Archive for 28 febrero 2013

El cónclave 2013

febrero 28, 2013
conclave-2005
El cónclave 2013
Bernardo Barranco V.

Los cardenales entrarán al cónclave de marzo de 2013 en un clima de extrema presión. Los recelos, la vergüenza y la humillación en este momento están acosando a la Iglesia; son los signos de los tiempos actuales. Los cardenales ingresarán al cónclave no sólo para elegir a un Papa, sino para poner orden y construir nuevos equilibrios en una institución sacudida en sus propios cimientos. No es la primera vez en la historia de la Iglesia que los cardenales deliberarán bajo presión, incluso lo han hecho en otros tiempos bajo la coacción militar y política. Sin embargo, ahora lo harán bajo la inquisitiva mirada de los grandes medios de comunicación que reflejan una cultura suspicaz y desencantada por el cúmulo de escándalos y contradicciones de una institución que se había autoerigido en tutelar de los grandes valores de la identidad occidental. La crisis actual de la Iglesia no es de la fe, sino del aparato eclesiástico, que amenaza contaminar y acrecentar el proceso involutivo de la feligresía en todo el mundo. El desastre católico de proporciones estrepitosas sólo tiene paralelo, por su magnitud, con la Reforma protestante del siglo XVI. Pero tampoco hay dramatizar, sólo hay que recordar que todos los fines de pontificado han estado marcados por las luchas intestinas de poder dentro de la Iglesia para preparar la sucesióny que, ante el declive físico de los papas, la nomenclatura de la curia adquiere un poder desmesurado.

Conclave fumata

Tres factores contextúan la profunda crisis institucional que experimenta la Iglesia católica. Primero, los antagonismos internos y la lucha por el poder que, dicho sea de paso, siempre ha existido en la historia de la Iglesia, pero ahora, con la relevelación de los documentos filtrados, nos detallan una lucha feroz y antagónica de camarillas; nos refiere a un Benedicto XVI vulnerable frente a un corrupto aparato curial, de cual es también responsable, de ahí la expresión de que Benedicto XVI reinó, pero nunca gobernó la Iglesia, es sugerente. Por tanto, en segundo lugar el agotamiento de un modelo romano clerical, centralista y autoritario, que refirma la identidad eclesiástica sobre la eclesialidad. Un modelo más preocupado por incidir en el poder del Estado que en la vida de sus fieles, un modelo más tentado por la política que por dialogar con la cultura contemporánea, con sus grandes y pequeñas mutaciones. El tercer factor, en términos de la coherencia de la Iglesia, de sus actores, es que están expuestos mediáticamente al escrutinio de la sociedad como nunca en la historia. A través de las filtraciones periodísticas, por ejemplo, pudimos darnos una idea de cómo Benedicto quedó impresionado y pasmado con el informe que le presentaron tres cardenales, en diciembre de 2012, sobre la filtración de documentos Vatileaks. Confirmó la existencia de redes de corrupción sexual, política y financiera que imperan en la curia italiana. Nos lleva a preguntarnos no sólo por una reforma de la curia romana, sino por una renovación del propio papado. ¿Puede un solo hombre, anciano o joven, llevar a cuestas una institución laberíntica tan pesada y compleja? De tal suerte que ahora las intrigas palaciegas se han convertido en un descomunal espectáculo que atrae millones de audiencias católicas y no católicas que observan con detalle el drama no sólo de la sucesión, sino el sacudimiento de una institución milenaria que ha sido pilar en Occidente. Ante el mundo entero, especialmente a partir de 2010, la Iglesia ha sido escenario de sucesivos escándalos, destacando los casos de pederastia que han trocado en un estigma mundial y que han llenado las páginas de los principales periódicos de todo el mundo y horas de transmisión en televisión.

CARDINALS-articleLargeAnte el cónclave de 2013, los clásicos plantean que el dilema es realidad simple. Elegir a un hombre de fe profunda, a un verdadero pastor dispuesto a renovar la Iglesia. La Iglesia requiere retomar su pastoralidad. Regresar a la actitud humilde y misionera, de una Iglesia que viva con simplicidad su solidaridad y cercanía con su pueblo. Comunión y eclesialidad, regreso a los orígenes de la fe y de la gracia. Retomar el Concilio Vaticano II o realizar uno nuevo. Esta disyuntiva se impone en la agenda del próximo pontífice. Retrabajar una versión renovada del catolicismo en diálogo con la cultura secular, supone una nueva actitud de desarrollo cultural, intelectual y científico acorde a los cambios operados. Benedicto XVI sistemáticamente se negó a operar dichas iniciativas de cambio con y en el mundo contemporáneo. De hecho, fracasó en su intento de recristianizar la Europa laica y secular. Y lamentablemente quedan muy pocos herederos del espíritu del concilio, aquel que tanto teme y combate la curia burocrática romana. El tema no es nuevo y ahí está. Entre escándalos y descalificaciones, el cardenal Carlo María Martini pidió en 1999 ante el Sínodo de Obispos Europeos la convocatoria a un nuevo concilio para concluir las reformas estancadas que habían surgido en el Vaticano segundo, celebrado en Roma entre 1962 y 1965.

