Archive for 31 diciembre 2011

Absurdo libertad religiosa reduzca laicidad: especialista con Denise Maerker

diciembre 31, 2011

21 de Diciembre, 2011

Bernardo Barranco, especialista en temas religiosos, puntualizó que el principal problema de esta reforma radica en las formas, pues los legisladores lo aprobaron con base a “madruguetes, marrullerías legislativas, albazos, muy anexado de lo que tendría que ser una reflexión y un debate de altura sobre el tema de libertades y derechos humanos.”

 

 


Bernardo Barranco, sociólogo y especialista en temas religiosos, expresó que las modificaciones al Artículo 24, que pretenden una mayor apertura para la realización de eventos religiosos en lugares públicos, son verdaderamente confusas, lo que amerita mirarlo desde diversas aristas.

En el noticiero “Atando Cabos”, el especialista, puntualizó que el principal problema de esta reforma radica en las formas, pues los legisladores lo aprobaron con base a “madruguetes, marrullerías legislativas, albazos, muy anexado de lo que tendría que ser una reflexión y un debate de altura sobre el tema de libertades y derechos humanos, que es lo que está de fondo en el tema de libertad religiosa.”

Asimismo, indicó que a esto se suma la sospecha de los grupos fácticos, que desde hace años presiona a las élites legislativas y políticas en torno a este cambio, “y eso ya en sí ensucia, enturbia lo que puede ser una ampliación de un debate sobre el tema de libertad religiosa.”

Otro de los conflictos que se asocian con estas modificaciones, abundó, es el conceptual, primordialmente la diferencia entre libertad de creencias, libertad religiosa y de qué manera podría verse afectado el carácter laico del estado, donde afirmó asume una enorme pobreza de los actores que debaten este tema, concentrándose en más del 80 por ciento en reproches y emociones, no en el fondo del tema.

En este sentido, Bernardo Barranco, descartó que estas modificaciones vulneren de alguna manera el Estado laico y aclaró que a su parecer el debate se centró en una falsa disyuntiva al considerar que “a mayor libertad religiosa, menos estado laico o al revés”, lo que aseguró, es absolutamente absurdo.

Finalmente, en lo referente a la realización de actos de culto religioso en espacios públicos, el especialista recordó que esto ya se realiza de manera habitual en nuestro país. Por lo que el problema es la politización y polarización de este tema, al dejar de lado el principio de racionalidad y objetividad necesario para esta discusión.

Atando Cabos Radio Fórmula, 21 diciembre 2011

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La reforma al artículo 24: todos pierden

diciembre 21, 2011
Bernardo Barranco V

En forma y fondo, la reforma al artículo 24 ha sido un fracaso. La Iglesia católica no quedó plenamente satisfecha, finalmente con una formulación amorfa, y los grupos laicistas quedaron agraviados por los desaseos legislativos de PAN y PRI, los cuales, a toda costa, se propusieron imponer una reforma con base en madruguetes y marrullerías legislativas, provocando la ira y nuevos sainetes entre los diputados. Una vez más, como sociedad, perdimos la oportunidad de un debate a fondo y de altura sobre libertades y derechos humanos. En cambio, reinó el oportunismo y la camorra; 80 por ciento del debate en San Lázaro se consumió en reproches de procedimientos, mociones, recriminaciones de los actores, y unos pocos entraron en el tema sustancial de las libertades en una sociedad moderna.

Con la reforma todos perdimos; la frustración en ciertos sectores del PAN era evidente, porque la reforma pudo ir más lejos y el dictamen elaborado por José Ricardo López Pescador se fue desdibujando; el PRI salió fracturado; algunos se sintieron agraviados y de plano se fueron; ahora la propia reforma está en riesgo porque puede revertirse en el Senado, según anunció María de los Ángeles Moreno, quien consideró grave que el coordinador de los diputados de su partido, María de los Ángeles Moreno, haya exigido a los integrantes de su bancada sacar esa reforma de manera acelerada y casi a escondidas, ya que el dictamen se aprueba en la madrugada y de inmediato se presentó al pleno. Todo apunta nuevamente hacia Enrique Peña Nieto. Y en el PRD se puso de manifiesto la división interna. La facción de los chuchos vende su voto a cambio de la presidencia de la mesa directiva de la Cámara y festejó el resultado. Perdimos todos porque de un total de 500 votos, sólo se pronunciaron los 260 legisladores, es decir, apenas 52 por ciento. ¿Dónde se metieron los 240 diputados restantes que se ausentaron y por qué abandonaron el recinto?

