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El cardenal sembró rudezas y cosechó tormentas

julio 26, 2017
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El cardenal sembró rudezas y cosechó tormentas
Bernardo Barranco V.
La Jornada
Miércoles 26 de julio de 2017

Norberto Rivera, el pastor del poder, es el título del libro de editorial Grijalbo que recién se está posicionando en los anaqueles de las principales librerías del país. Yo lo coordino y reúne ensayos originales de Alberto Athié, María Eugenia Jiménez, Guadalupe Loaeza, Fátima Moneta, Marilú Rojas Salazar, Mónica Uribe, Rodrigo Vera y Jenaro Villamil. Con un espléndido prólogo de Denise Dresser, que se ha reproducido recién en dos semanarios. No es un libro que busque una falsa neutralidad; por el contrario, son textos bien documentados que cuestionan con fundamentos el ejercicio episcopal del cardenal Rivera. Usted verá que los trabajos se construyen desde diferentes disciplinas y metodologías, propias de los calificados autores.

Dicho de otra manera, la trayectoria del cardenal es analizada bajo diversas lupas y distintas temáticas. Son miradas críticas de la conducción de un personaje que en nombre de la ortodoxia moral de la Iglesia ha provocado antagonismos, enconos y ha sido el ojo de muchos huracanes de escándalos mediáticos, como infiere el ensayo Jenaro Villamil. No es un libro anticlerical ni mucho menos anticatólico son reflexiones que desnudan los excesos en los vínculos entre el poder secular con el religioso. La mayor parte de los autores son católicos y en ningún momento intentan calumniar al cardenal. Los autores no somos enemigos jurados de la Iglesia ni talibanes laicistas que pretenden satanizar al clérigo más poderoso de la Iglesia mexicana en las dos últimas décadas.

Los relatos de persecución le encantan al cardenal y a sus corifeos. Los ensayos, en cambio, examinan con seriedad el itinerario del cardenal Rivera, develan la actuación del actor conservador con mayor jerarquía en la Iglesia. Sus querellas financieras y centaverías son analizadas acuciosamente por Mónica Uribe. Más para mal, Norberto Rivera ha marcado la imagen de la Iglesia contemporánea. Nos ha habituado a su tradicionalismo, intransigencia social, clericalismo político y sistemática condena moral a la causa de las mujeres, los homosexuales, los no creyentes, las parejas igualitarias y de las minorías como lo denuncia en el libro la teóloga feminista Marilú Rojas. Norberto ha recurrido al reproche y chantaje hacia políticos liberales que legislan desde la laicidad. Rivera es el rostro enfadado de los obispos mexicanos. Ha logrado, a pulso, que el episcopado mexicano sea considerado uno de los más conservadores de América Latina. Sin embargo, el rasgo más reprochable en la trayectoria de Rivera es su encubrimiento a la pederastia clerical, su relación y defensa abigarrada que hizo del sicópata pederasta Marcial Maciel y sus acaudalados legionarios de Cristo. Alberto Athié detalla los vínculos orgánicos entre Maciel y Rivera. Hablar del cardenal Norberto es referenciar también la impunidad y del fuero religioso como una regla no escrita en la cultura política mexicana. Rivera es intocable no sólo por su condición de alto clero, sino por su relación de hermandad secular con el poder. De ahí otro reparo que se levanta ante el arzobispo es su ambiguo posicionamiento frente a una cultura contemporánea.

Por un lado la crítica de hedonista, consumista y relativista, alejada de Dios y, por otro, se sirve de ella. Es bien sabido que Norberto se instala a lado de las élites con confort y descaro. ¿El cardenal Rivera cuestionará la orientación materialista de la sociedad al viajar en los jets privados de sus amigos empresarios? Doble discurso, doble moral. Al mismo tiempo usa las sucias reglas de la clase política para construirse una trayectoria de poder, alejándose de su misión pastoral. Opta por los ricos y desdeña a los pobres. De ahí viene, del marginado mundo indígena, le reprocha Guadalupe Loaeza, su mundo marginal de donde proviene ha pasado al olvido bajo los efectos de vinos caros, manjares suculentos y vínculos de complicidad con los círculos de poder. No es casualidad que mayoría de los ensayos han sido redactados por mujeres. Precisamente porque el discurso moral y cupabilizador del cardenal las ha agredido de manera particular, cuestionando el feminismo, haciendo un absurdo llamado para que la mujer deje el trabajo, regrese para ser esposa, madre y cultivadora de los valores de la familia. Desde 2000, encuestas revelan la incomodidad de las jóvenes mujeres capitalinas a las posturas anticuadas de la Iglesia sobre su cuerpo, sexualidad y desarrollo profesional

