Archive for 26 agosto 2015

El cardenal Rivera y su evangelio inmutable

agosto 26, 2015

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El cardenal Rivera y su evangelio inmutable

Bernardo Barranco V.

La Jornada, miércoles 26 de agosto de 2015

Después de haber externado su postura inflexible y tradicionalista sobre el rol de la mujer y sobre la condición homosexual, el cardenal Norberto Rivera ha recibido cuestionamientos y hasta demandas por discriminación. Ante las críticas de colectivos de mujeres y homosexuales, el cardenal ha contestado de manera escueta que el evangelio y la doctrina no cambian a pesar de las constantes deserciones de la Iglesia, y a pesar de los embates de la sociedad moderna. Después de citar algunas parábolas sobre el seguimiento a Jesús, el cardenal Rivera, en su homilía del pasado domingo 23 de agosto, habla de la inmutabilidad del evangelio y de los principios de la Iglesia, al decirnos: “No sólo en los momentos de crisis personal, sino también en los momentos de crisis social y cultural, como los que estamos viviendo, con frecuencia tenemos noticia de que algún compañero, amigo o familiar se alejó de su fe porque consideró que perdonar era absurdo, que la indisolubilidad del matrimonio era imposible, que amar el dolor y la cruz era repugnante, que respetar la vida no es moderno ni progresista, que no robar sólo es para los que no saben aprovechar las oportunidades. Es más, hasta nos molesta que en este tiempo de deserciones la Iglesia continúe anunciando el mismo evangelio, cuando la huida de tantos se podría evitar proclamando un evangelio más atractivo, moderno y progresista, y por supuesto con propuestas consensuadas y democráticas, aunque no sean precisamente las de Jesucristo, que consideramos ya superadas”. El problema no es presentar un evangelio progresista a modo de la cultura imperante. No se trata de deformar la doctrina de la Iglesia para hacerla más atractiva. La cuestión de fondo es la actitud pastoral con que la Iglesia asume y se desarrolla en la sociedad moderna. El cardenal tiene una visión pesimista y apocalíptica de la cultura actual. Refugiarse en la tradición es una justificación. Al apelar a la inmutabilidad del evangelio, el cardenal corre el riesgo de caer en fundamentalismos o las tendencias literalistas de leer las sagradas escrituras.

Las mujeres demandan ser escuchadas por la Iglesia

Las mujeres demandan ser escuchadas por la Iglesia

El gran reto es ayudar a vivir un evangelio que aspira a guardar rasgos inalterables como signo de identidad en una sociedad permanente mutable. No puede aspirar a un evangelio inmutable en una realidad inmutable. La fe y las expresiones de un creyente del siglo XXI no pueden ser las mismas de aquel del siglo III. Hay una autonomía e independencia del proceso temporal y cultural respecto del corpus religioso de la Iglesia. Y dicho sea de paso, la presiona para temporalizarse. En un mismo lapso pueden darse interpretaciones totalmente diferentes en lo doctrinal. Por ejemplo, mientras el cardenal Rivera ha insistido hasta el cansancio en México por la libertad religiosa, por un Estado laico flexible y una laicidad que supere las confrontaciones históricas, en Francia los católicos conservadores reivindican la radicalidad del laicismo. Presionan para que el Estado laico se imponga ante las expresiones visibles de musulmanes en las escuelas públicas. Aquí Rivera aboga por una laicidad positiva y tolerante mientras en Francia se reivindica un laicismo radical, ya no a los católicos como antaño, sino contra el islam.

 

Si algo caracteriza la vigencia del cristianismo ha sido su capacidad de adaptación a diferentes formaciones civilizatorias a lo largo de más de 2 mil años. Otro ejemplo, en 1864, el papa Pío IX publica el Syllabus (listado recopilatorio de los principales errores de nuestro tiempo). Es un categórico documento magisterial que condenaba los valores de la modernidad. Como la libertad de pensamiento, la democracia, la tolerancia, la separación entre la Iglesia y el Estado, el individuo. La católica debe ser la religión de Estado, y condena la libertad de culto, la libertad religiosa, de imprenta y de conciencia. Apuntala la noción que afirma que el pontífice romano no puede conciliarse con el progreso, el liberalismo y la cultura moderna. Hasta principios del siglo XX se condenó a los católicos modernistas y se construyeron cofradías de espionaje y persecución, como Sodalitium Pianum, y ahí está la condena al famoso caso del teólogo francés Lemennais (1881). Tan sólo un siglo después, en el Concilio Vaticano II, todas estas condenas se matizan al grado de que se opera una apertura y aceptación de ciertos valores modernos, así como una opción preferencial por la democracia, que es resignificada. Sin embargo, podemos ver cómo muchas de estas reminiscencias perduran en el fondo de discursos ultraconservadores de algunos actores religiosos, a pesar de revestirlos con ropajes aparentemente plausibles. Veamos, la postura anticapitalista del papa Francisco se nutre de esta corriente.