La realidad actual es amarga para la Iglesia, los cardenales entrarán al cónclave con cierta vergüenza, entran con una percepción de pesimismo y de caos. Como expresó Umberto Eco en el diálogo que sostuvo con el fallecido y citado cardenal Martini en su libro ¿En qué creen los que no creen?las certezas católicas deben saber convivir con la incertidumbre y el pesimismo posmoderno. Podríamos parafrasear al mismo Ratzinger cuando sentencia al mundo que si Occidente no se refunda en Dios, permanecerá prisionero de los tiempos del miedo y en la decadencia; podríamos aplicar la misma ecuación a la Iglesia católica en esta crisis de época que vive: si el cristianismo no se refunda en profundo diálogo con la cultura moderna y una nueva actitud se decantará en el ostracismo, el miedo y la petrificación.

La Jornada, miércoles 27 de febrero de 2013

Elección Papal entre presión y poca credibilidad: Bernardo Barranco. Con Denise Maerker

febrero 28, 2013

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El especialista en temas religiosos Bernardo Barranco, señaló que uno de los aspectos importantes que tiene hoy día la iglesia católica, es el cómo ha manejado las crisis, acompañado de unos medios muy inquisitivos que urden hasta las fibras más íntimas y la poca credibilidad con que entrarán sus líderes a un tema tan importante, como es la elección de sucesión papal.


Bernardo Barranco, especialista en temas religiosos, al referirse a los recientes hechos que han generado tensión en la iglesia católica, entre las que destacan los escándalos por agresión sexual que llevaron a la dimisión del cardenal escocés Keith O’Brien, señaló que esta situación habla del clima con el que los cardenales que elegirán al sucesor de Benedicto XVI entrarán al cónclave en los próximos días.

En el noticiero “Atando Cabos”, señaló que a esto se suman los cuestionamientos de una importante revista en el mundo católico, “Familia Cristiana”, respecto a la entrada al cónclave de aquellos cardenales que han sido señalados como pederastas o encubridores de pederastia, lo que ha generado un movimiento muy fuerte en contra de la participación de estos clérigos, entre los que se encuentran Roger Mahony y Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México.

“Llegó a tal grado digamos, el impacto que tuvo los artículos de esta revista, que la propia Secretaría de Estado (Vaticano) y Lombradi dicen, basta ya de querer presionar la presencia de los cardenales, hay que dejar que los cardenales entren libres”, abundó.

Derivado de esta situación, continúa el especialista, se estima que los cardenales entrarán al cónclave bajo un clima de extrema presión a diferentes niveles, hecho que afirmó, resultará en una reunión inédita que estará bajo la presión y la mirada quisquillosa de los grandes medios de comunicación internacionales, así como de la comunidad cristiana.

Asimismo, Bernardo Barranco destacó que siempre ha habido una fuerte polémica al interior de la iglesia católica, la cual ha resultado de la lucha por el poder que ha estado presente en la historia, “lo que pasa es que anteriormente no se sabía, era un pequeño grupo, las élites que tenían conocimiento, ahora la diferencia es que la iglesia se ha convertido, sobre todo por el manejo de crisis que ha tenido a nivel mundial desde la crisis de la pederastia, es una caja de cristal”, motivo por el cual los medios de comunicación han sido utilizados para los golpeteos que se dan entre los grupos internos.

Finalmente, tras recordar lo que pasó con el caso del padre Marcial Maciel y los Legionarios de Cristo, señaló que uno de los aspectos importantes que tiene hoy día la iglesia católica, es el cómo ha manejado las crisis, acompañado de unos medios muy inquisitivos que urden hasta las fibras más íntimas y la poca credibilidad con que entrarán sus líderes a un tema tan importante, como es la elección de sucesión papal.

Escuchar el comentario: Atando Cabos,  Denise Maerker 

¿Un Papa latinoamericano?

febrero 28, 2013
papables latinoamericanos

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¿Un Papa latinoamericano?

