Archive for 30 diciembre 2010

Manual sobre exorcismo desfasado de la realidad: Barranco

diciembre 30, 2010

Manual sobre exorcismo desfasado de la realidad: Barranco.

Con Denise Maerker
29 de Diciembre, 2010

Bernardo Barranco, explicó que la noción del mal ha ido cambiando, ya no es tanto un ente o un demonio, más bien es el mal social, el pecado social.


La Arquidiócesis de México publicó el manual “Líbranos del mal”, dirigido a sacerdotes y exorcistas, en donde ofrece una catequesis sobre la figura de Satanás y una recopilación de prácticas demoniacas.

En entrevista con el equipo de Denise Maerker, el experto Bernardo Barranco, consideró que la medida “se queda corta y suena rancia, desfasada de lo que está viviendo el país”.

Explicó que el exorcismo es una vieja práctica de las más antiguas religiones que significa expulsar todo lo maligno. Mencionó que en las religiones animistas, donde todo está equilibrado, la naturaleza tiene alma, hay muchas prácticas de exorcismo.

“Podemos encontrar las llamadas “limpias”, que no es otra forma más que exorcizar o sacar el mal. En el cristianismo y particularmente el catolicismo, ya hay ciertas expresiones de exorcismo hechas por Jesucristo y están reflejadas en los evangelios, ahí Jesús  expulsó el mal representado en el demonio”, agregó.

Bernardo Barranco refirió que todo esto ha venido evolucionando, el Concilio Vaticano II concebía que el mal ya no estaba solo encarnado en el demonio, en Satanás, en el maligno;  una especia de anti-Dios o una anti deidad, capaz de poseer a una persona o a una comunidad.  Un ser capaz de poseer demoniacamente a una persona para obligarla al mal; el demonio, pues, representa todo lo oscuro es una tentación permanente para el comportamiento del ser humano.

A partir del Concilio, continuó la noción del mal va cambiando. El avance de la ciencia y la técnica nos permiten entender psicológicamente el comportamiento patológico de personas enfermas. Por tanto, ya no es tanto un ente, más bien es el mal tiene explicaciones  sociales como la usura, la explotación, el poder, la  falta de valores, el desmedido apego a lo material, al egoísmo extremo, etc.  Es el pecado social, son las estructuras injustas,  la noción de la maldad se ha ido haciendo más compleja. El Papa Benedicto XVI, sobre todo en los últimos 6 años ha recuperado y reivindicado la noción del maligno y de Satanás; de la existencia actuante  del diablo.

“Estos manuales planteados por la Arquidiócesis,  la verdad sí se perciben como un instrumento extremadamente rebasado… que poco ayudarán a combatir a la delincuencia como han anunciado en la mitra; evidentemente que el tema del narcotráfico, la delincuencia o el infante que es capaz de matar y degollar a sus víctimas forma parte de patologías sociales, no es una patología exclusivamente individual o casuística”, consideró.

Barranco calificó como “simplona” la explicación de que el diablo, Satanás o el maligno se introducen en las personas y con una serie de oraciones y conjuros de agua bendita y rituales se sacaría.

“Estas prácticas de exorcismo se dieron en la Edad Media, imaginemos la cantidad de personas que sufrían esquizofrenia o algún tipo de enfermedad mental, muchos de ellos terminaron en la hoguera porque estaban poseídos por el demonio”, agregó.

El analista reconoció que se encuentra muy ambivalente frente a este hecho porque “la misma teología católica ha evolucionado mucho más para concebir al mal como una problemática más compleja, más social, más sistémica que la expresión regresiva de la posesión demoniaca,  individual o casuística de alguna persona o comunidad donde se le achaque a un ser misteriosos externo que posé el alma de manera que lo obligue a tener un comportamiento patológico”.

La arquidiócesis debería promover compromisos más osados y  evangélicos que en verdad contribuyan a debilitar al crimen organizado. por ejemplo, la defensa de los derechos humanos de los migrantes  realizados por el sacerdote Alejandro Solalinde, en Oaxaca es una claro ejemplo de valentía profética al grado que su vida constantemente se ve amenazada. Estos ejemplos son aislados y poco valorados por la alta jerarquía.