La pérdida de la congruencia de los actores políticos es notable. El pragmatismo político conduce, cuando se actúa bajo consigna, a la pérdida de dignidad intelectual y política: tal es el caso de Emilio Chuayffet. Hace tan sólo unos días, alertó sobre la manipulación de conciencias por parte de la Iglesia católica y reafirmó su rechazo a la intervención de esa institución en la vida política de México, en la presentación de un libro, el 27 de noviembre. Fue contundente al afirmar: Por eso la queremos lejos los católicos, por eso no queremos que intervenga en la vida política, porque sabemos cuán lejos puede llegar y de qué manera tan sencilla puede manipular conciencias y orientar en su favor, en su propio interés, lo que ella dicta como prioritario. Emilio Chuayffet y la bancada priísta mexiquense fueron los principales promotores de la polémica reforma al artículo 24. La tradición laica y liberal de PRI se cuartea ante la lógica de poder de corto plazo que significa congraciarse con la Iglesia en tanto actor fáctico, y ceder a la pretensión explícita del clero, como ha sido reivindicar la libertad religiosa, para posicionarse de manera privilegiada en la lucha electoral por reconquistar Los Pinos como obsesión. En la reforma del artículo 24, PAN y PRI se alían en la carrera para granjearse las simpatías de clero y en vísperas de una inoportuna visita pontifical de Bendicto XVI a tan sólo unos días de iniciarse formalmente las campañas políticas.

La disputa sobre la reforma al artículo 24, de nuevo nos ha mostrado las heridas aún no cicatrizadas y que de alguna manera están vivas en la memoria colectiva de una parte importante de los mexicanos, las dos guerras fraticidas en la historia de la nación, así como de la torpe irrupción política que el alto clero, sobre todo los cardenales, que ha provocado en diversas coyunturas alta tensión y polarización social. He conversado con un obispo que, a propósito del desenlace sobre el artículo 24, muestra extrañeza y hasta desesperación por el rechazo y la suspicacia de actores laicistas y seculares sobre la presencia social de la Iglesia, y en especial por la percepción de desmedida ambición y constante búsqueda de privilegios. Lo que se le dificulta comprender a muchos actores religiosos es que el Estado moderno mexicano se funda y es fruto de un profundo conflicto religioso.

Más que jurídica y hasta política, el episodio del artículo 24 nos muestra una disputa simbólica. La reforma tiene que pasar aún por el Senado, probablemente se acompañe de otra reforma pendiente al artículo 40 que contrarreste el actual. El riesgo de un pobre debate nos puede conducir a falsas disyuntivas y callejones sin salida. Pensar que a mayor libertad religiosa menor Estado laico es un planteamiento absurdo; también a la inversa, el fortalecer el carácter laico del Estado, las libertades religiosas serán acotadas. Todo lo contrario, sólo un verdadero Estado laico es el único que garantiza la libertad religiosa, la equidad y el respeto de las minorías. Por ello, lamentablemente, por la forma en que se procesó la reforma del artículo 24, todos salimos perdiendo

“Estrategia, la visita de Calderón a la Basílica”

diciembre 21, 2011

Bernardo Barranco
El especialista en religión. Foto: René Soto

La asistencia del presidente Felipe Calderón y su familia a la misa dominical en la Basílica de Guadalupe fue por estrategia política, más que por devoción, para “conquistar los favores” de la jerarquía católica en el proceso electoral, afirmó el especialista en religiones Bernardo Barranco

Sobre la oración que realizó Margarita Zavala desde el altar el pasado domingo, en el templo mariano, consideró que fue una “provocación teológica”, porque ésta respondió más a la línea neopentecostal que sigue la Iglesia evangélica Casa sobre la Roca con la que se ha identificado la familia presidencial.

La cercanía de la familia Calderón con esa Iglesia ha sido cuestionada por el ala dura de la jerarquía católica con la que quiere reivindicarse el Presidente sobre todo en el año electoral, porque ahí están los obispos con un mayor control de su feligresía.

Para Barranco el presidente Calderón “perdió la línea de discreción que había mantenido durante el sexenio con los obispos”.

Milenio, 2011-12-20•Política

Estado e Iglesia:¿quién da más?

diciembre 21, 2011

Bernardo Barranco V.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- La manera abrupta y contradictoria con la que actuó para reformar el artículo 24 de la Constitución, exhibe una vez más los afanes de la clase política por congraciarse con la jerarquía católica. Con madruguetes y artificios legislativos, tal como ocurrió con las reformas en las 19 entidades en las que se repenalizó el aborto en 2009, se evita el debate y se impone el albazo.

El PAN y el PRI hicieron mancuerna de nuevo para avalar una vieja pretensión de la Iglesia católica: elevar a rango constitucional la libertad religiosa.

Ante la próxima visita de Benedicto XVI a México, ambos partidos registran y aun admiten el creciente peso político del clero que incide ya en el ánimo electoral; ceden también ante él, por conveniencia, temor o chantaje. ¿Por qué la libertad religiosa? Porque la agenda moral que ostenta la Iglesia (aborto, familia patriarcal y sexualidad) requiere una mayor facilidad de acción de sus representantes y de espacios de actuación institucional.

