de intranquilidad.  A ello responde la presencia reciente de la canciller Claudia Ruiz Massieu en el  Vaticano, así como los pronunciamientos del nuncio Christophe Pierre insistiendo en que los planteamientos del Papa serán de paz y misericordia más allá de las críticas y reconvenciones. Pareciera que un sector de la jerarquía quiere una visita light, un encuentro más espiritual y armonioso entre el pueblo y Francisco.  Otros obispos, incluyendo al cardenal Rivera desean una visita más rigurosa que responda a los dramas de la realidad mexicana. Las condiciones del país y el talante del Papa argentino han creado diversas expectativas, quizá demasiadas,  una de ellas es el planteamiento de Francisco ante la corrupción.

El  libro que acaba de publicarse, “El nombre de Dios es misericordia”, Francisco conversa con Andrea Tornelli y expone duras consideraciones sobre el actor corrupto. Dice: “Hay que hacer una diferencia entre el pecador y el corrupto. El primero reconoce con humildad ser pecador y pide continuamente el perdón para poderse levantar, mientras que el corrupto es elevado a sistema, se convierte en un hábito mental, en un modo de vida… el corrupto es quien peca, no se arrepiente y finge ser cristiano. Con su doble vida, escandaliza”.

Uno de los grandes reclamos social a la clase política mexicana es la corrupción y el sistema de protección y escudos que han construido, que comúnmente le llamamos: impunidad. La corrupción política entendida como el abuso y mal uso del poder público para beneficio de un grupo, camarilla o personal. La corrupción como un mal endémico y estructural que han azotado a todo el sistema político mexicano.  Sin desenfreno,  sido adoptada por todos los partidos, las alternancias y diversas generaciones de políticos. La corrupción esta detrás de la violencia, la inseguridad y la protección a diversas formas del crimen organizado. Si bien hay un reclamo social ante este flagelo,  la propia clase política hace ordos sordos. Causó extrañeza y hasta indignación la justificación endeble que formuló el presidente Enrique Peña. Para él,  la corrupción es cultural. Y si esta patología es cultural entonces todos somos responsables porque la corrupción es de todos. Por tanto, la respuesta debe buscarse en la educación y los resultados podremos palparlos en el largo plazo con el paso de varias generaciones.

El papa Francisco, en cambio,  desde el inicio de su pontificado ha prestado mucha atención al cáncer social de la corrupción. En sus homilías matutinas,  ha  venido cuestionando la corrupción como un pecado grave de repercusiones insospechadas en el desarrollo de los pueblos. Durante su misa del 8 de noviembre de 2013, que presidió en Santa Marta, centró su reflexión en el pasaje bíblico del administrador deshonesto, cuya viveza fue alabada por su patrón. “Algunos administradores públicos, algunos administradores del gobierno tienen una actitud del camino más breve, más cómodo para ganarse la vida.” Agregó el Papa con un tono de desaprobación: “Quien lleva a casa dinero ganado con la corrupción da de comer a sus hijos pan sucio”. Por eso pidió a todos rezar por tantos niños y jóvenes que reciben de sus padres el pan sucio. “Ellos también están hambrientos, ¡hambrientos de dignidad”, insistió. Esta pobre gente que ha perdido la dignidad en la práctica de la mordida solamente lleva en sí, no el dinero que ha ganado, sino la falta de dignidad”, expresó.

La corrupción como alter ego de la cultura política mexicana es una excusa simplista y una salida agreste. Detrás de una explicación cultural, hay una justificación inaceptable porque  enmascara la red de complicidades que los políticos en el poder van construyendo. Se solapan y se protegen entre ellos; si uno cae, todos también. Y el drama de la corrupción parece no tener fondo ni fronteras, porque reina la opacidad las complicidades institucionales. Sólo los escándalos continuos nos revelan que la corrupción es sistémica y que la responsabilidad recae en los liderazgos de la sociedad. Afrontar la corrupción es admitir, efectivamente que existe especialmente en los actores que  conducen del país. Dicho de otra manera,  la mayor responsabilidad recae en las autoridades, en las instituciones de gobierno, en los dirigentes políticos y empresariales y en los medios de comunicación. Esta cultura del cochupo trasmina como un virus contagioso a las familias, a las empresas, las escuelas, las iglesias y las organizaciones de la sociedad civil. El problema se agudiza con el menosprecio de los dirigentes de los partidos políticos. El caso  Moreira, es un buen ejemplo.

Para Francisco la corrupción es una perversión de la forma de vida de las élites  que conduce a la sociedad a perder el respeto a sí misma, se fractura el sentido de la autoridad y de  la responsabilidad social. Los principales afectados son la propia sociedad así como las propias familias de los funcionarios, políticos, consejeros, legisladores, magistrados y administradores. “Y sus hijos, dice el Papa Francisco, quizás educados en colegios costosos, quizás crecidos en ambientes cultos, habían recibido de su papá, como comida, porquería, porque su papá, llevando pan sucio a la casa, ¡había perdido la dignidad! Esto es un pecado grave”. Francisco advierte,  primero se comienza en la corrupción con un pequeño sobre, pero después se convierte en una droga y la costumbre de la mordida se vuelve una dependencia. Sostuvo que si existe una “astucia mundana”, existe también una “astucia cristiana” de hacer las cosas, no con el espíritu del mundo, sino honestamente. ¿Quién paga la corrupción? La corrupción política y económica la pagan “los hospitales sin medicinas, los enfermos que no tienen cuidados, los niños sin educación, los jóvenes sin empleos, los ancianos sin cuidados, las madres solteras; en suma, los pobres.” ¿Cómo erradicar dichas prácticas? se pregunta Francisco en su homilía de junio de 2015: “El único camino para vencer la corrupción, para vencer la tentación, el pecado de la corrupción, es el servicio; porque la corrupción viene del orgullo, de la soberbia, y el servicio te humilla: es la ‘caridad humilde para ayudar a los demás’”. Sabiendo que la corrupción es un mal endémico en la clase política, ¿el Papa se atreverá a insinuarla en México? Quizá por ello, rehusó encontrarse con los políticos en el poder legislativo.

La complacencia clerical, simonía y poder

febrero 14, 2016

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La complacencia clerical, simonía y poder

Bernardo Barranco V.

A unos días de la llegada del papa Francisco a México, Aristegui Noticias y la revista Proceso han dado a conocer a la opinión pública una investigación periodística que narra cómo fue que Angélica Rivera logró anular su primer matrimonio religioso para poder casarse, posteriormente, con Enrique Peña Nieto, entonces gobernador del estado de México y ahora presidente de México. La investigación sostiene que el proceso de anulación del primer matrimonio de Rivera tuvo irregularidades emanadas de actos de confabulación clerical, en concreto la arquidiócesis de México es señalada. El reportaje incide en la visita del Papa porque en los documentos expuestos por los reporteros, consta que Francisco tiene conocimiento de esta trama de corrupción eclesiástica. El caso se entrelaza con abuso de autoridad de la arquidiócesis contra el sacerdote José Luis Salinas Aranda, a quien se le castiga indebidamente, porque pierde las licencias eclesiásticas, según el Tribunal Apostólico de la Rota Romana, uno de los tribunales de mayor jerarquía en la Iglesia. Aunque la respuesta de la arquidiócesis es que la anulación está bien fundamentada, diversos canonistas opinan lo contrario. Pareciera, entonces, que la responsabilidad recae en el tribunal eclesiástico local y en el canonista Alberto Pacheco Escobar, un clérigo conservador vinculado al Opus Dei. El vocero Hugo Valdemar quiere exculpar la responsabilidad del cardenal Norberto Rivera, al apuntar que en caso de irregularidades, el responsable es el vicario judicial Alberto Pacheco. Sin embargo, el canon 1420 del derecho canónico compromete al arzobispo en dichos arbitrajes ya que él forma parte de un solo tribunal. En suma, el reportaje indica a que las autoridades eclesiásticas complacieron la solicitud de la señora Rivera utilizando indebidamente artilugios y estratagemas canónicas para forzar la anulación de una boda eclesiástica, al parecer, debidamente realizada.

El caso tiene diversas y delicadas aristas. En primer lugar la complicidad de poderes que señala a la arquidiócesis como sujeto de diversas anomalías. La falta mayor es el mercadeado del sacramento del matrimonio para congraciarse con actores del poder. Se nos muestra con documentos, testimonios y revelaciones que estamos ante un penoso caso de comportamiento irregular por parte del clero mexicano que empaña no sólo la imagen de la Iglesia, sino los contenidos y autoridad moral del propio pontífice. Digámoslo de otra manera: hay una conducta de corrupción política y religiosa de la arquidiócesis. Recordemos que la corrupción es una patología que atraviesa todos los tejidos sociales de México, en especial sus élites, sean políticas o religiosas. Entre la jerarquía de la Iglesia y la clase política reina una peligrosa complacencia de favores y consentimientos subterráneos que hacen daño a una democracia dañada, porque dichas prerrogativas y concesiones se operan en rincones oscuros y a espaldas de la sociedad.