Miércoles 29 de diciembre de 2010,  Radio Fórmula

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Con Equipo Denise Maerker comenta Bernardo Barranco. Manual Arquidiócesis sobre exorcismo “desfasado de lo que vive México”.
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Aristegui sobre Maciel: Una victoria moral… Rodrigo Vera

diciembre 26, 2010

Aristegui sobre Maciel: Una victoria moral…
Rodrigo Vera

El libro de Carmen Aristegui, Marcial Maciel, historia de un criminal, que ha empezado a circular bajo el sello de Grijalbo, contiene testimonios de cinco de sus víctimas, entrevistas, análisis y grabaciones clandestinas sobre el sacerdote que, tiempo atrás, había recibido protección de Joseph Ratzinger. Motivada por la “victoria moral” de quienes denunciaron sus casos, así como por las entrevistas que hizo a la familia de Maciel, Aristegui proporciona un retrato minucioso de ese personaje corrupto y adicto a las drogas que durante décadas se mantuvo cobijado por las cúpulas del poder…

 

La “victoria moral” que lograron las víctimas del sacerdote Marcial Maciel, cuyos abusos sexuales fueron finalmente reconocidos este año por el Vaticano, llevó a la periodista Carmen Aristegui a escribir el libro Marcial Maciel, historia de un criminal, que ya empieza a circular bajo el sello de la editorial Grijalbo.

Cuenta Aristegui:

“La victoria moral de este puñado de personas que sufrieron por decir la verdad, y que lograron que su Iglesia reconociera este año que tenían la razón, hacía necesario que yo también contribuyera con un libro. Para mí era muy importante recoger sus testimonios bajo esta nueva perspectiva.”

La conductora del programa radiofónico matutino Noticias MVS se refiere al grupo de ocho personas que, siendo menores de edad, fueron objeto de abuso sexual por parte del fundador de los Legionarios de Cristo: José Barba, Alejandro Espinosa, Félix Alarcón, Saúl Barrales, Arturo Jurado, Fernando Pérez Olvera, José Antonio Pérez Olvera y Juan José Vaca.

Desde hace años, lucharon ellos para que el Vaticano admitiera que Maciel incurrió en actos de pederastia y se le llevara a juicio. Maciel murió en 2008 sin que se le enjuiciara. Pero finalmente, a través de un comunicado emitido el pasado 1 de mayo, el Papa Benedicto XVI reconoció que “los comportamientos gravísimos y objetivamente inmorales del padre Maciel, confirmados por testimonios incontestables, representan a veces auténticos delitos y revelan una vida carente de escrúpulos y de un verdadero sentimiento religioso”.

Cuenta Aristegui que este comunicado papal fue decisivo para escribir su libro:

“Después de que el Vaticano jamás se pronunció con claridad sobre el tema, pese a las muchas denuncias y testimonios, acepta por fin con todas sus letras: ‘Sí fue cierto, Marcial tuvo una conducta criminal’. Por eso, este 2010 es un año clave en esta larga historia de Marcial Maciel que ya lleva décadas.”

Y refiere que el segundo hecho que la motivó fue la entrevista que, también este año, ella le hizo a la familia que tuvo Maciel en México, integrada por su esposa Blanca Estela y sus hijos Omar, Raúl y Christian González Lara.

“Fueron esas dos cosas: el reconocimiento del Vaticano y el impacto que tuvo esa entrevista con la familia de Maciel las que me motivaron a escribir el libro”, recalca Aristegui.

De 295 páginas, Marcial Maciel, historia de un criminal recoge los testimonios de cinco exlegionarios que fueron sometidos a los abusos del sacerdote michoacano: José Barba, Saúl Barrales, José Antonio Pérez Olvera, Arturo Jurado y Juan José Vaca.

Aparte, contiene las conversaciones que Aristegui sostuvo con los más destacados analistas sobre el tema, y con personajes que, directa o indirectamente, tuvieron que ver con el caso Maciel. En total, el libro reúne 16 entrevistas, además de un anexo en el que se reproducen documentos relacionados con el caso.

–¿Cuál fue tu criterio para seleccionar a los entrevistados? –se le pregunta a Carmen Aristegui.

–Mira, el tema Maciel se puede abordar desde diferentes ángulos, que es lo que traté de hacer en el libro. El ángulo más directo es el de las víctimas, que quedó incluido. Pero también se requería del análisis, pues el caso Maciel es emblemático y se da en un entorno de crisis dentro de la Iglesia católica. Por eso entrevisté a especialistas de primer orden, como Bernardo Barranco, Roberto Blancarte y Fernando González. Ellos hacen una revisión de ese entorno mucho más amplio.