Roberto Blancarte

2013-02-26 • ACENTOS

Hace unos días, un monero norteamericano, Joel Pett, publicó una tira cómica acerca de la sucesión papal: en ella un obispo le dice a una mujer: “Quizás es tiempo de cambiar”. Entonces la mujer le responde: ¿Control natal? ¿Mujeres sacerdotes? ¿Derechos para los homosexuales? El obispo se queda callado viéndola y luego dice: “Quizás un Papa africano para oponerse a esas tres cosas”. En las últimas semanas, desde que Benedicto XVI anunció su renuncia, he estado insistiendo que algo así sucedería si en el próximo cónclave fuese electo un cardenal latinoamericano. Para muchos periodistas y uno que otro analista sería novedoso y hasta simpático ver en el trono de San Pedro a un cardenal no europeo. Algunos piensan incluso que el lugar le corresponde ya a un latinoamericano, tomando en cuenta que la región es la que alberga, desde hace unos años, a la mayoría de los feligreses católicos en el mundo. Les parece, con justa razón, que la Iglesia católica ha sido demasiado eurocéntrica y que el movimiento iniciado con la elección de un Papa polaco y luego uno alemán, el terreno está preparado para un Papa no europeo. Tienen toda la razón. Sin embargo, pocos se han puesto a pensar en las consecuencias ideológicas y doctrinales que esto implicaría. Porque elegir a un Papa del tercer mundo no necesariamente significa encontrar a un Papa de avanzada, progresista y preocupado por los problemas sociales; más bien, todo lo contrario. Más allá del chovinismo o nacionalismo de algunos entusiastas, lo que los promotores de una candidatura latinoamericana no han tomado en cuenta es el perfil ideológico de la enorme mayoría, si no es que de todos los “papables” latinoamericanos. Hay muchos de ellos con turbias historias que los ligan a golpes de Estado militares, otros protegieron y ocultaron a pederastas y muchos son el prototipo de lo que los católicos ya no quieren para su Iglesia: un cardenal conservador, incomprensivo de las dificultades y dilemas que enfrentan los fieles, sobre todo las mujeres y poco preocupado en la práctica por los temas de justicia social o los derechos humanos.

América Latina tendrá en principio 19 cardenales participando en el próximo cónclave. Pero no todos son realmente papables, por muchas razones, comenzando por la edad. La variable es importante porque, en virtud de las razones expuestas por Benedicto XVI para su renuncia, sería ilógico que los cardenales escogieran a un sucesor que tuviera una edad avanzada o fuera menos fuerte físicamente. Entonces, seguramente buscarán a alguien joven, aunque no demasiado, para que no les dure tanto como Juan Pablo II. Buscarán a alguien, digamos entre los 65 y los 73 años, más probablemente alguien entre los 65 y los 70, aunque siempre con un margen hacia arriba o hacia abajo. No hay muchos cardenales latinoamericanos que cumplan con ese perfil. Si nos atuviésemos a ese perfil de edad, tendríamos al cardenal brasileño Joao Braz de Aviz, al mexicano Norberto Rivera, al argentino Leonardo Sandri, al colombiano Rubén Salazar Gómez al venezolano Jorge Liberato Urosa, al hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga y al peruano Juan Luis Cipriani. Si ampliásemos un poco el rango de edad, podríamos incluir a otros, como el cardenal de Guadalajara, Francisco Robles Ortega, que está por cumplir 64 años o el cardenal de Sao Paulo Odilo Pedro Scherer, quien tiene 63 años. Muchos otros, como el jesuita Jorge Mario Bergoglio o el cubano Juan Lucas Ortega y Alamino, ya son demasiado viejos para este cónclave, dadas las circunstancias de la renuncia. Además Bergoglio, quien al parecer obtuvo algunos votos en el cónclave que eligió a Ratzinger, tiene una historia no muy clara respecto a su participación en el golpe de Estado de 1976 en Argentina.

Cardenal de Lima Juan Luis Ciprini del Opus Dei, ultra conservador

Cardenal de Lima Juan Luis Ciprini del Opus Dei, ultra conservador

Si hacemos un pequeño repaso sobre algunos de estos personajes, el panorama no es prometedor, por lo menos para aquellos que desearían una Iglesia más comprometida con ciertas causas. El peruano Juan Luis Cipriani es miembro del Opus Dei y sus papás eran supernumerarios de la conocida prelatura fundada por San José María Escrivá de Balaguer. No se ha distinguido por apoyar las causas de mayor compromiso social en su país o de avanzada en temas de moral cristiana. El hondureño Óscar Rodríguez Maradiaga gozaba de cierta fama “progresista”, por hablar frecuentemente en su país de temas de justicia social, hasta que llegó el golpe de Estado en Honduras y él apoyó decididamente a los militares y al sector más conservador de ese país. El brasileño Odilo Pedro Scherer se ha alineado con las posturas más tradicionales de la Iglesia católica en materia de moral sexual y derechos homosexuales. Sobre Norberto Rivera no tengo que abundar porque se conoce bien su cercanía a Marcial Maciel y a los Legionarios, así como sus problemas en casos de otros sacerdotes pederastas, como el que lo involucró con el recientemente defenestrado cardenal John Mahoney de Los Ángeles.

