Archive for 15 octubre 2009

Por una CNDH autónoma y revigorizada

octubre 15, 2009

Por una CNDH autónoma y revigorizada

Bernardo Barranco V.

Emilio Álvarez Icaza aspira con toda legitimidad a presidir la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH). Su trayectoria, conocimientos y temple avalan que en este momento sea el mejor postulante, dicho con todo respeto a los demás aspirantes. No puedo disimular mi satisfacción por su valiente de-sempeño al frente de la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal (CDHDF), la consolidó como órgano autónomo y confiable, moderno y eficaz, una instancia ciudadana al margen de los intereses de los partidarios. Conozco a Emilio desde hace muchos años, gracias a Raquel Pastor, su esposa, con quien trabajé varias investigaciones sobre la Iglesia mexicana. Igualmente conocí a su padre, José Álvarez Icaza, quien es toda una leyenda en la historia del catolicismo contemporáneo en México; observador en el Concilio Vaticano II, encabezó entre los laicos de nuestro país posturas progresistas y comprometidas con la justicia social; finalmente, don José fue un desilusionado amigo personal de Karol Wojtyla antes de que se convirtiera en Papa. Independientemente de afectos y simpatías, creo que la postulación de Emilio fortalecerá el carácter ciudadano del cargo porque sabrá tomar distancia, sin cerrarse al diálogo, con los intereses y caprichos de la clase política. Siguiendo la reflexión del politólogo italiano de la escuela de Bolonia, Roberto Esposito, quien escribió Las categorías de lo impolítico, podemos inferir que más que apolítico o antipolítico la responsabilidad del ombudsman es desplegar una postura y ejercicio institucional desde otro lugar o terreno diferente donde se desenvuelven los actores políticos tradicionales. Emilio es apoyado por las más serias organizaciones de la sociedad civil en el tema de los derechos humanos. El pasado viernes 9 de octubre registró su candidatura acompañado de figuras emblemáticas de la democracia mexicana como José Woldenberg, Denise Dresser, Clara Jusidman, entre otros. Woldenberg, ex presidente del Instituto Federal Electoral, fue muy enfático al declarar por qué apoyaba la candidatura de Álvarez Icaza: “primero, porque no es un improvisado; segundo, porque trabajó muy dignamente al frente de la CDHDF; tercero, porque hizo valer la autonomía de la institución, piedra fundamental en la comisión, y con su designación se subrayaría esta intención; y cuarto, por la pasión con la que Emilio ha llevado a cabo su misión”. Sin embargo, el proceso está lleno de obstáculos. El primero es que existe una lamentable tendencia regresiva de los partidos políticos que han impuesto a los órganos autónomos, integrantes a modo. Se ha venido constatando cómo en los diferentes institutos electorales, tribunales y en el propio instituto de transparencia se imponen los intereses partidarios. Es decir, mediante acuerdos pactan con la lógica del contrapeso el nombramiento de consejeros y magistrados que se convierten en actores de consigna predecibles. Esto vulnera el sentido autónomo e independencia con que originalmente se diseñaron dichos órganos y, por tanto, la credibilidad institucional se pone en riesgo. La Jornada ha venido informando sobre supuestos acuerdos cupulares entre senadores priístas y panistas para elegir al sucesor de José Luis Soberanes. Por su parte, la senadora Rosario Ibarra de Piedra denunció “tener información bien confirmada” sobre un acuerdo entre el coordinador priísta, Manlio Fabio Beltrones, y el bloque de senadores panistas para que se elija al ex visitador Mauricio Farah titular de la CNDH, a cambio de la ratificación del procurador general de la República, Manlio Fabio Beltrones, ocurrida hace dos semanas. (La Jornada, 8/10/09). Igualmente, ha brotado el nombre de Javier Moctezuma Barragán como parte de acuerdos que priorizan los intereses de grupos y de corto plazo, más que el desempeño estratégico de salvaguardar los derechos humanos en un momento crítico del país. El segundo obstáculo es que observo con preocupación cómo los sectores más conservadores de la Iglesia católica se han venido manifestando y presionando contra la candidatura de Emilio. Invocan los datos “duros” otorgados por una organización membrete llamada Comisión Mexicana de Derechos Humanos, AC, que constata la “pobreza” operativa de la comisión que presidió Álvarez Icaza. José J. Castellanos, inquieto activista de la ultraderecha católica, escribió en un artículo: “La CDHDF fue un organismo de bajo perfil y alta complicidad con el Gobierno del Distrito Federal por razones políticas y complicidad ideológica. El comisionado fue electo a modo, aunque para justificar su actuación tuviera que aparecer de vez en cuando y no siempre con firmeza y energía, para atender casos mediáticos donde resultaba imposible guardar silencio” (www.comunicadorescatolicos.org.mx/content/view/277/1/). La realidad es falseada ahí, ya que en el fondo la ultraderecha católica no perdona las posturas más bien laicas que contra el aborto asumió Emilio Álvarez Icaza en 2007. No obstante, hay que recordar que Emilio proviene de una familia de abolengo católico, que numerosas personalidades que lo apoyan son católicas, así como numerosísimas organizaciones sociales como varias Cáritas de diferentes estados del país, órgano eclesiástico presente también en el plano diocesano encargado del desarrollo y la caridad. Los ciudadanos debemos estar atentos a las decisiones trascendentes de los conductores políticos, tanto en el fondo como en los procedimientos. El Senado tiene una prueba importante, ya que va a concertar las miradas y la atención del país, únicamente espero que esté a la altura de las exigencias que México vive actualmente. El proceso –sin retórica– tiene que dar la cara a la nación y solamente espero que no salgan con chambonadas que sólo ellos entienden.