Es un libro de crítica eclesial, ante un estilo de conducción que ha provocado continuos choques tanto con la sociedad, las autoridades seculares, como dentro de la Iglesia. Rivera desplegó intransigencias y cosechó tormentas. Encajó rudezas y provocó escándalos. Los autores sustentan con hechos, los excesos y extravíos del cardenal Norberto.

Más allá de la denuncia, el libro plantea el desencuentro del México moderno con el recetario rancio de un arzobispo gruñón que cree apacentar a su rebaño con reproches y regaños. Este arzobispo muchas veces se vio rebasado en grandes debates culturales en torno al aborto, los homosexuales y las parejas gay. No debatía, entraba a la escena púbica con la espada de la descalificación tajante. No sólo es un problema de doctrina, sino de actitud. Tampoco es la contrariedad en los dogmas, sino la incapacidad de dialogar; es la cerrazón en nombre de los dogmas ante una realidad cultural dinámica y cambiante. A Rivera no sólo se le reprochan contenidos tradicionalistas, sino la incongruencia de ser implacable hacia fuera pero moralmente laxo al interior de una estructura religiosa colapsada. En el fondo, y esa es la tesis de la investigadora Fátima Moneta, es el fracaso de un modelo eclesial emanado de los principios de una Iglesia de masas, sacramental, triunfalista, mediática, autorreferencial e impregnada de un arcaico clericalismo.

El ciclo de Norberto Rivera ha concluido, independientemente de la decisión y el tiempo que le tome al papa Francisco para hacer efectiva su renuncia. Y, en definitiva, la pregunta más importante que flota en cada uno de los ensayos es qué tipo de perfil religioso, cultural y, sobre todo, pastoral requiere el sucesor para la Ciudad de México. ¿Un hombre de poder con rígido juicio doctrinal o un pastor con espíritu evangélico?

http://www.jornada.unam.mx/2017/07/26/opinion/014a1pol

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Benedicto interviene a los Legionarios de Cristo

abril 5, 2009

Benedicto interviene a los Legionarios de Cristo

Expertos indican que con ello Roma busca terminar con las luchas por el poder.
Además seguirán las pesquisas acerca de otras denuncias de abusos sexuales.

México.- Benedicto XVI ordenó formar un equipo de prelados para realizar inspecciones, o “visitas apostólicas”, a los centros de los Legionarios de Cristo, congregación envuelta en conflictos y escándalos derivados de la vida irregular de su fundador, Marcial Maciel Degollado. Explícitamente las visitas tienen el fin de ayudar a la poderosa institución conservadora a superar las “dificultades existentes” en un clima fraterno.

Expertos en el tema señalan que el Papa ordenó estas visitas porque la lucha por el poder ha fracturado la unidad de la Legión, además de que se indagarán otras denuncias existentes contra sacerdotes por abusos sexuales equiparables a los que retiraron a Maciel del ministerio pocos años antes de su muerte el pasado enero de 2008.

En carta fechada el 10 de marzo, dirigida al superior de los Legionarios, Álvaro Corcuera, el secretario de Estado vaticano, Tarsicio Bertone, le señaló que “podrán contar siempre con la ayuda de la Santa Sede, para que a través de la verdad y la transparencia, en un clima de diálogo fraterno y constructivo, superen las dificultades existentes.

“En este sentido el Papa ha decidido llevar a cabo por medio de un equipo de prelados una visita apostólica a las instituciones de los Legionarios de Cristo”, agrega.