De cualquier manera, no nos confundamos. No estoy hablando de las posibilidades que tienen estos cardenales de ser electos. Esto puede suceder porque el Colegio de Cardenales está compuesto de personas muy conservadoras. El verdadero problema es qué sucedería con un Papa latinoamericano de esas características.

Milenio, miércoles 26 de febrero de 2013

Porqué Norberto Rivera no será Papa

febrero 21, 2013
El cardenal esta pagando caro los costos de sus opciones y omisiones

El cardenal esta pagando caro los costos de sus opciones y omisiones

Porqué Norberto Rivera no será Papa

Bernardo Barranco
Milenio Estado de México, 2013-02-21 • ACENTOS

Hugo Valdemar, vocero del arzobispado de la Arquidiócesis de México, ha salido a los medios a declarar que al cardenal Norberto Rivera no le interesa ser el próximo Papa. De manera ambigua, dejó entrever que aunque Rivera Carrera podría ser un candidato, él ha mostrado desinterés: “El cardenal más bien nos ha manifestado su desinterés. Tiene mucho que hacer en la Ciudad de México, y el cardenal es muy consciente de la grave, la enorme responsabilidad que asume el Romano Pontífice, y yo, al menos en lo personal, lo que he platicado, que esté en el ánimo de eso”

Hace ocho años, previo al cónclave de 2005 el cardenal utilizó su supuesta papabilidad para posicionarse entre los diferentes grupos de poder así como en la opinión pública. Entonces, un reportero le preguntó si tenía probabilidades de ser Papa, a lo que bromeando contestó: “Por lo menos tengo más probabilidades que mi hermana”.

Sin embargo, a pesar del alud mediático que se va levantar, Rivera sabe bien que tiene muy pocas posibilidades de ser electo Papa en el cónclave de marzo.

Sus estrechos vínculos con Marcial Maciel y con los Legionarios de Cristo lo señalan como aliado de uno de los criminales más embusteros y patógenos de la Iglesia en los últimos años.

Maciel fue mentor de Rivera y junto con Girolamo Prigione lo impusieron como arzobispo de la ciudad de México en 1995. Después ya en el poder, el cardenal Rivera se encargo de encubrir sistemáticamente a Maciel ante las denuncias crecientes de sus víctimas. A un reportero le llegó a decir: ¿Cuánto te pagaron?, así le inquirió a Salvador Guerrero quien había publicado las primeras notas sobre el comportamiento escabroso de Maciel (La Jornada/12/05/1997).

Athié perseguido y acosado por el cardenal Rivera

Athié perseguido y acosado por el cardenal Rivera

El ex sacerdote Alberto Athie, quien defendió a las víctimas de Maciel, fue relegado y acosado por Rivera. En segundo lugar Norberto está atorado con el caso del padre pederasta Nicolás Aguilar acusado en México y Los Angeles de violaciones múltiples. Aunque libró la demanda legal por improcedencia, la querella prosigue ahora más enrevesada con la obligada publicación de los archivos de Roger Mahony.

El cardenal Rivera paga las opciones que ha tomado y francamente sería un papable muy cuestionado con muy pocas probabilidades de éxito. Mejor no quiere ni moverle.

Un tercer factor en contra es el censo de 2010. Mientras los católicos bajaron cuatro puntos porcentuales en diez años, en la ciudad de México, el INEGI, reporta una caída de 8 puntos, el doble de la media nacional. Cómo aspira Rivera ser Papa, si no ha podido pastoralmente con la capital del país.

Cuarta consideración, el cardenal Rivera no ha sido visto con buenos ojos por el Papa Benedicto XVI. En dos ocasiones ha denegado visitar la ciudad de México (2009 y 2012) y durante la última visita del Papa a México, Rivera fue relegado casi a un simple espectador. Sin duda, la actual renuncia de Benedicto XVI le puede favorecer para volver a los primeros planos de la curia.

No es que el cardenal Rivera no tenga interés, no tiene ningún chance de aspirar la sucesión. Actualmente creo sin temor a equivocarme que la hermana del cardenal Rivera tiene más posibilidades de ser Papa que él.