Existe una delicada tendencia de intercambios, apoyos y complicidades entre las cúpulas del clero con las del poder, sea empresarial o político. La doctora Soledad Loaeza sostiene que a partir de 1991, año de las reformas constitucionales en materia religiosa, la jerarquía católica ha descansado su posicionamiento social en el Estado. Es decir, sus iniciativas, agenda y sus incursiones públicas son soportadas y negociadas con la clase política mexicana. Dicho intercambio pareciera favorecer la conducción armónica de la sociedad así como la quimera que sostiene que con el respaldo de la Iglesia católica todo gobierno fortalece su legitimidad social. En realidad, ante falta de cercanía y aceptación popular, se opta por incorporar a la jerarquía católica como factor de gobernabilidad

En segundo lugar, hay un serio problema de fidelidad canónica y eclesial. Los afanes para congraciarse con el poder, tal como ocurrió con los procesos de Vicente Fox y Marta Sahagún, los actores religiosos caen en la mórbida simonía que tanto ha dañado a la Iglesia. Los testimonios marcan que el matrimonio católico entre El Güero Castro y Angélica Rivera fue debidamente realizado en la Iglesia de Fátima de la colonia Roma de la Ciudad de México el 2 de diciembre de 2004. Ni la misma Iglesia puede poner fin al sacramento del matrimonio, porque es un acto sagrado. A no ser que haya faltado un elemento esencial del matrimonio contemplado en el derecho canónico y, por tanto, no haya existido el mencionado sacramento. El acto de la nulidad o invalidación de un matrimonio en la tradición cristiana no es a capricho del juzgador ni del canonista. La Iglesia puede ejercer su autoridad en un proceso jurídico, ahí el tribunal eclesiástico se concreta a juzgar si el matrimonio en principio fue válido como sacramento.

El caso ya está en diversas latitudes del planeta. México se está convirtiendo en un foco de atención mundial y estas transgresiones serán nota. Si las irregularidades se confirman plenamente, la responsabilidad caería en el cardenal Norberto Rivera, quien pertenece a una generación ruda de actores religiosos. Los antecedentes no deben ser menospreciados. Sus mentores principales fueron nada menos que Marcial Maciel y Girolamo Prigione, quienes gozan del más absoluto repudio dentro y fuera de la Iglesia. A escala internacional, el cardenal Rivera tuvo el amplio soporte de Angelo Sodano, el poderoso secretario de Estado del papa Juan Pablo II. También hoy señalado como actor corrupto dentro de la maltratada curia romana. Además de los trabajos de Nuzzi y Fitipaldi, en el llamado Vatileaks II, está el trabajo de Jason Berry recogido en el espeso libro Las finanzas secretas de la Iglesia, que demuestra los millonarios beneficios que favoreció Sodano a su sobrino en las operaciones inmobiliarias que realizaron diferentes diócesis estadunidenses ante la necesidad de pagar indemnizaciones a víctimas de curas pederastas. Hay escuela, pero también consecuencias. Norberto Rivera con este gesto de congratulación, está arriesgando el sacramento del matrimonio y lo está llevando de manera innecesaria a un acto de Estado. Sigue abonando su propio desprestigio como un tobogán sin fondo; pero sobre todo involucra peligrosamente al mismo pontífice. No sólo lo implica, sino que lo deja en situación de vulnerabilidad durante su visita.


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El papa Francisco ante la Iglesia mexicana

febrero 12, 2016
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El papa Francisco ante la Iglesia mexicana
Bernardo Barranco V.

Francisco visitará un país quebrantado, con una economía débil, una conducción errática y sin reconocimiento social. Una clase política distanciada de la sociedad. El Papa podrá constatar un estado de ánimo agrietado por la violencia, la inseguridad y la impunidad. Mucho se discurre sobre los mensajes sociales que el papa Francisco emitirá, pero poco se discute sobre los contenidos propiamente religiosos que el pontífice promulgará a su Iglesia local y en especial a su jerarquía. No podemos pasar por alto que el propósito principal de la visita es fortalecer el posicionamiento católico y apoyar la agenda social y religiosa de la Iglesia católica mexicana. Esta es una parte medular de toda visita pontifical y un componente esencial de la geopolítica pastoral del papa Francisco. Por ello, nos proponemos delinear en esta entrega algunos de los rasgos de la actual circunstancia de la Iglesia católica en nuestro país. Y sin duda será un referente en los mensajes propiamente religiosos y pastorales de Francisco.

Iglesia conservadora. En primer lugar, hay que reconocer que la Iglesia mexicana es una de las más conservadoras de toda América Latina. Reacia para aceptar las renovaciones conciliares y, hasta los años 70 del siglo pasado, con un tufillo cristero y revanchista. Sin embargo, es de preocupar el pobre nivel intelectual y académico de muchos obispos, cuya formación ha sido, desde niños, predominantemente clerical.

Mexico se ha preparado recirbir a Francisco

Mexico se ha preparado recirbir a Francisco

Descatolicización de la fe. Si bien la caída de la cifra de católicos en México no ha sido tan dramática como en Brasil o algunos países centroamericanos, es importante destacar que en la década de los 70 había más de 95 por ciento de católicos, mientras para 2010 el Instituto Nacional de Estadística y Geografía arroja poco más de 83 por ciento. Sin embargo, hay otras estimaciones: el Centro de Estudios sobre la Iglesia Católica, de la Universidad de Georgetown, reporta en su investigación que entre 2010 y 2014 el número de personas en México que se dicen católicos alcanza 69.6 por ciento. En todo caso, el ascenso de otras Iglesias, en particular las pentecostales, es notable y el tono actual en el mercado de creencias es de una efectiva diversidad religiosa.

Iglesia mexicana clericalizada. Se ha perdido fortaleza en la dimensión laical y se ha impuesto acento clerical en las iniciativas eclesiales. Hasta los años 60 del siglo pasado la Iglesia mexicana contaba con vigorosas organizaciones seglares como la Acción Católica, que sólo su rama femenil adulta tenía cerca de medio millón de adherentes. En la actualidad la dimensión asociativa de los laicos está prácticamente extinguida. Existen movimientos vinculados a los Legionarios de Cristo y Opus Dei, pero son de élite y responden más a los intereses de la orden religiosa, que funciona como una secta dentro de la Iglesia. Lo mismo ocurre con el debilitamiento de muchas órdenes religiosas, masculinas y femeninas, que no sólo padecen la falta de vocación, sino la pérdida de identidad.

La Iglesia alcanzada por la violencia. México es, según la agencia Fides, el primer país en el mundo occidental con el mayor número de sacerdotes asesinados. En los recientes 25 años han sido perpetrados 51 atentados contra miembros de la Iglesia católica. La lista de clérigos que han perdido la vida de modo violento de 1990 a 2015 la encabeza un cardenal; incluye 40 sacerdotes, un diácono, cuatro religiosos, cinco laicos y una periodista católica. Tan sólo en lo que va de la administración del presidente Enrique Peña Nieto 11 sacerdotes católicos han sido asesinados.

Una jerarquía católica dividida. Desde hace décadas, la jerarquía católica no ha logrado cuajar un proyecto común de envergadura. Si bien se acentúa la diversidad, el episcopado carece de liderazgo, sea grupal o personal, que le aporte saldos satisfactorios. Ha predominado la confrontación de bandos y grupos que disputan la conducción y la representación de la Iglesia. Probablemente el cardenal Ernesto Corripio Ahumada fue el último actor aglutinador en el episcopado.

Fin de la generación Prigione. Es notable el debilitamiento de uno de los bloques de poder que en el episcopado alcanzó relevancia con la generación promovida por el longevo nuncio Girolamo Prigione, quien apostó por una Iglesia que se constituyera, en parte, del aparato de poder del Estado. El perfil de los obispos que promovió entre 1978 y 1997 tuvo notable vocación por el poder secular y llegó a ser predominante; en la actualidad está en decadencia. La mayor parte de los prelados están en retiro. Ahora prevalecen las promociones de los recientes nuncios Giuseppe Bertello y Christophe Pierre.

 

Declive del Cardenal Norberto Rivera

Declive del Cardenal Norberto Rivera

Debilitamiento del cardenal Norberto Rivera. Hasta la alternancia en el año 2000, Rivera encabezó el grupo más poderoso de la Iglesia católica mexicana, ligada a la línea Prigione. En su momento, llamado el club de Roma por sus fuertes vínculos a la curia romana. Para Norberto Rivera, poco a poco los soportes de poder se han ido desvaneciendo, especialmente sus dos principales mentores: el nuncio Prigione y la debacle de Marcial Maciel, así como el derrumbe en Roma de Angelo Sodano, el poderoso secretario de Estado de Juan Pablo II. También han caído en retiro aliados incondicionales, como Onésimo Cepeda y Emilio Berlié, entre otros. Cerca del retiro propio, el conservador cardenal Rivera ahora padece el pontificado reformador de Francisco.

La jerarquía católica merece una sacudida. Se ha acomodado con cierto confort con la clase política, al grado que ha perdido celo misionero y evangelizador. La politóloga Soledad Loaeza sostiene en sus investigaciones que la jerarquía se ampara y cobija bajo la tutela del Estado para proteger y posicionar su agenda religiosa. Para muestra, sus principales iniciativas han sido al amparo del Poder Legislativo, como la repenalización del aborto en 17 entidades en 2009 y la malograda reforma al artículo 24 sobre libertad religiosa en 2012, que pretendía introducir el catecismo en las escuelas públicas, así como una mayor participación política. Sin duda, Francisco tiene que marcar rumbo en un episcopado adormecido en la medianía y el conformismo. Esta es la otra agenda del Papa en su próxima visita a México.

El infructuoso “después” de las visitas papales

febrero 10, 2016

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El infructuoso “después” de las visitas papales
Dalia Villegas Moreno
Domingo 7 de Febrero de 2016

Cambio de Michoacán

De los Papas ya hemos oído mensajes duros, y nada ha pasado, señala Barranco Villafán.

¿Qué le han dejado a México las seis visitas papales?, se le cuestiona al especialista en temas de religión, Bernardo Barranco Villafán, a una semana de que el Papa Francisco llegue a Morelia; “los mensajes se evaporan, se les resbalan tanto a la clase política gobernante como a la jerarquía eclesial”, comentó, sin dejar de advertir, no obstante, que la que viene podría ser una visita “distinta”.

En entrevista con Cambio de Michoacán, el analista recordó que en las últimas cuatro décadas México ha tenido seis visitas papales: cinco de ellas del polaco Karol Wojtyla o Juan Pablo II, en 1979, 1990, 1993, 1999 y 2002, y en 2012 su sucesor Joseph Ratzinger o Benedicto XVI visitó Guanajuato. “De los Papas ya hemos oído mensajes duros, y nada ha pasado”, señala Barranco Villafán.