La decisión del Pontífice fue divulgada este martes por la propia Legión de Cristo, que publicó en su página web la misiva del cardenal Bertone junto con otra carta de su director Corcuera.

Este último señala que “el Papa y sus más estrechos colaboradores nos han confirmado en nuestra misión al servicio de la Iglesia y nos han ofrecido, con solicitud paternal, su consejo y apoyo”.

Agrega que personalmente agradeció a Benedicto XVI “esta ulterior ayuda que nos ofrece para afrontar las actuales vicisitudes relacionadas con los hechos graves en la vida de nuestro padre fundador que ya fueron objeto de las investigaciones de la Congregación de la Doctrina de la Fe concluidas en mayo de 2006, y los que han salido a la luz más recientemente”.

En mayo de 2006, dicha congregación hizo público un documento que señalaba que decidió, “tomando en cuenta la avanzada edad del reverendo Maciel y su delicada salud, renunciar a cualquier proceso canónico e invitar al Padre a una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a cualquier ministerio público”.

Maciel Degollado murió el 30 de enero de 2008. Más de un año después, el 3 de febrero de 2009, el diario The New York Times publicó que , además de los escándalos por abusos sexuales y consumo de drogas en los que había participado, Maciel tuvo una amante con la que concibió a una criatura. Un portavoz de la Legión en Roma, Paolo Scarafoni, se limitó a decir, consternado, que “no podemos negar la existencia de esos hechos”.

En la misiva dada a conocer ayer, el superior de la Legión señala directamente: “Estamos profundamente apenados y pedimos perdón a Dios y a quienes hayan sido lastimados por este motivo”.

Al respecto, el especialista en religiones Bernardo Barranco explicó que el haber decidido Benedicto XVI realizar la visita apostólica es porque los conflictos al interior de la Legión son intensos. Y será la Santa Sede la que tome el control de la congregación hasta que se concluyan las investigaciones.

Después de la muerte de Maciel, la lucha por el poder en este congregación muy conocida por su opulencia se desató entre dos corrientes: los “macielistas”, en su mayoría mexicanos, que respaldan al actual director Corcuera y que buscan continuar en la misma línea, además de brindar culto a la persona de su fundador.

En la otra corriente hay legionarios anglosajones, irlandeses y algunos grupos españoles que, “sin ser audaces como reformadores, sostienen que se deben reconocer los errores, como los abusos sexuales que no se pueden ocultar. Y refundar la continuidad de la obra”.

La lucha interna obliga al pontífice a intervenir porque se ha desatado el “canibalismo”, por eso los visitadores que se designen investigarán a la Legión durante meses, entrevistando discretamente a todos los involucrados y a analistas.

La última visita apostólica que se hizo pública a una congregación fue a la Compañía de Jesús, y fue ordenada por Juan Pablo II, que mañana cumplirá cuatro años de haber fallecido.

Por su parte, Elio Masferrer, académico de la Escuela Nacional de Antropología e Historia, consideró que pese a los avisos del pontífice de que debían mantener la unidad tras la muerte de su fundador, los legionarios no lo consiguieron y por ello se interviene.

Además, conoce que las denuncias de abuso sexual no sólo eran contra Marcial Maciel, sino también contra otros sacerdotes legionarios, y consideró que es el momento de limpiar y acabar con los abusos, que son agujeros para la credibilidad de la Iglesia católica.

Milenio

El Vaticano interviene a los Legionarios

abril 2, 2009

El Vaticano interviene a los Legionarios

Bernardo Barranco V.

