Carmen Aristegui, una voz imprescindible

marzo 25, 2015
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Carmen Aristegui, una voz imprescindible
Bernardo Barranco V.

La Jornada, miércoles 25 de marzo de 2015

Conozco a Carmen desde hace más de 20 años. He compartido en sus micrófonos y cámaras de televisión mis investigaciones y reflexiones sobre el papel social y político de la religión en el mundo contemporáneo. Lamento, como millones de mexicanos, no sólo su salida del aire, sino cómo sale. El método autoritario e imperturbable del empresario es el mismo de los que saben detentar el poder. Para Carmen no es la primera vez que enfrenta despidos y airadas polémicas. No es por gusto, sino por su independencia firme e imperturbable libertad. Recuerdo su salida del Grupo Imagen, en noviembre de 2002, literalmente echada por Pedro Ferriz de Con, quien le impidió el paso a la cabina, sentenciando: Tú ya no vas a conducir el noticiario. También, bajo los rumores de que su salida ese año de Círculo rojo, de Televisa se debía al espacio que los conductores Solórzano y Aristegui ofrecieron a las víctimas de Marcial Maciel. También la lamentable suspensión de su contrato en la W, después de diversas señales, que suscitó una importante movilización de los radioescuchas. Y los dos episodios de MVS en que están comprendidos los intereses de la Presidencia, primero bajo Felipe Calderón, febrero de 2011, y ahora este despido en el que, como dice Sergio Aguayo, todo apunta a Los Pinos.

Todos deploramos el hecho como una pérdida mediática en nuestra democracia. En un clima de descomposición política, con la salida de Carmen Aristegui se opera una regresión y, peor aún, se percibe una fetidez autoritaria. La atmósfera política se enrarece justo cuando los reclamos frente a la corrupción se ensanchan. El espacio de Carmen se calla justo cuando la violencia se recrudece, la economía sigue estancada, y como colofón estamos a unas cuantas semanas de las elecciones intermedias.

 

Carmen Aristegui conversa con Bernardo Barranco durante el Cónclave 2013

Carmen Aristegui conversa con Bernardo Barranco durante el Cónclave 2013

La imagen de Carmen ha crecido y goza de un amplio reconocimiento social. La empresa y la estructura de poder la han convertido en víctima por ser una comunicadora valiente, tenaz y consistente. Hace años, el recordado Miguel Ángel Granados Chapa definió a Carmen Aristegui como la periodista más completa de los medios electrónicos. Carmen ahora es una campeona invencible de la comunicación crítica. Hace unos días, Elena Poniatowska escribe aquí mismo un artículo desde Yucatán que titula Carmen Aristegui, la periodista más creíble de México. Con otra lógica, Enrique Krauze lamenta el despido de Carmen, apuntando: Es una voz imprescindible en nuestra vida pública. Su salida de MVS vulnera seriamente la libertad de expresión en México. Y así como muchos mexicanos reprobamos la vulneración de un espacio necesario y vital en la conformación de una opinión pública pujante, informada y analítica. El escritor Juan Villoro, indignado, dijo ayer en San Luis Potosí que es un claro caso de censura y una muestra más de que el gobierno federal no tolera la crítica, los reclamos sociales o la disidencia. El país, continúa el literato, está al borde del incendio y las medidas del gobierno son leña seca. Cada vez son menos los medios independientes, pero su fuerza diferencial es cada día mayor.

No faltan los desafortunados posicionamientos que irremediablemente caben en un contexto plural. Desde las frivolidades de Fernanda Familiar y de Ciro Gómez Leyva, este último, como si estuviera en una cancha, espera el retorno de la comunicadora, toda vez que motiva la competencia informativa por la mañana. Igualmente el texto de Javier Lozano raya en el cinismo ramplón de un político deshonesto.

Confieso mi amistad y afecto hacia Carmen; soy consciente que me hace perder ecuanimidad, pero en verdad lastima que un espacio radiofónico tan importante y referencial se pierda bajo una burda maniobra de encubiertas decisiones empresariales, de supuestos conflictos entre particulares. Ha sido una desatinada decisión de Estado. Más allá de la vulnerabilidad de los comunicadores frente a los dueños, de la censura y permanentes tensiones a la libertad de expresión, pocos han destacado el reclamo del derecho de las audiencias a reivindicar los programas, contenidos e informaciones que los consideran suyos. Tal como pasó con José Gutiérrez Vivó años atrás y en dos ocasiones con la misma Aristegui. Pero podríamos sumar al mismo Pedro Ferriz, incluso a aquel lejano Ciro Gómez Leyva de CNI.

 

Carmen con el maestro Miguel Ángel Granados Chapa

Carmen con el maestro Miguel Ángel Granados Chapa

Las audiencias se movilizan para reivindicar y defender ese espacio mediático como público propio. Ahora el reclamo se presenta principalmente en las redes sociales y en la plaza pública, se percibe una movilización social. En las redes se cuentan cientos de miles de personas que expresan su inconformidad e indignación por el cierre de un espacio que era considerado suyo. En términos de derecho a la información, debe ser el punto de partida la regulación de relaciones entre sociedad, poder político y medios de comunicación. Los derechos de las audiencias no son más que los derechos de los ciudadanos y deben ser un saludable contrapeso a los concesionarios, especialmente ante arbitrariedades, caprichos o presiones del poder.

Este derecho debe tener gravitación social que valide los contenidos, la capacidad de réplica y derecho a información veraz, ponderada y diversa. El ejercicio de protesta de los ciudadanos es un alegato que destaca el deber de los medios de estar al servicio de sociedad, sin que intereses públicos, privados o religiosos puedan impedir la existencia de diversas fuentes de información o privar al individuo de su libre acceso a ellas.

Reconozco que el caso de Carmen toca fibras sensibles, pues a mí me pasó lo mismo con Religiones del mundo de Radio Red. Reconozco que fue en otra escala, pero el hecho de que diferentes iglesias protestaran frente a las instalaciones de Radio Centro porque se cerraba un espacio radiofónico plural que les daba cabida muestra el potencial de un rol más activo del derecho de las audiencias. Y también recuerdo con agradecimiento el apoyo solidario y las palabras de aliento que Carmen Aristegui me expresó hace dos años. Algún día las haré públicas, pero bien caben para ella en estos momentos.

Papa Francisco es un reformador, pero no un revolucionario: Bernardo Barranco Con José Cárdenas

marzo 14, 2015

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El sociólogo de las religiones,  Bernardo Barranco, considera que Benedicto XVI equivocó el trato que dio a los abusos cometidos por Marcial Maciel, por lo que Jorge Mario Bergoglio asumió el pontificado en medio de críticas

Cardenas Informa, Radio Fórmula viernes 13 de marzo de  2015

El Papa Francisco emerge en medio de una severa crisis de la Iglesia católica. Recordemos, dijo Barranco, que hace 2 años la Iglesia estaba inmersa en escándalos de pederastia,  opacidad financiera por lavado de dinero, caída de fieles tanto en Europa como en América Latina, graves conflictos en la curia por lucha de poderes y  privilegios y para rematar,  todo este preocupante cuadro, el Papa Benedicto XVI renuncia bajo un estado fuerte de depresión. De tal suerte que la presencia de Francisco le está dando dado un nuevo rostro a la Iglesia y ha revitalizado aquellos signos que se estaban quebrantando.

El Papa Francisco tiene un sello distinto al resto de los Jefes del Estado Vaticano, como lo demuestran sus constantes ocurrencias, consideró el sociólogo de las religiones Bernardo Barranco.