Iglesia, resistencia al cambio y diversidad

Iglesia, resistencia al cambio y diversidad

La Iglesia y su doctrina no son inmunes a los cambios civilizatorios. En la Iglesia hay diversidad y matices que al cardenal Rivera se le dificulta aceptar. En ese sentido el evangelio se incultura. La inculturación es un concepto que emana de las realidades africanas y del mundo indígena latinoamericano, que demandan que, en lugar de que las culturas se adapten al evangelio, la propia Iglesia, en actitud misionera, debe adaptarse. En sus primeros pasos como pastor en Chiapas, Samuel Ruiz quedó impactado con el método de evangelización de los años cincuenta, ya que para enseñar el evangelio primero debían castellanizar a los indígenas.

 

Ante la velocidad en las transformaciones actuales en las sociedades tecnológicas y líquidas, el reto es inmenso. En ese sentido el papa Francisco, frente al Sínodo sobre la familia, sin pretender cambiar una coma de la doctrina, demanda de la Iglesia una actitud pastoral más compasiva, abierta y flexible, especialmente ante los divorciados vueltos a casar. Esto ha propiciado la furia de monseñores de la curia que reprochan el inicio de una pérdida de identidad. Frente al mundo moderno actual muchos cardenales, como Rivera, se colocan en una necia actitud de contracultura. Sin embargo, corren el riego de petrificar el mensaje, absolutizar y cosificar una postura más ideológica que evangélica. Pero, parafraseando al papa Francisco, diría: quién soy yo para juzgar al cardenal Rivera.

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Norberto Rivera se aleja más de Francisco

agosto 13, 2015

 

Norberto Rivera

Norberto Rivera se aleja más de Francisco

Bernardo Barranco V.

La Jornada, miércoles 12 de agosto de 2015

Mientras el papa Francisco lidia con los grupos conservadores en Roma que se oponen a sus reformas, los obispos mexicanos parecen dormir el sueño de los justos. Mientras el papa argentino abre con audacia nuevas agendas en torno a la justicia social, los pobres, la ecología, los derechos humanos, los obispos mexicanos no quieren salir de su zona de confort. En un reportaje que aparece en la revista National Geographic de agosto se resume la disyuntiva del actual pontífice de la siguiente manera: ¿Cambiará el Papa al Vaticano o el Vaticano cambiará de Papa?, incluso los autores, Robert Draper y Dave Yoder, resaltan los peligros que corre la vida de Francisco al desafiar a los radicales conservadores con sus reformas. Los obispos mexicanos, en contraste, son lentos y parsimoniosos, parecen no inmutarse a los tiempos de cambio que convoca el Papa, no corren prisa, parecen resistentes a abrirse al llamado pastoral que Bergoglio aclama: los obispos deben abrirse a los reclamos, vidas concretas y expectativas que viven las personas de hoy. Siguen contentos con las inercias de la agenda moral que reivindica los valores tradicionales de la Iglesia.

Ejemplo claro de esta brecha entre el Papa y los obispos mexicanos la encontramos en el cardenal Norberto Rivera, quien acaba de cumplir 20 años al frente de la arquidiócesis más grande del mundo. Su festejo fue austero y casi inadvertido. Y no fue por modestia, sino porque había poco que celebrar, ya que su balance es muy pobre y mediocre. La caída de fieles en la zona metropolitana es el doble del promedio nacional, según el censo de 2010. Rivera no acaba de entender, sea por opción política pastoral o negligencia, las reformas y nuevas actitudes que demanda el papa Francisco. Rivera recibe una arquidiócesis en 1995 mucho más dinámica y participativa de la que es hoy. Había un esfuerzo colectivo de diagnóstico y planes de trabajo realizados en el segundo sínodo de la arquidiócesis de México que indicaba rutas e hipótesis de intervención pastoral. Por supuesto éstos fueron echados por la borda. Rivera –muy arropado por Maciel, los legionarios, el nuncio Prigione, Sodano y López Trujillo– en Roma emprende iniciativas que serán sus atracciones: el dinero y el poder. Arrebata la Basílica a Guillermo Schulenburg, caja chica; aspira a cobrar el copyright de la Virgen de Guadalupe y disputa con el nuncio Justo Mullor, para vergüenza de muchos católicos, las regalías y ganancias de la penúltima visita de Juan Pablo II a México, que Sabritas comercializó con las papas del Papa.