¿Qué queda luego de la efervescencia mediática?
“Lo que pasa después depende mucho de la propia sociedad; los planteamientos sociales que de manera fuerte han llegado a exponer los Papas se les resbalan a la propia jerarquía eclesial, acaso conmueve a unos cuantos. También a la clase política y a la élite gobernante, que piensa sólo en la legitimidad, en sacarse la foto de relumbrón; pero una vez que se va el Papa los contenidos se evaporan, se van”. A decir de Barranco Villafán, en esta séptima visita papal será crucial el contenido del mensaje y la forma en que se aborde; al referirse al diagnóstico que Francisco tiene de nuestro país, como un lugar aquejado por la corrupción, la impunidad y la violencia, según dijo a la prensa internacional hace seis días, consideró que son indicios de lo que el Papa podría venir a decir la próxima semana. “El Papa Francisco ha sido particularmente duro con el tema de la corrupción; ha señalado que un político y un gobernante corruptos llevan pan sucio a sus casas, y ese pan alimenta el espíritu de sus hijos, por lo que sostiene que los hijos de los corruptos tienen hambre de dignidad”. A decir del analista, es muy probable que en su mensaje el Papa Francisco haga referencia al tema de la corrupción, porque él sabe, apuntó, que ese tema es una de las vulnerabilidades de partidos, instituciones y toda la estructura del poder en México, incluida la Iglesia católica, lo que a decir de Barraco Villafán forma parte de una cultura patológica de nuestro país.

La jerarquía eclesial, en zona de confort.

En opinión del analista, el contenido de los mensajes papales ha sido “pasado por alto” por la propia jerarquía católica mexicana, que está “embelesada en una zona de confort; instalada en su relación con el poder”, de manera que ni lo que diga el Papa les conmueve para reivindicar sobre lo que pudiera cuestionarse de su tarea pastoral. Por esto, Barranco considera que el mensaje sustantivo del Papa deberá convocar a una mayor pastoralidad de la Iglesia católica en México, en cuyas cúpulas se han agudizado las diferencias y se ha atizado “el nerviosismo”, ya que hay quienes esperan que el argentino “hable fuerte” a la curia sacerdotal, mientras que otros rezan por un mensaje “color de rosa, a modo”.

Violencia en Michoacán, tema obligado -¿Se atreverá Francisco  a hablar sobre la violencia en Michoacán?
“No sólo por atrevimiento, me parece que el Papa Francisco eligió Michoacán por sus niveles de violencia, por eso mismo nombró a Alberto Suarez Inda como cardenal, porque él sabía que lo iba a necesitar en esta que es una de las zonas más calientes del país en materia de inseguridad; en esto en Michoacán, el crimen organizado y los autodefensas son tema obligado”.

Este texto ha sido publicado en el sitio Cambio de Michoacán, en la dirección http://www.cambiodemichoacan.com.mx/nota-275270

Francisco I, el Papa más crítico; Juan Pablo II, el mejor; Benedicto XVI, el peor

febrero 10, 2016

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Francisco I, el Papa más crítico; Juan Pablo II, el mejor; Benedicto XVI, el peor
By Editor Delphos on 8 febrero, 2016
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El próximo viernes 12 de febrero el Papa Francisco I (Jorge Mario Bergoglio, Argentina, 1936) hará su primera visita a México, con lo cual serán siete las ocasiones en que un Sumo Pontífice esté en el país.

La visita papal será del 12 a 17 de febrero, en ese lapso el Papa recorrerá la Ciudad de México y los Estados de México, Chiapas, Michoacán y Chihuahua. En su paso por la capital del país el máximo jerarca de la Iglesia Católica Romana sostendrá diversos actos, entre los cuales destaca el encuentro en Palacio Nacional con el Presidente Enrique Peña Nieto, una misa en la Basílica de Guadalupe y la entrega de las llaves de la capital del país por parte del Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera.

En este tenor Delphos llevó a cabo una encuesta en vivienda a nivel Ciudad de México, con el objetivo de conocer las opiniones de los capitalinos respecto a la visita papal y el conocimiento sobre Francisco I. Al respecto, la gran mayoría de la población sabe el nombre del actual pontífice, con un 77%; mientras que quienes dicen no conocer el nombre resulta ser un 14%.

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Hasta la fecha, Juan Pablo II (Karol Wojtyła, 1920 – 2005) ha sido el Papa que más visitas ha realizado a suelo mexicano (1979, 1990, 1993, 1999 y 2002). Mientras que Benedicto XIV (Joseph Aloisius Ratzinger, 1927) sólo hizo una (2012) durante el tiempo que duró su pontificado.[1] Sumando la próxima visita de Francisco I, serán un total de siete. De esta manera, México es el país de Latinoamérica que más visitas papales ha recibido.

Al respecto, Delphos preguntó a los capitalinos, independientemente de profesar o no alguna religión, por el conocimiento de alguno de los tres últimos Papas. Juan Pablo II resulta ser el Papa más conocido entre los capitalinos, con 95%; le siguen Francisco I y Benedicto XVI con 86% y 85% respectivamente.

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En este mismo sentido, Delphos preguntó acerca de la opinión que se tiene de cada uno de ellos. Se observa una tendencia que favorece a Juan Pablo II, de quién se tiene un 85% de opiniones favorables. Le sigue Francisco I, con un 72% de opiniones positivas. Mientras que Benedicto XVI, tiene sólo un 60% de opiniones de este tipo.

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Siguiendo con la valoración de los capitalinos hacia los últimos tres Papas, Delphos preguntó la opinión sobre ellos considerando diferentes rubros. En este ejercicio Juan Pablo II obtuvo los porcentajes más altos en tópicos como: “El “mejor”, 77%; “el más honesto”, 71%; “el más inteligente”, 64%; y “el más cercano a la gente, 77%. Por su parte, Francisco I obtuvo el mejor porcentaje cuando se preguntó por “el más crítico” (43%). Mientras que Bendicto XVI tuvo los mayores porcentajes cuando se preguntó por: “el peor”, 52% y “el más controversial”, 41%.Papa

La diplomacia vaticana es considerada como una de las más importantes e influyentes a lo largo de la historia, por lo menos en lo que concierne a Europa y a América. El papel político que han jugado los Papas ha sido de importancia en la mediación de diversos conflictos, por ejemplo. A raíz del papel que históricamente ha desempeñado el Vaticano, Delphos preguntó a los capitalinos sobre su percepción acerca del espectro político en el cual ubicarían a los últimos tres Papas. Los porcentajes no muestran tendencias claras en la opinión de los capitalinos; ya que al momento de ubicarlos en algún arista de la geometría política Juan Pablo II, Benedicto XVI y Francisco I son ubicados por un 21%, 16% y 26%, de la población, respectivamente, como de Izquierda; mientras que los porcentajes que los ubican a la derecha oscilan en 44%, 45% y 35%, respectivamente.

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Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa el 13 de marzo de 2013, después de la renuncia de Benedicto XVI. Para desempeñar su pontificado se impuso el nombre de Francisco I, con lo cual se convirtió en el primer americano en ser elegido Papa. Aunado a esto, es el primer Papa no europeo desde Gregorio III en el año 741; además, también es el primer miembro de la Compañía de Jesús (Jesuita), en estar al frente de la Iglesia Católica.

En su reciente visita a Cuba y a Estados Unidos, en septiembre pasado, el Papa manifestó su intención de visitar México; sin embargo, esto no fue posible debido a que no sería posible visitar la Basílica de Guadalupe. Por lo que la expectativa de un futuro viaje a México creció considerablemente. En este sentido Delphos preguntó a los capitalinos qué tan necesaria consideraban la visita del Papá al país.

Aquí las opiniones se encuentran divididas, pues poco menos de un tercio dijeron que su visita es necesaria, con 29%; al contrario de un 38%, que considera su visita como innecesaria; mientras que para el 24% resulta ser irrelevante.

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Diversos analistas señalan que el actual Papa ha caracterizado su papado por “criticar el sistema económico mundial acusándolo de excluyente, empobrecedor y depredador de la naturaleza”.[2] Además, Francisco I, también ha opinado respecto a temas como la migración, el cambio climático, la corrupción y la violencia, además de algunos temas que no son comúnmente abordados dentro de la Iglesia. A razón de lo anterior Delphos preguntó cuál sería el mayor acierto que ha tenido el Papa Francisco I en su pontificado. Se considera que el ser crítico con la iglesia es uno de los mayores aciertos, con 19% de menciones; seguido por “tocar temas controversiales” y su papel como mediador en las relaciones Cuba-Estados Unidos, con 14% cada uno.

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A razón de los tópicos que ha abordado el Papa y la forma en la que lo ha hecho, Delphos preguntó acerca de los temas que debería tocar el Papa en su visita al país. Obteniendo que “Violencia” y “Pobreza” se posicionan como los dos más altos, con un 33% y 19%, respectivamente.

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México es uno de los países con más católicos en el mundo, razón por la cual se puede entender que la mayoría de la gente conozca quiénes han sido los últimos tres Papas. Juan Pablo II, al ser el primer pontífice que visitó México, también ha sido quién más ocasiones lo ha hecho, razón por la cuál es el más recordado, además de contar con las mejores opiniones en relación con Francisco I y Benedicto XVI.

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Respecto a la próxima visita de Francisco a México. Las opiniones de los capitalinos se encuentran divididas respecto a la necesidad de su próxima visita; no obstante hay una percepción acerca de él como una figura crítica al interior de la iglesia misma. Tal vez por ello es que se considera que en su próxima visita debiera hablar de temas como la violencia y la pobreza; temas que ha abordado en varias ocasiones.