Recién se conoce lo que era un secreto a voces, la Santa Sede interviene una vez más la orden religiosa mexicana conocida como los Legionarios de Cristo. Tarcisio Bertone, secretario de Estado, establece que el Papa ha decidido llevar a cabo por medio de un equipo de prelados una visita apostólica a las instituciones de los Legionarios de Cristo”. La nota es recogida incluso por los portales de la propia legión, mostrando así un nuevo episodio en que el papa Benedicto XVI injiere y fiscaliza una congregación religiosa marcada en los últimos años por los escándalos. Primero, le restringe a Maciel su ministerio público, pero no inicia un proceso o juicio canónico en su contra; segundo, reduce y limita los votos religiosos especiales que aseguraban silencio y encubrimientos internos. Ahora el Vaticano reconoce una crisis y divisiones entre los miembros de la congregación a los que el Papa les expresa “su solidaridad y su plegaria en estos momentos delicados”. La carta ya señalada de Bertone no puede ser más elocuente al expresar: “podrán contar siempre con la ayuda de la Santa Sede, para que a través de la verdad y la transparencia, en un clima de diálogo fraterno y constructivo, superen las dificultades existentes. En este sentido, el Papa ha decidido llevar a cabo por medio de un equipo de prelados una visita apostólica a las instituciones de los Legionarios de Cristo”. Las investigaciones probablemente se han iniciado ya y se intensificarán después de Semana Santa. Muy probablemente esta intervención pontificia se pactó durante la reciente visita a México del propio cardenal Tarcisio Bertone, quien primero llegó a Chetumal, Quintana Roo, sede de la prelatura otorgada a los Legionarios de Cristo, donde permaneció varios días con actividades privadas, antes de llegar a la ciudad de México, donde participó en el sexto Encuentro Mundial de las Familias, en enero pasado. En la sociología de las congregaciones religiosas es un hecho que a la muerte del fundador diversos grupos se disputen el liderazgo, la conducción, el legado y la herencia del fundador. Se dan tensiones y hasta rupturas. Sin embargo, la lucha por el poder, si así lo podemos llamar en el caso de los legionarios, se presenta en un ambiente altamente enrarecido por los intereses creados en una orden religiosa rica, poseedora de una amplísima infraestructura material. A pesar del hermetismo religioso que caracteriza a la legión, se puede observar que hay una corriente que enarbola la continuidad encabezada por el actual director general de la orden, el mexicano Álvaro Corcuera; los llamados “macielistas” sostienen que la ruta está trazada, siguen rindiendo culto a la personalidad del fundador y que aquí no pasa nada. Al mismo tiempo se presenta un ala más reformadora, en la que se ubican legionarios de Estados Unidos, Irlanda y algunos españoles, quienes reconocen errores y fallas, aspiran restructurar la orden y tratar de replantear la línea de los legionarios. Como en toda organización humana, la lucha por el poder pasa por los reacomodos de mandos internos, creación de nuevas interlocuciones y representatividad en las estructuras que toman acuerdos; manejo en el destino de los recursos, el diseño de estrategias pastorales, mediáticas, énfasis teológicos y discursivos; en suma, en la toma real de las decisiones. La intervención del Vaticano apunta a que existe un disenso y encontradas posturas antagónicas al interior de la orden o de asuntos delicadísimos que no han asomado aún en la opinión pública. Por ejemplo, llamó la atención que en el diario La Nación, de Argentina, da a conocer una reveladora entrevista con Paul Lennon, un ex sacerdote legionario, con 23 años como miembro activo, quien estimó que la pedofilia, “que ha dañado fuertemente la imagen y la realidad de la Iglesia”, es sólo una parte de los crímenes de una orden que califica como “manipuladora” y a la que los rumores la asocian actualmente con el lavado de dinero. Estamos dijo, en que “los abusos sexuales son sólo la punta del iceberg” (17/03/09, http://www.lanacion.com.ar/nota.asp?nota_id=1109439). En todo caso la filtración periodística en The New York Times en febrero pasado sobre la paternidad de Marcial no fue un accidente mediático, sino un golpe demoledor que incide una vez más en la deteriorada imagen del fundador y cuya apuesta siguen jugando los llamados macielistas. Sin embargo, a poco más de un año de la muerte de Marcial Maciel, siguen apareciendo datos que confirman una temida verdad: Marcial Maciel llevaba una doble vida y una doble moral. Probablemente existan otros eventos aun más aterradores y que tarde o temprano saldrá a la luz. Marcial Maciel, siguiendo el recuento de muchas personas cercanas a él, hoy críticas, lo señalan como un personaje marcado por el narcisismo y la mezquindad; donde él se nutría de los halagos y adulación de su entorno; forzosamente él tenía que estar siempre en control y en una posición de superioridad y de poder frente a los demás. Benedicto XVI ha hecho un recuento de daños. Su intervención busca el menor costo para la estructura de los legionarios, pretende evitar que la orden se hunda. Busca evitar que una lucha intestina pueda terminar por liquidar la poca credibilidad que conserva la congregación y caer en nuevos episodios de estrepitosos escándalos que lleve al fin. Ante este nuevo episodio de una larga crisis de los legionarios está también la oportunidad de “refundar” la orden, reconocer los errores, pedir perdón y resarcir a las víctimas, reparar los defectos estructurales. En suma, ser una opción pastoral legítima depurada para un sector social acaudalado e ir con cierta salud ante sus feligreses, de lo contrario los legionarios estarían condenados a los escándalos. Sin duda conoceremos cambios significativos.