“El libro incluye el ángulo judicial, que quedó expuesto con la entrevista a Jeff Anderson, quien es el abogado de las causas más importantes en Estados Unidos sobre pederastia clerical. Durante 25 años, Anderson ha emprendido este tipo de acciones legales. Ahora representa allá al hijo biológico de Maciel, Raúl González Lara, quien demandó a los Legionarios de Cristo. Ya veremos cómo se procesa ese caso. Anderson explica cómo, gracias a sus casos, ha evolucionado el sistema judicial estadunidense, que hoy tiene tipificaciones más claras sobre pederastia clerical. En mi libro, el ángulo legal lo agota muy bien Jeff Anderson.”

Menciona Aristegui que “el ángulo teológico” lo abordó con la entrevista a la teóloga Lucila Servitje, hija del empresario Lorenzo Servitje, dueño de la panificadora Bimbo y quien llegó a encabezar un boicot publicitario contra los medios de comunicación que hace tiempo denunciaron la pederastia de Maciel.

“Incluí a Lucila no sólo por ser hija de don Lorenzo, sino por su importante aportación desde la reflexión teológica. Hace una revisión de lo que llama ‘la teología del poder’, a la que contrasta con lo que, según ella, debe ser el ejercicio del Evangelio, que es la teología para la libertad”, explica Aristegui.

Y señala que, por último, registra “la vivencia interna que en este momento tienen los Legionarios de Cristo”, a través de las “grabaciones clandestinas” que consiguió de Luis Garza Medina, vicario de la Legión.

“Son una joya esas grabaciones que reproduzco en el libro, porque nos muestran cómo actualmente la cúpula legionaria tiene que ir con sus sacerdotes, seminaristas y comunidades a explicarles el proceder de Maciel. Tiene que hacer verdaderos malabares verbales y hablar, por ejemplo, de la ‘sexualidad desestructurada de nuestro padre’ y otras cosas por el estilo.

“Esas grabaciones aportan información sobre cómo murió Maciel. Hablan de un helado que se comió y le provocó un shock que lo mató. ¿Cómo le dieron eso cuando estaba recién operado de un cáncer de páncreas? Dejan dudas esas grabaciones.”

–Mencionas en el libro que Garza Medina, al igual que Álvaro Corcuera, director general de la Legión, y el cardenal Norberto Rivera, se negaron a ser entrevistados.

–Sí, para mí era muy importante oír a los legionarios y a la cúpula eclesiástica. Hice todas las gestiones necesarias para entrevistarlos, pero no obtuve respuesta positiva. En el caso del cardenal Rivera la negativa a ser entrevistado fue muy clara. Garza Medina también rechazó mi solicitud. En cambio, con el padre Corcuera llegué a pensar en algún momento que sí me daría la entrevista; incluso llegué a hablar telefónicamente con él. Pero luego de que divulgué por radio las grabaciones de Garza Medina se me cerraron las puertas. Hubiera sido importante que Corcuera, como sucesor de Maciel, diera su testimonio.

Marcial Maciel, historia de un criminal prácticamente aborda todos los temas relacionados con la vida y obra de Maciel: su deficiente formación sacerdotal, la fundación y el crecimiento económico de la Legión, los sobornos que daba Maciel a jerarcas vaticanos, su pederastia y adicción a las drogas, la investigación que se le realizó en 1956, su cercanía con las cúpulas del poder, la protección que tuvo de Joseph Ratzinger y del Papa Juan Pablo II, el castigo que finalmente Ratzinger –ya siendo Papa– le impuso, la reciente visita apostólica a los Legionarios de Cristo, entre otros aspectos.

–¿Faltó algo que hubieras querido incluir en el libro? –se le pregunta a Aristegui.

–En términos temáticos, me hubiera gustado dar mayor amplitud al tema de ‘las consagradas’, algo que apenas está aludido en el libro. No tuve la posibilidad de explorar ese tema. Es inconcebible que todavía se mantenga esa estructura opresiva diseñada por Maciel que cancela las libertades de esas mujeres, a quienes ni siquiera se permite ver a sus familias. Es algo demencial, que merece incluso la intervención de las autoridades civiles.

–Es fuerte y directo el título de tu libro, por la palabra ‘criminal’. ¿Lo tenías claro desde el principio?