Jorge Mario Bergoglio “es un Papa distinto. Abierto, espontáneo, tiene sentido del humor, sabe reír. No es casualidad que sea uno de los hombres con mayor reconocimiento en todo el mundo, donde se le percibe como una persona fresca, honesta…”.

Entrevistado en el noticiero de José Cárdenas, el experto en asuntos religiosos expresó que, el Papa número 266, como sus antecesores “tiene su sello”, como el caso de Juan Pablo Segundo, quien transitó por varia etapas. De joven tenía una apariencia atlética “una especie de Napoleón de la fe” pero, con el paso de los años “parecía un patriarca del dolor”, como cargando la penitencia de la humanidad.

Benedicto XVI siempre fue un líder serio, “más intelectual”, un académico que daba más gusto leer que escuchar, expuso Barranco.

BBV con José Cardenas

El analista se refirió a la postura de Benedicto XVI al caso de pederastia de Marcial Maciel, porque “no fue lo suficientemente radical respecto a una orden como la del fundador de los Legionarios de Cristo.” Pero Francisco tampoco, para muchos se quedó corto con sus medidas de renovación de la controvertida congregación.

Al describir al Papa Francisco lo calificó como un Pontífice “que entra a escena y le da un giro. No es un revolucionario, es un reformador. Tampoco va a cambiar doctrinas.”

Reconoció como un acierto el que Bergoglio pidiera a la Iglesia que no “absolutice” temas como los homosexuales, el aborto y mejor , es decir la agenda moral de la Iglesia. En cambio demanda el actual Papa  es poner sobre la mesa otras agendas como la de los Derechos Humanos, la agenda de la Justicia social y la agenda de los pobres.

En referencia a la entrevista con Valentina Alazraki, Barranco, dijo no haber comprendido la alución al “Diablo” que no perdona y que le ha cargado la mano a México. No de ahora sino en su historia como país.

Escuchar: José Cárdenas comenta con Bernardo Barranco. Papa Francisco es un reformador, pero no un revolucionario

El Papa Francisco cuestiona al capitalismo por excluir a ancianos y jóvenes: Barranco

marzo 14, 2015

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El Papa Francisco cuestiona al capitalismo por excluir a ancianos y jóvenes:  Bernardo Barranco

ALMA RÍOS

La Jornada de Zacatecas  13-03-2015

■ El pontífice ha propuesto una nueva actitud ante temas como aborto, eutanasia y celibato, señala

■ Con el modelo capitalista, el dinero es el nuevo dios, al retomar palabras de Jorge Bergoglio

El Papa Francisco ha sido un pontífice que ha roto protocolos y que a diferencia de sus antecesores Juan Pablo II y Benedicto 16, quienes se preocuparon por la agenda moral de la Iglesia Católica, ha centrado su interés en la agenda social, que refiere la defensa de los pobres y de los derechos humanos, expuso Bernardo Barranco.

El sociólogo especialista en religiones, estuvo en la capital del estado ayer convocado para ofrecer una lectura del polémico sucesor de Karol Wojtyla y Joseph Ratzinger en los Foros de Libertad de La Jornada Zacatecas.

Ante temas como el aborto, la eutanasia, el celibato y la homosexualidad, el Papa Francisco ha propuesto una nueva actitud, convocando a “no absolutizar la agenda moral”.

celular nokia 2015 202Por el contrario, en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium, La alegría del evangelio, Jorge Mario Bergoglio “ha hecho una crítica durísima al capitalismo global”, expuso Barranco, fundamentalmente, por la exclusión que representa para los ancianos y los jóvenes.

En este último caso, ha señalado dos generaciones de ellos que no encuentran trabajo bien remunerado.

El también comunicador, citó de las expresiones del Papa, lo dicho acerca de la esencia de este “capitalismo asesino en el que se endiosan, se exaltan de manera teológica los misterios del mercado, es decir, se convierte el dinero en el nuevo dios”.

Ante esa postura, ha propuesto abrir la Iglesia “para que vayamos a las fronteras de los que sufren”, entre ellos de manera especial, los más pobres.

Los efectos de la política del Papa Francisco en México, han tenido impacto, en entre otras expresiones, los cuestionamientos que en abril de 2014 hizo la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) a las reformas estructurales de Enrique Peña Nieto.

El CEM preguntó al Presidente de la República, si “servirían para superar las intolerables desigualdades e injusticias sociales del país”, citó Barranco.

Luego, en noviembre del mismo año, surgieron nuevos cuestionamientos desde la Iglesia respecto del escándalo de corrupción que se desveló en torno a la casa blanca del Presidente. Y hace dos semanas, nuevamente el Episcopado Mexicano publicó un documento titulado ¡¡Basta ya!!, donde los obispos se manifiestan contra la violencia del país.

Las expresiones del Papa Francisco, expuso el sociólogo, han generado tensión entre el Estado mexicano y el Vaticano.

Así lucía el auditorio de La Cofradía donde llevó el coloquio sabre el segundo aniversario del Pontificado de Francisco

Así lucía el auditorio de La Cofradía donde llevó el coloquio sabre el segundo aniversario del Pontificado de Francisco

Recientemente respecto a un mensaje privado que logró filtrarse a los medios, donde el Pontífice expuso su temor acerca de que Argentina se “mexicanizara”, aludiendo al proceso que involucra la corrupción de las instituciones y sus vínculos con el crimen organizado,  así como los efectos sociales de la violencia.

Barranco apuntó que el actual, se expresa como un momento de cambio, pero que ha encontrado resistencias en la curia, y para el caso de México, que en el contexto Latinoamericano  tiene una de las Iglesias más conservadoras cuyos grupos al interior “han comprado muy bien la agenda moral”, les cuesta trabajo atender la correspondiente social que propone el Papa.

No obstante señaló, este proceso de colombianización, ahora de mexicanización, está tocando también a los sacerdotes, cuyo oficio junto con el de los periodistas se ha convertido en uno de los más peligrosos para ejercerse en México.

Al respecto citó, en los últimos 20 años han sido asesinados 30 sacerdotes. Sólo durante el gobierno de Enrique Peña Nieto, nueve de ellos, cuatro de los cuales perdieron la vida en hechos violentos en Tierra Caliente el pasado 2014.

Ante este escenario, la Iglesia mexicana se encuentra ante la disyuntiva de reaccionar sólo en dirección de la protección de sus propios miembros o asumir conjuntamente la defensa de la población.

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Recordó de las dictaduras sudamericanas de los años 70, los casos de las Iglesias que optaron por esta última acción, mismas que con posterioridad alcanzaron una extraordinaria credibilidad. Al respecto trajo a colación los casos de la brasileña y chilena.

Las iniciativas reformadoras de Francisco también expuso Bernardo Barranco, se presentan de manera paradójica a la forma en que se dan los grandes cambios sociales, esto es, “generalmente la historia nos ha mostrado que van de abajo hacia arriba”.

Aquí dijo, estamos ante un hecho inédito, un cambio propuesto de arriba hacia abajo. De esta manera Francisco se expresa como un motor de cambio, “pero se le percibe solitario, como una voz en el desierto que enfrenta a una Iglesia de una inercia muy conservadora que no está dispuesta fácilmente a cambiar, sino que está muy acomodada a los privilegios que ha conquistado”.

“González: falsos profetas” muestra crisis profunda en instituciones: director en CNN

marzo 14, 2015

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Por su parte, el actor Carlos Bardem comentó: “Estos fenómenos religiosos, que no son más que enmascarar un negocio, el negocio de la desesperación ajena”.