Por último, queda claro que la percepción general entre los capitalinos respecto a las figuras Papales los coloca como personajes de derecha; sin embargo Francisco I es percibido como un padre con mayores tendencias de izquierda.

La próxima visita de Francisco I al país habrá de reafirmar las opiniones de los mexicanos y quizá, disminuir la brecha existente entre él y Juan Pablo II; ya que Francisco I también es considerado un Papa con carisma propio.

[1] http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/10/06/papa-francisco-visitara-mexico-en-2016-4450.html

[2] https://bernardobarranco.wordpress.com/2015/07/22/porque-el-papa-francisco-inquieta-a-los-conservadores/

Papa Francisco llega a un país herido

febrero 9, 2016

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Papa Francisco llega a un país herido
Bernardo Barranco V.

Proceso Edición Especial no. 52

El papa Francisco visita un país deprimido, con una economía aletargada que frustra las expectativas de millones de mexicanos, especialmente la de los jóvenes. Francisco tendrá contacto con un pueblo agobiado por la violencia y la inseguridad. Saludará a uno de los presidentes menos valorados y más criticados en la historia reciente del país. Y estará ante una clase política tan ineficiente como complaciente con su propia corrupción e impunidad. Como él mismo sentenciara a su amigo Vera en un e- mail privado: “la cosa esta de horror” refiriéndose a nuestra realidad.
Francisco llega al corazón de la temida “mexicanización”. El pueblo sin duda, se volcará ante un personaje porque está ávido de líderes auténticos. La aceptación y popularidad de Francisco en México se sustenta en que predica no solo los principios del evangelio sino que insiste en la dimensión ética y en la justicia social. Francisco recibirá el trato de un defensor de principios humanistas que contrasta con los débiles liderazgos seculares, ambiguos y de doble moral de los políticos mexicanos.
Francisco encontrará una generosa y jubilosa recepción de la población mexicana, que abarrotará las calles, explanadas y espacios en los que hará acto de presencia. A diferencia de los viajes de Juan Pablo II y Benedicto XVI, el papa Francisco contará con el interés y simpatía de amplios sectores católicos que se habían alejado de la Iglesia y de cierta cordialidad de aquellos segmentos intelectuales laicos que ven con simpatía sus posturas y actitudes. Por el contrario, la derecha católica, especialmente la recalcitrante, se mostrará expectante y cautelosa ante un pontífice del que recela.

Una agenda social
De la agenda del papa en México se desprenden temas cantados. Identidad, mexicanidad y culto guadalupano en la homilía de la Basílica. Derechos humanos y reivindicación de los indígenas en San Cristóbal de las Casas; familia en Tuxtla. Escenarios de la violencia y la condición de los jóvenes en Morelia; y migración en Ciudad Juárez. Por ello pensamos que el tema social será predominante en una visita pontifical largamente esperada.
Sin embargo, que no será una visita de protocolo ni de color de rosa. Por el contrario, muchos pronunciamientos serán incómodos para la clase política que hará oídos sordos y aplaudirá con mucho entusiasmo al Papa visitante. La administración del presidente tampoco la tendrá sencilla. El mismo Enrique Peña en su twitter ha resaltado los temas sociales que seguramente abordará Francisco. Si bien se ha notificado que el papa tomará contacto con intelectuales, obreros, empresarios, presos, indígenas, jóvenes y religiosos. Llama la atención que no esté contemplado ningún encuentro con víctimas de abuso sexual clerical ni mucho menos las víctimas de Maciel y de los Legionarios. El tema es uno de los silencios en la agenda de Francisco.

No han sido relaciones tersas

No han sido relaciones tersas

Vicisitudes entre el gobierno de Peña Nieto y Francisco
Hay que reconocer que las relaciones entre la administración de Peña Nieto y el Papa han atravesado por algunos contratiempos que conviene recordar. De inicio el presidente Peña quiso tender puentes sin éxito con el Papa utilizando el tema de la pobreza. Pensó impresionar con su proyecto y programas para combatir la pobreza. No lo logró. Ni el Vaticano ni el Papa se entusiasmaron, porque es una mala adaptación del proyecto brasileño contra el hambre. Dicho programa fue impulsado en su momento por el activista social Herert José de Souza conocido como Betinho católico muy reconocido, e implementado por el dominico Frei Betto, durante la gestión de Luiz Inácio Lula da Silva. Ambos se inspiraron en el también dominico Joseph Lebret, director del instituto Economía y Humanismo que tuvo gran auge en los años 60 del siglo pasado.
El segundo polo de tensión gira en torno a los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos. De manera inusual, el Papa se ha referido dos veces en audiencias públicas al trágico evento. En una de sus alocuciones insinúa la responsabilidad corrupta de las autoridades. Tmbién, envió al nuncio Christophe Pierre atender directamente a los padres, oficiar misa y decirles que el papa Francisco estaba con ellos. Incluso Newsweek en español, a fines de septiembre y siguiendo a Raymundo Riva Palacio, señaló que una de la razones por las que se atoró la visita a México, como antesala a la gira por Estados Unidos, fue que el gobierno mexicano no vio con agrado su intención de realizar una misa en la normal rural de Ayotzinapa.
Un tercer factor de incomodidad, es que la violencia imperante en el país ha alcanzado a la Iglesia. Tan solo en la administración del presidente Peña han sido asesinados 11 sacerdotes y cuatro de ellos en Tierra Caliente que comprende parte de Michoacán, Guerrero y Estado de México. Existe una honda preocupación porque México es el primer país en el mundo occidental con el mayor número de sacerdotes asesinados; el promedio en los últimos veinte años es cerca de 40.
Un cuarto punto de tensión: fue la filtración de un dicho de Bergoglio sobre la “mexicanización de Argentina”; en efecto, de manera sorpresiva la opinión pública conoció un e-mail personal de Francisco, en el que expresó al diputado argentino Vera su preocupación por el rumbo de violencia de aquel país sudamericano y pidió evitar la “mexicanización” de su país natal. La expresión del Papa caló hondo no sólo en las autoridades, sino en diversos sectores de la sociedad y de la clase política. Bergoglio revela a su amigo la fuente de su afirmación: los obispos mexicanos. “Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror”, dijo. La cancillería mexicana reaccionó con mesura, expresando “tristeza y preocupación” por la filtración pero ahí quedó el asunto.

Aquel polémico beso del presiente Vicente Fox al anillo papal

Histórica foto de aquel polémico beso del presidente Vicente Fox al anillo papal

Políticos confesionales
A diferencia de la visita de Benedicto XVI en 2012, ya no habrá el pretexto para limitar los contenidos y referencias político sociales que pronuncie Francisco en México. Como se recordará Ratzinger arribó en medio de un proceso electoral presidencial, y se acotaron la referencias que podrían tener un uso político. Francisco tendrá ahora la suficiente libertad para abordar a profundidad aquellos temas que considere necesarios.
La primera manifestación protagónica vino de los legisladores. Bajo el influjo de un repentino golpe de fervor religioso, los legisladores de San Lázaro y la Cámara de Senadores, emprendieron gestiones para obtener un encuentro con el pontífice. Incluso hubo querellas por la sede. El presidente del Senado, Roberto Gil Zuarth, declaró que “se debe restablecer y fortalecer el diálogo entre la política y los hechos religiosos… Creemos que es un buen momento para que este diálogo fortifique no sólo nuestra visión de la política y de las políticas públicas sino también la esperanza de los mexicanos”. Dicho posicionamiento amerita un análisis. Y ante la pregunta de si la presencia del Papa era pertinente, respondió que era una visita de Estado, y agregó: “Hay que reconocer que más que un líder religioso el pontífice es un representante de un Estado”. Los legisladores no sólo zarandean la tradición laica, sino, por esnobismo, quieren emular a los congresistas estadunidenses. Lo curioso es que 13 años atrás, cuando el presidente Vicente Fox besó el anillo papa de Juan Pablo II, ante el alboroto provocado, los panistas justificaron que era una visita pastoral del papa y, por tanto, Fox ejerció su libertad religiosa para postrase ante el máximo representante de su Iglesia. Otra curiosidad: los obispos mexicanos objetaron la iniciativa legislativa.
Ya Eugenio Lira Rugarcía, secretario de la Conferencia del Episcopado Mexicano y coordinador de la visita, se había manifestado renuente ante la iniciativa para que Papa se presente ante el Congreso. Con sensatez el Francisco declinó la invitación. Es claro que el Papa Francisco es renuente a las presiones de los círculos de poder y sobre todo que su imagen sea usada o manipulada para legitimar algún grupo político de poder.
En el último lustro la clase política ha dado señales de “confesionalizarse”, amenazando la laicidad y una larga historia de separación de esferas entre las Iglesias y el Estado. Presenciamos diversos signos públicos que permiten observar las manifestaciones religiosas de políticos que antes permanecían en el ámbito privado; o estamos ante la impostura de una clase política cínica que quiere aparentar conducirse con una ética religiosa ante una ciudadanía que le reprocha excesos en el abuso del poder, impunidad y corrupción

