Archive for 19 marzo 2009

La Iglesia fracturada de Benedicto XVI

marzo 19, 2009
La Iglesia fracturada de Benedicto XVI
Bernardo Barranco V.
El pontificado de Benedicto XVI, sin más, atraviesa su peor crisis. Los demonios andan sueltos por los pasillos romanos y los reproches entre actores de la curia se han venido haciendo más abiertos. Inusual el tono de L’Osservatore, el diario de la Santa Sede, que denuncia Miserables filtraciones de noticias. La sorprendente carta del Papa a los obispos, difundida a la prensa días antes de su presentación, pretende argumentar y admitir ciertos errores sobre el proceso de perdón a los lefebvristas, sin embargo, pone en evidencia grandes tensiones y disputas dentro de la Iglesia, así como, por el tono del texto, el aislamiento del pontífice y la crisis de gestión del aparato vaticano. La carta redactada de manera personal, expresa con claridad el pesar de un Papa que se siente incomprendido no sólo por la sociedad moderna, sino por sectores de su propio clero; Ratzinger lamentó el odio sin reservas de algunos católicos, y llegó a reconocer que en la propia Iglesia se muerde y devora.

La carta ha sido bien recibida por los episcopados rebeldes al acercamiento del Papa con la fraternidad lefebvrista, como el austriaco, el alemán, el suizo y el francés, que habían externado reservas sobre la iniciativa pontifical. El tono ha cambiado. Por ejemplo, el cardenal de París, André Vingt-Trois, de manera lacónica expresó: Benedicto XVI ha escuchado y entendido aquello que se ha dicho (La Croix, 15/03/2009). La prensa italiana ha destacado en las últimas semanas las fisuras dentro del grupo más cercano a Benedicto XVI, sus titulares destacan la soledad del Papa, el fuego amigo, la guerra en la curia al Papa incomprendido, la rebelión de obispos por el perdón a lefebvristas, etcétera. Al respecto, el cardenal italiano Tarcisio Bertone, secretario de Estado Vaticano, ha venido recalcando insistentemente que el Papa no está solo y que sus colaboradores le son fieles; con diferentes argumentos rechaza los análisis de los principales vaticanistas italianos que consideran una crisis profunda en el pontificado actual. El destacado analista en temas pontificios Marco Politi concluye, en La Repubblica, de manera contundente: algo está funcionando muy mal en la curia romana.  Como si todo esto fuera insuficiente, se detonó otra bomba proveniente de una apartada y pobre región nordestina de Brasil, con la excomunión a médicos y una madre brasileña por el aborto de su hija de tan sólo nueve años, violada por su padrastro, con un embarazo que ponía en definitiva en riesgo su vida. La histriónica intervención de excomunión del arzobispo de Olinda y Recife, José Cardoso Sobrinho,  provocó un rotundo y sonoro rechazo nacional e internacional generalizado. La excomunión fue avalada en su momento por Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina; acentuaron la crisis sin precedentes que recae en Roma y cuyo objetivo, de nuevo incide en Benedicto XVI.

Medios, sobre todo europeos, laicos y no pocos clérigos cuestionan la conducción de Benedicto XVI, critican su mandato y visión por exhibir una Iglesia rígida ante las nuevas exigencias del mundo. A punto de cumplir 82 años, a casi cuatro años después de haber sido elegido Papa en abril del 2005, Joseph Ratzinger se enfrenta a una serie de críticas abiertas e inéditas dentro y fuera de la Iglesia, que sólo se puede comparar con los reproches hacia Paulo VI cuando publicó en 1968 la encíclica Humanae vitae. El teólogo Hans Küng, actualmente de visita en España promoviendo su libro autobiográfico, se preguntó por qué el Papa sólo ha extendido la reconciliación a los sectores más conservadores de la Iglesia y no con los teólogos reformistas del concilio. También externó que el pontificado de Benedicto XVI no sólo ha decepcionado, sino que será recordado por sus continuos errores y, ante esta sacudida, espera que acepte estas críticas, porque todos podemos ser objeto de la corrección fraterna (El País, 16/03/2009).