Esto es ir más allá de la libertad individual de creer o no. La libertad religiosa incluye la capacidad de maniobra societal y de acción política de la propia Iglesia. En una reveladora entrevista concedida a este semanario en 2006, Carlos Aguiar Retes, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, destapó la intención de la Iglesia para reformar el artículo 24 y reconoció que enfocaría su presión sobre el Poder Legislativo, fundamentalmente con los líderes de las bancadas.


“Hay que entrar en relación personal con ellos, porque muchos políticos piensan que, en materia de relaciones Iglesia-Estado, ya no hay nada qué hacer”, dijo en esa ocasión (Proceso 1574).

El pragmatismo de la clase política mexicana es un factor de riesgo real, no sólo para la consolidación de la laicidad del Estado, sino para el desarrollo de la propia democracia en el país. Bajo la consigna del “realismo político” subyace el imperio del resultado electoral cortoplacista que ha venido liquidando las identidades y tradiciones políticas. La búsqueda del todo para la siguiente elección se impone, así como la lógica de la codicia de los grupos por el poder, dispuestos a sacrificar raíces políticas y trayectorias ideológicas.

En ese rango nadie se salva. El mismo Emilio Chuayffet, quien se presume liberal, declaró a finales de noviembre pasado que quería lejos a los católicos: “No queremos que intervengan en la vida política porque sabemos cuán lejos pueden llegar”. Semanas después se convirtió en el principal artífice de la reforma.

Ese gesto no pasó inadvertido para el diputado Porfirio Muñoz Ledo: “¿De cuando acá Chuayffet es tan católico?”, declaró. Lo mismo puede decirse de otros actores, como Beatriz Paredes, sacudida por las feministas que le reprochan su complacencia por las reformas de 2009 que ahora tienen a muchas mujeres en la prisión.

También del perredista Pablo Gómez, magnánimo con las libertades de la Iglesia católica, quien apeló a una consigna de un grupo de la vieja izquierda; o de Emilio González zMárquez, el góber piadoso, conocido por sus donativos a la Iglesia cristera de Jalisco a costa del erario estatal; o el propio Felipe de Jesús Calderón Hinojosa, quien con frecuencia se reafirma católico y guadalupano, e incluso ha mantenido relaciones políticas poco católicas desde su campaña política de 2006 con grupos neocarismáticos encabezados por la secta cristiana Casa Sobre la Roca. Hay muchos otros casos que tienen el mismo talante: el cálculo de la rentabilidad política a costa de la congruencia.

A Enrique Peña Nieto se le señala como uno de los promotores de la concesión legislativa al clero católico. Él ha venido cultivado la imagen del político priista moderado con posturas religiosas conservadoras acorde con la atmósfera actual. Su look e impostura religiosa se asemejan más a las características distintivas de un personaje panista: joven, metrosexual, conservador, eficiente, dinámico, católico, patriota, defensor de la familia, apasionado, apuesto y poco leído.

Es el embozo para satisfacer los altos niveles de audiencia, posicionándolo a tal grado que asegure el inevitable retorno del PRI a Los Pinos. Como candidato a la Presidencia de la República parece desempolvar las viejas tesis salinistas sobre el papel político de la Iglesia y asignarle un destacado rol de aliada estratégica.

Durante su mandato como gobernador desarrolló una política de cercanía y arropó a los 14 obispos mexiquenses que de buena gana se dejaron consentir y con sumo agrado le acompañaron a Roma en diciembre de 2009 a visitar al Papa Benedicto XVI para anunciar su enlace matrimonial con la actriz Angélica Rivera. Así tendríamos que leer la postura de Víctor René Rodríguez, obispo auxiliar de Texcoco y secretario general de la CEM, quien calificó como “exitosa” la gestión del mexiquense.

Peña Nieto se ha convertido en los últimos años en un invitado permanente a las asambleas generales de los obispos. Tras un análisis comparativo, el autor puede afirmar que más de 30% de los obispos ubicados principalmente en el centro y norte del país miran con simpatía a Peña Nieto; puede decirse que, más que priistas, los obispos se comportan como peñistas.

Por el lado del PAN, sobre todo del presidente Felipe Calderón, la relación con los obispos ha sido sinuosa. Pese a que el presidente proviene de “cuna azul”, los sectores duros del CEM miran con recelo y desconfianza el pragmatismo político del presidente y en especial sus alianzas con grupos neopentecostales ultraconservadores encabezados por Rosi y Alejandro Orozco.

El presidente se ha empeñado en demostrar su catolicidad y es un hecho su intervención en la polémica reforma al 24 constitucional. Josefina Vázquez Mota, a su vez, es la precandidata panista con la agenda clerical más abierta hacia los obispos mexicanos. En su equipo de campaña destacan católicos conservadores afines al Yunque; también entra a la competencia por la generosidad y la benevolencia, obsequiando a cada obispo, en enero de 2011, un iPad, cuyo costo unitario es de 12 mil pesos.