–No, me llegó al final. Y sí, es un título rudo. La palabra ‘criminal’ puede ser controvertida porque nunca se enjuició formalmente a Maciel, nunca hubo un tribunal que lo declarara criminal. Sin embargo, en términos periodísticos y sociales, y por su estructura psicológica y su siniestra biografía, fue efectivamente eso: un criminal.

–Apenas el Vaticano ordenó quitar sus fotografías en las casas de la Legión, prohibió rendirle culto público…

–Esa es una apuesta por la desmemoria, por borrar la figura de Maciel. Cuando debería ser al revés: debemos recordar su figura como emblema de lo que no debe ser, de algo que no se debe repetir. Del Holocausto, por ejemplo, hay museos, libros, películas; se dicen en voz alta sus horrores como un mecanismo para no repetir esa experiencia. Bajo esa lógica, yo creo en el valor del escándalo, del impacto público del caso Maciel, precisamente para que no vuelva a repetirse.

(*) Este texto se publica en la edición 1781 de la revista Proceso, ya en circulación.

2010 año funesto para la Iglesia católica

diciembre 22, 2010
2010, año funesto para la Iglesia católica
Bernardo Barranco V.

Durante 2010, la Iglesia católica experimentó la crisis más profunda de que se tenga memoria desde los movimientos religiosos de la Reforma, como expresó Leonardo Boff en visita reciente a México. Los escándalos de la pederastia clerical fueron emergiendo en diferentes países hasta convertirse en un tsunami incontrolable, entre marzo y mayo, a tal grado que sacudió amenazantemente los viejos cimientos de una Iglesia católica que no supo cómo afrontar la cascada de denuncias. En este espacio de opinión registramos la crisis planetaria de la Iglesia católica: de Estados Unidos a Irlanda, de Holanda a México, de Alemania a Brasil, de Bélgica a Chile las imputaciones minaron la autoridad moral de la Iglesia, no sólo por los abusos sexuales a menores, sino por la práctica y recurrente protección sistémica a los criminales que durante décadas ofreció la estructura clerical, bajo el ocultamiento y la simulación.

La vieja guardia de cardenales wojtylianos, y en algún momento el propio Tarcisio Bertone, secretario de Estado, vieron intereses externos que buscan desprestigiar a la Iglesia: retoman el arcaico recurso justificatorio del complot y del enemigo externo. Efectivamente, en otras instituciones, como las escuelas, el abuso es aún mayor; en Alemania, por ejemplo, de los 210 mil casos de abusos sexuales denunciados, 94 implican a la Iglesia; es decir, sólo 0.004 por ciento; así lo publicó una web titulada ReligionenLibertad.com; sin embargo, la gran interrogante se presenta así: ¿por qué la prensa internacional se focaliza sólo en los religiosos abusadores? La respuesta es sencilla: porque estos monstruosos actos contradicen todo el discurso y toda la prédica moral de los actores católicos. Hay una doble traición, por un lado, a la dignidad humana de la víctima y, por otro, a los principios sagrados de la función ético religiosa del sacerdocio.

Ante el atrincheramiento de la curia romana, el propio papa Benedicto XVI, durante el viaje a Portugal, en el vuelo a Lisboa expresó que los enemigos más severos están dentro de la Iglesia. Recuperemos las palabras exactas: Encontramos que los ataques al Papa y a la Iglesia no sólo vienen del exterior, sino que los sufrimientos de la Iglesia proceden de dentro, del pecado que existe en la Iglesia. Esto se ha sabido siempre, pero hoy lo vemos de forma aterradora: que la persecución más grande a la Iglesia no procede de enemigos externos, sino que nace del pecado en la Iglesia. Y, por tanto, la Iglesia tiene una profunda necesidad de aprender la penitencia, de aceptar la purificación, de aprender el perdón, pero también la necesidad de justicia. El perdón no sustituye a la justicia.

El propio pontífice enfrenta la metralla acusadora de haber sido también permisivo del funesto encubrimiento clerical; sin embargo, enfrenta dos polos que lo presionan: el debilitado sector progresista que le reprocha haberse alejado del Concilio Vaticano segundo y los viejos halcones de la curia que se sienten intimidados por las denuncias le piden protección y cerrar filas ante acusaciones de complicidad y hasta corrupción. Efectivamente, el caso Marcial Maciel ha puesto en evidencia una red de complicidades, favores, encubrimientos y corrupción a los más altos niveles de los cardenales que rodeaban al papa Juan Pablo II.