Cardenal Norberto Rivera muy cómodo compartiendo con las élites económicas

Cardenal Norberto Rivera muy cómodo compartiendo con las élites económicas

Obispos en zona de confort
Francisco va a encarar un episcopado adormecido y hasta pasivo frente a sus reformas. El Papa demanda una mayor pastoralidad y empeño misionero. El episcopado mexicano está clasificado como uno de los más conservadores de América Latina. La falta de entusiasmo de los obispos mexicanos al llamado de Francisco, radica que están instalados en una zona de confort sobre todo ante el poder. Los obispos se hospedan con desahogo conviviendo con los poderes facticos. La jerarquía se ha apostado en la comodidad de los privilegios que le ofrece, de facto, el sistema político mexicano. Por ello, Francisco, viene a sacudir a la clase clerical para que asuma una nueva actitud pastoral que ha venido demandando con insistencia a la Iglesia.
La caída de católicos es significativa en México como en toda América Latina. En la década del setenta cuando vino por primera vez Juan Pablo II a México, el porcentaje de católicos, según el censo era de 96.2% para el 2010 según el Inegi; es notable su disminución a 82.7%. Sin embargo hay otras estimaciones cuyos resultados son aún más bajas. El Centro de Estudios sobre la Iglesia Católica de la Universidad de Georgetown estima que entre 2010 y 2014, el número de personas que se dice católica bajó a un 69.6%. El censo último arroja que los creyentes no católicos son poco más del 15%. La secretaría de gobernación tiene un registro de más de 4 mil asociaciones evangélicas y protestantes así como 43 mil ministros de culto.
Los movimientos de corte pentecostal han venido ganando terreno de manera notable en el país. En los tiempos del primer viaje de Juan Pablo, Girolamo Prigione representante papal y después nuncio, declaraba: “las sectas eran como las moscas se les aniquila a periodicazos”. Hoy la Iglesia católica está rebasada por la reciente diversidad y presencia de Iglesias evangélicas que están ganando batallas proselitistas entre los sectores populares.
Además de cierta apatía clerical, hay algunos prelados mexicanos que no sólo no comulgan con la orientación reformista del actual pontífice sino la combaten. Están jugando la contra y se alían en Roma con muchos integrantes de la curia para atrincherarse en la resistencia. Tal es el caso del cardenal Norberto Rivera y algunos otros obispos que se sienten más seguros con absolutizar la agenda moral de Iglesia, condenando a los homosexuales, las nuevas parejas y el aborto. Sin duda Francisco vendrá a marcar línea y orientar contenidos, sacudir a morosos y dar la cara a sus opositores.
Francisco -el papa que viene del sur- mostró en su encíclica Laudato Si, mostró una particular sensibilidad por la inequidad y la exclusión civilizatoria de la modernidad contemporánea. Sin modificar normas ni doctrina no absolutiza la agenda moral de condena a la sociedad contemporánea sino que recupera la agenda de la justicia social, de los derechos humanos y de la opción por los pobres. Francisco reprocha a la Iglesia católica la falta de pastoralidad, la invita para abrir sus puertas a una población mexicana que vive en el desamparo y en medio de un tsunami de decepción provocado por una crisis ética sin precedentes que este país viene arrastrando.

En declive trayectoria de cardenal advierten

febrero 9, 2016

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En declive trayectoria de cardenal, advierten

Por Katya Rodríguez

La Razón, lunes 8 de febrero de 2015

Bernardo Barranco señala que visita papal definirá si Norberto Rivera se retira o se queda 3 años más; está a punto de cumplir la edad del retiro

Con la visita del Papa Francisco a la Ciudad de México, el cardenal Norberto Rivera Carrera se está jugando permanecer tres años más como Arzobispo, de ahí que se encuentre muy insistente en temas sociales, corrupción y violencia, manifestó Bernardo Barranco, sociólogo especializado en creencias religiosas y cultura.

Explicó que el prelado está a año y medio de que cumpla 75 años y de que presente su renuncia al Pontífice.

“El tema es que si el Papa se la acepta inmediatamente —la renuncia— la trayectoria del Cardenal se reduce a año y medio, ahora bien generalmente El Vaticano espera alrededor de dos años o hasta tres para hacer válida la renuncia genera un proceso de transición, pero cuando el Papa está en desacuerdo con el cardenal saliente le acepta inmediatamente la renuncia”, manifestó el especialista.

El 1 de diciembre el líder de la Iglesia católica dijo que si no fuera por la Virgen de Guadalupe, no habría ido a la Ciudad de México por el criterio del viaje: visitar tres o cuatro ciudades que nunca hayan sido visitadas por un Papa.

Barranco destacó Norberto Rivera está en una situación de una cierta soledad político-religioso, “en un momento de declive de trayectoria”.

“Hace unos 10 años Rivera era uno de los personajes más poderosos de México y de América Latina, 10 años después de la muerte de Juan Pablo II que fue su gran protector junto con el fundador de los legionarios de Cristo, Marcial Maciel. Norberto Rivera está en una situación de una cierta soledad político religioso, en un momento de declive de trayectoria”, expuso.

El especialista apuntó que frente a esta situación el prelado puede aprovechar esta oportunidad para congratularse ante Jorge Mario Bergoglio “de tal suerte que le permita un espacio mayor para seguir ejerciendo su ministerio”.

Por otra parte, comentó que al interior de la jerarquía católica existen dos posturas, una cercana al diario Desde la Fe, de la Arquidiócesis de México en la que señala que el Papa vendrá al país a decir verdades dolorosas, mientras que la Conferencia del Episcopado Mexicano indica que el Pontífice soló dará un mensaje de paz.

“Estamos viendo un momento muy interesante para ver cómo se realinean los grupos y cómo están tensando la visita del Papa”, manifestó.

Rivera espera que visita no sea la última

El cardenal Norberto Rivera agradeció al Papa por su visita a México. “Gracias, Papa, por tu visita a esta Iglesia mexicana a este pueblo y a esta tierra de Dios y de María Santísima. Gracias por tu visita ¡y que no sea la última!”, dijo el leer una carta del padre Sergio G. Román y agregó que el anuncio de la llegada “llenó a todos de alegría”.

Manifestó que aunque el Gobierno federal recibirá al Santo Padre como jefe de Estado, el religiosos descubrirá detrás de las formalidades del protocolo la admiración y el cariño que despierta en el “pueblo”.

“Nuestro gobierno tiene una larga tradición liberal e insiste mucho en la separación de la Iglesia y el Estado y de algún modo tiene razón porque ya somos una nación pluralista en lo que toca a las religiones; pero este liberalismo se suaviza cuando nos visita el Papa”, dijo.

 

Papa Francisco obligado a ser un reformador

febrero 9, 2016

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Obligado a ser un reformador
Revista Siempre!
Por Irma Ortiz /06 feb 2016

Entrevista a Bernardo Barranco | Sociólogo de las religiones

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Exclusiva Siempre!

El papa Francisco, en una reunión con los poderosos miembros de la curia romana —en diciembre de 2014— les advirtió de las enfermedades que debilitan la salud del Vaticano y de sus posibles remedios. Enfermedades que, dijo, van desde el alzhéimer espiritual —la pérdida de la memoria con Dios—, sentirse inmortales e indispensables, así como la mundanidad, el exhibicionismo, la vanagloria y la acumulación de bienes materiales. Una curia que no hace autocrítica, que no se actualiza y que no trata de mejorar, es un cuerpo enfermo, aseguró. Ésta es una crítica que el papa mantiene y que busca poner remedio a la tergiversación de las obligaciones cristianas no solo en Roma sino en todo el mundo cristiano.

En contraste, luego de leerles la cartilla, el Papa se reunió con los trabajadores del Vaticano a quienes en un tono muy distinto les pidió perdón. “Quiero pedirles perdón por mis errores y los de mis colaboradores y también por algunos escándalos que han hecho tanto daño. Perdónenme”.

Estos hechos retratan a Francisco, un pontífice muy distinto de los que han desfilado por el Vaticano. Un papa que por sus orígenes religiosos y su visión de una América Latina donde prevalece la pobreza y la desigualdad es genéticamente distinto.

“Un papa de los pobres”, cuya visita a México, a partir del próximo 12 de febrero, ha puesto nerviosos no sólo a los grupos de poder sino a la jerarquía católica mexicana porque se esperan planteamientos de fondo, serios, sobre lo que él percibe en esta lógica de justicia social, de exclusión, como señala en entrevista exclusiva para Siempre! el sociólogo Bernardo Barranco, especialista en religiones.

El pontífice que llegó del sur

El papa Francisco es un jerarca eclesiástico distinto por su formación religiosa y ser latinoamericano.

Es un papa que viene del sur y por tanto tiene otra sensibilidad a lo que ha predominado en los últimos siglos en la Iglesia católica. Juan Pablo II tenía una sensibilidad este-oeste eran los problemas entre el mundo, el capitalismo-socialismo; Benedicto XVI fue un papa eurocéntrico, muy preocupado por la secularización en Europa.

En cambio, Francisco viene de contextos de desigualdad donde no hay justicia social, hay exclusión y esto lo marca como pontífice. Una de las grandes agendas que ha desarrollado es pedirle a la Iglesia que no se obsesione con su agenda moral. ¿Cuál es esa agenda?, una vez que cayó el comunismo fue enfocar las baterías a temas morales como el aborto, la biogenética, los homosexuales, las nuevas familias.

Francisco dice, no voy a cambiar esta agenda, la mantengo como parte del patrimonio de la Iglesia, pero recuperemos o acentuemos la agenda social; ¿qué significa?, la opción por los pobres, una Iglesia que lucha por los derechos humanos, que promueve la justicia social, que tiene una gran sensibilidad por los excluidos, migrantes, ancianos, jóvenes sin trabajo y mujeres, entre otros.

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¿Algún día veremos un cardenal mexicano transportándose cotidianamente por el metro? Bergoglio lo hacía en Bueno Aires

¿Una visión cercana a la teología de la liberación?

Hay una polémica, el problema es que mucha gente confunde teología de la liberación con marxismo, y es un error. La teología más que un discurso intelectual o planteamientos especulativos en América Latina significa un vasto movimiento sociorreligioso. Tan sólo en Brasil existen actualmente más de 100 mil comunidades de base y en muchos países se dio esta manera de percibir la fe desde un compromiso social, que se da de manera heterogénea a partir del Concilio Vaticano II, a partir de la Gadium et spes —Fines del Bien Común—, un documento del Concilio que se traduce en el Consejo Episcopal de Medellín, y la última en Aparecida, Brasil, en 2007, esta opción sigue siendo central en la vida de la Iglesia.