La disputa por granjearse la benevolencia religiosa se incrementará hacia 2012. Y el juego sucio está contemplado. Además, la Iglesia católica posee por naturaleza, una sólida complexión política propia; su alto clero tiene experiencia probada. La jerarquía sabe, sobre todo en las coyunturas electorales, insertar con firmeza su agenda e intereses propios.

Así lo hizo en las reformas al artículo 130 constitucional hace 20 años. Un proceso electoral implica el reacomodo de actores, de proyectos y de grupos. Es la oportunidad porque es el momento de mayor debilidad del sistema político, y los prelados aprendieron, siguiendo la escuela de Girolamo Prigione, a presionar y a sacar el máximo provecho. La pregunta es si la Iglesia realmente tiene mayor poder o es la clase política la que se alejado de la sociedad

Estudios sobre el comportamiento de la jerarquía católica indican que los obispos con mayor arraigo en la permanencia al frente de sus diócesis tienen mayor peso social y político. El proceso de descentralización y la aparición de gobernadores virreyes favorecen también la gravitación política de los prelados. De un universo de 110 obispos en activo, 56% tienen un arraigo entre cuatro y 10 años; 22% de los prelados tienen más de 11 años de residencia.

En esta franja algunos se convierten en actores fácticos del poder. Por ejemplo, el jalisciense Juan Sandoval Íñiguez, quien adquirió un desmedido peso político; el arzobispo Emilio Berlié, quien ha actuado en política en Yucatán y es uno de los factores de ascenso del PRI en la entidad, antaño bastión panista; o el “daltónico” Onésimo Cepeda, capellán de la élites políticas del PRI.

Hay una paradoja, que poco importa a la clase política: mientras más peso y poder político tiene la estructura eclesiástica católica, menos influencia espiritual y pastoral posee entre la población. Así lo indican los datos duros de los últimos censos: en 1970, 96.2% de la población se declaró católica; en 2010 el índice bajó a 83%. Y aun cuando la clase política habla de la trascendencia de la laicidad del Estado en la democracia y en la convivencia social, en la práctica esta es transgredida.

Señores: ¿quién da más?

* Especialista en el estudio de las religiones.

Revista Proceso no. 1833,  18 de diciembre de 2011

 

Sandoval Íñiguez: poder y soberbia

diciembre 12, 2011

Sin haber coronado su paso como arzobispo de Guadalajara como él hubiera deseado, concluyendo el santuario de los mártires cristeros, el cardenal Sandoval pasa a retiro como lo establece el derecho canónico. Dicho trámite lo presentó hace tres años, acompañado entonces de reproches y movilizaciones de importantes sectores de la sociedad civil que presentaron cerca de siete mil demandas en contra de los donativos del erario ofrecidos por el gobernador de Jalisco, Emilio González Márquez; uno de ellos de más de 90 millones de pesos, para el mencionado santuario. Bajo el principio laico de la equidad tanto el cardenal como el llamado “góber piadoso” dan marcha atrás ante la inédita presión social. Juan Sandoval se retira, asentado probablemente como el actor religioso con mayor poder en la historia reciente de Jalisco, acostumbrado a ser tomado en cuenta en las grandes decisiones políticas de la entidad como interlocutor obligado y ser al mismo tiempo factor de gobernabilidad.

El arzobispo de Guadalajara es simbólicamente la cabeza del catolicismo tradicional del Bajío. Si el censo muestra una baja promedio nacional a 83% de la población católica, en la región del Bajío se mantiene en los porcentajes cercanos a 90%. Las estructuras religiosas siempre han sido sólidas con gran incidencia en la vida social y cultural, y por supuesto en la política. No olvidemos que ahí es la cuna de la Independencia y de la cruenta Guerra Cristera. La circunscripción eclesiástica de Guadalajara es una de las más importantes del mundo católico. Se trata de una demarcación con 6.4 millones de católicos, 343 parroquias y un presbiterio compuesto por mil 432 sacerdotes, entre diocesanos y religiosos. Su seminario mayor acoge 667 estudiantes, con el mayor número de seminaristas en toda la catolicidad; los religiosos masculinos son mil 36 y las monjas unas 3 mil 250. Ante la crisis de vocaciones, los sacerdotes jóvenes son “exportados” por otras diócesis de América Latina y algunos colaboran en la Curia Romana.

