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Sucesión reacomodos en el episcopado mexicano

octubre 25, 2012

Sucesión y reacomodos en el episcopado mexicano

Bernardo Barranco V.

La Iglesia católica se prepara para el relevo. En noviembre, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM), elegirá un nuevo presidente. Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla, será sustituido, actualmente es el obispo con mayor peso político y liderazgo en la CEM; ha obtenido importantes logros y ha cuajado un posicionamiento político de la Iglesia en la nueva alternancia. Deja la presidencia en un momento con el advenimiento del PRI en Los Pinos, igualmente ha establecido una nueva correlación al interior de los obispos mexicanos.

Suenan los nombres de Rogelio Cabrera López, recientemente nombrado arzobispo de Monterrey que representa, por su cercanía, la continuidad de Aguiar. Otro aspirante sólido es el cardenal Francisco Robles, nuevo arzobispo de Guadalajara, quien aglutina a los sectores conservadores y aquellos que han mantenido distancia de la presidencia de la CEM. Finalmente muchos aseguran que una fórmula intermedia podría personificarse en el arzobispo de Puebla, Víctor Sánchez Espinoza, cuyo desempeño ha transitado en colaboración estrecha tanto con Aguiar como con el cardenal Norberto Rivera Carrera.

Carlos Aguiar Retes, también presidente de la Conferencia Episcopal Latinoamericana (Celam) tiene como mayor logro haber arrebatado el peso político, simbólico y la interlocución a los dos controvertidos y poderosos cardenales Juan Sandoval y Norberto Rivera. El desplazamiento político y religioso ha sido gradual tanto al exterior de la Iglesia como al interior. La principal pérdida gravitacional, principalmente del cardenal Norberto Rivera, ha sido dramática, pues ya no goza de las consideraciones ni aprecio del actual papa Benedicto XVI. En el plano social, los excesos, bravuconadas y constantes confrontaciones de Norberto Rivera lo desgastaron. Sufre una pérdida de credibilidad y una suerte de desamparo en Roma. Sus antiguos soportes y aliados fueron el grupo del secretario de Estado de Juan Pablo II, Angelo Sodano, la vieja curia que encubrió y fue sobornada por Marcial Maciel, como constata el libro de Jason Berry, Render unto Rome: the secret life of money in the catholic church, de próxima aparición en español. Este grupo de Sodano, hoy retirado se enfrenta en luchas palaciegas,Vaticanleaks, a Tarciso Bertone y en cierta forma al propio Benedicto XVI. Rivera está pagando caro la debacle de Marcial Maciel, su mentor primero y su protegido después, sobre todo su silencio cómplice. Aquí Rivera guarda una enorme deuda no sólo con su Iglesia, sino con la sociedad mexicana. En dos ocasiones el cardenal ha sido desairado por la Santa Sede al negarse el Papa a venir a la ciudad de México; en 2009 al Encuentro Mundial de las Familias bajo el pretexto de la altura de la ciudad de México –en realidad el cerro del Cubilete tiene una mayor altitud y ahí celebró una larga misa– y la segunda fue en la reciente visita a León en 2012, donde el cardenal tuvo un lugar muy secundario y alejado del pontífice alemán. Aquí se dijo que se debía a las políticas secularizantes de Marcelo Ebrard, aborto y legalización de las parejas gays; sin embargo, si fuera realidad este criterio, Benedicto XVI no habría visitado más de la mitad de las ciudades europeas recorridas por el pontífice.

Rogelio Cabrera representa la continuidad de la estrategia de Carlos Aguiar (ambos al centro)

Carlos Aguiar no es tan apreciado por la derecha católica ni mucho menos por el Yunque, que constantemente lo ha impugnado. Sin embargo ganó su respeto en 2009, al revertir sin aspavientos, con el apoyo de Felipe Calderón, en 19 entidades del país la muy discutible repenalización del aborto, que tiene actualmente a decenas de mujeres en la cárcel. Al tiempo en que Rivera y Onésimo Cepeda son rijosos con el PRD en el proceso electoral de 2006, Aguiar Retes con sensatez negocia y se sienta a dialogar con su dirigencia. Mientras el cardenal de Guadalajara lanza sus misiles maiceadores contra Marcelo Ebrard, la presidencia de la CEM no hace eco ni se involucra en una estéril confrontación. Es decir, Aguiar con astucia ha sido partidario de una política realista de cambios graduales, siguiendo a Maquiavelo, quien sostenía que la eficacia de un príncipe no se corrige con palabras, sino con la fuerza de la estrategia y la prudencia.