La Jornada, 1 de abril de 2009

La debacle de Marcial Maciel

febrero 9, 2009

Bernardo Barranco V.

La debacle de Marcial Maciel

 

El papa Benedicto XVI optó por el mal menor en el caso Marcial Maciel. El Vaticano le restringe su ministerio público, pero no inicia un proceso o juicio canónico en su contra, con lo que protege también a los legionarios, quienes probablemente conocían la sanción desde enero de 2005, cuando Maciel dejó de ser su director general; así, tuvieron tiempo suficiente para preparar un dispositivo que amortiguara el escándalo ante dicha medida. La resolución se antoja tibia, dada la magnitud de los monstruosos delitos cometidos entre la simulación y la colectiva hipocresía religiosa de un personaje ambivalente. Para el papa Ratzinger era insoslayable tomar una determinación, dada su anterior condición de prefecto de la Congregación de la Fe: era sin duda el clérigo que mejor conocía el voluminoso expediente de testimonios contundentes y acusaciones sólidas.

Más allá de la aparente benevolencia de Benedicto XVI, justificando la avanzada edad y el estado de salud de Maciel, el Papa protege la estructura nada despreciable y las cuantiosas obras que los legionarios han construido en los pasados 30 años. De todos es conocido el poderío económico, político y mediático que han amasado bajo el estímulo del fallecido Juan Pablo II. La estrecha amistad entre el fundador de los legionarios y el papa polaco colocó a la congregación en el cenit romano y en el centro de los entretelones del poder en el Vaticano, que le permitieron gozar de altos privilegios en los países donde detenta mayores intereses, como España, México, Chile, Estados Unidos e Irlanda. Su influencia creció, al grado de haber apostado en la sucesión pontifical por la candidatura de Angelo Sodano, secretario de Estado; sin embargo, parece que sólo fue una burbuja y, a poco más de un año de la muerte de Wojtyla, los legionarios enfrentan la mayor crisis de su historia.

Guardar silencio o prolongar la resolución del caso Maciel era insostenible. Las presiones mediáticas y el clima adverso de desconfianza y recelo que se han desatado contra la Iglesia católica -a raíz de los escándalos de abusos sexuales- a escala internacional colocaban a Benedicto XVI en una posición incómoda, porque corría el riesgo de sumarse a la complicidad y encubrimiento de que gozó Maciel en el anterior pontificado. Su autoridad y liderazgo corren mayores riegos con el ocultamiento y negación de los hechos que con las medidas moderadas. Es la opción del mal menor. Benedicto XVI es consciente del creciente entorno crítico, de la sociedad secular, que mina la autoridad moral de la institución, y de la relativización del discurso ético-religioso del magisterio de la Iglesia. Basta detenernos en términos de la cultura de masas y observar los tonos de reprobación y recelo en filmes recientes, como En el nombre de Dios, Amén, El crimen del padre Amaro, La mala educación y El código da Vinci. En todas estas películas se dibuja al alto clero con privilegios, intereses materiales propios, intrigas y abuso de poder. Por ello, la decisión de restringir las funciones ministeriales del padre Marcial Maciel fue una decisión de Estado, de la más alta prioridad.