 

El poder del cardenal Sandoval


 

Robusto, rojizo, de voz grave, rebosante de salud, el cardenal Juan Sandoval Íñiguez presume sus orígenes humildes y precarios de su natal Yahualica, centro-norte de Jalisco, región de pozoles, tostadas y tejuino. Sus modestos orígenes –que le han valido el mote del “cardenal ranchero”– contrastan con el lujo y confort con el que vive actualmente. La revista Quién nos mostró fotos de su lujosa mansión en Tlaquepaque en que destaca su piscina techada y su bien equipado gimnasio. El cardenal es un clérigo a la antigua, eclesiocéntrico con tendencias teocráticas de someter el poder a los intereses y agenda de la Iglesia. Un sacerdote tradicionalista de ideas fijas y rígidas, al que le cuesta trabajo comprender los cambios de época que atraviesa la sociedad. Su terquedad y autoritarismo explican los absurdos pleitos que ha provocado con grupos de derechos humanos, colectivos de mujeres, homosexuales, intelectuales, académicos, dirigentes de partidos políticos y periodistas. Es decir con todos aquellos sectores pensantes y actores seculares.

Tras el trágico asesinato del cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo en mayo de 1993 todos pensaban que el sucesor natural sería su obispo auxiliar Martín Rábago, que guardaba gran ascendencia entre el clero; sin embargo, el Vaticano realizó cambios y enroques bajo la influencia del entonces nuncio Girolamo Prigione; inclina la balanza por Juan Sandoval, quien era obispo de Ciudad Juárez, ya candente entonces por la influencia del narco. De inmediato el nuevo arzobispo de Guadalajara utilizó la causa de Posadas, defenderlo como mártir, para posicionarse no sólo ante el difícil clero tapatío sino para ganar notoriedad en la clase política regional y de paso hacerse sentir en el Vaticano. Con terquedad ha denunciado una y otra vez su hipótesis de complot y de crimen de Estado pero no ha podido o no ha querido demostrarlo de manera contundente. Dicha posición lo llevó a enfrentarse con muchos obispos que querían llevar la fiesta en paz; recordamos aquel sonado episodio en el que el extinto obispo de Cuernavaca Luis Reynoso, y José Fernández Arteaga, de Chihuahua, formaron parte del grupo interinstitucional que en 1998 integró una nueva investigación del caso Posadas. En su reporte final y en su carácter de jurista, Reynoso consideró que no existen pruebas suficientes para demostrar que hubo un complot contra el religioso. Gracias a su tenacidad Sandoval ha convencido tanto a los obispos como a la Santa Sede de que el magnicidio fue un crimen de Estado y por tanto, de iniciar un proceso de beatificación.

La pisina techada del cardenal

Como Norberto Rivera en la Ciudad de México, bajo las instrucciones de Roma combatió con saña todo brote de progresismo católico en los ochenta, las corrientes de la Teología de la Liberación y de la pastoral de las comunidades eclesiales de base son reprimidas y todavía ahora se jacta de tal iniciativa: “La Teología de la Liberación ya pasó de moda. Esa estuvo muy activa hace 30 años. Por ahí quedan ‘grupillos’, pero ya no, ya no los calienta ni el sol”.

Juan Sandoval proviene de la región de Los Altos de Jalisco, cuna de la Guerra Cristera y de los sectores católicos más conservadores del país. Sus modales hoscos y sus polémicas declaraciones lo han llevado a tener fricciones con diversos actores de la sociedad. Es un cardenal que se refugia en la impostura del personaje claridoso, sus planteamientos no guardan matiz ni sutilezas, son contundentes y no admiten mediación, como cuando declaró que: “Se necesita no tener madre para ser protestante”, provocando la reacción airada de los Testigos de Jehová y otras iglesias. A los homosexuales los llama “maricas” y estableció que “las desviaciones de algunas personas no deben servir para condenarlas, pero tampoco para presumirlas; que las mantengan más bien en secreto”. O sobre el acoso a las mujeres, el cardenal estipuló que “las mujeres no deben de andar provocando, por eso hay muchas violadas”, lo que le valió duras críticas de los colectivos femeninos, por lo que se vio obligado a desdecirse (EFE, 25/09/2003). Sus confrontaciones con el Partido de la Revolución Democrática (PRD) en Jalisco son sonoras: en 2007 arremetió contra sus militantes al llamarlos “hijos de las tinieblas” (La Jornada, 9/5/2007).

Estos ejemplos muestran el efervescente temperamento del cardenal, que lo lleva a imprudencias costosas. Después acusa a los medios de fabricar una imagen falsa. Sin embargo el 15 de agosto de 2010 sus declaraciones rebasaron sus habituales exabruptos al afirmar que los ministros de la Suprema Corte de Justicia eran “maiceados” por Marcelo Ebrard, cuando éstos deliberaban el tema de las adopciones de parejas del mismo sexo. Sin embargo su diatriba provocó justamente lo contrario y la forma en que se posicionó fue reprobada por una buena parte de la opinión pública, así como de diversos actores políticos e incluso eclesiásticos.