Efectivamente, la ofensiva cultural de Ratzinger contra el relativismo marca su pontificado con el sello de la intransigencia y la pretensión de cercar en Occidente el debate público. Sin embargo, ha cometido errores mayúsculos, como en Ratisbona frente al mundo musulmán; sus comentarios incorrectos frente a los indígenas americanos en el Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam); el nombramiento de obispos ultraconservadores o posturas rígidas y hasta insensibles, como el caso de la niña brasileña o la sonada eutanasia de la italiana Eluana Englaro. Otro nudo central de la crisis que enfrenta Benedicto XVI es el lugar, la interpretación y la pertinencia del Concilio Vaticano II. Como señalábamos en una entrega anterior en La Jornada, se le reprocha al Papa abandonar o ejercer una lectura conservadora del concilio. El Papa en la carta mencionada advierte con tono de reproche: Pero a algunos de los que se muestran como grandes defensores del concilio se les debe recordar también que el Vaticano II lleva consigo toda la historia doctrinal de la Iglesia. Quien quiere ser obediente al concilio, debe aceptar la fe profesada en el curso de los siglos y no puede cortar las raíces de las que el árbol vive. Benedicto XVI rechaza la interpretación que acentúa el espíritu y no la lectura desde la tradición.

Su primera visita a África abre un paréntesis y una tregua necesaria. A su regreso seguramente habrá ajustes. En los más de 20 años que hemos venido siguiendo el comportamiento del Vaticano, jamás habíamos observado una crisis tan profunda y sonora, donde la visión, la autoridad y la confianza hacia un pontífice se pongan en cuestión. Su imagen se ha venido erosionando. Pocas veces un Papa ha expresado, en una carta tan fuera de lo común, su sufrimiento en el cargo de forma tan personal, así como recriminar posturas autodestructivas dentro del cuerpo eclesial. Con el mordaz sentido del humor italiano, en los cafés cercanos a la Plaza de San Pedro, se dice que el Vaticano necesita en su cabeza un nuevo Obama y no un viejo Bush.

La Jornada, 18 de marzo de 2009

Iglesia Universal del Reino de Dios, Pare de sufrir

marzo 10, 2009

Negocio próspero en medio de la crisis: nueva religión en Brasil y que se expande a su entorno como el vapor de agua en día de niebla…

Monday, March 09, 2009

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Esto es una muestra de cómo es posible que las religiones tengan tanto apoyo en su base social y que ni el intento llevado a cabo por el marxismo realmente existente en la ex URSS haya logrado que la religión desapereciera de la sociedad política
En algunos sitios sin embargo parece estar en auge la psicología…lo cual no deja de ser uninteresante síntoma sobre el papel de los ministros de Dios y el papel de los psicólogos en los Estados que se pretenden laicos…

La fe que mueve millones
La Iglesia Universal del Reino de Dios se expande en medio de la polémica. Creada hace 30 años en Brasil, donde ya tiene 4500 templos y un imperio de medios de comunicación, hoy es fuerte en toda Latinoamérica. En Argentina, tiene casi 200 sucursales. La estrategia es la misma en todos los países: dar la batalla en los medios y predicar la salvación a cambio de dinero permanente

Cuando el obispo Paulo Roberto gritó “¡Si usted da, Dios le da!”, después de decir que la crisis no debería servir de pretexto para negar el diezmo o la ofrenda, Mercedes no lo pensó dos veces. Levantó la mano y tiró, en una bolsa roja, los 500 pesos mexicanos (US$ 33) que su madre le había prestado. Atraída por un anuncio que había visto en el subterráneo, “¿Está sufriendo y no encuentra una salida?”, la mexicana llevó sus esperanzas al templo en el antiguo cine Jalisco, en el barrio popular de Tacubaya, Ciudad de México, donde pidió a Dios trabajo,salario, salud y paz familiar.

Al aceptar el desafío de regresar en ocho días con otra donación, la mexicana Mercedes estaba así aumentando el rebaño de la Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD). Mientras en todo el mundo sólo se habla de cortes, retracción de inversiones y reducción del crecimiento, la iglesia fundada hace 30 años en Brasil se aprovecha de la crisis para atraer fieles desesperados y consolidar su imperio evangélico en Latinoamérica. Con excepción del nombre, ya que en la mayoría de los países se autodenomina “¡Pare de sufrir!”, la IURD utiliza para crecer la misma fórmula aplicada en Brasil: predica la prosperidad a cambio de donaciones, rituales de liberación espiritual y un trabajo doctrinario fuertemente apoyado por los medios de comunicación.