La Jornada, 14 de octubre de 2009

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Freud: sexualidad, religión y poder

octubre 6, 2009

Freud: sexualidad, religión y poder.

Bernardo Barranco

A los 83 años, Sigmund Freud, el llamado padre del psicoanálisis, falleció en la noche del 23 de septiembre de 1939.  Muy a pesar de discípulos críticos, a setenta años de su muerte su legado sigue vigente porque revoluciona el conocimiento sobre el comportamiento humano,  descubriendo inconcientes y zonas oscuras de la psiquis de las personas. Habiendo conocido y sobre todo escuchando a muchos políticos mexiquenses, el tema me resulta francamente ineludible. Freud nace en Viena,  históricamente en un espacio y en un momento de creación científica, de racionalismo materialista y cultural enorme. Sin duda, Freud es uno de los representantes de las grandes revoluciones de principios XIX, que cambian la visión del hombre y del mundo. El psicoanálisis no nació aislado. Sus mayores aportes, según expertos en la materia,  son la hipótesis del inconsciente, la teoría de la libido, la crítica severa a las religiones monoteístas y la valoración de la sexualidad infantil. Sus investigaciones permiten nuevas formulaciones sobre el funcionamiento de la mente. La primera vez que Freud utilizó el término psicoanálisis, que lo haría célebre, fue en un artículo publicado en 1896 en la revista especializada “Revue Neurologique”. Freud tenía el método, inspirado en la escuela neurológica del doctor Charcot de París y decidió aplicarlo en medio de controversias y descalificaciones de muchos colegas de su tiempo.  Sexo e infancia eran dos palabras que jamás se unían  en la moral victoriana. Freud descubre que la sexualidad no empieza en la pubertad sino en la infancia. Por ello, el llamado complejo de Edipo es un marcado afecto hacia la madre que se contrapone a los deseos de destruir al rival: el padre. Freud lo había comprobado en sí mismo, no solo es la rivalidad sexual  contra del padre sino frente al orden establecido que representa la figura y autoridad masculina del padre; varón todo poderoso en el siglo XIX.

En 1907, Freud ofreció su primera aportación sobre la cuestión religiosa, considerando el factor “culpa”, como el detonante en la conducta neurótica del individuo, así como la relación entre los ceremoniales obsesivos. Ambos – aseguraba Freud – se originan a su vez en deseos reprimidos en el inconsciente, de los que uno y otro (el neurótico, el político y  el hombre religioso) se defienden mediante el ceremonial. Los políticos, los ministros religiosos en nombre de la religión y del orden social establecido realizan aquellos actos que la religión y la política justamente los prohíben. Doble moral y la ambivalencia  presente en las prácticas religiosas, conducen a una célebre formulación freudiana: “La neurosis obsesiva debe ser considerada como una religión así como a la religión una neurosis colectiva”. La religión para Freud descansa en la culpa, el parricidio como fuente del pecado original, es un fenómeno psicológico que se le conoce con el nombre de “ilusión” como un conjunto de deseos reprimidos de una colectividad. Son varios escritos sobre el tema que desarrolla nuestro autor, destaca “Moisés y la religión monoteísta” donde se atreve a dudar sobre el origen hebreo de Moisés.