No obstante siempre fue un actor poderoso en Jalisco. Su secreto ha sido articularse con la iniciativa privada y con el gobierno, estableciendo redes triangulares de complicidad, apoyo y fortalecimiento institucional mutuo que han posibilitado la gobernabilidad en la entidad. Cada vez que alguno enfrenta una controversia o alguna adversidad, es respaldado por los otros. Sin duda el episodio más delicado que ha enfrentado el cardenal son las acusaciones en 2003 por lavado de dinero y nexos con el narcotráfico, así también su estrecha relación con José María Guardia, el zar del juego; dicha denuncia fue promovida, como todos recordamos, por el exprocurador Jorge Carpizo McGregor. Así, sus cuentas, nexos familiares, movimientos y negocios fueron investigados. Si bien fue finalmente exonerado, el cardenal en un momento pareció zarandeado por la presión mediática que se generó en su contra. Esta sombra lo borró de la lista de posibles candidatos latinoamericanos para suceder a Juan Pablo II en el cónclave de 2005.

 

Cardenal Robles diferente estilo

En la designación del cardenal José Francisco Robles Ortega el Vaticano mantiene la misma línea conservadora, pero el hasta hace poco arzobispo de Monterrey está alejado del estilo hosco, rudo y majadero de Sandoval. Es suave de modales y aparentemente mediador. Robles Ortega desde 2003 se posicionó con los grandes empresarios regiomontanos, amigo cercano del Opus Dei e íntimo de los Legionarios de Cristo. Se caracterizó por haber desmontado la labor social y pastoral de su antecesor Adolfo Suárez Rivera, ensañándose particularmente con el Secretariado Social. Llama la atención que en sus primeras declaraciones no ha mencionado el santuario cristero por lo que es presumible que don Juan, en retiro, continúe con su obsesión. Robles Ortega tuvo un largo paso por Toluca, de 1991 a 2003, donde condescendió de manera entusiasta con el inexistente Grupo Atlacomulco y el priismo de la clase política mexiquense; por lo que es presumible que haya ciertas tensiones con las posturas abiertamente panistas no sólo del ahora cardenal en retiro sino de gran parte del clero del Bajío.  l

Revista Proceso Edición jalisco, 11 de diciembre de 2011
 

Devoción Guadalupana la más importante del mundo:especialista. Con Juan Francisco Rocha

diciembre 12, 2011

Devoción Guadalupana la más importante del mundo: especialista. Con Juan Francisco Rocha
11 de Diciembre, 2011

El especialista en temas religiosos, Bernardo Barranco aseguró que en los momentos de crisis, es en donde crece más la devoción por la Guadalupana. Indicó que este culto a la Virgen de Guadalupe se encuentra en expansión en Estados Unidos y Centroamérica.


Bernardo Barranco, vicepresidente del Centro de Estudios de las Religiones de México, aseguró que el festejo de la aparición de la Virgen de Guadalupe, es la devoción mariana más importante que existe en el mundo, mientras la Basílica de la Ciudad de México, es el santuario más importante en el gremio católico, después de San Pedro.

Añadió que en algunos años, como 2006, el recinto del Tepeyac, albergó a más feligreses que la plaza de San Pedro, ubicada en el Vaticano.

En entrevista con Juan Francisco Rocha, el especialista en temas religiosos, sostuvo que para los mexicanos, este evento, representa una fusión de culturas, porque “Tonantzin que era la diosa madre de la naturaleza y de la muerte, era una devoción muy respetada en el mundo mesoamericano mexica.  Dicha deidad femenina se sincretiza con la advocación a María;  cuando se funde con María, la dimensión materna de Guadalupe cobija y ampara el mundo mesoamericano que se transforma radicalmente con la conquista. El pueblo mexica es conquistada militar y su cultura aplastada. Hay una humillación al pueblo guerrero que encuentra consuelo con la madre Guadalupe- Tonantzin. Con esta misma lógica Guadalupe acompaña y da consuelo, identidad, a nuestros migrantes que en la diáspora encuentran ese mismo consuelo.

Destacó que el manto de Tonantzin, como antes se le conocía, representaba un objeto de consuelo y de apoyo, hecho que en la actualidad, se encuentra en expansión en Centroamérica y Estados Unidos.

En este sentido, subrayó que dicha expansión hace del culto a la Virgen de Guadalupe, uno de los más dinámicos y más importante en el mundo católico, reiteró.

Asimismo, detalló que en los momentos de crisis, es en donde crece más la devoción por la Guadalupana, pues, “incluso en crisis como el 95, recordaras que se encontró una mancha en el metro y se decía que era la imagen de la virgen”.

“A respuestas racionales o contundentes de la realidad, pues mucha gente busca en toda la milagrería, en toda la dimensión mística, mágica de la advocación religiosa a María de Guadalupe. Lo providencial de lo sagrado, respuestas a lo que no puede encontrar en su dramática vida cotidiana”, afirmó Barranco.

Por último, recomendó a los feligreses a estar alerta, esta noche de fiesta guadalupana,  porque son momentos en los que algunos se pasan de vivos y sufren estafas, dijo.

 

Radio Fórmula, 11 de diciembre de 2011

Casa sobre la Roca en Gobernación

diciembre 8, 2011

Casa sobre la Roca en Gobernación
Bernardo Barranco V.