A los escándalos mundiales de la pederastia se han sucedido nuevos estruendos de corrupción financiera inmobiliaria en las altas estructuras del Vaticano y la intervención radical de autoridades belgas en inmuebles católicos, al estilo Código da Vinci, como se lamentó Vittorio Messori. Ante esto, Benedicto XVI ha respondido reformando su curia, colocando a personas de confianza en puestos claves. Dicha tarea se inició en julio, con una cascada de nombramientos y reacomodos en diversos puestos fundamentales de la Santa Sede y culminó en el consistorio del 20 de noviembre, cuando diversos colaboradores son elevados al rango cardenalicio.

Incierto se antoja 2011; el Papa está en el ojo del huracán mediático y el mundo espera medidas más firmes y drásticas que erradiquen el cáncer pederasta de la Iglesia. Su prueba de fuego es la refundación de los legionarios de Cristo; ahí el pontífice no ha sido claro ni decidido. Ha dado un paso firme y ha retrocedido dos. El tono severo del comunicado del Vaticano sobre los legionarios de Cristo, del primero de mayo, contrasta con la dulce y conciliatoria carta de Velasio De Paolis y coloca a Maciel como un asesino solitario que actuó sin el apoyo de sus discípulos Álvaro Corcuera y Luis Garza Medina.

El mismo Benedicto XVI, en entrevista recogida en el libro Luz del mundo, lamenta el retraso y la lentitud con que la Iglesia actuó frente a las aberraciones de Maciel y aunque admite que la Iglesia le ofreció protección, éste estaba muy bien encubierto, no especifica por quiénes ni menciona su propia cuota de responsabilidad. No obstante, anuncia el rescate de la congregación, porque percibe ahí una comunidad sana a la que habrá que introducir reformas y modificaciones. Maciel fue un accidente y esta aberración humana logró construir y edificar una comunidad religiosa sana; en un decreto firmado por Corcuera, el fundador de la legión dejará de existir públicamente, aunque se le podrá rendir culto en el ámbito privado. Maciel se convierte en un nuevo innombrable, el tumor canceroso debe ser extirpado. El hombre que no debió existir.

Por último, las declaraciones y la apertura del Papa sobre el uso del condón bajo condiciones especiales, expresadas en la larga entrevista con el periodista alemán Peter Seewald, muestran que hasta la Iglesia puede ir cambiando, de no ser así ya hubiera desaparecido. Sin duda este pequeño matiz del Papa es un severo golpe a los sectores más tradicionalistas de la Iglesia; al fin y al cabo pequeños pasos, no con la velocidad que reclaman los tiempos actuales, pero la Iglesia, como a lo largo de toda su historia, se mueve.

La Jornada, miércoles 22 de diciembre de 2011

Vaticano trata caso Maciel como “el asesino solitario solitario”: Barranco

diciembre 17, 2010

Vaticano trata caso Maciel como “el asesino solitario solitario”: Barranco.

Con Denise Maerker
13 de Diciembre, 2010

El vicepresidente del Centro de Estudios de la Religiones en México, criticó la postura del Vaticano, sobre el caso Marcial Maciel, ya que “esto es como decir, el cáncer, el tumor canceroso lo hemos extirpado, hemos quitado la manzana podrida y todo va muy bien”.


Bernardo Barranco, vicepresidente del Centro de Estudios de las Religiones de México, ante la decisión de los Legionarios de Cristo de desligar a Marcial Maciel del Vaticano, crítico la postura de este último, ya que han tratado el caso como “el asesino solitario, como el hombre que nunca debió haber existido y que ya no existe más”.

En entrevista con Denise Maerker, consideró que el caso Marcial Maciel va más allá de los abusos que cometió el líder de los Legionarios, de la corrupción y corrompimiento sexual, ya que también integra el modelo de iglesia que elaboró Maciel.

“Esto es como decir, el cáncer, el tumor canceroso lo hemos extirpado, hemos quitado la manzana podrida y todo va muy bien”, comentó el analista.

Añadió que esta situación la anunció el Papa Benedicto XVI a través de su nuevo libro “La Luz del Mundo”, donde hace mención de la paradoja que existe en torno al caso de Maciel, ya que pese a ser un delincuente creo una obra religiosa que actualmente está sana.

Asimismo, sostuvo que resulta imposible pensar que Maciel haya logrado realizar solo la Legión de Cristo, situación que permanece impune, ya que integra una estructura, recursos económicos y logística.