Con uno u otro contratiempo, la IURD amplía su rebaño sin encontrar dificultades locales. A pesar de las polémicas en las que estuvo involucrada en Brasil por denuncias sobre blanqueo de dinero, falsedad ideológica, prejuicio religioso, entre otros problemas, una investigación realizada en la Argentina, Uruguay, México, Venezuela, Colombia, Costa Rica, Ecuador y Puerto Rico muestra que las autoridades, hasta ahora, prácticamente no han puesto restricciones a la expansión de este imperio de la fe en sus países. En México, la IURD enfrenta una acción judicial por no haber registrado a 35 de sus ministros en la Secretaría de Gobierno (Segob); la multa podría llegar a 204.000 pesos mexicanos (US$ 13.600).

En San José de Costa Rica, la IURD compró una sinagoga judía, en US$ 2.000.000, y la transformó en su sede. Ya en Buenos Aires, la adquisición de una emisora de radio por US$ 15.000.000 millones aceleró su expansión (ver recuadro). En la mayoría de los países, la Universal está registrada como organización civil, que es una importante estrategia para que los gobiernos locales tengan menos margen de regulación. Además de eso, conseguir status de iglesia probablemente representaría la necesidad de estar en contacto con otros liderazgos religiosos locales.

Ni siquiera las diferencias culturales ni la barrera del idioma (el “portuñol” de los pastores brasileños) representan obstáculos a la Universal. “El diezmo es la palabra clave para abrir las puertas de Dios”, predica el obispo Paulo Roberto, junto a un desempleado, a un enfermo de cáncer, a una madre soltera, a un endeudado, a un negociante fracasado, a un divorciado, entre otros desesperados. Si quieren parar de sufrir, deben seguir al obispo. “Si usted da, Dios le da”, repite Paulo Roberto, al pedir donaciones que van de 20 pesos a mil pesos (de US$ 1,5 a US$ 100).

Como en Brasil, el cobro del diezmo es el objetivo central de la iglesia. Irma Saavedra, ex-seguidora de la IURD en Venezuela, frecuentó por algunos meses un templo en Maracay. “Los pastores le dicen que cuanto más grande es su contribución a Jesús, más recibirá”, recuerda. Saavedra comenta que ellos tienen el cuidado de decirle que el diezmo no es obligatorio, pero si no lo da, no debe esperar recibir grandes favores, “y es cuando la gente deja todo lo que tiene”, resume.

En el templo central de Costa Rica, los cultos son interrumpidos para la exhibición de un video que muestra la historia de un empresario argentino que había perdido todos sus bienes. Después de hacer un sacrificio y entregar a la Iglesia el dinero ahorrado para su matrimonio, él había comenzado a prosperar hasta hacerse un magnate. “¿Cuándo vamos a ver un testimonio como éste en esta iglesia?”, pregunta el pastor. Me encantaría que ustedes prosperaran así, como lo hizo este hombre”. El pastor les pide que todos vuelvan a sus asientos y depositen sus ofrendas, lo que cada uno pueda, en dos bolsas de paño.

Después, el pastor les pregunta quiénes están dispuestos a hacer el sacrificio, y solamente dos o tres levantan las manos. El pastor sonríe y les dice: “No hay problema, cada uno sabe cuánto puede hacer en sacrificio para el Señor. ¿Saben lo que decimos cuando no podemos hacer el sacrificio? ¡Que tenemos a Judas agarrado al bolsillo! ¿Quién tiene a Judas agarrado al bolsillo?” El les pregunta con una sonrisa, bromeando, y varias personas le responden levantando las manos.