Milenio Estado de México, 2013-02-21 • ACENTOS

Iglesia en colapso con la renuncia de Benedicto XVI

febrero 20, 2013
El Papa contra importantes sectores de la curia romana

El Papa contra importantes sectores de la curia romana

 Iglesia en colapso con la renuncia de Benedicto XVI

Bernardo Barranco V.
Opinión, La Jornada 20 de febrero 2013
A una semana del anuncio inesperado de la renuncia del Papa empiezan a circular explicaciones más razonadas de una iniciativa inédita en la historia moderna de la Iglesia católica. El propio Papa se ha encargado de esclarecer el sentido de su renuncia. El Miércoles de Ceniza denuncia las divisiones dentro de la curia, la hipocresía y los intereses materiales e individuales de los actores religiosos, es decir, el mismo Benedicto XVI nos sugiere que su decisión es una renuncia de Estado, por el bien de la Iglesia. Aun bajo los efectos de la sorpresa, la Iglesia está bajo el estado de shock. Frente a la pérdida de compostura de muchos personajes de la Iglesia, colaboradores y fieles, Ratzinger es casi el único que guarda compostura, conserva toda su lucidez, serenidad y sapiencia. El Papa parece ser el fatigado capitán de un navío que desde hace años naufraga, debilitándose cada vez más frente a las tormentas amenazantes que lo azotan. Joseph Ratzinger tal vez será más conocido como el primer Papa en la historia moderna que ha renunciado voluntariamente a su cargo. Se trata, sin duda, de una renuncia casi política. Las justificaciones sobre la edad, las enfermedades y el cansancio del Papa son parciales; se quiere acentuar, alegóricamente, la dificultad de ser anciano en esta época de grandes cambios tecnológicos y de mediatización mundial.

Joseph Ratzinger hereda una Iglesia gloriosa fabricada por Juan Pablo II: de masas, triunfalista, mediática, pero es sólo una ilusión que pronto se cae en pedazos. La tremenda crisis planetaria de la pederastia sacude violentamente sus viejos cimientos; la crisis mediática descobija y expone ante la opinión pública, sobre todo a la vieja guardia wojtyliana, la complicidad y encubrimiento a los pederastas clericales como modus operandi. Marcial Maciel y los legionarios quedan nuevamente en el ojo del huracán por la desvergonzada e inmoral corrupción con la que iban comprando lealtades y disimulos eclesiásticos, desde el secretario particular de Wojtyla Stanislaw Dziwisz y su secretario de Estado Angelo Sodano, entre otros potentes actores eclesiásticos. La respuesta relativamente más autocrítica de Benedicto XVI irrita tanto a los monseñores de la curia como los nuevos nombramientos que indicaban un desplazamiento burocrático de la vieja guardia. Aquí se produce la fractura en medio de los huracanes que minaban la unidad de la Iglesia. Justo en su 15 viaje apostólico, en mayo de 2010, en Portugal, a propósito de los embates sobre la pederastia, el Papa sentenció:No sólo de fuera vienen los ataques al Papa y a la Iglesia, sino que los sufrimientos de la Iglesia vienen justo del interior de la Iglesia, del pecado que existe en la Iglesia.

Benedicto XVI baja la mirada recelosa del mundo islámico

Benedicto XVI baja la mirada recelosa del mundo islámico

El propio Ratzinger en sus primeros cinco años contribuyó con ciertos desatinos provocando altercados en diferentes frentes. Ha propiciado con sus posicionamientos álgidas polémicas colaterales. Como el discurso de Ratisbona que desencadena la ira del mundo musulmán; abrió sin éxito las puertas a ultraconservadores lefebvristas, por tanto, la ambivalencia con que el Papa trató al principio a la comunidad judía; la contrarreforma de la liturgia y el regreso de la misa en latín, y, por supuesto, la injusta apreciación del pontífice sobre la evangelización del mundo indígena que expresó en Brasil en 2007. En contraparte, hay que agradecer sus sólidas encíclicas, especialmente la Deus caritas est (2005), en la que aborda precisamente el tema del amor y del erotismo. Sin embargo el mayor fracaso de Ratzinger fue el pretender evangelizar la secular Europa y demostrar que la fe religiosa y la razón eran capaces de coexistir en el mundo moderno. En suma, la tragedia que ha sacudido a la Iglesia no sólo vino de reacciones externas, sino errores internos y principalmente escándalos internos, como lavado de dinero, opacidad financiera, y sobre todo el antagonismo de los actores que se refleja en esa filtración de documentos del fenómeno llamadoVatileaks que tan sólo son la punta del iceberg de la corrupción de la curia romana. La renuncia refleja, por un lado, su frágil grandeza y la última lectio del herr professor. Una decisión contundente pone fin a un reinado marcado por escándalos y conspiraciones en la curia pero no los resuelve. Su salida permite que se reconstruyan los tejidos eclesiales y que se conocerte un proyecto común entre los diferentes clanes de la Iglesia; así como elegir un nuevo pontífice con mayor vitalidad, energía y liderazgo que conduzca a buen puerto la nave averiada de la Iglesia católica. Su movimiento podría culminar con maestría, con un nuevo Papa cercano a su sensibilidad o uno de sus discípulos consentidos. Tiene una correlación cardenalicia propicia.