Aristegui CNN, Marzo de 2015

“González: falsos profetas” es una película en la que “tratamos de hablar una crisis profunda de la ciudadanía y las personas en las instituciones, no confiamos en la policía, en el Estado, en el gobierno… y cuando la gente no tiene en qué confiar, estos lugares caen como del cielo”, dijo el director Cristian Díaz en referencia a las iglesias que piden dinero a cambio de ayuda, la trama del filme.

En entrevista para Aristegui CNN, señaló que “González es un tipo común y corriente, uno más de esta masa que habita esta Ciudad de México, una de las más habitadas del mundo y él está  desesperado porque tiene una deuda gigante con el banco, necesita encontrar un trabajo desesperadamente, para resolver sus  problemas  y encuentra como una tabla en medio de un naufragio, encuentra una de estas iglesias neo evangelista con neo pentecostés, este  tipo de iglesias que tienen programas en la televisión, que tienen call center, para que les ayuden con dinero, comenzó a trabajar ahí, se da cuenta cómo funciona ese mundo y  se convierte en su obsesión”.

Expuso que la película “surge de una anécdota que ocurrió cuando yo estaba todavía estudiando en el Centro de Capacitación Cinematográfica, teníamos que hacer un pequeño  documental y una compañera de curso, decidió ir a una de estas  iglesias neo evangélica y se  presentó ella de manera ingenua, tal vez. Como un estudiante de cine que le parecía un lugar muy  interesante donde tenía ganas de entrevistar  gente y de inmediato le dijeron que no podía grabar por ningún  motivo y que se retirara inmediatamente, ella se retiró del lugar y durante varias  cuadras la siguieron, se asustó mucho, nos contó esta  anécdota y con esta anécdota viene a  confirmar que efectivamente se oculta un mundo muy oscuro tras ese escenario de viejos teatros que remodelan como templos”.

Carmen Aristegui con el actor Carlos Bardem y el director Cristian Díaz

Carmen Aristegui con el actor Carlos Bardem y el director Cristian Díaz

Por lo que “empecé a investigar  y me  encontré con mucho material que te empieza a revelar que  hay una gran empresa detrás de estos lugares”.

“Es una película que les va a permitir llevarse una reflexión”, aseveró el director.

Por su parte el actor Carlos Barden, comentó sobre su papel: “Soy el pastor de esta iglesia, un showman, un charlatán, un papel maravilloso para un actor”

“González entra a trabajar a mi iglesia y quiere ser pastor también”, contó.

Más allá del filme, apuntó que “estos fenómenos religiosos, que no son más que enmascarar un negocio, el negocio de la desesperación ajena, en sociedades donde cada vez hay más gente excluida. Si la gente no estuviera desesperada,  no habría lugar para estas iglesias”.

También enfatizó que “aborda temas muy serios, muy interesantes, temas que están muy  vigentes en México, en Latinoamérica, en España,  pero al mismo tiempo, eso es una habilidad de  Cristian como director, como un thriller, es una película con suspenso que te va agarrar a la  butaca y que te  va a ser preguntar qué es lo próximo que va a ser González o que le va a pasar”.

Por su parte, el sociólogo de la religión, Bernardo Barranco, indicó que “es una estupenda película que retrata muy bien a una de las iglesias más polémicas de América Latina, que es la iglesia universal del reino de Dios neo pentecostal, fundada en 77 por Edir Macedo, uno de los hombres más ricos del Brasil”.

La pelicula "González, falsos profetas" es una clara alusión a Pare de Sufrir o Iglesia Universal del Reino de Dios

La pelicula “González, falsos profetas” es una clara alusión a Pare de Sufrir o Iglesia Universal del Reino de Dios

Ya que “2 mil millones de dólares es su fortuna, esta iglesia que siempre borda en aspectos de negocios, una iglesia con vocación empresarial o una empresa con inspiración eclesial, 8 millones de personas en Brasil, 10 mil pastores, en México son 14 mil sacerdotes, 5 mil templos, presente  172 países, dueño de la segunda televisora de Brasil, 200 radios en el país, es un emporio que el  año pasado registró las ganancias más altas con más de mil millones, ni las grandes empresas  pudieron tener estos niveles de ingresos, solo para darnos la magnitud de este retrato que está en este filme”.

Comentó que en “los años 60 nacen muchas iglesias nacen con una constitución de nicho de mercado, están los Legionarios de Cristo en esta lógica, atienden a los sectores excluidos”.

“Ofrecen lo que los granes académicos han denominado una teología del progreso, es decir, es la  esperanza de poder superar las adicciones, los  grandes problemas, la falta de trabajo, las  relaciones frustradas que genera la pobreza y la exclusión, por lo tanto les van ofreciendo cosas”.

Añadió que “la película narra sobre todo los servicios religiosos, pero detrás hay una red social de agregación entre ellos y hay intercambio de bienes”.

Y aseveró que “es importante recalcar que está iglesia ha tenido muchas demandas, Edir ha estado en la cárcel. A muchos pastores se les ha encontrado con maletines de dinero. La película retrata muy bien esta parte dinerera de negocios”.

Francisco y México

marzo 14, 2015

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Francisco y México

Por Pascal Beltrán del Río

Excélsior 4 de marzo de 2015

La relación del papa Francisco con México —el segundo país católico del mundo en número de fieles— ha acaparado el reflector desde que se dio a conocer, el 23 de febrero pasado, el contenido de un mensaje en el que el pontífice advierte de los riesgos de que su país natal, Argentina, camine hacia una “mexicanización”, por el crecimiento del narcotráfico y la violencia que experimenta.

En esa misma comunicación Francisco contó a su interlocutor, el diputado argentino Gustavo Vera, que ha hablado con los obispos mexicanos y éstos le han dicho que acá “la cosa es de terror”.

Sin embargo, al margen de esa revelación y el incidente diplomático que suscitó, el Papa ha venido haciendo una serie de nombramientos que —ya se verá con el tiempo— definirán de forma más clara su relación con México más que algunos conceptos en un correo electrónico.

En el primer semestre de su papado, designó a un mexicano, Jorge Carlos Patrón Wong, obispo de Papantla, Veracruz, como el responsable a nivel mundial de los seminarios católicos, encargado de la formación de 120 mil sacerdotes.

Primer yucateco en ser nombrado arzobispo, Patrón Wong conoció a Jorge Mario Bergoglio en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del Caribe, en 2007, en Brasil, reunión en la que el actual Papa jugó un rol importante. Patrón era entonces presidente de la Organización de Seminarios Latinoamericanos.

Tras de su llegada a Roma, Patrón relató a los medios que se quedó sorprendido por el nombramiento, pues no pensaba que Francisco se hubiese acordado de él, pero más aun por su saludo: “¡Bienvenido! ¿En qué puedo servirte?”, le dijo.

Razones de Francisco para nombrar designar cardenal a Suárez Inda

Razones de Francisco para nombrar designar cardenal a Suárez Inda

Para llenar la vacante en la diócesis de Papantla, Francisco nombró, en marzo de 2014, al zacatecano José Trinidad Zapata Ortiz, quien se desempeñaba como obispo de San Andrés Tuxtla, en el mismo estado de Veracruz. Posteriormente, a principios de este año, el Papa dio a conocer que el arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, se convertiría en cardenal.

El anuncio sorprendió porque, desde hace décadas, el birrete púrpura se ha colocado sólo en la cabeza de los arzobispos de México, Guadalajara y Monterrey. De hecho, hace 165 años que no había un cardenal que representara a Michoacán.