Brasil, donde todo comenzó
Peleas religiosas, escándalos, denuncias, detenciones, marcan los 30 años de la Iglesia Universal en Brasil. Para esta iglesia neo-pentecostal, los medios de comunicación, el catolicismo y las religiones afrobrasileñas son sus principales oponentes. Desde el año pasado, la Universal ha promovido represalias contra los medios de comunicación y periodistas que se cruzan en su camino. Con el argumento de que un eventual “daño moral” causado por las investigaciones periodísticas, fieles de varios lugares del país, en una acción claramente organizada, movieron procesos individuales contra la periodista Elvira Lobato, del periódico Folha de S. Paulo, tras su investigación sobre el imperio de comunicación montado por la iglesia en estas tres décadas.

La misma maniobra intentó intimidar a la Red Globo de Televisión, cuando la emisora exhibió en el programa “Linha Direta” una investigación sobre la participación de tres pastores de la Universal en el asesinato de un joven en Bahía, en 2001. De las 96 acciones judiciales promovidas por fieles con el mismo argumento del daño moral, 87 ya tuvieron sentencias favorables a la Red Globo.

La investigación de Elvira Lobato, informó, por ejemplo, que la IURD tiene su propia empresa de taxi aéreo, la Alliance Jet, en Sorocaba, San Pablo. Según datos de la empresa, facturarían 500 mil reales mensuales (US$ 210.000), tienen tres aviones, uno de ellos adquirido por US$ 28.000.000, en 2007. También informó que la Unimetro, empresa de la IURD, estaría asociada a la Cableinvest, registrada en el paraíso fiscal de Jersey, en el Canal de la Mancha. El eslabón aparecía en los registros de la empresa en la Junta Comercial de San Pablo. “Una hipótesis es que los diezmos de los fieles serían enviados a paraísos fiscales”, escribió la periodista.

La cantidad de empresas asociadas a los obispos, otro dato relevante del trabajo, reforzó las denuncias publicadas sistemáticamente por los medios de comunicación, desde los años 90, de que la IURD se valió de terceros para la adquisición de las emisoras de radio y de televisión, en flagrante ilegalidad. La persistencia del problema muestra que el poder político representado por la combinación ?medios de comunicación+fe´ logró que varios gobiernos fingieran que no veían el “modelo de negocio” que garantizó la expansión de este imperio.

La Universal repite en Latinoamérica el modelo ya probado en Brasil, como la ocupación de antiguos cines y teatros para sus sedes, con predilección en barrios pobres y populares, la venta de supuestos objetos milagrosos y el alquiler de horarios de emisoras de radio y televisión en la madrugada. Otra práctica que se repite fuera de Brasil es la organización temática de los cultos semanales. El martes, por ejemplo, empezó a ser el día de la liberación (cuando los religiosos “limpian” a las personas de los espíritus malos). El lunes, es el día dedicado a la prosperidad. Miércoles y domingo, son los días del Espíritu Santo. El viernes, la liberación (parecido al martes) y el jueves, la familia (el sábado, las actividades se encargan a los obreros y a los pastores auxiliares, ya que es el día del descanso del pastor titular). Aunque los temas sean distintos, una práctica se repite todos los días: los intensos pedidos al pago de los diezmos.

Fue en el comienzo de la década de los 90 que la Universal atravesó las fronteras brasileñas para instalarse inicialmente en Uruguay y Argentina. El desarrollo en dirección al Uruguay, por ejemplo, empezó en la ciudad brasileña de Santa Ana do Livramento, limítrofe con el departamento uruguayo de Rivera, y en otras zonas fronterizas. Para los frentes colonizadores, la cúpula de la iglesia optaba por enviar a jóvenes pastores brasileños, dispuestos a trabajar duro e iniciar nuevas iglesias en una situación que seguramente no es fácil y que les exige mucha dedicación y compromiso. Dos décadas después, sin embargo, los líderes locales ya empiezan a ascender en la jerarquía de las iglesias en sus países.

Desde el comienzo, los obispos, los pastores y los obreros promueven cultos sincréticos, en los cuales mezclan elementos de varias religiones y hacen sesiones de exorcismo, liberación y cura. Predican la idea de que la mala suerte de las personas se explica por la presencia del demonio. Como salida para esos males, la iglesia les ofrece a los fieles la Teología de la Prosperidad, surgida en los Estados Unidos, un discurso que predica que la pobreza es obra de Satanás, y les promete asceno social a las clases más pobres.