Obispos mexicanos lentos frente a las reformas que propone Francisco

Obispos mexicanos lentos frente a las reformas que propone Francisco

Los 20 años del cardenal Rivera dan para escribir un libro. Sin embargo, el cardenal acaba de pronunciar una homilía que es una pieza desconcertante de anacronismo que quiere disfrazarse con un barniz de derechos humanos y una supuesta defensa de la condición de la mujer. En su homilía del pasado 2 de agosto, el cardenal sostiene que la mujer, que está llamada a ser, por dignidad y vocación natural, madre, esposa y colaboradora del desarrollo de la sociedad. Cuántas veces la sociedad se estructura de tal manera, que la mujer se ve obligada a tener que salir, contra su voluntad, a realizar trabajos que la apartan de la dedicación que debería tener hacia sus hijos. Y arremete contra las reivindicaciones feministas, diciendo: El problema principal en todo esto es que el trabajo en el hogar no goza de estima y reconocimiento, por el simple hecho de que no es pragmáticamente remunerativo o productivo para los criterios de la sociedad. En cuántas ocasiones una supuesta liberación de la mujer no hace otra cosa sino reducirla a una pieza productiva más dentro del mecanismo de desarrollo de la sociedad. Las consecuencias, por tanto, son el deterioro de la familia, la mala educación de los hijos y por ello repercusiones sociales, continúa el cardenal Rivera: Todo esto nos hace ver que los reales costos sociales del trabajo obligado de la mujer fuera del hogar, son muy altos, pues conducen a una sociedad quizá más rentable mecánicamente, pero menos productiva humanamente. La conclusión del prelado se deduce: las mujeres deben regresar al hogar para salvar la familia, los hijos y la sociedad; por tanto, es necesario respetar el papel de la mujer en su dimensión conyugal y materna, no sólo en su dimensión productiva y monetaria. Sólo así, dice Rivera, estaremos respetando lo que es la mujer en verdad, descubriendo el significado original e insustituible del trabajo de la casa y la educación de los hijos; sólo así la estaremos viendo más desde la óptica de quien hizo a la mujer, desde la óptica de Dios. Y el cardenal remata: “Ningún programa de ‘igualdad de derechos’ del hombre y la mujer es válido, si no se tiene en cuenta la realidad más profunda de lo que significa ser madre en la mujer. Cuántas veces una supuesta liberación de la mujer no hace otra cosa sino reducirla a una pieza productiva más”.

 

Norberto Rivera alejado de la actitud pastoral, atraído  por el poder y el dinero

Norberto Rivera alejado de la actitud pastoral, atraído por el poder y el dinero

Como era de esperarse, la postura de Norberto Rivera ha propiciado muchas reacciones adversas entre las mujeres y colectivos feministas. Para la diputada federal Lilia Aguilar Gil, la postura de Rivera tiende a alterar la igualdad entre las personas, viola el respeto a los derechos de la mujer y dificulta su participación en la sociedad, por lo que presentó un punto de acuerdo para que la Comisión Permanente exhorte al Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación a investigar las afirmaciones del clérigo y determine si las declaraciones vertidas por el cardenal constituyen actos discriminatorios y las medidas correspondientes en caso de hallar un acto discriminatorio.

 

Mientras Bergoglio en Roma pugna por una Iglesia más compasiva y flexible ante el próximo Sínodo para la Familia, Norberto Rivera endurece su postura sobre el rol tradicional de la mujer. El cardenal no es el único, muchos obispos mexicanos están a años luz de las reformas insinuadas por Francisco. Caray: qué lejos estamos de Dios y qué cerca tenemos a los obispos mexicanos.