En el ampo de la política y del poder, no es tan fácil ubicar claros aportes que van más allá de constatar los elementos de irracionalidad extrema que opera en muchos sujetos y actores políticos del poder. El espacio de la política en  lo que se refiere al psicoanálisis tampoco es fácil de esquematizar. En las formas del ejercicio del poder como dominación y opresión. En las distintas modalidades del sometimiento de clases, razas, de sexos, el poder no puede estar solo refrendado en el orden jurídico pero el orden jurídico funciona preservando de hecho las desigualdades existentes.  La psicología como la ciencia política, aunque no sólo ellas, son todavía campos de batalla donde combaten ejércitos rivales de interpretaciones, ideologías, teorías y  academias. Freud introduce una especie de teoría política a partir de su texto “Psicología de las masas y análisis del yo”. En dicho texto Freud hace ver el poder ordenador y apaciguador del amor, el amor entendido como el “significante Amo” que permite unir y cohesionar  una colectividad. Las fuerzas armadas y la Iglesia son un buen ejemplo de ello. Pero a pesar de la cohesión amorosa de la humanidad por el poder, resta siempre un malestar. El malestar que persiste en la cultura, testimonia el fracaso del amor para resolver el empuje del hombre a satisfacerse con el mal. De aquí que preguntarse sobre adónde vaya el goce en el orden social sea también, para el psicoanálisis, una cuestión política. Sin duda a los setenta años de su muerte, Freud es un referente obligado en nuestra cultura contemporánea.

Fanáticos radicalizan actos por la extrema violencia que vive México: especialistas

octubre 1, 2009
Fanáticos radicalizan actos por la extrema violencia que vive México: especialistas
Mariana Viayra Ramírez | Nacional
La Crónica de hoy Lunes 21 de Sep., 2009 | Hora de creación: 02:40| Ultima modificación: 02:40

religioso. El boliviano que con Biblia en mano secuestró un avión de Aeroméxico.Foto: Marco Rosales

México no está inmune al fanatismo fundamentalista ni al fanatismo que mata en nombre de Dios, ambos son alimentados por la extrema violencia que vive el país, afirmó el sociólogo y experto en religiones Bernardo Barranco Villafán.

Los dos últimos episodios que se han vivido (el pastor boliviano que con Biblia en mano secuestró un avión de Aeroméxico que volaba de Cancún hacia la ciudad de México; y el asesino del metro Balderas, que con un revólver calibre .38 especial pidió a los pasajeros que rezaran, pues eso lo hacía en nombre de Dios —matar a dos personas—) son reflejo de la extrema violencia que vive el país, apuntó Barranco Villafán.

El especialista en el tema hizo un análisis de los dos casos, y apuntó que esas expresiones tienen un origen religioso, porque invocan a Dios, pero también son un reflejo de lo que es la sociedad mexicana, que está en medio de una atmosfera cada vez más violenta, sangrienta y cruenta, donde “lo peor de todo es que se banaliza la violencia y la sangre”.

“Efectivamente, en el nombre de Dios muchas de estas personas radicalizan su discurso porque la atmósfera social los empuja (…) sostengo esa tesis de que esas expresiones son producto de la extrema situación de violencia que vivimos, y por lo tanto responden con la misma intensidad con la que están viviendo, sufriendo o padeciendo, en la atmósfera que el conjunto del país está viviendo”, aseveró.

Enfatizó que en estos momentos, “ni la sociedad ni las iglesias ni las religiones están inmunes a esto, entonces estas personas (los fanáticos religiosos) cada vez se contaminan más por esa atmosfera de glorificación de la violencia y de la sangre (…) expresan lo que somos como sociedad en este momento”.

Barranco Villafán explicó que ambos casos son diferentes, pero preocupantes porque demuestran en menor y mayor grado que “están siendo seducidos por la cultura de la violencia”.