En noviembre pasado, en una sesión de liberación durante una ceremonia en el Centro de Ayuda Espiritual de Sabana Grande, unidad de la IURD en Venezuela, el pastor intentaba liberar del demonio a una mujer presuntamente traicionada por su marido. La ceremonia obedece siempre al mismo guión. El pastor empieza hablando en voz baja: “Libérese, mujer, del sufrimiento, porque encontró marcas de lápiz labial en la camisa de su marido”. La voz se hace más fuerte y enfática hasta que la mujer grita y el pastor la agarra por el pelo: “¿Espíritu maligno, quien eres tú?, dice él, mientras la mujer se niega a contestarle y se contorsiona. Por fin, le contesta: “Maria Lionza” [figura central de un culto venezolano en el que se mezclan ritos y creencias católicas, indígenas y africanas, incluyendo la santería y el vudú].

Descubierto el problema, el pastor le ordena a la mujer que ponga las garras (manos) hacia atrás, para luego pedirle que expulse todo el mal que había sembrado en la víctima. La multitud permanece estupefacta. La mujer, llevada al altar, hace muecas. Sus gestos indican la extracción de algo que no se puede ver. “¿Ya ha expulsado todo?”, le pregunta el pastor. Con la voz ronca, la mujer le contesta que sí. Aparentemente el demonio se había marchado y la creyente se dirigió tranquila a la panadería contigua. Si ya no había demonios ni dolor, había tiempo para un café.

El especialista mexicano Bernardo Barranco explica que esa iglesia neo-Pentecostal se encuentra en un meteórico crecimiento porque manipula emociones como la risa, el llanto y la alabanza en una sociedad rígida, en crisis económica y de valores y con una Iglesia Católica predominante que no satisface las necesidades espirituales de la sociedad. Sin embargo, destaca: “No se sabe la línea divisoria en la cual comienza la empresa o la religión. Manipulan un negocio de lucros intercambiados, porque la gente no es tonta y tampoco se deja engañar. Ellos van porque reciben a cambio lo que el estado o la iglesia predominantemente no les da: esperanza de vida”.

© LA NACION

Benedicto XVI frente al torbellino del integrismo lefebvrista

marzo 4, 2009

Benedicto XVI frente al torbellino del integrismo lefebvrista

Bernardo Barranco V.