Respecto a la falta de compensación de las víctimas, manifestó que los Legionarios de Cristo tienen una actitud exasperante ante esta situación, puesto que sólo hablan “con bonitas palabras”, hacen mención de Dios y hablan de misericordia, sin embargo, aseguró su actitud no corresponde a los hechos.

“Yo creo que uno de los grandes problemas que está viviendo el Vaticano es que hay una gran complicidad, Maciel no fue un personaje que emerge de la oscuridad de manera solitaria, tuvo el cobijo sistémico de Roma de los grandes monseñores, hasta Norberto Rivera”, mencionó.

Barranco sostuvo que a su parecer en este caso, existe una cuestión de fondo muy oscura que es sólo lo que permite pensar o explicar el por qué el Vaticano no ha actuado de manera decidida, ya que está avanzando por una línea moderada, gradual, dulce y suave, frente al tema de los Legionarios, el cual no solamente es sexual, sino también el modelo de Iglesia que generó Maciel.

mjbd

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Denise Maerker entrevista a Bernardo Barranco. Vaticano se desliga de Marcial Maciel

Decreto ambiguo sobre Maciel

diciembre 17, 2010

Decreto ambiguo sobre Maciel

Posteando

Bernardo Barranco

La decisión del Vaticano de desligar a Marcial Maciel de los Legionarios de Cristo es un acto artificioso y confuso. Bajar el retrato de Maciel, eliminar su imagen en lo público pero seguir venerando su culto en lo privado forma parte de la ambigüedad y simulación con la que se están manejando las reformas o la llamada refundación de los Legionarios de Cristo.

Su director general, Álvaro Corcuera, ha promulgado un decreto que intenta borrar todo rastro público de la imagen de su fundador Marcial Maciel después de recibir la autorización del cardenal Velasio De Paolis, delegado pontificio de la Legión de Cristo.

La medidas pueden resumirse de la siguiente manera: a) los legionarios ya no se referirán a Maciel como “nuestro padre”, b) en las instalaciones tanto de los legionarios y como del Regnum Christi ya no pueden estar colocadas fotografías del fundador donde se encuentre solo o con el Papa; c) los escritos personales del fundador y sus conferencias no estarán a la venta en las editoriales o en los centros y obras de la Congregación.
Sin embargo, el decreto establece que la veneración a Maciel puede seguirse, ahora solo en privado, el texto dice: “las normas establecidas dejan espacio para que quien así lo desee pueda conservar de manera privada alguna fotografía del fundador, leer sus escritos o escuchar sus conferencias.
Igualmente, nada obsta que el contenido de estos escritos pueda usarse en la predicación, sin citar la fuente” (http://www.legionariesofchrist.org ).

El cáncer, el tumor maligno ha sido extirpado. Bajar los retratos y referencias públicas del fundador de los legionarios es como haber retirado la manzana podrida y todo va seguir su curso, de lo que se llamó la depuración de la orden religiosa. Sin el mal, el cuerpo se mantiene cauterizado y se purifica.
El tratamiento de “asesino solitario”, el hombre que nunca debió haber existido y que ya no existe más, permite que la estructura potente de la legión siga intacta.
Como si el personaje fuera un extraño accidente en la vida de la Iglesia. Como si las patologías de Maciel sólo se hubiesen realizado fuera de la orden y de la Iglesia. Maciel ha sido exorcizado.
Ya lo había sentenciado el papa Benedicto XVI, en la larga entrevista, recogida en el libro “Luz del mundo”, aunque admite que la Iglesia ofreció protección a Maciel:
“sí estaba muy bien encubierto”, no especifica por quiénes ni menciona su propia cuota de responsabilidad.

Sin embargo, a pesar de calificar a Maciel como delincuente, anuncia el rescate de la congregación porque percibe ahí una “comunidad sana” a la que habrá que introducir reformas y modificaciones. A usted lector, le pregunto: ¿realmente se puede creer que un personaje tan retorcido y corrupto como Marcial Maciel haya
construido una comunidad sana y religiosamente pura? ¿Quién supervisaba los dineros que a manos llenas gastaba?, ¿sus viajes, citas, ausencias y sobre todo los favores, corruptelas y aportes económicos generosos a los diferentes miembros de la curia romana en los tiempos de Juan Pablo II?
Resulta imposible pensar que Maciel haya logrado ejercer su doble vida, su doble moral y sus patologías solo. Tuvo necesariamente una estructura logística cómplice y de abrigo que lo cobijó, por ello resulta inverosímil que la actual nomenclatura de la Legión de Cristo quede intacta, situación que permanece impune.