Una de sus principales iniciativas ha sido desburocratizar la CEM: reduce comisiones y focaliza objetivos. Aguiar desde que asumió el cargo, en 2006, anunció que iba por la libertad religiosa (Proceso 1574, nov/2006) Por ello apoya, con pragmatismo, la reforma constitucional a los derechos humanos, y resiste el embate del cardenal Sandoval Íñiguez, de Guadalajara, quien le reprocha no haberle consultado; en respuesta, logra reunir las firmas de los 21 miembros del consejo permanente del Episcopado Mexicano. El radicalismo fogoso del cardenal Sandoval se va enfriando. Aguiar evita las confrontaciones mediáticas; de trato suave y hasta tímido, conduce a la CEM a diversificar las referencias políticas. Ya no será sólo el Ejecutivo su interlocutor, Aguiar se abre a los poderes legislativos, a los partidos, sindicatos, a los empresarios y medios. Recibe todo el apoyo del nuncio Christophe Pierre, quien le facilita el soporte de Roma. Por su ubicación mexiquense en Tlalnepantla, Aguiar cultiva desde 2005 una intensa relación con Enrique Peña Nieto. La visita de Peña con su futura esposa al Vaticano en 2009, acompañando una nutrida comitiva, fue el momento en que Aguiar fortalece una sólida relación que ha facilitado favores y la reforma al artículo 24 sobre libertad religiosa y seguramente las que vendrán. Hay una alianza tácita entre la jerarquía y Peña. Veremos hasta dónde llega.

El declive de los cardenales Juan Sandoval y Norberto Rivera

Simbólicamente tener postrados a los tres candidatos presidenciales durante la misa dominical del papa Benedicto XVI y posteriormente la pasarela de los mismos candidatos ante el confesionario de la asamblea de obispos fue una demostración de cómo Aguiar Retes ha consolidado el músculo clerical. Si bien Aguiar no tiene por el momento un asiento cardenalicio todo puede cambiar. En suma, los logros del presidente de la CEM han sido sobre todo políticos más que pastorales porque durante su gestión hay una considerable debacle de los fieles católicos.

La Jornada, miércoles 24 de octubre de 2012

Renuncia de Corcuera acentúa crisis Legionario: Bernardo Barranco con Denise Maerker

octubre 12, 2012

Alvaro Corcuera discípulo y encubridor de Marcial Maciel

Renuncia de Corcuera acentúa crisis Legionario

Radio Fórmula, 11 de Octubre, 2012

Para el experto en religión Bernardo Barranco la renuncia de Álvaro Corcuera, es un paso más en la crisis de los Legionarios de Cristo, que ya no tiene el control de la cúpula que rodeaba al padre Marcial Maciel ahora controlada por El Vaticano.

Para el experto en religión Bernardo Barranco, la renuncia de Álvaro Corcuera como líder de los Legionarios de Cristo, es un capítulo más en la crisis de esta congregación religiosa. Considera, además, que alegar motivos de salud para su renuncia no es más que un pretexto y se trata de una cuestión más de fondo.

Luego de que el delegado del Papa Benedicto XVI, Velasio De Paolis, nombrara al alemán Sylvester Heereman como nuevo líder de los Legionarios, quedaron fuera todos los dirigentes originales, mexicanos, integrantes del círculo rojo del padre Marcial Maciel.

“El Vaticano ha tomado hoy por hoy, a través de (Velasio) De Paolis, que es el delegado enviado por el Papa a controlar los Legionarios, el control absoluto de la congregación”, aseguró el experto.

Por estas razones, considera Bernando Barranco, la situación de Corcuera no fue por motivos de salud y piensa que se trata de un más de fondo.

Bernardo Barranco

Heereman, explicó Barranco, es un sacerdote joven, alemán, sin una trayectoria espectacular; tiene entre 36 y 37 años y a través de él De Paolis asume el control de los Legionarios de Cristo.

Esta situación, apuntó, saca a la luz dos corrientes al interior de la congregación fundada por Maciel; los que apoyan el gradualismo de De Paolis y del Papa y los que han ido abandonando y que plantean el realizar una “severa evaluación crítica” de lo que han vivido.