Además, el celayense Suárez Inda ya había alcanzado la edad de retiro. Él mismo relató que, tras de presentar su renuncia, cuando cumplió los 75 años, el Papa le dijo: “Ya sé que usted se nos quiere ir, pero le pido que aguante un poco más”.

Finalmente, el lunes pasado, el papa Francisco nombró obispo de la diócesis de San Andrés Tuxtla —que había quedado vacante con el nombramiento de monseñor Zapata Ortiz— a Fidencio López Plaza, hasta ahora vicario episcopal de la Pastoral de Querétaro.

Nacido en el poblado de La Estancia, del municipio de San José Iturbide, Guanajuato, López Plaza se especializó en Pastoral y Catequesis por el Instituto Teológico Pastoral del Consejo Episcopal Latinoamericano (Celam), en Medellín, Colombia.

Asimismo, ha ejercido cargos como coordinador de la Secretaría Diocesana para la Evangelización y la Catequesis, profesor en el seminario de Querétaro, párroco de diversas sedes y responsable del decanato de Guanajuato.

Pregunté ayer al especialista Bernardo Barranco si a través de estos nombramientos podía prefigurarse una línea de acción del Papa para México.

“Yo creo que aún es temprano para ello”, me dijo. “Los perfiles de los nombrados tienen discrepancias. Por ejemplo, Suárez Inda es un hombre bastante conservador, pero el Papa parece haber apostado por él por ser una figura reconocida y de experiencia para enfrentar una situación de violencia como la que se está viviendo en Michoacán, donde la Iglesia ha sufrido el asesinato de cuatro sacerdotes”.

En el caso de Patrón, “parece ser un tema de relación personal”, me dijo Barranco.

“Pero los otros dos nombramientos pudieran tener algo de la línea pastoral que le gusta al Papa, y que claramente se ha evidenciado en los cambios que ha hecho en Argentina. Habrá que ver. No olvidemos que esas promociones suelen ser por consejo del nuncio. Y creo que Cristophe Pierre ha seguido con entusiasmo las líneas de Francisco”.

Pascal Beltrán del Río entrevista a Bernardo Barranco

Pascal Beltrán del Río entrevista a Bernardo Barranco

El especialista recordó que en dos o tres reuniones de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el nuncio ha sido crítico de los obispos. “Les ha dicho que la Iglesia no quiere príncipes ni obispos de aeropuerto sino pastores, personas que vayan a las comunidades y estén cercanas a la gente”.

En mayo pasado, durante la visita ad limina de los obispos mexicanos, el papa Francisco les pidió promover la formación y capacitación permanente de los sacerdotes, así como el encuentro personal con ellos, pues son “sus primeros y más preciosos colaboradores para llevar a Dios a los hombres y los hombres a Dios”.

Agregó el pontífice: “En la actualidad, las múltiples violencias que afligen a la sociedad mexicana, particularmente a los jóvenes, constituyen un renovado llamamiento a promover este espíritu de concordia a través de la cultura del encuentro, del diálogo y de la paz”.

Afirmó que a los pastores “no les compete aportar soluciones técnicas o adoptar medidas políticas”, sino anunciar a todos “la Buena Noticia de que Dios, en su misericordia, se ha hecho hombre para salvarnos”. Y que “la fidelidad a Jesucristo no puede vivirse sino como solidaridad comprometida y cercana con el pueblo y sus necesidades, ofreciendo desde dentro los valores del Evangelio”.

Lo cierto es que este Papa reformador está moviendo sus piezas.

El invierno eclesial de Camilo Maccise

marzo 12, 2015

 


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Por Bernardo Barranco V

Milenio, martes 11 de marzo de 2015

Esta semana apareció en los anaqueles de algunas librerías como Gandhi, el libro de Camilo Maccise (1937-2012), titulado: “En el invierno eclesial, memorias de un carmelita profeta” de la editorial Penguin Ramdom House.

Hijo de padres libaneses, Camilo Maccise nació en Toluca y fue una de las más destacadas figuras religiosas mexicanas en el siglo XX. Narrada en primera persona, es una biografía que no es intimista. Las memorias de Camilo Maccise relatan hechos y acontecimientos históricos de la Iglesia latinoamericana e internacional, experimentados directamente por el autor a modo de ensayo.

Camilo denuncia la excesiva clericalización de la curia romana, proceso calificado por el vaticanista Giancarlo Zízola: “restauración”. Por ello, el título del libro parafrasea a Hans Küng, teólogo suizo, que enjuicia este periodo como el “Invierno de la Iglesia”

El libro presenta una narrativa que transita de los hechos a las discusiones intelectuales y teológicas de la Iglesia entre los años sesenta a la fecha. Camilo Maccise, fue un teólogo biblista de alto reconocimiento y credibilidad internacional, en particular en Latinoamérica, pues fue uno de los altos exponentes de la llamada Teología de la Liberación.

Se plantea en el texto su itinerario intelectual y sobre todo las peripecias que vive frente a la curia romana cuando se desempeñó como Superior General de la Orden de los Carmelitas Descalzos entre 1991 y 2002. Uno de los puestos de mayor jerarquía con sede en Roma, justo en los últimos años del pontificado de Juan Pablo II.

El contenido da cuenta de las tensiones eclesiales, rivalidades e ideologías de la curia romana de la Iglesia católica contemporánea. En los primeros capítulos se describen y analizan, desde América Latina, las aperturas conciliares y el desarrollo de la teología de la liberación. Enseguida la contraofensiva teológica y autoritaria operada desde Roma. Bajo el mirador privilegiado de Maccise, por estar en el ubicado centro de la catolicidad, nos detalla los mecanismos la operación y la represión. Acentuando desde la óptica e intereses de la orden de los carmelitas descalzos.

No son recuerdos, sino un testimonio valiente que señala los vicios de una estructura eclesiástica que actualmente es criticada fuertemente por el papa Francisco. Son testimonios directos, fundados y documentados, por lo que hacen irrefutables sus denuncias.

El texto narra dos rupturas. Una provocada por el progresismo católico del Concilio Vaticano II y la segunda rotura, la operada por el conservadurismo de los últimos papas Juan Pablo II y Benedicto XVI y la curia. El texto de Maccise tiene una actualidad extraordinaria sobre todo cuando el actual papa Francisco tiene una difícil misión de limpiar una curia romana ostentosa y corrupta.

Para mí fue un honor participar en la obra con una breve presentación en la que narro mi encuentro con él en Roma en marzo de 2001, en el marco de una entrevista radiofónica para Radio Red. Ahí reconocía las luces y las sombras de la catolicidad desde una perspectiva amorosa de fe.

Crisis de la confianza social y democracia

marzo 12, 2015

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Bernardo Barranco V.

La Jornada, miércoles  11 de marzo de 2015

Hoy día, la crisis de confianza viene de una esperanza decepcionada. No sólo es el bajo fondo de la popularidad presidencial, sino el descrédito y erosión de actores e instituciones que acentúan el futuro incierto de un país lastimado y de las expectativas precarias en la vida cotidiana de los mexicanos. La clase política en el poder reconoce bien la crisis, los niveles de decepción y desconfianza, pero no acierta a dimensionar ni encontrar alternativas. El 16 de febrero se dio a conocer una entrevista en el Financial Times donde Luis Videgaray, secretario de Hacienda, afirmó: No se trata sólo de reformas; tenemos que hacer frente a lo que es en la actualidad realmente importante para la sociedad mexicana, que no es (sólo) la corrupción y la transparencia. Va más allá de eso, se trata de una cuestión de confianza. Por su parte el dirigente del PRI, César Camacho, reconoció el 26 de febrero que actualmente se vive una crisis de confianza y hartazgo social. Estamos, aceptó, en tiempo en el que si algo está en crisis en este momento es la confianza. Y una relación difícil, en situación crítica entre los ciudadanos y el poder. Entre los ciudadanos y los partidos. Entre los ciudadanos y las instancias que se han ideado para servir eficazmente a los mexicanos. Antes de la gira presidencial en Reino Unido, el presidente Peña Nieto declaró: Hoy hay, sin duda, una sensación de incredulidad y desconfianza (…). Ha habido una pérdida de confianza y esto ha demostrado suspicacia y dudas, esta crisis de confianza es una oportunidad. Creo que aún estamos a tiempo de dar resultados, de entregar beneficios a los mexicanos. Soy optimista.