En escueto comunicado, los legionarios expresan obediencia y serenidad para acatar la decisión del Vaticano, pero no reconocen las graves imputaciones, sino como una “nueva cruz que Dios ha permitido que sufra y de las que obtendrá muchas gracias para la legión de Cristo”; por el contrario, en el texto se advierte que esta acusación se suma a otras, “sinnúmero”, de las que el padre jamás se ha defendido, pero que “él afirmó su inocencia”. La sentencia es ambigua, porque el Vaticano de manera implícita reconoce las graves faltas de Maciel, sin externarlas claramente, imponiéndole una restricción que la legión acata sin reconocer culpa alguna, porque no ha existido un proceso canónico. La justificación legionaria podría sustentarse, en corto, en conspiraciones siniestras al interior de la Iglesia, como en el malévolo mundo secular anticlerical; incluso, podría suponerse el correctivo como revancha del propio Benedicto XVI, quien finalmente fue apoyado por su contraparte concurrente: el Opus Dei. Delicada la posición de los legionarios para desahogar la posición de su fundador no sólo ante la opinión pública, sino ante las propias clientelas internas que componen los patronatos y consejos directivos de sus obras, como universidades, colegios, organismos de caridad y organizaciones de animación, como Gente Nueva, o iniciativas mediáticas, como el famoso Teletón, que tanto han presumido en el mundo.

El caso Maciel delata la red de complicidades que ha cobijado durante décadas al padre fundador de la legión. En primer lugar, la propia Iglesia mexicana ante las denuncias de abuso sexual a menores; en una primera reacción, la jerarquía rechazó todo tipo de injerencias, haciendo aquella desafortunada declaración de que “la ropa sucia se lava en casa”. El caso Maciel deberá remover la conciencia de muchos clérigos, principalmente la del cardenal Norberto Rivera Carrera, quien se ha distinguido como el más obstinado encubridor del padre Marcial. Recordamos desde el inicio de su gestión, cuando La Jornada publicó una saga de artículos, en abril de 1997, en torno a los abusos sexuales del padre Maciel, las reacciones del arzobispo primado fueron encolerizadas: “Hay acusaciones contra el padre Maciel. Se van a presentar mañana también en televisión, ¿qué opinión tiene de ellas?” -preguntó el reportero Salvador Guerrero. Sudoroso, irritado, Rivera Carrera respondió, volteándose para ver al reportero colocado a su espalda: “Son totalmente falsas, son inventos, y tú debes platicarnos cuánto te pagaron”. (La Jornada, 12 de mayo de 1997). Ahí están aún vivas las declaraciones y testimonios tanto de Alberto Athié como del padre Antonio Roqueñí de cómo el cardenal no sólo entorpeció las indagatorias sobre los abusos sexuales de Maciel, sino que sometió a aquellos miembros del clero que quisieron ir más lejos. Igualmente, resulta reveladora la virulenta reacción de algunos empresarios para castigar a aquellos medios y periodistas que abordaran el caso Maciel. Resalta el lamentable episodio del Canal 40, que en 1997 difundió un valeroso documental que recogía los testimonios de las víctimas. En una columna titulada Bimbo en el Vaticano, de este mismo diario (10 mayo de 1997), se decía lo siguiente: “…mientras en el Vaticano se habla (en serio) sobre la posible canonización de Maciel Degollado, el Canal 40 ha preparado un extenso y minucioso documental que saldrá al aire el próximo lunes a las 22:45, pese al disgusto de la alta jerarquía de la Iglesia, de algunos miembros del gabinete de Zedillo y de ciertos sectores de la cúpula empresarial, que a lo largo de esta semana ejercieron toda clase de presiones contra la empresa televisora, mismas que culminaron, ayer viernes, con la cancelación de un cheque por más de 4 millones de pesos, por concepto de publicidad”, de la empresa. Después de esta polvareda, será interesante observar el comportamiento de las clases altas y de las grandes familias vinculadas a la legión. ¿Seguirán siendo fieles, con riesgo ahora de manchar el prestigio personal?; nombres distinguidos, como Carlos Slim, Manuel Arango, Alfonso Romo, Emilio Azcárraga, Víctor Junco, Olegario Vázquez Raña, Ricardo Salinas Pliego y algún otro colado, como Pedro Ferriz de Con, entre otros. La familia presidencial, en especial Marta Sahagún, quien abrió de par en par la puerta de Los Pinos, tejiendo entramados complejos entre la caridad y la política.