La Iglesia de Benedicto XVI bajo el colapso de su renuncia de Estado

La Iglesia de Benedicto XVI bajo el colapso de su renuncia de Estado

En Roma quizá comenzó una evolución inversa, como si, tras la decepción del progresismo católico del Concilio Vaticano II, ahora se vive la decepción del conservadurismo clerical. El Papa es, de hecho, como se suele decir, el último monarca absoluto en abdicar a su trono. Como diría el teólogo jesuita González Faus, el problema no es el Papa, el problema es el papado. La crisis de corto plazo es la dramática pérdida de autoridad moral y espiritual de la Iglesia; la crisis honda es el modelo de papado monárquico-absolutista que ha predominado desde la Edad Media y reafirmado en la crisis de Reforma. Es la arrogancia de autodenominarse salvaguarda de los valores y ejercer de manera autoritaria el monopolio del poder y la verdad. Probablemente no habrá que derrumbar el papado pero es necesario renovarlo. Diferentes análisis apuntan a una agenda clave de retos para la Iglesia católica: a) la necesaria reforma de la curia; b) recuperar la credibilidad social herida por la pederastia y elVatileaks; c) una Iglesia más pastoral y ecuménica; d) colegialidad, mayor apertura a la toma de decisiones; f) ordenación de las mujeres. Recuperar la tradición sinodal, la Iglesia no puede seguir manejándose como una monarquía absoluta; el propio Benedicto XVI con su renuncia seculariza el rol del propio papado, quizá éste sea su mayor aporte, hasta ahora gestionado como un ejercicio divino. En cierto sentido, Ratzinger ha cedido ante el oráculo de la modernidad poscristiana.

Rivera Carrera tiene todo en contra para ser Papa: Bernardo Barranco. Con Denise Maerker

febrero 20, 2013
Cardenal Rivera sus estrechos vínculos con Maciel y los Legionarios le pasan factura pontificia

Cardenal Rivera sus estrechos vínculos con Maciel y los Legionarios le pasan factura pontificia

“Creo que va a concluir el Pontificado de Benedicto XVI, pero no concluirán sus responsabilidades porque él sabía muy bien, sobre todo en el caso de Maciel, que es uno de las piedras angulares por la cual renuncia”, indicó el experto en temas religiosos, Bernardo Barranco.


Bernardo Barranco, experto en religión manifestó que el Cardenal Primado de México Norberto Rivera Carrera difícilmente puede estar entre los posibles candidatos al Pontificado, porque está ligado a Marcial Maciel, y no es tan querido por el Papa; tiene aún el tema de encubrimiento de abusadores sexuales,  su arquidiócesis ha registrado el doble de bajas católicas según el censo del INEGI, tiene todo en contra. El ha utilizado el discurso de la “papabilidad” como recurso para posicionarse localmente sin tener verdaderamente ningún chance.

Asimismo, comentó que la renuncia de Benedicto XVI no es eclesiástica, ni de salud, ni de edad, es de Estado, absolutamente política y, como ha dicho por el bien de la Iglesia haciéndose a un lado, para que el proyecto fluya, pero aunque no intervenga en el proceso de sucesión, él ya operó las fichas que tiene para empezar a tener las mayores posibilidades de continuidad.

En entrevista con Denise Maerker, el analista mencionó que Benedicto XVI, es una persona de muchos contrastes, lo mismo se puede decir que fue muy progresista en sus años iniciales, y a partir de 1968 tiene otra actitud.

“Creo que va a concluir el Pontificado de Benedicto XVI, pero no concluirán sus responsabilidades porque él sabía muy bien, sobre todo en el caso de Maciel, que es uno de las piedras angulares por la cual renuncia, él tiene una enorme responsabilidad, sobre todo cuando era prefecto para la doctrina de la Fe, todos esos expedientes pasaban por su escritorio”.

Por lo tanto, sostuvo Barranco, “él no puede eximirse, él no puede decirse sorprendido, sin embargo, lo hizo en esa famosa entrevista a la Luz del mundo, en la que lamentó que hayan llegado demasiado tarde en el caso de Maciel, cuando tuvo todos esos expediente en su escritorio”.