Luis Videgaray, incómodo

Luis Videgaray, incómodo

En primer término es importante constatar que se ha reconocido el malestar social en la crisis de confianza. Sin embargo, ésta no puede resolverse con el continuo anuncio de resultados ni propaganda mediática de signos alentadores en la economía y la vida social. Aquí cabe el lugar común que dicta que la confianza es difícil de obtener, fácil de perder y casi imposible de recuperar. Francis Fukuyama, en su libro Trust, la define así: Confianza es la expectativa que surge en una comunidad con un comportamiento ordenado, honrado y de cooperación, basándose en normas compartidas por todos los miembros que la integran. Estas normas pueden referirse a cuestiones de valor profundo, como la naturaleza de Dios o la justicia, pero engloban también las normas deontológicas como las profesionales y códigos de comportamiento. El autor neoconservador de El final de la historia no es un liberal a ultranza, sino un liberal comunitarista, partidario de la comunidad como legitimadora de la moralidad; reconoce que la confianza se basa en una presunción sobre la conducta futura del otro, es decir, en la expectativa como actitud que concierne el futuro, en la medida en que este futuro depende, en cierto sentido, de la responsabilidad y de la acción del gobierno. El capital social, que es tejido del sentido común de una sociedad, señala Fukuyama, nace a partir del predominio de la confianza. Esta confianza como lazo tácito facilita una economía fluida, transacciones, fomenta la creatividad individual y justifica la acción colectiva. La confianza es la base en la que construye la relaciones entre el gobierno y la ciudadanía, pero, cuando impera la desconfianza social se produce una ruptura entre el poder y el individuo, e inexorablemente la gobernabilidad se atrofia.

La palabra es rica y compleja. Confianza, nos dice el diccionario, es la esperanza en algo o en alguien. Es el hecho de creer ( Con-fide). Hay, pues, una relación clara entre confianza y creencia. Vemos aparecer allí la idea de la fe en un sentido no religioso. Esta fe secular es la que unía y enlazaba al señor feudal de sus siervos en la Edad Media. La fe conyugal, también, es una relación interpersonal. En latín fides relaciona fe, fidelidad y confiabilidad. Pero también fedu, palabra vecina, se refiere al tratado, el pacto, el acuerdo, las ideas a federar. Estas expresiones son una fuente política de la confianza pública. Por tanto, el primer término de la idea de la confianza es la creencia, pero también el crédito (fiar). Por ello la confianza es interacción y reciprocidad. Las crisis en el INE y los partidos políticos minan el núcleo del sistema electoral y la fuente de legitimación de los futuros gobiernos. La política se ve ahora como el negocio sucio de los políticos; podría convertirse en un ejercicio amplio con instituciones creíbles e inherentes a la democracia. Si el gobierno del presidente Peña Nieto no interactúa con la sociedad, ofrece señales claras de reciprocidad, toma decisiones atinadas, conductas y actitudes que acierten en las expectativas colectivas, jamás recuperará el crédito social.

Por ello recuperar la confianza social no depende de actos unilaterales ni sólo de seducciones gubernamentales. Son insuficientes los anuncios de logros en la economía, en la seguridad y espectaculares detenciones de capos. Se requieren instituciones sólidas, transparencia, rendición de cuentas y rechazo absoluto de la corrupción. Buen gobierno y razonable austeridad. Se aspira de la reciprocidad de una sociedad agraviada. Y el advenimiento de una sociedad civil fuerte y dinámica.

Francisco y el drama de la mexicanización

febrero 25, 2015

Papa: celebra messa per cardinali e vescovi defunti nell'anno

Francisco y el drama de la mexicanización

Por Bernardo Barranco V.

La Jornada, Miércoles 25 de febrero de 2015

La preocupación del Papa en la que pidió “evitar la mexicanización” de su país natal, Argentina, ha calado hondo no sólo en el gobierno, sino en diversos sectores de la clase política. Se confirma la imagen que tiene el país en el exterior y que, lamentablemente, hay sobrados indicios que sugieren que la expresión con toda la carga que porta, responde a una realidad que vivimos lo mexicanos. La expresión del Papa ha lacerado porque fue hecha en privado, fuera de micrófonos y protocolos oficiales. Por tanto, los enunciados son espontáneos y genuinos que los hace a un amigo de manera confidencial. El mismo Bergoglio revela a su amigo la fuente de su afirmación: los obispos mexicanos. Estuve hablando con algunos obispos mexicanos y la cosa es de terror, dijo. La cancillería ha reaccionado sin virulencia con evidente molestia y hasta desilusión, si tomamos en cuenta que el gobierno de Enrique Peña Nieto ha apostado por encontrar en la Iglesia católica una aliada natural a su gestión. Sin embargo, me parece que la nota diplomática del gobierno mexicano buscará no escalar a conflicto, en cambio mostrar un suave extrañamiento. Pero corre el riesgo de contribuir para que la locución mexicanización circule aún más en el mundo hasta universalizarse. Y sea equivalente a la colombianización, entonación que utilizamos en los años 80 para describir un siniestro coctel político social en aquel país marcado por el terrorismo, la corrupción, grandes cárteles, guerrilla, ausencia de autoridad, crisis económica y violencia descomunal.

El Papa Francisco con su amigo Gustavo Vera quien publicó el e-mail

El Papa Francisco con su amigo Gustavo Vera quien publicó el e-mail

 

El tema tiene muchas aristas. Primero reconocer la imprudencia de Mario Bergoglio, así como de su interlocutor Gustavo Vera, quien jamás imaginó el trance que armaría al dar a conocer de manera temeraria el contenido del e-mail. El primer apunte es resaltar el paulatino pero progresivo alejamiento del Papa y de misma Iglesia católica del actual gobierno mexicano.

Los hechos así lo demuestran, en primer lugar la negativa del pontífice de visitar México en septiembre de este año. Circulan por ahí versiones de que el Papa pidió oficiar misa en Guerrero con los padres de los estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa y que el gobierno objetó. Lo más sensato como hipótesis, es que Francisco se ha negado a ser factor de distracción o de legitimación en la que su imagen fuera utilizada políticamente. Un segundo indicio se aprecia en el nombramiento de Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia, como nuevo cardenal, un religioso en edad de retiro que por su experiencia es fortalecido para jugar un papel relevante en una zona de conflicto en la que muchos sacerdotes han sufrido agresiones y muertes. Recordemos que en lo que va del sexenio han sido asesinados nueve sacerdotes, los recientes cuatro justamente en Tierra Caliente.