La crisis de los Legionarios de Cristo es tal, reiteró el experto, ya asoma la sombra de una crisis financiera y de remates de edificios. “Pareciera ser que todo imperio que construyó Marcial Maciel se está derrumbando a pedazos”.

Ante la crisis que se está viviendo en los Legionarios del Cristo, se ha dado el surgimiento de otras congregaciones, fundadas por quienes han abandonado la congregación creada por el religioso acusado de pederastia, o la salida de familias, como los Oriol, donantes de la congregación.

“El Vaticano está obligado a actuar de manera mucho más pronta, más expedita y no esperar a que haya un desfondamiento más profundo”, concluyó Bernardo Barranco.

jgam

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Denise Maerker entrevista a Bernando Barranca. Renuncia de Corcuera acentúa crisis en Legionario de Cristo
http://www.radioformula.com.mx/notas.asp?Idn=276445

A los narcos también les preocupa su alma

octubre 12, 2012

Supesta capilla donada por el “Lazca”, Hidalgo

Antes de morir dejan listo el lugar donde deambularán en busca de un pedazo de eternidad

Univision.com | Fecha: 10/11/2012
Por: Esteban Roman @estroman, Univision News

Para cuando muriera, ‘El Lazca’, líder del cártel de Los Zetas, mandó construir un lujoso mausoleo en Pachuca, Hidalgo, que contrasta con el modesto panteón en donde se encuentra.

El fallecimiento ocurrió el segundo lunes de octubre, según el gobierno mexicano, en un enfrentamiento con la Marina. Las fotos del cuerpo son la única prueba, pues el cadáver fue robado de una funeraria en Coahuila, un árido estado al norte de México.

El destinatario del mausoleo no es algo documentado, nadie ha declarado ser el dueño, sin embargo el tipo de edificación es muy similar a la de la iglesia que hasta hace un año tenía una placa agradeciendo a Heriberto Lazcano la donación de la estructura. Ambas construcciones tienen una enorme cruz cromada frente a una fachada de madera y cristal cortado. La iglesia se ubica a sólo tres calles del Campo Militar 18-A.

La zona no está apartada ni escondida en la capital del estado de Pachuca. A unos 200 metros de distancia se encuentra la Secretaría del Trabajo del gobierno local, un aeropuerto y una plaza comercial. De hecho, la avenida más cercana es la autopista que conduce a la Ciudad de México.


Señales póstumas

¿Para qué arriesgarse a dejar pistas en una iglesia? La presencia de la religión entre los capos del crimen organizado ha sido una constante a lo largo de la historia de los cárteles.

El 9 de abril de 2001 fue capturado Gilberto García Mena, “El June”, líder de una célula del Cartel del Golfo. En su guarida tenía un altar con veladoras rodeando una estatua de la Santa Muerte. Una cabaña en el jardín le servía como capilla, relata José Gil Olmos en el libro “La Santa Muerte”.

El culto a la Santa Muerte refleja la necesidad de sectores excluidos a contar con el apoyo, respaldo y protección de una deidad

Hasta los años 70 el catolicismo se mantuvo como la religión preferente por más de 96% de la población en México. Sin embargo, en las últimas décadas el número se ha reducido hasta 83% en 2010, de acuerdo con los censos de población realizados cada 10 años por el Instituto Nacional de Geografía (INEGI). Esta disminución va a la par con un incremento en la proporción de personas que creen en otras cosas, entre ellas cultos como la Santa Muerte.

Un documento del Foreign Military Studies Office, un grupo de investigación abierta del Ejército de Estados Unidos, considera que algunos criminales podrían usar el culto a la Santa Muerte (cuyas imágenes predominan entre integrantes del Cartel del Golfo) “como un impulso para cometer delitos o para aumentar la escala y la violencia de sus crímenes. Por otra parte, debido al peligro inherente de la delincuencia, la invocación de la propia muerte como patrono tiene por sí mismo un atractivo”.

Mostrando el alma

El arrepentimiento y el perdón, valores católicos, han sido referidos por narcotraficantes como Jesús Enrique Rejón Aguilar, alias “El Mamito”, uno de los fundadores de los “Z” y uno de los supuestos responsables del asesinato del agente del ICE, Jaime Zapata. Después de ser capturado y ante la pregunta que si a alguien le pediría perdón, éste respondió que a su madre, porque tenía 17 años sin verla debido a su actividad criminal.