Francisco es parte de esa generación de actores religiosos que enfrentan una nueva manera de vivir la fe a partir del Concilio, de un compromiso social con los pobres, ahí por donde pasa el corazón del mensaje cristiano. Pertenece a una de las parientes, digamos, populares de la teología de la liberación, la teología del pueblo, donde no se habla de clases, se habla de pueblo como categoría de unidad muy vinculada a las discusiones del periodo de Argentina sobre el peronismo, sobre el populismo. En todo caso, como decía Leonardo Boff —teólogo y sacerdote franciscano— ésta es una pregunta irrelevante en el sentido de que lo de menos es el nombre, lo importante es que es un papa sensible al tema de la pobreza y sus acciones van en el sentido de promover la solución.

Habla para ser entendido

El manejo y mensaje del papa Francisco ¿está llegando a la clase política?

El Papa tiene una virtud, tiene una capacidad comunicativa directa, habla de una manera sencilla para que le entiendan sus interlocutores, principalmente la gente común y corriente. No es un sofisticado como Benedicto XVI, que había que traducirlo, interpretarlo, saber hermenéutica; Francisco es directo y eso hace que incida su estilo austero en la nueva manera de ser papa. No sólo es lo que dice, sino lo que hace, lo que testimonia. Su manejo es sencillo como cualquier ser humano, que no se compra lentes nuevos si todavía le sirve el armazón, que no usa zapatos rojos sino sus viejos zapatos negros maltratados por el tiempo con plantillas —tiene el pie plano—, por eso camina medio raro y eso le ha dado una enorme credibilidad y autoridad moral en sus planteamientos.

¿Se le puede considerar un reformador?

Está obligado a ser un reformador. ¿Cómo llega al Vaticano?, en medio de una crisis muy profunda, la imagen de la Iglesia está por los suelos con la crisis de pederastia a escala global, con los temas de corrupción y lavado de dinero, vínculos con el crimen organizado en la banca del Vaticano y luchas palaciegas entre la curia y grupos de poder que fracturaron un gran pacto conservador que habían hecho luego del Concilio.

Llega en medio de este contexto con un mandato expreso de los cardenales que lo eligen: reformar la curia y poner orden, es un papa irremediablemente reformador pero con muchísimas resistencias porque los intereses son muy grandes.

Se espera que las reformas cuajen en poco tiempo porque además es un papa viejo que no tiene mucho tiempo, él mismo ha dicho que es un pontificado breve y esperamos esa reforma a la curia, más peso a las conferencias episcopales, mayor colegialidad, tomas de decisiones más colectivas, un espíritu de mayor democracia que no siga un centralismo autoritario, burocrático, como privó en los primeros pontificados, incluso una reforma del papado.

Francisco está desacralizando el papado, lo vemos en una foto con su charola formado para comer o conviviendo con la gente. El hecho de que él mismo diga no quiero ser Francisco I, porque eso es propio de la monarquía y yo soy un obispo servidor. Esos detalles son los que le han dado mucho peso, mucha fuerza, y lo hacen un papa diferente.

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Contra una Iglesia principesca

Francisco advirtió sobre las 15 enfermedades que golpean a la curia: sentirse inmortales, la rivalidad y la vanagloria, el exhibicionismo, entre muchas otras. ¿Esto ha sacudido las estructuras del Vaticano?, o como dicen, “¡bah, es el papa argentino!”

El hecho de plantear reformas es afectar intereses de una curia que de manera longeva se ha llenado de privilegios, de estilos de vida prácticamente principescos, y el papa plantea no una Iglesia monárquica, autoritaria, centralista, sino una Iglesia que sirva a la sociedad, sensible a los grandes problemas de la gente común y corriente, que se vincule a ella. Cuando dice, quiero pastores con olor a oveja, ¡sí!, pero las ovejas huelen a estiércol, ¡pues a eso quiero que huelan!, no a perfumes sofisticados y rancios.

En ese sentido, Francisco enfrenta muchísimas resistencias de la curia, que no quiere perder privilegios. No hablamos de privilegios de nominación, de títulos, no; de dineros, los libros Avarizia de Emiliano Fittipaldi o Vía crucis de Gianluigi Nuzzi, los ponen en evidencia, porque en documentos internos demuestran a qué grado ha llegado la corrupción en la curia, monseñores que gastan más de 700 mil euros en un trimestre. Lo gastan en viajes de primera clase, en ropa de marca, en grandes festines con vinos sofisticados; otros se mandan a hacer piscinas en sus casas con más de 700 metros en un cuarto piso y no con su dinero o una herencia sino con dinero de un orfanato de niños con discapacidad.

Estas cuestiones han conmovido mucho a la sociedad italiana, muy adepta a esta curia que se aferra a estos privilegios, por lo tanto, para muchos, la vida de Francisco corre peligro.

¿Qué se va a encontrar en la Iglesia de México?, ¿una Iglesia proclive a los perfumes, al exhibicionismo y muy conservadora?

La Iglesia mexicana es una de las más conservadoras en América Latina, que a partir de las reformas al artículo 130 promovidas por el presidente Carlos Salinas de Gortari ha formado parte de la gobernabilidad de este país. Una Iglesia que ha ido perdiendo feligresía, celo apostólico y que, cuando vino el papa en 1979, el número de católicos rebasaba el 95%; hoy está en el 83% de acuerdo con cifras oficiales del INEGI; otros sondeos hechos por universidades como Georgetown señalan que, de cada 10 encuestados, seis se declararon católicos.

Las cifras pueden variar entre 60 a 83% de católicos en este país, de todas maneras es una cantidad fuerte en toda América Latina, pero en México también habla de que algo están haciendo mal los obispos. En este censo oficial, mientras los católicos del año 2000 al 2010 cayeron en 4% como cifra promedio, en la Ciudad de México casi llega a 10%; eso habla que esta Iglesia ha entrado en una peligrosa zona de confort, se ha convertido más en un actor político social, que en un actor religioso espiritual.

El papa viene a sacudir la Iglesia mexicana para recuperar parte de la esencia de la reforma que plantea, que es que sean pastores de verdad. Viene a proponer que la Iglesia recupere su capacidad misionera, ese tema lo tocará en Ecatepec, la misión continental, la Iglesia en estado de alerta, que no siga adormecida y que sea más sensible, eficaz. Es una Iglesia también que ha sufrido los embates de la violencia, tan sólo en el actual sexenio van 10 curas asesinados, ser cura es peligroso en este país. Frente a eso, la jerarquía de la Iglesia católica mexicana ha hecho nada o casi nada porque no quiere incomodar al poder.

Francisco muy sensible con aquellos que sufren

Francisco muy sensible con aquellos que sufren

Expectación por lo que viene a decir

Aquí se va a encontrar una lista enorme de problemas, como la pederastia y un país agraviado por las desapariciones, abusos.

Hay mucha expectativa en los discursos que dará el papa Francisco, porque México es un país herido con graves problemas de violencia, inseguridad, de empleo y, en algunos casos, con sectores muy deprimidos, no sólo en el sentido económico, sino emocionalmente, con problemas para afrontar su vida, a jóvenes que les falta empleo, mujeres que son maltratadas, asesinadas.

Esto plantea que venga alguien de fuera, con este peso, a recordarnos estos temas; crea mucha preocupación en la clase política, en el gobierno, e incluso en la jerarquía que no quiere que el papa venga a leerles la cartilla. El nuncio ha declarado que Francisco no viene a resolver los problemas de México con discursos, sino viene a dar un mensaje de misericordia.

Están creándose muchas expectativas en lo que va a decir, en lo que debe decir y en lo que debe callar. Va a ser una visita donde las expectativas están en diferentes niveles, los que apuntan al tema de pederastas, éste no está en la agenda, temas como las mujeres o las víctimas de abuso sexual de Marcial Maciel, tampoco lo están; en el tema de Ayotzinapa, por un lado el nuncio y los organizadores dicen que no va a haber visitas especiales, y el cardenal de Guadalajara, Francisco Robles, dice que sí va a estar con los padres; decían que no iba a ir a la tumba de Samuel Ruíz, y sí va a ir a la tumba del obispo.

Para muchos, el arribo del papa, sobre todo para los críticos, va a ser como una plataforma de reproches, de críticas; nuevamente un debate sobre lo que tiene que hacer la clase política para recuperar un rumbo prácticamente perdido; otros quieren tranquilizar y decir que no va a venir a leer la cartilla ni al país, ni a la Iglesia, sino a traer paz, misericordia, amor. Otros planteamos que el papa no va a venir a amarrar navajas, no va a venir a tirarse a matar, porque no es su estilo, pero sí va a hacer planteamientos de fondo, serios, sobre lo que él percibe en esta lógica de justicia social, de exclusión, de pobreza; ¿por qué?, porque Francisco dejaría de serlo si no aborda estos temas, y él sabe muy bien el peso que tiene su voz en México.

¿Qué visión tiene de México?

No desconoce el país, y tan lo conoce bien que en un twitter personal a un amigo habló de evitar “mexicanización”—refiriéndose al avance del narcotráfico en Argentina—, eso significa que está atento, que está bien informado con lo que está pasando en nuestro país, de tal suerte que es como una moneda en el aire.

Vamos a ver realmente si Francisco es Francisco en México, porque hubo muchos reproches de su visita a Cuba y el papa recuperó su condición cuando fue a Estados Unidos y tuvo planteamientos serios, firmes, o si Francisco va a tener demasiadas mediaciones y muchas ataduras, eso va a ser muy interesante, yo como especialista, ya me estoy relamiendo los bigotes.