Una tercera señal de distanciamiento: el Papa ha enviado de manera inusual dos veces mensajes de aliento al pueblo mexicano por las desapariciones en Ayotzinapa, la primera declaración fue a finales de octubre de 2014, el mensaje expresó lo siguiente: Envío un saludo especial al pueblo mexicano que sufre la desaparición de sus estudiantes y por tantos problemas parecidos; en la segunda alocución Francisco expresó: Se hace visible la realidad dramática de toda la criminalidad que existe detrás del comercio y tráfico de drogas. Estoy cerca de ustedes y de sus familias. El pontífice no está conforme en cómo ha evolucionado el caso Ayotzinapa. Ha enviado al nuncio Cristoph Pierre, quien se solidarizó con las familias y comunidades de Guerrero. En homilía les externó: La Iglesia camina con ustedes. Lo peor cuando uno sufre es sentirse solo. Yo sé que ustedes no están abandonados. ¡Estamos con ustedes! ¡También el Papa está con ustedes! Igualmente, una de las primeras declaraciones del nuevo cardenal Suárez Inda en Roma giró en torno al temor de que el conflicto en Guerrero crezca, que los padres y comunidades, sea por convicción o manipulación, tomen la vía de las armas.

El efecto Francisco ha operado en los obispos mexicanos, quienes cada vez son más críticos del gobierno

El efecto Francisco ha operado en los obispos mexicanos, quienes cada vez son más críticos del gobierno

Cuarto signo: los obispos mexicanos desde abril de 2014 han venido endureciendo sus críticas, en el espacio público, hacia el gobierno de Peña Nieto y expresan creciente inquietud por la situación actual. El año pasado redactaron dos duros documentos, uno en forma de preguntas en que cuestionaban las orientaciones de las reformas estructurales del Presidente. El segundo documento titulado ¡Ya basta! versa sobre la inseguridad y la violencia en el país. El tercer texto, ¡Alto a los corruptos!, publicado hace unas semanas, se refiere a la corrupción imperante en el país. Tema que Francisco ha abordado con insistencia con un discurso fuerte e incisivo.

Pese a este alejamiento no significa ni la ruptura de las relaciones ni que los actores rompen lanzas. Por el contrario, como ha ocurrido en otras coyunturas, también cabe la posibilidad de que se esté reconstruyendo la relación con base en un nuevo paquete de demandas. Al gobierno de Peña Nieto no le conviene crecer un conflicto ni con el Papa ni con la Iglesia. Francisco goza como nunca de la aceptación y popularidad internacional. Y en el diseño original de gobernabilidad, Peña Nieto incluyó a la Iglesia católica como aliada estratégica incondicional en su proyecto. Finalmente, no creo que la querella del gobierno mexicano se expanda. La política y la diplomacia vaticana tienen mucha experiencia y sagacidad para enfriar con tacto el malestar e incomodidad del gobierno. Probablemente el Papa ofrezca una explicación o Federico Lombardi, un viejo lobo de la diplomacia a quien le sobran recursos para apagar brazas humeantes y sabe cómo actuar en el control de daños. Tampoco a la cancillería le conviene sobredimensionar una disputa en que tiene más que perder, pues ante la opinión pública internacional el gobierno mexicano actual padece una estropeada imagen y una reputación cada vez más maltratada. Todo indica que se vaya enfriando la aparente indignación mexicana y que reformulen bases de entendimiento, pero ¿a qué costo?

Mons. Óscar Romero, Mártir de América

febrero 13, 2015

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Mons. Óscar Romero Mártir de América

Por Bernardo Barranco V.

El Papa Francisco ha autorizado el martes 3 de febrero  la promulgación del decreto que reconoce el martirio de Mons. Óscar Arnulfo Romero Galdámez, Arzobispo de San Salvador, asesinado en 1980. La autorización la ha dado en audiencia privada con el Cardenal Ángelo Amato, Prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos.   El papa Francisco decretó que Mons. Romero, fue asesinado por odio a la fe y aprobó una declaración de martirologio que allana el camino a la beatificación.

La causa fue iniciada por el arzobispo sucesor de Romero  Arturo Rivera y Damas (1923-1994) y estuvo bloqueada hasta 1994. El cardenal Viscenzo Paglia dijo en conferencia de prensa, desde Roma, que al Vaticano llegaron “montañas de cartas” en contra de la beatificación, bajo el argumento que Monseñor Romero era un subversivo, que incitaba a los obreros y campesinos a levantarse en contra del gobierno. Pero era la derecha católica que no soportaba su giro. El odio a la fe es provocada, fraguada y ejecutada, por católicos bautizados que no toleraban la vivencia religiosa del Arzobispo y mucho menos, sus opiniones difundidas a través de la radio durante sus homilías dominicales, y que cuestionaban los abusos de poder cometidos por el régimen de turno y la injusticia estructural del  sistema oligárquico de entonces. Los reparos venían de sectores de la curia, poderosos actores latinoamericanos conservadores y del propio El Salvador.

Efectivamente, el 24 de marzo de 1980, a las 6:25 de la tarde mientras oficiaba misa fue asesinado con un tiro certero al corazón por un miembro del escuadrón de la muerte, organización paramilitar  que en un año, había ultimado de más del mil luchadores sociales. Un día antes de su asesinato, el cardenal leyó una homilía en que se dirigía a los militares golpista diciendo: “les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios: Cese la represión”. El informe de la Comisión de la Verdad, señala en uno de sus párrafos que el mayor Roberto D’ aubuisson, militar salvadoreño que en 1983 funda el partido de derecha ARENA,  fue el autor intelectual del crimen y que para ello se valió de un grupo de personas cercanas a su entorno de seguridad.

Después del artero y dramático asesinato de Mons. Óscar Romero

Después del artero y dramático asesinato de Mons. Óscar Romero

Más que un sacerdote revolucionario o seguidor incondicional de la Teología de la Liberación, Mons. Romero fue un pastor que se atrevió a proteger a su  pueblo de la barbarie  de la guerra. Fue un mártir de la paz que se arriesgó a cuestionar los excesos de las catorce familias oligárquicas que predominaban la vida económica y política del país, que sometían a las fuerzas militares y de seguridad.  Algunos biógrafos aseguran que en su juventud Romero era conservador y que veía con desconfianza las aperturas del Concilio Vaticano II. Sin embargo siempre tuvo una actitud muy pastoral y de cercanía con el pueblo; sensibilidad social hacia los pobres y desamparados en un país como el Salvadora tan marcado por  las brutales desigualdades e injusticias. Cuando fue nombrado arzobispo de San Salvador y toma posesión el 22 de febrero de 1977, el ambiente era hostil pues se le consideraba conservador y el puesto moralmente le correspondía a Rivera Damas con una larga trayectoria.