Bernardo Barranco, sociólogo especialista en el estudio de las religiones, dice en entrevista con Univisión: “Las personas que se han incorporado al crimen organizado son de origen popular, sobre todo aquellas que están en la línea de fuego. Vienen de una tradición católica (…) Están por un lado cometiendo faltas graves a una ética religiosa, y por otra parte están al filo de la navaja, entre la vida y la muerte, por lo tanto se convierten en individuos muy supersticiosos que buscan formas religiosas que justifiquen y den trascendencia a una vida que saben que en cualquier momento saben estará perdida”.

Bernardo Barranco
Desde la fronteras de existencias al filo de la navaja, los grupos delictivos crean sus propios meta relatos religiosos

En el caso del cártel de “La Familia Michoacana”, el elemento religioso no sólo ha acompañado a sus integrantes, sino que ha sido un sello de identidad de la organización, la cual fue calificada el 30 mayo de 2009 por el ex procurador Eduardo Medina Mora como “la más peligrosa” de México. “Fue la primera organización en decapitar personas  y han sido particularmente crueles en la manera en que realizan su actividad”, dijo el funcionario. El grupo dice que hay una moral detrás de sus crímenes.

Sólo para los buenos

En el interrogatorio que la Policía Federal le realizara a “El Chango” Méndez, uno de los dos líderes fundadores de La Familia Michoacana, dijo que el reclutamiento de integrantes para su organización se basaba en el criterio de que los muchachos “fueran buenos en toda la extensión de la palabra, de que hicieran las cosas bien, de que no anduvieran secuestrando, que llevaran un buen rumbo… Que no usaran drogas.”

En el mismo interrogatorio “El Chango” dice que se enojó mucho cuando supo que el otro líder de la organización, “La Tuta”, estaba secuestrando y robando, dos prácticas que se han extendido entre los cárteles desde 2007.

Barranco añade: “Muchos de estos miembros recurren a deidades propias como Jesus Malverde, que es el santo de los narcotraficantes, otros a la Santa Muerte, que es una deidad que no solamente protege sino ataca, una figura a modo que ha sido creada por todo este mundo subterráneo. Lo que nos habla es que son personas que viven una religiosidad bajo una circunstancia totalmente diferente a la del conjunto de los creyentes. Ellos generan su propio ´corpus´ religioso”.

De la escisión de “La Familia” en 2010 surgieron los “Caballeros templarios”, comandados por “La Tuta”, una organización de la cual habla así uno de sus corridos: “Eran monjes, hoy son guerrilleros. Tienen sus templos en sus campamentos, valientes cabrones de corazón, pero si les fallas o andas con ‘jaladas’ ellos son la inquisición”.

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Univision.com | Fecha: 10/11/2012

 

Los 50 años del Concilio Vaticano II

octubre 12, 2012

ceremonia de inauguración del Concilio Vaticano II en 1962

Los 50 años del Concilio Vaticano II

Bernardo Barranco V

2012-10-11 • ACENTOS

Juan XXIII, un papa anciano de cuna campesina fue elegido en 1958 como un pontífice de transición. El también llamado “Papa bueno” convoca sorpresivamente la realización de un concilio ecuménico ante el azoro y oposición de muchos miembros de su propia curia. El Concilio se lleva cabo en cuatro sesiones de 1962 a 1965.

Estamos en la década luminosa de los 60’s, de los milagros económicos europeos que avizoraban un futuro promisorio. En la sesión solemne de inauguración, mediáticamente espectacular, se respiraba una atmósfera de renovación. La Iglesia se abre a dialogar con el mundo moderno secular y laico. De gran impacto en el universo católico, los polvos imperiales de la Iglesia son sacudidos por un nuevo espíritu renovador de apertura hacia una estructura menos jerarquizada; se dio más libertad a la reflexión e innovación teológica.

Las reformas litúrgicas, abandono de la misa en latín, son un signo visible de una Iglesia que se sacude un pasado plagado de petrificación. Si bien el Concilio fue una apertura a la modernidad, especialmente europea, la recepción latinoamericana es de enormes consecuencias.