Muy probablemente los legionarios serán sacudidos por una crisis severa. Habrá sectores que quieran revisar el confortable discurso teológico diseñado para la salvación de las elites; habrá otros que querrán ir a los fundamentos que dieron origen a la legión. Sin embargo, todo apunta a la negación de las faltas cometidas por Maciel, según se desprende de su escueto comunicado. En el fondo está la revisión de la sexualidad reprimida no sólo en la congregación, sino en la propia Iglesia; hay una ambivalencia entre el corpus doctrinal de la eclesial, la tradición y el deber ser con las necesidades básicas de los actores -de carne y hueso- que conforman las estructuras de la Iglesia. Hay, por tanto, una dimensión patológica de la sexualidad que se manifiesta en diferentes formas de perversión y neurosis.

La medida del Vaticano ha sido timorata. Sin embargo, es un paso importante que tanto la sociedad como los propios actores deben aprovechar y sacar lecciones. Queda por definir la relación entre el delito y el pecado. Marcial Maciel pecó, pero cometió monstruosos delitos sexuales que deberían ser pagados en los términos que marca la justicia de la sociedad. Ha cometido graves actos ilícitos que el retiro espiritual y la penitencia son insuficientes para pagar el abuso criminal que significa vejar niños. Delitos prescritos, dirán los abogados. Justicia divina, reclama la sociedad.

La Jornada,  domingo 21 de mayo de 2006

No nos toca juzagar la vida del padre Maciel: Los Legionarios

febrero 7, 2009

No nos toca a nosotros juzgar la vida del padre Maciel: Legionarios de CristoW Radio | Febrero 4 de 2009

W Radio

 

México, febrero 04, 2009.- En entrevista para W Radio, Javier Bravo, vocero de los Legionarios de Cristo en México, explicó que viven “un momento difícil, de esperanza y confianza en Dios, esto luego de que diera a conocer que el fundador de la orden católica, el mexicano Marcial Maciel, fallecido el año pasado a los 87 años y procesado por abusos sexuales a niños y adultos, tuvo un hijo con una amante.

“Para algunos es difícil no nos toca a nosotros juzgar la vida del padre Maciel, sus logros y fallos están delante de Dios. Nos queda dar un testimonio fiel de Cristo y tratar de cumplir lo que le pida la congregación, es un sufrimiento que nos acerca más a Cristo”, afirmó.

Al cuestionarle al vocero de los Legionarios de Cristo en México si se revelaría la identidad del hijo de Maciel respondió que “son hechos muy sorpresivos y que van siendo por la reserva y prudencia que merecen las personas que puedan estar involucradas, no tenemos detalles pero estamos dispuestos a platica”, dijo

En tanto, Bernardo Barranco, experto en religiones, señaló que es “un golpe fuerte, no sólo es una doble vida, es una doble moral y un doble discurso, lo cual pega mucho a la moral de una institución que enseñaba” y que al parecer su propio fundador no siguió los principios.

Barranco explicó la situación que enfrenta la congregación “cuando el líder desaparece vienen nuevos equilibrios, hay una lucha por el poder, los macielistas que dicen que no pasó nada y por otra parte, los sectores reformadores reconocen las falla. En ese sentido creo que a un año de su muerte hay una intensa disputa por el legado, por la conducción e hipótesis de hacia dónde va a ir la congregación”.

Y agregó que lo más saludables es un reconocimiento de los hechos por parte de la organización. “Lo más sano sería refundar los Legionarios de Cristo con la capacidad organizativa e involucrar a otros como lo hizo Maciel, e incorporar con valores nuevos, el Vaticano juega un papel importante”.