El asesinato del sacerdote jesuita Rutilio Grande, a quien lo unía una gran amistad, le sensibiliza ya que el gobierno no cumplió su palabra de aclarar el crimen.  Al primer mes de que Monseñor Romero fuera investido como arzobispo en San Salvador, el padre Rutilio Grande (1928-1977) fue asesinado arteramente por su compromiso social junto con otros dos salvadoreños, en una emboscada. Hecho que lo impulsó a  insistir que el gobierno investigara la acción y exigir justicia. Este evento marco su distancia frente al gobierno y la oligarquía que sin pudor alguno reprimían principalmente pobres y actores que intentaban articularse. Ver el cadáver lacerado del jesuita Grande, con armas de grueso calibro solo de uso militar, hace,  según el testimonio de Jon Sobrino, que se le “cayera la venda de los ojos”

Roberto D’ aubuisson militar de origen francés, presunto autor intelectual del asesinato de Mons. Romero

Roberto D’ aubuisson militar de origen francés, presunto autor intelectual del asesinato de Mons. Romero

No bastó el artero asesinato de Mons. Romero para impacientar la coerción, en sus funerales tumultuarios  el 30 de marzo se desata una nueva masacre en el atrio de la catedral en  la que más cuarenta personas pierden la vida. Ante el hecho,  lleva a los clérigos testigos   provenientes de todos los rincones de América Latina declarar: “Los que vinimos a honrar la vida y la muerte de Mons. Romero hemos podido experimentar la verdad de sus palabras cuando denunciaba incansablemente la represión del pueblo salvadoreño”

Hay que recordar que en octubre de 1979 hubo un golpe militar en El Salvador que pone fin a la disyuntiva de apertura democrática ante un contexto de crisis económica y política.  El Vaticano fue tibio ante el hecho, el papa Juan Pablo II no reaccionó como muchos en el continente esperábamos. Pesaron las aparentes  diferencias ideológicas y la desaprobación que diversos miembros de la curia tenían con Oscar Romero. Hay que ver  cómo reaccionaba el pontífice polaco con los mártires detrás de la cortina de hierro de la Europa oriental.  Si bien Juan Pablo II durante su visita a El Salvador en 1983, oró postergado ante la tumba de Romero, en su momento  no fue lo suficientemente enérgico ni usó el peso de la Iglesia para demandar justicia.  Habría que analizar la actitud del Papa Wojtyla  ante el asesinato  del padre polaco Popiełuszko en 1984 para delimitar grandes diferencias. Cuentan personas cercanas a Romero que el papa Juan Pablo II había despedido a Monseñor Romero, unos meses antes de su muerte, después de una audiencia en Roma  en torno a las violaciones de los derechos humanos, le había pedido mayor prudencia en sus homilías y  un “no me traiga muchas hojas que no tengo tiempo para leerlas… Y además, procure ir de acuerdo con el gobierno”.

Mons. Romero tenía como grandes enemigos como el colombiano Alfonso López Trujillo presidente del CELAM y después miembro de la curia romana;  al conservador Ángelo Sodano  que al momento de su muerte era nuncio muy cercano al dictador  Augusto Pinochet. Siendo Secretario de Estado en 1990 fue un franco opositor de la causa de Romero. Y  por supuesto a Marcial Maciel todos ellos, conformando, un frente antagónico contra la corriente de la Teología de la Liberación latinoamericana

Oscar Arnulfo Romero ya gozaba en su país y en América Latina aureola de santo pese a la displicencia de Roma. Ahora el Papa Francisco lo coloca vía el martirio en camino a  la beatificación.  Mons. Romero acompañó, creció y sufrió con sus fieles. Hoy es ícono que cumple la sentencia: “La sangre de los mártires es semilla de cristianos”.

 

Trágicos funerales de Mons. Romero

Trágicos funerales de Mons. Romero

Funerales y masacre

El sol caía a plomo, el calor húmedo se acrecentaba con la multitud que se había atrevido a salir a las calles para despedir a su obispo. Estamos en el centro de San Salvador, es domingo 30 de marzo de 1980, en la catedral aun no terminada que da la cara a contra esquina del  palacio de nacional de gobierno. El féretro metálico donde reposa apacible, monseñor Romero, es flanqueado por sacerdotes tanto de la arquidiócesis como de decenas que han venido de diversas partes del continente. La misa es presidida por el Arzobispo de la ciudad de México, Ernesto Corripio Ahumada, quien asiste en representación del papa Juan Pablo II. Entre los asistentes se puede observar a Sergio Méndez Arceo, obispo de Cuernavaca,  Marcos Mc Grath arzobispo de Panamá, Dom Luciano Méndes  Almeida secretario de la poderosa CNBB (obipos Brasileños), Luis Bambarén del Perú y entre los muchos sacerdotes estuvieron Jesús García de México, Gustavo Gutiérrez teólogo peruano padre de la Teología de la Liberación y Luis María Goicoechea asesor de los movimientos universitarios MIEC-JECI en América Latina. No cabía un alma, se calcula unas 250 mil personas en la misa abierta en el atrio de la catedral, hoy  llamada la plaza cívica.  Justo en el momento de  la homilía de Corripio, se escuchan detonaciones y disparos,  la misa se interrumpe y la gente aterrorizada corre en diferentes direcciones a resguardarse. Hubo caos y confusión,  gritos ensordecedores;  las personas se arremolinaban en diferentes direcciones buscando un refugio que no existía.  Muchos murieron apretujados contra las rejas de la catedral. Momentos antes, de la confusión se habían unido la celebración un numeroso contingente de 10 mil  militantes de

La curia cuestionaba a Mons. Romero

La curia cuestionaba a Mons. Romero

izquierda que se habían atrevido a marchar pacíficamente. El saldo trágico fue de más de 40 muertos y cientos de personas heridas. Ese mismo día, la junta militar de gobierno señaló con cinismo a la coordinadora revolucionaria de masas como responsable de la tragedia pues “pretendía secuestrar” el ataúd de Mons. Romero. Hecho que los observadores internacionales compuesto por decenas de sacerdotes desmintieron categóricamente. Era claro que la Junta se atemorizó con la presencia multitudinaria del pueblo salvadoreño que reclamaba justicia y que señalaba a los militares como responsables del magnicidio.

En la prensa mexicana hubo una amplia cobertura de los hechos. Recuerdo bien una caricatura en la que el arzobispo Ernesto Corripio Ahumada va corriendo entre la multitud, levantándose las sotanas para ir más rápido, su cara denota preocupación y va diciéndose: “más vale que aquí Corripio que aquí Quedipio”

Luis María Goicochea,  un testimonio

Luis María Goicochea

Luis María Goicochea

Luis María sacerdote vasco encargado en aquel entonces de la asesoría de los movimientos universitarios de la JECI y del MIEC Pax Romana en Latinoamérica tuvo contactos con Mons. Romero y fue  testigo del trágico sepelio.  Con Luis María  colaboré por cerca de 4 años, ofrece un testimonio que guardo en mis recuerdos. Escribe en la editorial del ICLA, lo siguiente: “Lo que he vivido en los funerales de Mons. Romero es expresión de la inseguridad del pueblo salvadoreño y afirma también que la esperanza se ha hecho camino. Mons. Romero nos mostró cómo es posible conjugar ser maestro de la verdad, ser profeta, rindiendo a Dios el culto que le agrada. Me parece que la repulsa por la muerte de Mons. Romero no se ha hecho sentir con suficiente fuerza. La Iglesia entera debió proclamarse en duelo. Mons. Romero acompañó a su pueblo, creció con él como pastor y este pueblo acompañó a su pastor en la vida y en la muerte y creció con él como pueblo y como Iglesia” (informativo Católico Latinoamericano, no. 6 marzo de 1980, p.3).