Los obispos latinoamericanos reunidos en Medellín, Colombia, en 1968, van más allá del Concilio; en medio de las dictaduras militares de la época proclaman justicia social, respeto a derechos humanos y la opción preferencial por los pobres. Esta “tempestad de novedades”, búsqueda y respuestas, ensayo y error no llegó a durar 10 años. Las cúpulas de la Iglesia sienten amenazada la identidad de la Iglesia y disciplina de todo el cuerpo eclesial.

Se inicia lo que el teólogo brasileño Joao Baptista Libanio llamó un periodo de “triangen”, es decir, una fase de separar las experiencias consideradas válidas de aquellas consideras nocivas a su vitalidad. Y se cierra el espacio a las innovaciones. Se prohíben nuevos ensayos para concentrarse en el discernimiento, es la vuelta a la gran disciplina.

Durante el pontificado de Juan Pablo II se regresa a la ortodoxia y a la autoridad del magisterio, a la centralidad en un proceso de encuadramiento. Es el fin del progresismo católico y a toda euforia aperturista. Bajo Juan Pablo II (1979-2005), desde Roma se determinan nuevos equilibrios internos, llamado por el Giancarlo Zízola: restauración.

Esta es la postura del actual Papa Benedicto XVI, quien en entrevista con Victor Messori (“Rapporto sulla fede”, 1985), Ratzinger dice: “si por restauración entendemos la búsqueda de un nuevo equilibrio después de las exageraciones de una apertura indiscriminada al mundo, después de las interpretaciones demasiado positivas de un mundo agnóstico ateo, entonces esta restauración es deseable y, de hecho, ya se está dando”

A 50 años, el Concilio Vaticano II se presenta como un ensayo fallido. La Iglesia se ha vuelto a cerrar y a condenar los valores y los principio de la sociedad moderna contemporánea. Ha politizado la disputa de la moral en la sociedad, debatiendo temas como aborto, homosexualidad, feminismo, nuevas parejas, eutanasia, control natal, laicismo, libertad religiosa, etc. Sin embargo, la Iglesia se ha venido relegando, la caída del número de católicos en Brasil y México son alarmantes. ¿Será necesario hacer otro intento para encontrar una nueva síntesis entre la fe y la cultura?

Milenio Estado de México, jueves 11 de octubre de 2012

A 50 años, ¿qué queda del Concilio Vaticano II

octubre 10, 2012

A 50 años, ¿qué queda del Concilio Vaticano II?

Bernardo Barranco V.

Así como el mundo mira con amable desconfianza la conclusión negociada del Vatileaks, la fuga de documentos clasificados y, el desenlace de un juicio pactado en torno al mayordomo de Benedicto XVI, Gabriele Paolo; asimismo se asiste con escepticismo a la inauguración del nuevo sínodo de los obispos, sobre la evangelización, donde la Iglesia se apresta para celebrar los 50 años del Concilio Vaticano II. Los tiempos han cambiado y pocos recuerdan aquella noche fría e iluminada por una esplendorosa luna llena, 25 de enero de 1959, en la que Juan XXIII el Papa bueno, anuncia con emoción la realización de un nuevo concilio ecuménico con vocación universal. La empresa era ardua desde todos sus ángulos principalmente por las reticencias internas. Sin embargo, el papa Roncalli (1958-1963) sortea las oposiciones y condensa con una sola palabra que simplifica toda su compleja iniciativa: aggiornamento, o puesta al día de la Iglesia. Otra célebre expresión clave y mediática de Juan XXIII que esboza la actitud católica de entonces, fue: Abrir las ventanas de la Iglesia al mundo, aquí se ponía de manifiesto la apertura de diálogo con el mundo moderno. El 11 de octubre de 1962 se inicia solemnemente la primera sesión del Concilio. Fue majestuosa y espectacular. La escala de la iniciativa no tenía precedente. Dentro de la historia de los concilios ecuménicos, es el primer concilio moderno tanto por el uso de los medios tecnológicos como por la presencia de los obispos procedentes del mundo entero: 2 mil 450. En ningún concilio se había desplazado tal cantidad de personas ni ninguno tuvo la cobertura mediática a escala mundial. Un enorme esfuerzo intelectual de preparación; una notable y costosa logística para realizar un acto global de la Iglesia católica. Muchos consideran que el Concilio fue una verdadera revolución del catolicismo, una especie de antítesis del Syllabus de 1864 en que Pío IX había condenado duramente el liberalismo, el ateísmo, el panteísmo, la incompatibilidad entre fe y razón y la modernidad en su conjunto civilizatorio. Sin embargo, muchos otros opinan que el Concilio fue una simple actualización de forma pero no de fondo. Una pregunta flota actualmente entre los católicos contemporáneos: ¿realmente el Concilio se ha implementado? Con sutileza muchos monseñores de la curia responden: Sí, pero todavía no. El Concilio arrojó toneladas de documentos, no es una exageración. El Concilio Vaticano II es un episodio de una vieja relación, controvertida y llena de tensiones que ha existido entre la Iglesia y la modernidad. Por ello, el posconcilio fue una larga batalla de interpretaciones en las que subyacen posicionamientos e intereses.