 

Francisco y las televisoras papistas en México

febrero 5, 2016

 

Centro-Televisivo-Vaticano

Francisco y las televisoras papistas en México
Bernardo Barranco V.
Existen grandes expectativas por la visita del papa Francisco a México. Importarán no solo sus mensajes sino la interacción que provoque con el pueblo. Dicho de otra manera, será tan importantes los contenidos que formule el pontífice como la recepción de la propia sociedad mexicana. Entre muchos otros, los medios de comunicación en especial la televisión abierta deben estar en el foco de la observación. Su desempeño en las anteriores visitas ha sido incongruente con el carácter laico del Estado que pretende la equidad, la libertad religiosa y la clara separación de esferas en el espacio público. El afán comercial y populachero de las televisoras raya, en muchos casos, en patéticas emisiones. Entre muchos otros señalamientos críticos, resalta el de Silva-Herzog Márquez, quien en la última visita de Juan Pablo II a México, sentenció: “El verdadero espectáculo fue el que montaron los medios de comunicación, particularmente las televisoras. No recuerdo ningún episodio que haya mostrado con tanta elocuencia la miseria de nuestros medios: su falta de profesionalismo, su grosera tendencia a la manipulación, su moquienta sensibilería, su incapacidad para guardar distancia, su honda vocación adulatoria…”

Las religiones en las sociedades complejas

Una tarea central de toda Iglesia es el proselitismo. La complejidad de nuestras sociedades ha obligado a las instituciones religiosas a replantearse la manera de cómo ganar adeptos. La pastoral parroquial, la palabra escrita y el contacto personal, al menos en el caso católico, resultan métodos atrasados e insuficientes. Por ello la comparecencia religiosa en los medios, es una presencia estratégica y cada una de las iglesias tiene plena conciencia que su futuro pasa también por la capacidad mediática de sus actores.
El siglo XX ha significado una verdadera revolución en la relación entre los medios y las Iglesias. Tenemos el ejemplo de las llamadas “Iglesias electrónicas” norteamericanas cuya irrupción en las pantallas en los setentas transformó el paisaje religioso de aquel país. Otro notable ejemplo, lo tenemos en el caso del Papa Juan Pablo II cuyo carisma lo convierte en un verdadero fenómeno comunicativo a fines del siglo XX. Son claros arquetipos de la utilización efectiva de los medios para transmitir códigos y mensajes religiosos, por supuesto, con todos los riesgos de banalización y comercialización; de convertir los ritos y actos fervientes en espectáculos. En México no podemos dejar de lado el caso de “Pare de Sufrir” porque desde hace más de 10 años ha hecho un apuesta mediática de proselitismo que ya rinde frutos, pues esta Iglesia brasileña de carácter neopentecostal se ha posicionado.

Juan Pablo II, un fenómeno mediático del siglo XX

Juan Pablo II, un fenómeno mediático del siglo XX

Los medios reflejan el nivel y edad cultural del país en materia religiosa. Los medios pueden ser vistos como el reflejo de una cultura religiosa vivida intensamente en lo popular a través de los ritos, de los cultos y del capital simbólico, y que carece de una actitud de mayor discernimiento y profundidad conceptual. Aquí, el riesgo es que los medios puedan propiciar o desencadenar fórmulas de opio religioso; efectivamente, en su afán de espectacularidad, pueden hacer de la religión un evento en el que predominen el rating en lo comercial, el deslumbramiento, factores que motiven de evasión y alejamiento de la realidad desencantada y sufrida por la mayoría. Por ello, la sociedad debe trabajar, principalmente los intelectuales incluídos los católicos, para que los medios eleven no solamente su nivel, sino desde una adura perspectiva laica, presten atención a los fenómenos religiosos en plural.
Los papas y los medios
Los medios de comunicación han pasado de ser expresión de la transformación moderna a la médula de la innovación de las sociedades contemporáneas. La conmutación informática constituye nuevos paradigmas y mutaciones en las raíces de la cultura actual. Los diferentes papas hasta hace muy poco eran reacios a los advenimientos seculares que abrían los nuevos medios como la prensa, radio y la televisión en el siglo XIX y XX.
En el siglo XVI, la iglesia estaba enfrentada a los medios de comunicación porque rompía con las tradicionales redes de información, conocimiento y construcción del sentido común. El papa Pío VI (1775-1799) antagonizó contra la libertad de prensa como “derecho monstruoso”; hasta el Pio IX (1846-1878) en su Syllabus o errores modernos, refutó la libertad de expresión como un gravísimo riesgo que llevaría a la indiferencia religiosa. Imputó al periodismo liberal como promotor de la ruina moral y espiritual de las almas. A partir de las nuevas estrategias de la Iglesia frente a la modernidad, el papa León XIII (1878-1903) hasta Pío XI (1922-1939) impulsan la “prensa católica” como respuesta a la estrategia de reconquista espiritual de la modernidad. Esta estrategia contempló la construcción de hospitales, escuelas, orfanatos, asilos, bancos, sindicatos católicos, etc.

Joaquín Navarro Valls, Opus Dei, el estratega de la imagen de Juan Pablo II

Joaquín Navarro Valls, Opus Dei, el estratega de la imagen de Juan Pablo II

Justamente, el cambio radical de la Iglesia opera bajo Pío XI, quien inauguró las instalaciones de Radio Vaticano, en onda corta, el 12 de febrero de 1931 con un discurso en latín que suscitó gran emoción en todo el ámbito católico. Entre las primeras transmisiones experimentales estuvo el “Scientiarum Nuncius Radiophonicus”, un resumen de la actividad de la Academia Pontificia de las Ciencias. Ya bajo el pontificado de Juan XXIII (1958-1963) y la celebración del Concilio Vaticano II la Iglesia se abre a los grandes medios internacionales de la comunicación moderna.
Juan Pablo II (1979-2005) ha sido el primer pontífice mediático, bajo los parámetros modernos de la comunicación. Su potente carisma, dominio de la teatralidad e idiomas, le facilitó desarrollar una habilidad mediática notable. Así como utilizar con magistral oficio a los medios de comunicación más sofisticados en el plano tecnológico para emitir los mensajes más conservadores del catolicismo. El Papa Wojtyla llega a cientos de millones exaltando los contenidos doctrinales de la Iglesia ante sociedades caracterizadas por la incredulidad. Wotyla presenta una Iglesia perfecta, triunfalista con respuestas certeras ante una modernidad que concebía a la deriva. Las masas especialmente en el tercer mundo, reunidas por el pontífice aspiran a la certeza del espíritu y a vivir una experiencia de identidad colectiva que ninguna otra esfera de la sociedad le ofrece. Sin embargo todo fue una ilusoria burbuja, la construcción mediática del Juan Pablo II pronto se ahogó en los escándalos de pederastia y corrupción financiera.

El Efecto Francisco, el secreto la sencillez.
Jorge Mario Bergoglio, hereda una Iglesia desfondada en escándalos mediáticos por pederastia clerical, opacidad y corrupción financiera y con el Vatileaks se pone al descubierto una lucha de poder encarnizada entre camarillas de la curia romana. Bergoglio arriba al pontificado porque su predecesor renuncia, Ratzinger quedó rebasado por el caos en la curia, los escándalos vergonzosos y por su incapacidad para encontrar nuevos equilibrios o pactos entre los sectores conservadores que disputan privilegios y poder.
Pocos días después de la elección del Papa Francisco el índice de aprobación de los italianos contra la iglesia pasó de 47% en diciembre de 2012 al 62%. El papa Francisco es un éxito absoluta. Rechaza el papamóvil y el apartamento papal. Francisco viste de manera austera, come y hace cola para almorzar en la cafetería, le encanta cocinarse. Francisco se embelesa besar los bebés, detiene su comitiva para abrazar a los discapacitados. El nuevo papa condena el lujo de obispos, aborda el avión que le transporta cargando su maletín. Quiere una Iglesia pobre para los pobres y quiere renovar el IOR, banca del Vaticano, diciendo que Pedro no tenía un banco. Las acciones del nievo papa parece todo menos la espontaneidad porque los diseñadores públicos afirman que el Vaticano quiere delinear una nueva marca de pontificado.

Francisco bajo el carisma de la sencillez se ha convertido en un líder con alto grado de aceptación mundial

Francisco bajo el carisma de la sencillez se ha convertido en un líder con alto grado de aceptación mundial