Existe una seria preocupación entre sectores protestantes por la designación de Obdulio Ávila como subsecretario en la Secretaría de Gobernación (SG). La razón es delicada, me señalaban, ya que al parecer pertenece a Casa sobre la Roca y tiene lazos muy estrechos con sus dirigentes fundadores: el matrimonio Orozco. En términos formales, nada impide a Obdulio Ávila, ahora número dos de la SG, que en términos de sus creencias pueda ejercer dicho cargo de gran responsabilidad. El Estado laico le garantiza el pleno goce de sus derechos, independientemente de que pueda ser católico, adherente a Casa sobre la Roca y rendir cualquier otro culto.

Sin embargo, hay una línea inquietante muy delgada por la simiente que porta Casa sobre la Roca como organización político-religiosa, o religiosa parapolítica. Es decir, hablamos de un movimiento cívico religioso ultraconservador de derecha radical, cuyos nexos e intereses pueden tener consecuencias graves en el manejo de la política interior del país en los momentos de por sí graves que vivimos. La preocupación también alcanza a sectores de la jerarquía católica, que a veces no alcanza a entender las señales del presidente Calderón, quien se dice y reafirma católico dispuesto a recibir al papa Benedicto XVI en la próxima primavera y, al mismo tiempo, estrecha aún más sus lazos políticos con la ultraderecha neopentecostal que Rodolfo Montes ha evidenciado en su libro La cruzada de Calderón. Ahí se señalan acciones claras que ponen de relieve los privilegios y arropamientos que su administración ha ofrecido generosamente al matrimonio de Alejandro y Rosi Orozco y su movimiento. La siguiente duda es si nuevamente el presidente Felipe Calderón está provocando los principios y fundamentos laicos del Estado moderno, que debe estar absolutamente ajeno a todo tipo de inclinación político religiosa. Y esta señal debe empezar por los funcionarios claves en su gobierno que deben tutelar dichos principios históricos.

A lo largo de la investigación en torno a la Casa sobre la Roca que editorial Grijalbo me encomendó para hacer la introducción del libro mencionado, encontré repetidas menciones e intercambios que pudieran indicar vínculos entre Ávila y, especialmente, Rosi Orozco. Obdulio Ávila, cercano a Calderón, califica a Rosi de su amiga y heroína en Twitter; Rosi Orozco, a su vez, lo califica de gran líder y ejemplo de los jóvenes, exaltación que recuerda los halagos del Vaticano a Marcial Maciel.

Entre otros muchos cruces, el libro de Rodolfo Montes detalla el reclamo de militantes panistas que se sentían agraviados por la dirigencia panista del DF, encabezada entonces por el actual    subsecretario de Gobernación, por las excesivas concesiones. “Que quede claro ante la opinión pública –decía en abril de este año Pacheco López, ex consejero nacional– que el tema de los panistas de Gustavo A. Madero no es la labor legislativa de Rosi Orozco, sino el trato preferencial que ha recibido ella y su agrupación. Le pedimos que explique en qué consiste el acoso”, en referencia esto último a la victimización que hizo Rosi ante las pantallas de Televisa contra el periódico Reforma.

Quien piense que la ultraderecha sigue siendo primitiva y corta de argumentos, se equivoca. Se ha deshermeneutizado. Ya no son los grupos cerrados, recalcitrantes y secretistas; ahora utilizan el discurso de la democracia moderna, usan con soltura los términos y técnicas de las grandes empresas; sin empacho parafrasean los conceptos de la sicología moderna y de la superación personal. Los nuevos grupos conservadores tampoco son monopolio de los católicos; en América Latina se han extendido con fuerza en América Central, Brasil y en Colombia, de donde se inspira Casa sobre la Roca; recomiendan a sus adherentes que se introduzcan en el servicio público, escalen puestos y cargos en gobiernos e incidan en las políticas públicas. Que se posicionen en agrupaciones de la sociedad civil, asociaciones civiles, en organismos de asistencia social, de filantropía y en los medios de comunicación.

La secularización y la globalización en términos de la cultura han tocado las puertas de los nuevos grupos conservadores. El discurso social y político se está reconstruyendo; por ello la distinción ahora es más sutil para diferenciar a las derechas. Sin embargo, la esencia se mantiene, aunque las imposturas modernizantes son nuevas, así como las apariencias para ganar espacios, legitimidad y hasta plausibilidad. La agenda moral conservadora es la nueva expresión del terreno de combate político e ideológico.