Juan XXIII, el Papa del aggiornamento eclesial

Para muchos católicos el Vaticano II fue un acto de una gran ruptura con el pasado; hay otros, en contraste que vieron reformas en continuidad con su identidad y tradición. Los que perciben el Concilio como una ruptura, pueden dividirse en dos: el de los grupos tradicionalistas y ultraconservadores que creen que se cede identidad a la modernidad y esto atenta la misión civilizatoria de la Iglesia. Entre ellos, nos encontramos Lefebvristas. Por otro lado tenemos los sectores progresistas de católicos, que cree que esta ruptura con el pasado monárquico de la Iglesia ha sido altamente positiva pero inconclusa. El Concilio debe llevarse a aplicar tanto en espíritu como en la letra. La Iglesia desde Roma ha impedido, señalan, la puesta en marcha de las principales directrices conciliares, especialmente el paso de una concepción jerárquica de la Iglesia a la idea de comunión el pueblo de Dios. Teólogos de la liberación, feministas, indigenistas y personajes como Hans Küng reprochan que la Iglesia se haya convertido en una institución cada vez más vertical y centralista. Se ha venido desdibujando un rasgo esencial del Concilio: la colegialidad, es decir, la participación de los obispos en la misión del Papa. Benedicto XVI, ha expresado en diferentes foros su postura cautelosa frente al Concilio que contrasta con el joven Ratzinger que participó como asesor de los obispos alemanes, destacándose por posturas de avanzada. También se ha alejado del llamadoespíritu conciliar. En contraparte, su balance de los resultados del concilio son severos, por ejemplo en la audiencia pública del 9 de marzo de 2010 reconoció: “Sabemos que después del Concilio Vaticano II algunos estaban convencidos de que todo era nuevo, que era otra Iglesia, que la Iglesia preconciliar había acabado y teníamos otra, completamente diferente… Un utopismo anárquico, pero gracias a Dios los timoneles sabios de la Barca de Pedro, Pablo VI y Juan Pablo II, defendieron –de una parte– la novedad del Concilio y al mismo tiempo la unicidad y la continuidad de la Iglesia, que es siempre Iglesia de pecadores y siempre lugar de gracia”.

Joseph Ratzinger asesor durante el Concilio de los obispos alemanes, en aquél entonces vanguardista…

Sería ingenuo afirmar que el Concilio fue un ejercicio de reconciliación con la modernidad. Pero sí existió la aspiración de concluir el enfrentamiento con la cultura moderna. Con el Concilio la Iglesia aceptó la historia, es decir, reconocer que el cristianismo vive y respira dentro la vida histórica de la humanidad. Y no fuera de, o, a pesar de ella. Se reconocen valores de la sociedad moderna, también se matizaron posturas radicales que condenaban la cultura como pecaminosa, sucia y amenazante. El Concilio percibe la modernidad como tierra fértil para que los cristianos puedan discernir los signos de los tiempos. Ser sal en la masa, se decía entonces. Hace 50 años, sobre el tema, hubo una lucha entre tradicionalistas y aperturistas: inicialmente dominaron los progresistas pero finalmente en el pos concilio se impusieron los conservadores. Incluso estos últimos desataron una ola de represión y disciplinamiento doctrinal tanto a los ultratradicionalistas como a los progresistas. En América Latina no fue casual el embate de Roma contra la Teología de la Liberación que había sido precisamente un fruto conciliar. Sin nostalgias, el Concilio Vaticano II sigue vivo, la pregunta clave siguiendo al fallecido cardenal Carlo María Martini: ¿será necesario convocar una Concilio Vaticano III para aplicar este Concilio? La Jornada, jueves 10 de octubre de 2012