El jesuita Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica, la revista de la compañía de Jesús, explica el éxito de Francisco: “El papa está creando un nuevo equilibrio mediático porque todo aquello que él dice es muy cercano al lenguaje de la gente y llega inmediatamente a destino, no tiene necesidad de ser interpretado, por lo que, a veces, la mediación periodística se vuelve estorbosa”. Por su parte Sandro Magister un vaticanista de prestigio y crítico del pontífice argentino, repara: “El éxito mediático que goza Francisco tiene una razón y un costo: su silencio sobre las cuestiones políticas clave como el aborto, la eutanasia, el matrimonio entre personas del mismo sexo”.
En realidad el éxito de francisco no solo es su autenticidad como papa párroco sino que representa la esperanza de cambio y renovación de la Iglesia. Es un papa que viene del sur y que sabe de la pobreza y exclusión social. Es un actor religioso, alejado de las intrigas de poder de Roma, y por tanto, no está comprometido con ninguna facción porque no surgió de la curia romana. Tampoco está involucrado con las intrigas y luchas de poder.
En Estados Unidos en septiembre de 2015, frente a la oposición radical de medios y políticos republicanos y conservadores que le reprochaban su tercemundismo anticapitalista, Francisco tuvo la habilidad de conquistarlos. En base a en primer lugar, utilizar un lenguaje sencillo, lenguaje directo, coloquial que el hombre de hoy entiende perfectamente. En segundo lugar, emplear contenidos que desafían la conciencia y el corazón del pueblo, en respuesta al sufrimiento y el anhelo del alma del hombre; por ejemplo los migrantes y recordar el fin último de la política que es la ética y el servicio. En tercer elemento son sus gestos: el papa Francisco se comunica no solo con palabras y mensajes sino con gestos simbólicos. Que son capaces transmitir lo que las palabras limitan, su riqueza humana sinérgicamente vinculado a una profunda espiritualidad. Por tanto, Francisco no solo es espontaneidad, hay que analizar cómo restructuró el aparato comunicativo del Vaticano.
La papolatría y los medios mexicanos ante Francisco
Da la impresión que el actual papa ha evolucionado más que muchos grandes medios de comunicación. De los cuales, en especial la televisión abierta mexicana, no escapan. Tanto Televisa como TV Azteca no esconde su filiación católica. Y echan la casa por la ventana cuando acontece una visita pontifical. El entusiasmo y fervor religioso en conductores y reporteros de las televisoras se desborda que llega, muchas veces, a sublimes ridículos.
Las revistas, prensa escrita principalmente y algunas frecuencias radiales, tienen una aproximación más objetiva y crítica. Por ejemplo en penúltima visita de Juan Pablo II, cuestionaron la excesiva comercialización de la visita y de la figura del pontífice, el slogan publicitario: “las Papas de Papa” condensó los excesos comerciales que involucraron no solo a los organizadores sino a las televisoras. Un amplio sector de católicos se irritó y propició la crítica de la opinión pública, ya que se desacralizaba la imagen del anciano pontífice convirtiéndolo en mercancía. La prensa también registró críticamente el acaparamiento de lugares privilegiados para los ricos y poderosos personajes, preponderantemente Legionarios de Cristo, durante los eventos y actos del Papa. Otro factor de crítica mediática de la prensa, fue el momento importuno de la visita de Benedicto XVI a México, ya que arribaba en pleno proceso electoral y a unos días que dieran comienzo las campañas presidenciales. Al papa Ratzinger se le pidió moderar sus alocuciones para no que tuvieran un impacto mi manipulación electoral. Otro ejemplo, los medios escritos fueron terreno fértil de la polémica sobre la existencia biológica de Juan Diego y sobre todo, el acto de postrarse y besar el anillo pontifical del entonces presidente Vicente Fox ante Juan Pablo II en 2002.

Valentina Alazraki, de lo rescatable de las televisoras abiertas

Valentina Alazraki, de lo rescatable de las televisoras abiertas

Sin embargo,  en la cobertura televisiva todos estos factores parecen inadvertidos. Porque se centran en la figura del personaje pontifical. Hasta el cansancio nos repiten los hechos que los televidentes vemos en las pantallas, saturando las cualidades y virtudes del pontífice visitante. Los contenidos temáticos pasan a segundo plano, por ejemplo, el televidente poco se enteró de los ejes del documento postsinodal Eclessia in america, motivo central del cuarto viaje del Papa Wojtyla, en cambio predominó la focalización del “papa mexicano” además de la perorata del color y sensiblería los eventos del autódromo y el acto organizado por Televisa en el estadio Azteca.
La televisión mexicana exalta en la narración reiterativa los sentimientos y emociones por el visitante, hay una exageración melosa del personaje. Se opera una conversión en los aparatos televisivos del sentido de lo religioso. Muchos conductores y reporteros, se convierten en improvisados y malos telepredicadores. La emoción, los sentimientos el fervor religioso gana y aflora aun en aquellos actores que no son creyentes o peor aún, incluso en aquellos que profesan otra religión. Los conductores y reporteros se transmutaban en infructuosos catequistas, de comunicadores a misioneros. Los ejemplos abundan. Con la excitación a flor de piel, Talina Fernández en plena transmisión caía en llanto, mientras Carlos Amador nombraba al Papa Juan Pablo II, “el representante de Dios en la Tierra” en su cuarta visita. Y qué decir de personajes como Jorge Zarza a quien la emoción rebasa su fervor católico y lo convierte en un cruzado del señor.

Los medios de comunicación evidenciaron pobre compresión del fenómeno religioso en nuestro país. A través de las notas de color se asaltaba la emoción popular y se inflamaban los sentimientos religiosos y patrióticos nacionales. La exaltación, adulación del personaje y enardecimiento de lo emocional asemejan los métodos utilizados por las Iglesias pentecostales. Para muchos especialistas de la comunicación hay una falta de respeto al televidente al que se le da un trato de menor.

Coberturas de lagrimeo y exaltación desdedida del personaje pontifical

Coberturas de lagrimeo y exaltación desdedida del personaje pontifical

En el caso de Televisa, la empresa conformó, en el pasado, singulares equipos de conductores de los cuales partes de sus integrantes pertenecían a otras confesiones, particularmente a la comunidad judía. En el caso de TV Azteca, encontramos contrasentidos. A fines de los noventa, José Ramón Fernández fue quien condujo los debates de contenidos y los supuestos análisis de la visita del Papa. “Señoras y señores”, del fanatismo futbolero pasó al fanatismo religioso.
Hay que preguntarse sobre el papel de este tipo de transmisiones en un contexto de diversidad no solo religiosa sino cultural. En México 20 millones de personas no son católicas. La diversidad, la tolerancia, el diálogo entre diversos demanda en el México moderno nuevas actitudes. Sobre todo y por el alcance de las grandes televisoras. No a la papolatría que es una forma de fanatismo. Completamente ajeno a la tradición religiosa condenado por el propio Francisco. Mucho más circunscrito al fenómeno secular, perseguido por cantantes, políticos, futbolistas o actores. Las televisoras, tienen una obligación moral, intelectual y jurídica con el Estado laico de no solo deslumbrar con la figura del Papa sino profundizar sus contenidos y propuestas. Es contraproducente hechizarse con un triunfalismo religioso superficial, que abona en lo comercial, pero que provoca embriagamiento nocivo frente a un pueblo y su circunstancia, sediento de sentidos y esperanzas. ¿Opio del pueblo, enajenación?
Emile Poulat, sociólogo fracés que recientemente falleció, amplio conocedor del catolicismo explica este fenómeno: “Los grandes eventos no los contruye la Iglesia sino los medios, ellos invaden la vida de la Iglesia y la influyen. La secularización actual vive la movilidad y la de los medios. Antes el ritmo era el de la jornada de 24 horas, del día y de la noche, de la semana de siete días. Hoy los medios hay quebrado los ritmos y muchas veces los vivimos artificialmente marcados por los “grandes eventos”: deportivos, políticos, conmemorativos. Durante mucho tiempo vivimos en una sociedad uniforme, en que el rito colectivo era observado por todos. Hoy vivimos una sociedad fragmentada en la que se ofrece una multiplicidad de opciones. Debemos aceptar el precio de que el cristianismo sea diverso, más diverso de lo que uno pueda imaginar. El mundo secularizado es hoy, la condición histórica de la Iglesia”.

Francisco y la papolatría de los medios televisivos

febrero 5, 2016

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Francisco y la papolatría  de los medios televisivos

Bernardo Barranco V.

No cabe duda que el siglo XX ha significado una verdadera revolución en la relación entre los medios y las Iglesias. Tenemos el ejemplo de las llamadas  “Iglesias electrónicas” norteamericanas cuya irrupción en las pantallas en los setentas transformó el paisaje religioso de aquel país. Otro notable ejemplo, lo tenemos en el caso del Papa Juan Pablo II cuyo carisma lo convirtió en un verdadero fenómeno comunicativo de fines del siglo XX.  Son  claros arquetipos de la utilización efectiva de los medios para transmitir códigos y mensajes religiosos, por supuesto,   con todos los riesgos de banalización y comercialización;  de convertir los ritos y actos fervientes en espectáculos. En México no podemos dejar de lado el caso de “Pare de Sufrir” porque desde hace más de 10 años ha hecho un apuesta mediática de proselitismo efectivo.

En  la visita del papa Francisco a México un tema ineludible es el tipo de cobertura mediática, en especial de las televisoras comerciales abiertas. Importará la manera de sus coberturas porque tienen un efecto  en la interacción y percepción con el conjunto de la sociedad. Dicho de otra manera, será tan importantes los contenidos  que formule el pontífice como la recepción de la propia sociedad mexicana. El desempeño de las televisoras en las anteriores visitas ha dejado mucho que desear e incluso incongruente con el carácter laico del Estado que pretende la equidad, la libertad religiosa y la clara separación de esferas en el espacio público. El afán comercial y populachero de las televisoras raya, en muchos casos,  en patéticas emisiones. Entre muchos otros señalamientos críticos, resalta el de Silva-Herzog Márquez, quien en la última visita de Juan Pablo II a México en 2002, sentenció: “El verdadero espectáculo fue el que montaron los medios de comunicación, particularmente las televisoras. No recuerdo ningún episodio que haya mostrado con tanta elocuencia la miseria de nuestros medios: su falta de profesionalismo, su grosera  tendencia a la manipulación, su moquienta sensibilería, su incapacidad para guardar distancia, su honda vocación adulatoria…”

Las televisoras se centran en la figura del personaje pontifical hasta convertirlo en una mercancía. Repiten los gestos, las expresiones, ciertas frases del personaje que terminan cayendo en el culto desmedido al grado de cosificarlo.  Se exalta las cualidades y virtudes del pontífice visitante; las descripciones son reiterativas, emocionales, sensibleras. Los contenidos pasan a segundo plano.  Las televisoras exaltan en la narración los sentimientos y emociones populares por el visitante.  Hay una exageración melosa tanto del personaje como de sus fieles. Exaltación, emoción, éxtasis y superficialidad. Muchos conductores y reporteros, se convierten en improvisados telepredicadores. El fervor religioso gana y  aflora aun en aquellos actores que no son creyentes o peor aún,  incluso en aquellos que profesan otra religión. Los conductores y reporteros se transmutan en catequistas de banqueta, de comunicadores a misioneros.

Francisco posicionará contenidos y es deseable una adecuada recepción, sin embargo,  ¿las televisoras lograran coberturas equilibradas o seguiremos con la fórmula de la papolatría?