Casa sobre la Roca invita a repensar clichés que tenemos sobre los movimientos conservadores. Primero, no todos los grupos de conservadores son católicos ni todos los católicos son conservadores. Sin embargo, históricamente la referencia a este binomio en México ha sido inseparable. El matrimonio Orozco nos conduce a los laberintos evangélicos como un nuevo actor en la construcción de nuevos grupos conservadores en el país. La tentación religiosa totalizante de los nuevos grupos conservadores subsiste bajo posturas y formulaciones distintas que reafirman la necesaria incidencia en las políticas del Estado para defender la familia monogámica, heterosexual con precepto reproductivo único, por tanto están contra los matrimonios de personas del mismo sexo, contra los diferentes métodos anticonceptivos. Su noción de sexualidad es la misma del Yunque. Enfrentan con furia la despenalización del aborto y rechazan la educación sexual en las escuelas.

Esta derecha modernizada tiene intensos vínculos y enlaces internacionales de apoyo financiero e ideológico y conforman redes de complicidad. Por ello, Obdulio Ávila debe dar una explicación convincente que aclare sus ligas con dicha agrupación o desmienta los crecientes rumores que recorren y se acrecientan en los pasillos de las iglesias tanto evangélica como católica.

La Jornada, Miércoles 7 de diciembre de 2011

 

A veinte años de cambios al 130 constitucional

diciembre 3, 2011

A veinte años de cambios al 130 constitucional

Posteando

Bernardo Barranco

 

Podríamos sentenciar que el verdadero Estado laico en el México moderno surge con las reformas del 18 de diciembre de 1991 promovidas por Salinas de Gortari. A lo largo de estos veinte años se han operado cambios significativos en las relaciones entre las iglesias y la sociedad, propias de los cambios culturales que no deben ser atribuidos a las reformas constitucionales.

Se conmemora un acontecimiento que puso fin a una extraña condición en que se encontraban las iglesias: éstas no existían jurídicamente.

A veinte años de los cambios constitucionales, especialmente del artículo 130, podemos decir que se han operado muchas modificacionwa pero que todo ha seguido igual: una jerarquía poderosa con fuerte incidencia política. Las reformas salinistas pusieron fin al el llamado modus vivendi operado desde Ávila Camacho en los años cuarenta del siglo pasado.

El peso de la historia de las guerras fratricidas y las heridas aún no cicatrizadas hasta la fecha, propiciaron una insólita relación entre el Estado y la Iglesia católica en particular que se desenvolvía en el ámbito de la discrecionalidad política; una simulación funcional, calificada por la politóloga Soledad Loaeza, como “complicidad equivoca”.

Aquí, la tutela del Estado se pretendía absoluta y autoritaria pero negociada. Por ello los ordenamientos constitucionales, claramente anticlericales, no se aplicaban pero se reservaban como una “espada de Damocles”.

En los años ochenta la Iglesia católica decide, estimulada por el pujante y naciente pontificado de Juan Pablo II, “salir de oscuro rincón jurídico”, expresión de la época del entonces cardenal  Ernesto Corripio Aumada.

Se pedía sacudirse de la tutela del Estado y de desmarcarse de la discrecionalidad del sistema político presidencialista que ya mostraba en el sexenio de Miguel de la Madrid, signos claros de desgaste y debilitamiento.

Efectivamente, la Iglesia estimuló acciones tendientes a identificarse con causas de la sociedad civil, especialmente a partir del sismo de 1985.

Sin que pasara a ser progresista, apuntaló temas de derechos humanos, indígenas, democracia, reforma electoral, condenó la corrupción y cuestionó el modelo económico, así como el fomento de Ong’s e instituciones de asistencia privadas, las llamadas Iap’s.

¿Qué cambios político sociales podemos advertir en estos veinte años? Por el espacio tan apretado sólo anotamos tres:
A) Caída católica. La Iglesia católica ha descendido notablemente su porcentaje histórico de adherencia religiosa, de casi 90 por ciento en 1990 a 83 por ciento en 2010. Una caída de 7 puntos según los censos de población.

Mientras más incidencia política muestra su jerarquía, mayor es la crisis pastoral de un catolicismo que parece sucumbir ante el embate de otras denominaciones cristianas.

B) Cambio en las agendas. La Iglesia católica hasta fines del siglo pasado, se suma a las reivindicaciones sociales en torno a la alternancia, democratización, crítica a la corrupción. Actualmente la agenda política de la jerarquía católica se ha centrado en el debate sobre la moral, politizado la discusión sobre los valores.

La Iglesia se ha autodenominado instancia tutelar de los valores de la nación. Temas como el aborto, la sexualidad, el nuevo tipo de parejas, la homosexualidad, la eutanasia, Etc., son centro de grandes controversias y enfrentamiento con la sociedad civil.

C) La laicidad del Estado. Hace veinte años el tema central de discusión y disputa era el tipo de relación Estado/Iglesia (s); ahora las controversias pasan sobre el carácter laico del estado y el papel político de las religiones.

A veinte años, la jerarquía reclama mayores espacios políticos y nuevas reformas tendientes a ampliar las libertades religiosas. ¿Lo lograrán?, las apuestas le son favorables.

2011-12-01•Acentos de Milenio Estado de México