En entrevista, alertó que pueden surgir casos similares porque la violencia es cada vez mayor: en las escuelas, en las familias, en las calles, en donde se vive una militarización, una guerra contra el narco; “los dos casos son signos muy preocupantes que nos tienen que decir cosas importantes a rectificar”.
FANÁTICOS. El vicepresidente del Centro de Estudios de las Religiones en México (Cerem) explicó que el fanatismo en el sentido literal se refleja en aquellos que creen de manera ciega que la verdad divina, la verdad revelada, es absoluta sobre todas las otras verdades.

Detalló que el fanático es aquel que sigue de manera ciega la palabra de Dios, y existen dos tipos de fanatismo: el fundamentalista, que sigue las leyes y reglas de los libros sagrados como el Corán o la Biblia, “ese es un fanatismo de revelación”.

Y el otro tipo de fanatismo es el que está encuadrado en la utilización de la violencia en el nombre del Señor, “los soldados de Dios (…) éstos no sólo quieren llamar la atención, sino castigar a la sociedad con acciones violentas y no quieren dialogar”.

El estudioso de las religiones ejemplificó que el pastor boliviano José Mar Flores Pereira, que secuestró un avión para manifestar su “revelación divina”,  es un fanático fundamentalista porque se enmarca en la no-violencia, en el exhibicionismo, “él sí quería dialogar”.

En cambio, los hechos ocurridos en el metro Balderas, donde Luis Felipe Hernández Castillo asesinó a dos personas “en nombre de Dios”, es un fanatismo violento, “ellos pierden el sentido de la realidad y entran al terreno de lo fantasioso, pero a través de la violencia (…) quieren hacer daño, hay algo más que fanatismo, transgreden las leyes y el orden social”.

Refirió que “somos una sociedad que en los últimos 10 años se ha vuelto más violenta, es decir, la violencia no sólo es la lucha contra el narco o la guerra entre las mismas bandas, sino el temor en el que vive la sociedad y la violencia que a través de los medios permea en las familias”.

El sociólogo llamó a estar atentos, pues actualmente crecen las sectas y hay tantas modalidades en un país tan violento como en el que se vive, que “valdría hacer esa reflexión”.

Ejemplificó que cultos como el de la Santa Muerte tienden a endurecer su postura, o cultos narco-satánicos.

Sin embargo, el experto recordó que la Santa Muerte no es producto del fanatismo ni es un culto siniestro, sino una deidad que forma parte de la realidad de miles de mexicanos que están al margen de las leyes y que viven una situación de inseguridad, por ello construyen deidades como la también llamada “Niña Blanca”

La Crónica de Hoy

Fanáticos religiosos, reflejo de patología social

octubre 1, 2009
Fanáticos religiosos, reflejo de patología social
Bernardo Barranco V.

Los dos últimos incidentes que se han vivido –el pastor boliviano que con Biblia en mano intentó el secuestro de un avión de Aereoméxico que se dirigía al Distrito Federal y el asesino del metro Balderas, quien con un revólver de grueso calibre pidió a los pasajeros que rezaran, pues él actuaba en nombre de Dios, acto que desencadenó el asesinato de dos personas– requieren un análisis que vaya más allá de un supuesto acontecimiento accidental provocado por individuos peligrosos con ciertos trastornos sicológicos y rasgos de inequívoco fanatismo religioso.

Muchos reporteros preguntaban sobre el incremento de las sectas destructivas y movimientos religiosos radicales al grado de usar la violencia en nombre de Dios. Explicaciones simplistas son hasta reconfortantes: se trata de casos aislados, de tipos disfuncionales, medio locos y extremistas religiosos. Nada más tonificante, se trata de tipos disfuncionales. Me temo que no hay respuestas socialmente terapéuticas, por lo menos, al mejor estilo de Jorge Erdely, cuando era escuchado por los medios en busca de la nota espectacular y reveladora.

La reflexión sobre estos hechos vía el fanatismo religioso resulta insuficiente y hasta superficial; por el contrario, son un reflejo de lo que es actualmente la sociedad mexicana, caracterizada por un clima cada vez más violento, sangriento y cruento. Los casos muestran tan sólo la punta de un iceberg, de algo que está pasando en las profundidades de la sociedad; dicho de otra manera: la disfuncionalidad no viene del supuesto fundamentalismo religioso de los sujetos, sino de las patologías sociales que vive nuestro país.