O el papa Benedicto XVI no quiere o no puede reformar a fondo la congregación; mantener a la cúpula discípula de Maciel y esta medida anunciada, cosmética, están indicando que priva la moderación y prudencia frente a las acciones decididas y determinantes para transformar de raíz la desprestigiada orden religiosa. Leonardo Boff, teólogo y filósofo brasileño, de visita en nuestro país sentenció que la Iglesia católica vive “la peor crisis” desde la Reforma por los casos de pedofilia, dicha crisis se agudizó con el apoyo que en su momento brindó Juan Pablo II a Marcial Maciel y está provocando que en América Latina cada vez “haya más fieles que emigran hacia otros cultos”.
El caso Marcial Maciel va más allá de los abusos sexuales, de la corrupción y de la impunidad con la que vivió su indigna existencia, uno de los temas de fondo es el modelo de Iglesia que diseñó Maciel, es decir la oferta religiosa dirigida y focalizada a las clases altas económicas y políticas.

Como sabemos, para dicho dispositivo el principal destinatario es la élite cuya voracidad por alcanzar el poder político, el amasamiento de fortunas y reconocimiento social, comprenden la especulación, explotación y corrupción, prácticas que son justificadas ética y religiosamente por un discurso religioso ambiguo, bosquejado a modo para ofrecer su salvación. Esta es otra de las grandes perversiones de Maciel, es haber construido un modelo eclesial que sacraliza el poder.
Este intercambio se sustenta en las obras sociales de la legión, incluidas las educativas, las redes y tejidos sociales de intercambio y las enormes trasferencias de recursos económicos hacia la legión y a la propia Iglesia. Aun así, cuesta trabajo comprender los cuantiosos recursos económicos que han amasado los legionarios, circulan en los medios cifras que fluctúan entre 25 mil y 60 mil millones de euros.
En el caso Maciel el Vaticano está entrampado porque si actúa con firmeza y a fondo, involucra altísimos personajes de la curia incluidos al propio papa Benedicto XVI y como colofón pone en duda el proceso de beatificación del papa Juan Pablo II, el máximo apoyo que contó el depredador de Cotija.

Milenio Estado de México, jueves 16 de diciembre de 2011

Cuestionamientos a la beatificación de Juan Pablo II

diciembre 8, 2010
Cuestionamientos a la beatificación de Juan Pablo II
Bernardo Barranco V.

A menos de seis años de su muerte, el Vaticano muestra prisa para beatificar a Juan Pablo II. Por lo general, estos procesos canónicos toman tiempo y son concretados por otras generaciones que evalúan con mayor objetividad las virtudes espirituales, acciones y trayectoria de las causas. Por ejemplo, hemos sido testigos de intensos debates en torno a la trayectoria de Pío XII. Hay dudas sobre su postura frente a la barbarie nazi contra la comunidad judía; esta actitud de revisión crítica sería impensable a pocos años de su muerte, pues habría sido protagonizado sin la debida objetividad ni distancia por sus contemporáneos. ¿Usted se imagina el ruido de la beatificación de los llamados mártires cristeros hecha en los años treinta, a tan sólo unos años de la guerra? El tiempo y la circunstancia son claves en estos procesos de indagación. Sin embargo, llama la atención la premura del proceso canónico de beatificación de un pontificado como el del papa Wojtyla, tan largo, cerca de 27 años, que atraviesa diferentes ciclos históricos, lleno de matices, claroscuros y crisis internas. Es claro que el mediático personaje ha sido querido en extremo, tan carismático y emblemático que justificaría una especie de fast-track, como el que se hizo con la madre Teresa de Calcuta. Pero no hay que olvidar las críticas al polémico arrebato de canonización que santificó, indebidamente para muchos, a Escrivá de Balaguer, fundador del Opus Dei, quien falleció en 1975, beatificado por Juan Pablo II el 17 de mayo de 1992 y canonizado el 6 de octubre de 2002.