Mi experiencia con Mons. Romero

Lo conocí hacia finales de 1979, estuve solo una hora con él en una vieja y fresca casona en San Salvador. Creo tener por ahí una foto con él. Centroamérica era un polvorín entonces, la revolución sandinista en Nicaragua y el golpe de Estado en El Salvador marcaban dos contrastes en una región  rubricada por la Guerra Fría aun vigente. En gran parte de  América del sur reinaban los gobiernos autoritarios y las dictaduras militares.  En ese momento con apenas 25 años, el que escribe,  era secretario general  del secretariado latinoamericano  Pax Romana MIEC-JECI  una vasta red latinoamericana e internacional de estudiantes católicos.  La conversación giró en la disyuntiva de cómo desarrollar una pastoral universitaria en aquel país, marcado por un contexto de guerra. Los jesuitas eran clave pues detentaban con celo  la educación superior en el país. Los viejos jesuitas más cautos no querían abrir frentes de discordia ni de  provocación.  Mons. Romero sabía de la importancia de la formación intelectual y espiritual de los futuros profesionales y líderes sociales pero también tenía los pies bien asentados en la realidad. Sus prioridades en ese momentos eran otras,  por las dramáticas circunstancias se centraban en la defensa de los derechos humanos y su nombre en desde el año pasado había figurado como candidato al premio nobel de la paz. La circunstancia salvadoreña ayudaba poco. Nuestra conversación fue breve y su actitud cálida. Su voz era suave, en su rostro sobresalía su amplio mentón y labios gruesos que iba a tono con su complexión  pero contrastaba con su aparente timidez. Con entusiasmo  me platicó su aprecio por los medios de comunicación como forma de información alternativa. Pensaba que los católicos hacían poco uso de medios tan poderosos como la radio o la televisión. El trasmitía sus homilías por la radio de la arquidiócesis. Me contó algunas utilidades que realizó con la radio  corta cuando era obispo de la diócesis de Santiago de María en una atmósfera campesina con poco menos de 400 mil habitantes y solo 20 parroquias. Y por supuesto no desaprovechó oportunidad para bromear con la soberbia mexicana hacia Centroamérica.  Guardo aun copia de algunas cartas que intercambiamos en aquel periodo.

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El inframundo de la corrupción

febrero 11, 2015

 

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El inframundo de la corrupción

Bernardo Barranco V.

La Jornada Miércoles 11 de febrero de 2015

El nombramiento de Virgilio Andrade como secretario de la Función Pública, y supuestamente encargado de investigar los contratos de las empresas que vendieron casas al presidente Enrique Peña Nieto, a Angélica Rivera y a Luis Videgaray, así como los reportajes de The New York Times sobre adquisiciones de propiedades por miembros de la clase política, bajo métodos nebulosos en Estados Unidos, colocan el tema de la corrupción y de la impunidad como una de las más grandes patologías del actual sistema político mexicano. Ante este cuadro de escándalos y pérdida de credibilidad, llaman la atención las resistencias en el proceso regresivo que se experimenta en el Senado en la elaboración de la ley reglamentaria en materia de transparencia. Mordiéndose la lengua, porque muchas empresas son irremediablemente corruptas en las licitaciones, los empresarios de Consejo Coordinador Empresarial expresaron su compromiso ético de inhibir, prevenir y, en su caso, denunciar actos de soborno, cohecho y mordidas que provengan de funcionarios públicos, y exigieron para este periodo de sesiones se apruebe la ley anticorrupción, pues México vive una de sus peores crisis en la materia.

 

Si bien la comprensión del fenómeno de la corrupción es relativamente reciente, tiene sus raíces en la génesis del ser humano. Ahí está el relato bíblico cuando la serpiente tentó con una manzana para convencer a Eva y boicotear así a Dios con un golpe de Estado. Muchos afirman que tal vez por nuestra pertenencia cultural a la religión católica, al contrario de lo que sucede en la protestante o incluso calvinista, nos acostumbramos a ser indulgentes con nuestras debilidades y pecados; nos invita a la condena y absolución en lugar de la expiación. Sin embargo, al contrario de lo que afirma el presidente Peña Nieto, la corrupción no es un lastre cultural, sino es una deformación del poder. Es la forma de ejercer, mantener y conquistar el poder que determina las características esenciales de la corrupción. Es decir, la corrupción es ante todo un trastorno político altamente contagioso. La corrupción se ha convertido es un sistema endémico; no son actos aislados, sino práctica casi habitual. Cuando los políticos y funcionarios en el poder se embolsan sobornos y privilegios, con el tiempo se acostumbran a la corrupción hasta el punto de considerarla práctica normal. El efecto que se produce es el daño o distorsión del sistema económico, así como la degradación moral. Podríamos señalar que actualmente México vive una crisis de moral pública por todos los señalamientos y escándalos o, como se dice con eufemismo, conflictos de intereses.

 

¿La corrupción es cultural o es la forma de ejercer el poder?

¿La corrupción es cultural o es la forma de ejercer el poder?

El fenómeno de la corrupción tiene muchas implicaciones, sobre todo en términos de la vida social, económica y jurídica. Pero sus efectos devastadores se centran en la dimensión de la ética social; es también causa y consecuencia del subdesarrollo, porque distorsiona el crecimiento e induce a la exclusión social. El enriquecimiento es considerado por los mexicanos, en especial los políticos, como el principal signo de distinción y superioridad social. La aristocracia del dinero es la única jerarquía reconocida. El dinero fácil es una tentación que, para la mayoría, es difícil de resistir. Incluso el poder se adquiere con dinero, más que con habilidad. El papa Francisco ha sido muy insistente ante la corrupción de los políticos, expresando que ante la mordida los políticos pierden la dignidad humana: Quien lleva a casa dinero ganado con la corrupción da de comer a sus hijos pan sucio.

 

Una vez conocidos los resultados electorales, escribí un artículo titulado: “ Atlacomulquización del poder como riesgo” ( La Jornada, 4/7/12), donde advertía sobre el conflicto de las imbricaciones, es decir, la política como vehículo para hacer grandes negocios, y los negocios como espacios que articulan a los políticos en redes de complicidades. En la experiencia mexiquense, la cual conozco muy bien, el motor del espacio político se basa en el sistema de lealtades que llegan hasta el extremo de la afinidad consanguínea. Los ciudadanos no existen; son súbditos, sometidos, al igual que los medios de comunicación, mediante gratificaciones abiertas o subterráneas. El sistema autoritario se sustenta en una burocracia tipo bonapartista, aceitada y disciplinada, que somete a los demás órdenes de gobierno, principalmente el sistema legal, a los intereses del Ejecutivo. De tal suerte que la interpretación de las normas, leyes y reglamentos deja intrincada una amplia discrecionalidad y condiciones favorables para crear grietas por donde la corrupción se infiltra. Un sistema en que ya no se pueden separar las manzanas podridas porque todo el canasto está contaminado. Es parte de la cultura política del grupo en el poder.

 

corruzione_rappresentazione_NEl problema de fondo es cómo superar la corrupción política. La cultura del ejercicio del poder provoca la proliferación de transgresiones, no como una degradación de los individuos, sino como condición estructural. Y esto afecta a la relación de confianza entre los ciudadanos y la clase política, por tanto, el buen funcionamiento del sistema constitucional en su conjunto. Si nadie decide luchar contra la corrupción, difícilmente podemos esperar que se autodestruya. Pero hay que evitar el fatalismo. No es del todo correcto afirmar que todos los políticos son corruptos ni una actitud de rechazo total al servicio público, porque genera el pesimismo y la resignación de que la corrupción es efectivamente una condición humana intrínseca y, por tanto, por más que hagamos, tardará generaciones extirparla. En suma, la corrupción campea en regímenes autoritarios o dictatoriales; por ello, la transparencia y el acceso a la máxima información son herramientas básicas que permiten a los ciudadanos revertir la democracia y regular las tentaciones de corrupción. Norberto Bobbio, en Il futuro della democrazia, Turín 1991, sostiene que la política tecnocrática impone que las decisiones sean tomadas sólo por unos cuantos con poder e información privilegiada, mientras la democracia supone que las grandes decisiones atañen a todos los ciudadanos. Requerimos una nueva cultura de la legalidad, precisamos de mayor contrapeso de organizaciones ciudadanas, iglesias y medios de comunicación que reviertan y denuncien la corrupción; pero sobre todo, debemos vencer la indiferencia.


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