México transita por senderos cada vez más peligrosos. Sometido a muchos años de violencia, inseguridad y estructuras desbordadas, nuestro país carece de liderazgos institucionales, experimenta espontá-neos estallidos sociales, con una clase política insensible y rebasada. Como sociedad hemos venido banalizando la crueldad de la transgresión del orden público no sólo por el crimen organizado, sino por los propios actores políticos. La crisis económica ha agudizado todo este clima de incertidumbre y se ha creado una atmósfera que, como una avalancha de pesimismo, ha venido incidiendo en la población, no sólo en la manera de entender la vida, es decir, en el sentido común de lo cotidiano, sino en el estado de ánimo individual y colectivo.

¿Clima semiapocalíptico o de pesimismo extremo?, tal visión contrasta solamente con el optimismo voluntarioso del presidente Calderón que intenta aliviarnos de esta sensación de desmoronamiento. Carecemos de referencias históricas para entender lo que actualmente vivimos.

A su llegada a México, después de una larga estadía en el extranjero, Roger Bartra comparte sus impresiones sobre lo que percibe en nuestro país de la siguiente manera: “Sí se percibe una gran tensión social, una gran inquietud, un gran desencanto, una desesperanza, pero me parece que lo que está ocurriendo, más que un estallido social, es una implosión social, que es peligrosa, maligna, malsana, pero no genera las condiciones de estallido social, sino una rabia contenida, un estallido al revés… una implosión social, expresada en seres cada vez más ensimismados en sus propios problemas y arañando la sobrevivencia; una explosión hacia ellos mismos cargada de fracaso y desesperanza” (Reforma, 19/09/09).

Independientemente de si uno está de acuerdo con él respecto de los signos de estallidos sociales, su reflexión es sugerente. La implosión es un concepto utilizado en la ingeniería de la demolición –explosión–, hacia dentro, y por la sicología que explica determinados comportamientos de la persona. Se produce una implosión en un cuerpo o sistema cuando se realiza una presión destructiva hacia adentro, al núcleo de una persona o de un cuerpo social, a diferencia de la explosión social en la cual la carga demoledora se desarrolla de adentro hacia fuera.

Conviene recordar los casos de los estudiantes en colegios y universidades estadunidenses que se convertían en asesinos tumultuarios. En un inicio se pensó que eran casos aislados, de personas con algún tipo de trastorno y desequilibrios emocionales. La recurrencia de dichos actos de exterminio juvenil  llevó a conclusiones diferentes que apuntaban no únicamente al sistema educativo, sino a la propia sociedad, incluyendo las familias, dado los niveles de exigencia y extrema competitividad, soledad, y a los altos índices de frustración juvenil que detonan estos actos de brutal aniquilación.

Los sucesos del aeropuerto y en el metro Balderas de la ciudad de México son actos individuales que reflejan problemas sociales, económicos, políticos y de cultura; el origen no es lo religioso, sino el resentimiento social. Una interpretación más aguda es desgarradora.

La patología no está presente solamente en las personas agresoras, sino en la propia sociedad. La incertidumbre social de lo cotidiano hace que el fanatismo religioso, en todo caso, refleje el agravio a la sociedad, por lo que se hace urgente atender y reconstruir nuevas condiciones en la sociedad; abatir el de-sempleo, la falta de oportunidades, crear certezas y liderazgos. La generación de vacíos es peligrosa porque cualquier cosa puede esperarse, incluyendo la desestabilización total.

Lo religioso nunca ha estado aislado de lo social, pero tampoco, al menos en estos dos casos, puede pensarse que está en el origen de los actos de violencia; aquí lo religioso se ha pretendido usar como fundamentación y justificación de actos extremos. Sin embargo, es recurrente que en tiempos de crisis e incertidumbres los grupos más afectados busquen afianzarse y asirse de algo que les brinde sentido. Aquí lo sagrado puede ser instrumento de apología y podría legitimar acciones de ruptura con el orden social. Tengamos presente, el inusitado alcance del culto a la Santa Muerte entre los llamados sectores informales como indicio de la manera en que ante la falta de respuestas o certezas, la sociedad construye sus propias contradeidades alternativas. ¡Atención!

La Jornada, miércoles 30 de septiembre de 2009