Recuerdo bien los soberbios funerales del papa Juan Pablo II, Roma mayo de 2005. Vimos cómo un nutrido grupo de jóvenes exclamaba: ¡Santo súbito! Se quería recuperar una vieja tradición de la Edad Media, en la que la muchedumbre de creyentes podía incidir y elevar a los altares a ciertos personajes idolatrados. El caso Maciel y el lodo que ha envuelto a los legionarios de Cristo han salpicado la causa de beatificación de Karol Wojtyla, sobre todo después de este año fatídico de crisis planetaria en la Iglesia católica por abusos sexuales. Y es precisamente desde México donde se colocan los mayores reparos al proceso del papa Juan Pablo II, país tan significativo para el pontífice, porque es el lugar de origen de la tan polémica congregación religiosa. Sobre el tema han aparecido en estos días libros de dos periodistas reconocidas que abordan el tema desde enfoques opuestos. Me refiero al libro de Carmen Aristegui, Marcial Maciel. Historia de un criminal, de la editorial Grijalbo, y el otro firmado por Valentina Alazraki, La luz eterna de Juan Pablo II, editorial Planeta. Esta última no esconde su admiración y veneración a Juan Pablo II y, con vehemencia, trata de demostrar que fue engañado tanto por Maciel, por la estructura de los legionarios, como por sus más cercanos colaboradores. El reiterado apoyo de Juan Pablo II a Marcial Maciel fue gracias a un sistema Maciel, así llamado por la autora, un sistema de ocultamiento y encubrimiento dentro y fuera del Vaticano. Pone de ejemplo el caso de Justo Mullor, nuncio apostólico en México 1997-2000, quien reportó las primeras acusaciones contra el pederasta hasta convertirse en una amenaza y por ello fue promovido a la academia pontificia, como los propios legionarios se ufanaron.

Las entrevistas recogidas por Carmen Aristegui, en cambio, son contundentes e implican de manera categórica al pontífice polaco. Jeff Anderson, abogado con 25 años de litigios de pederastia clerical, es rotundo: “Creo que no hay duda de que Juan Pablo II –a pesar de lo bueno que fue como Papa– sí protegió a Maciel” por su influencia y los recursos que aportaba al Vaticano. Jason Barry, reconocido periodista pionero en las investigaciones sobre los abusos de Maciel, considera que el apoyo al fundador de los legionarios es la mayor falla que tuvo como Papa; mientras que Alberto Athié, después de narrar su periplo sufrido a manos de Norberto Rivera, sostiene que el encubrimiento a Maciel fue estructural. Efectivamente, el Papa no creyó en su momento las denuncias sobre abusos, probablemente acostumbrado en Polonia a las falsas acusaciones contra la Iglesia por el Estado antagónico. Un complot contra la Iglesia, tesis que sigue utilizando la vieja guardia de la curia romana. Los hechos muestran que Maciel recibió de Juan Pablo II un apoyo sistémico y atención, no sólo él, otros pederastas célebres, como el caso de Hans Hermann Groer, purpurado de Viena. Su sucesor, el cardenal Shoenburn, reclamó airadamente a Angelo Sodano, secretario de Estado, haber frenado las investigaciones que a la postre habrían evitado escándalos mayúsculos. También está el caso del arzobispo de Poznan, Juliusz Paetz, violador de seminaristas, quien recibió el apoyo y ocultamiento de Stanislao Dziwisz, secretario particular de Juan Pablo II. Si el secretario de Estado, el secretario personal, el jefe de prensa Navarro Valls, y por Talavera sabemos que también el propio Ratzinger, responsable de la Congregación de la Fe, sabían, difícilmente puede admitirse el desconocimiento de la máxima cabeza de la Iglesia. En una estructura tan piramidal y autocrática como la Iglesia, resulta inverosímil que la máxima autoridad del andamiaje clerical estuviese ajena a asuntos tan delicados como las denuncias a Maciel.

En ese sentido Valentina, embelesada en su admiración al pontífice, deja ver cómo Maciel y la Legión de Cristo compran voluntades en las altas esferas del Vaticano, por los sobres con dinero, los favores, los regalos, las fiestas, los apoyos logísticos con autos y personal de apoyo. Es decir, se suma a las filtraciones de algunos legionarios que ha retomado el National Catholic Report, esto es, corrupción al más alto nivel de la propia curia de Juan Pablo II; y como jefe de Estado, el Papa tiene una indudable responsabilidad. Siguiendo a Marco Politi, estos personajes le deben una explicación pública a la feligresía y a la sociedad. Yo agregaría a esta larga lista al cardenal Norberto Rivera. Cuál es la prisa, la verdad nos hará libres.

La Jornada, miércoles 8 de diciembre de 2010