Señaló el especialista que ello forma parte de esos claroscuros de un Pontífice que por un lado como un agudo intelectual tenía muy clara la perspectiva pero, por otra parte formaba parte de la nomenclatura de la curia vaticana.

Denise Maerker, Atando Cabos, Radio Fórmula, martes 19 de febrero de 2013

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Denise Maerker, entrevista a Bernardo Barranco. Rivera Carrera no tiene posibilidad de ser Papa

La Iglesia católica necesita sacudirse sus polvos imperiales

febrero 18, 2013
conclave
La Iglesia católica necesita sacudirse sus polvos imperiales

Entrevista a Bernardo Barranco Villafán/Analista de temas religiosos

logoAntonio Cerda Ardura

Tras el repentino aviso de su renuncia, el papa Benedicto XVI dejó entrever, el pasado miércoles de ceniza, algunos de los graves problemas que aquejan a la Iglesia católica y que lo orillaron a presentar su dimisión.

El Papa indicó que las “divisiones en el cuerpo eclesial” mantienen “desfigurado” el rostro de la Iglesia, por lo que es necesario “superar individualismos y rivalidades”.

Aunque sin especificar quién o quiénes son los miembros de la curia rebeldes, Benedicto XVI denunció la hipocresía religiosa y las actitudes que “buscan el aplauso y la aprobación”, y no dejó de aludir, aunque de manera embozada, a quienes se han aprovechado de los escándalos por pederastia, corrupción, enriquecimiento y tráfico de influencias: “En nuestros días muchos están listos a rasgarse las vestiduras frente a escándalos e injusticias, naturalmente cometidos por otros, pero pocos parecen dispuestos a actuar en su propio corazón”, acusó.

En sus casi ocho años de pontificado, el obispo de Roma debió sortear graves crisis que mantienen a la Iglesia crujiendo, como el discurso que pronunció el 12 de septiembre de 2006 en la Universidad de Ratisbona, en el que aludió a una presunta relación entre violencia e Islam, lo cual exacerbó a los musulmanes; la excomunión del obispo lefebvriano británico Richard Williamson, que a finales de 2008, en declaraciones a la televisión sueca, negó el Holocausto, o la guerra intestina que mantienen tras los muros del Vaticano el actual decano del Colegio Cardenalicio, Angelo Sodano, y el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, quien, en su calidad de Camarlengo, se hará cargo de la Santa Sede desde el 28 de febrero, fecha en que Benedicto XVI tirará la toalla, y hasta que el sucesor sea elegido.

Entrevistado por Siempre!, el analista de temas religiosos Bernado Barranco Villafán dice que, a pesar de sus enfermedades, la causa probable de la renuncia del pontífice es que busca no sólo terminar con la polarización de las distintas corrientes del Vaticano, sino también incidir en la sucesión.

También señala que lo deseable es que el sucesor sea un hombre abierto a la sociedad contemporánea y que la Iglesia se sacuda los polvos imperiales que la mantienen atrasada.

Dos interpretaciones

¿Realmente la renuncia del Papa es porque, debido a sus enfermedades, él prefiere una retirada digna y no convertirse en un circo? ¿O debemos pensar en presiones?

Bernardo Barranco

Bernardo Barranco

Predominan como dos grandes corrientes: una es, efectivamente, por temas de edad y de salud. Como Benedicto XVI es ya un papa vulnerable frente a las diferentes corrientes antagónicas en la curia romana, él decidió, en un acto de  humanidad y de valor evangélico, renunciar. Ésta sería la hipótesis más sencilla.

Hay otra corriente que se acentúa en una postura de jugada del Papa más política e inteligente. Es decir, que, al renunciar, busca no sólo ordenar las cosas en la coyuntura polarizada de las diferentes corrientes del Vaticano, sino también incidir en la sucesión.

Grosso modo, ésas serían las dos grandes interpretaciones que se están manejando en torno a la renuncia. Pero, desde luego, yo me inclino más por la segunda hipótesis. Pensando en que Ratzinger es un hombre sistemático, inteligente, culto, que conoce como pocos el funcionamiento de la Iglesia, yo creería que ante el quiebre o la fractura del pacto que lo llevó al pontificado en 2005, fundamentalmente por el tratamiento en torno al tema de la pederastia, él renuncia para obligar a que se rehaga este pacto en torno al proyecto de Iglesia y el mandato a su sucesor.

¿Cómo se dio esa ruptura?