Para la Santa Sede ha resultado muy costosa la operación de levantar la excomunión a los obispos ultraconservadores lefebvristas. No sólo nos referimos a la repercusión que tuvo la noticia ante la comunidad judía, que en seguida reaccionó frente a la actitud negacionista del Holocausto y las cínicas declaraciones del obispo Richard Williamson. Sino que la iniciativa del Papa por llegar a una reconciliación con la rebeldía cismática de los lefebvristas ha desencadenado los más agrios reproches de diversos sectores católicos, especialmente europeos, que perciben en el pontífice un paulatino e irreversible alejamiento del Concilio Vaticano II. Existe un profundo malestar en la mayoría de los obispos franceses y numerosos episcopados del viejo continente que no han podido contener su desaprobación, como lo hizo sentir la declaración del cardenal de Viena, Christoph Schönborn, quien aseguró que el que negaba el Holocausto no podía ser rehabilitado en el seno de la Iglesia. Efectivamente, el caso de obispo lefebvrista Williamson precipitó una crisis interna en la Iglesia católica porque desabotonó, si se me permite la expresión, un malestar contenido en diferentes ámbitos eclesiales y que había permanecido latente desde el pontificado de Juan Pablo II. El fondo es el lugar del Concilio Vaticano II en el catolicismo actual, su seguimiento y su vigencia. Ya desde la entrevista, Informe sobre la fe, con Vittorio Messori (1985), el cardenal Ratzinger expresaba sus reservas a los excesos posconciliares; en Dominus Jesus (2000), el prefecto de la sagrada Congregación de la Doctrina de la Fe tuvo que ser rescatado por el papa Juan Pablo segundo por sus polémicas afirmaciones en el sentido de que las iglesias que no están en perfecta comunión con la Iglesia católica, es decir, que se mantienen unidas a ella por medio del reconocimiento a la autoridad del Papa y apego a la formas litúrgicas, no son iglesias en el sentido propio. Conviene recordar que los lefebvristas se opusieron a la hermenéutica y al espíritu del concilio, sobre todo a las innovaciones introducidas como la liturgia, sobre todo el abandono de la misa en latín, así como el decreto sobre la libertad religiosa y la nueva actitud de relación Iglesia-mundo que el concilio introdujo. Atrás de la reconciliación de Roma con los lefebvristas permanecen dos grandes interrogantes: a) hasta dónde la fraternidad aceptará el concilio más allá de su espíritu y b) hasta dónde el propio pontífice se reconoce con aquel parteaguas que los padres conciliares formularon en los años sesenta del siglo pasado. Digámoslo de otra manera, a Benedicto XVI se le percibe cada vez más alejado del concilio, lo que posibilita y facilita su rencuentro con el lefebvrismo. O bien, ¿Benedicto XVI ha ido demasiado lejos en las concesiones a los lefebvristas?, o también ¿monseñor Bernard Feilla, superior de la Fraternidad Pío X, quien ha ido más allá, con riesgo de ser cuestionado por sus propios fieles y su clero? Sus cartas a Roma expresan moderación y condescendencia ante la intransigente postura de la Fraternidad Pío X, que demandaba hasta hace muy poco la anulación del Concilio Vaticano II; en el fondo de dicha postura, según expertos, está el rechazo a los principios de la revolución francesa, la nostalgia monárquica, el galicismo y el jansenismo. El nombre de la Fraternidad Pío X es emblemático de su mentalidad, fue un papa que persiguió a los modernistas. Pío X (1835-1914) fue el que creó una organización secreta del Vaticano que buscaba infiltrados modernos en todo el mundo para reprimirlos. Además de combatir las herejías en boga del modernismo, las censuró en una encíclica llamada Pascendi (1907), estableciendo que los dogmas son inmutables y la Iglesia sí tiene autoridad para dar normas de moral. La apuesta del papa Benedicto XVI no sólo fue polémica sino arriesgada. Levantar la sanción e iniciar la reconciliación con los lefebvristas implica al menos dos condiciones que se negociaron desde la época del cardenal Darío Castrillón Hoyos, presidente de la comisión Ecclesia Dei, que la fraternidad aceptara el Concilio Vaticano II y la absoluta autoridad del Papa, así como suprimir las críticas recurrentes de la fraternidad a los pontífices. La decisión de levantar la excomunión de estos obispos se encuadra con otra serie de medidas que ha tomado, desde sus críticas al Islam hasta el restablecimiento de la misa en latín, que tanto demandaban los cismáticos restauracionistas. Sin embargo, la iniciativa de Benedicto XVI ha despertado una ola de críticas y cuestionamientos considerables, la política comunicativa de la Santa Sede ha sido errática y ampliamente superada mediáticamente por sus críticos; el Vaticano tampoco ha tenido la capacidad de respuesta y da la impresión, ante la opinión pública, de que el papa está solo. Sandro Magister, vaticanista italiano, escribe en un artículo Un doble desastre en el Vaticano: de gobierno y de comunicación: Pues en toda la situación de la revocatoria de la excomunión a los obispos lefebvrianos (sic) el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, aunque usualmente muy activo y locuaz, se ha distinguido por su ausencia. Pero más que las palabras, han faltado de su parte los actos adecuados a la importancia de la cuestión. Antes, durante y después de la emisión del decreto. Benedicto XVI ha sido dejado prácticamente solo y la curia ha sido abandonada al desorden. En este inicio de 2009, Benedicto XVI sin duda la ha pasado mal. Sectores progresistas no han perdido la oportunidad de situarlo como un verdadero heredero del Syllabus –catálogo antimoderno del papa Pío IX (1864), que marcó claramente el inicio de una concepción de intransigencia hacia los valores propuestos por la modernidad. La identificación de un enemigo común ha sido un motor en la historia de la Iglesia que permite movilizar voluntades y un pensamiento católico fortalecido en términos de la construcción de una oferta histórica. ¿Esta visión con los lefrebvristas se verá fortalecida?

La Jornada 04 de marzo de 2009