El largo pontificado de Juan Pablo II generó una gran corriente de una Iglesia más triunfalista, mediática, masiva e imperial, la cual estuvo manejada, sobre todo, por el cardenal Angelo Sodano, que, como todos sabemos muy bien, es un político que fue muy amigo de personajes como Augusto Pinochet y Marcial Maciel. Incluso hay nuevas investigaciones que demuestran que Sodano se dejó corromper por Marcial Maciel. Ésta es la atmósfera.

La larga agonía del papa Juan Pablo II llevó a los diferentes grupos a alcanzar acuerdos, lo cual quedó demostrado en el cónclave en el cual Benedicto XVI fue electo. Desde tiempo atrás había ciertos consensos y a eso me refiero con el pacto. Es decir, el papa Benedicto XVI representaba la continuidad. No de balde había sido el colaborador intelectualmente más activo y, en segundo lugar, más poderoso, probablemente el más dotado del Colegio Cardenalicio, que le posibilitaba tener una interlocución frente a la sociedad europea. Esto llevó al pacto entre las diferentes fuerzas conservadoras que dejaron lejos y atrás el sector progresista, o del Concilio Vaticano II, que estaba en ese momento encarnado en el cardenal Carlo María Martini, quien murió en agosto del año pasado.

Todo este gran andamiaje, toda esta gran burbuja ilusoria que dejó Juan Pablo II, de una Iglesia triunfalista, de espectáculo, sobre todo basado en el carisma y en la gran personalidad de ese Papa en particular, se le fue desmoronando a pedazos a Benedicto XVI. Recuerde que él inició con ciertos errores, como su discurso de Ratisbona y las declaraciones poco afortunadas como la del condón, cuando fue a África.

Y luego lo de los pederastas…

En definitiva, la crisis que enfrentó en torno a la pederastia en Estados Unidos, Irlanda, Australia, Alemania o en México, con los Legionarios de Cristo, sacudió la Iglesia católica, de una manera muy dramática y muy fuerte, por parte los medios de comunicación. Frente a esta gran crisis, la vieja guardia de Juan Pablo II, encabezada por Sodano, y en la que se agrupan por ejemplo, Giovanni Battista Re, o Eduardo Martínez Somalo, o el cardenal colombiano Darío Castrillón Hoyos, personajes que usted ha referido en sus notas a lo largo de los años, todo este sector le pidió al Papa cerrar filas…

Guianluigi Nizzi autor de "Sua Santitá, Le carte segrete di Benedetto XVI" que ha mostrado antagonismo y divisiones en el seno de la curia romana

Guianluigi Nizzi autor de “Sua Santitá, Le carte segrete di Benedetto XVI” que ha mostrado antagonismo y divisiones en el seno de la curia romana

Y se hizo ese pacto.

Exactamente. En la crisis se le pidió al Papa enfrentar, como un solo puño, al enemigo externo, que para ellos era el lobby político-masón en Washington y el lobby mediático de los judíos de The New York Times, en Nueva York. Entonces, Benedicto XVI fue más crítico, e incluso hizo grandes reformas en torno a la pederastia, con un enfoque más a favor de las víctimas. Alargó, por ejemplo, el periodo de prescripción de ese delito, y demandó que no fuera solamente un problema a tratar adentro de la Iglesia, sino entregar a los pecadores y delincuentes a las autoridades, etcétera. Y estas posturas fueron mal vistas por el viejo sector wojtiliano, de manera que ese pacto —que unió primero las facciones del Vaticano— se fracturó. Todo esto no lo digo por interpretación, sino con base en los documentos internos que fueron sacados y dados a la luz pública mediante el fenómeno llamado Vatileaks y que están concentrados en un libro de Gianluigi Nuzzi, que se titula: Sua Santità. Le Carte Segrete di Benedetto XVI (Su Santidad, Las cartas secretas de Benedicto XVI), el cual muestra estos antagonismos, estas luchas feroces y  palaciegas entre los sectores viejos, encabezados por Sodano, y el sector igualmente conservador, pero más pastoral, en el que está el mismo Papa, con su secretario de Estado, Tarcisio Bertone. Este último es el personaje más atacado en todos esos escándalos.

Entonces, ese pacto se fractura y el Papa queda muy vulnerable frente a todo, y los ataques y las crisis continúan. El siguiente episodio ya está en puerta con los documentos dados a conocer en Los Ángeles, en donde el cardenal Roger Mahony, de paladín de los derechos humanos de indocumentados, pasó a ser un encubridor de los curas pederastas y religiosos que abusaron de niños hijos de migrantes, quienes no tienen la posibilidad de defenderse, y, mucho menos, jurídicamente.

Todo lo anterior es para contextualizar que el Papa, efectivamente, no renuncia por enfermedad. Sufre de debilitamiento, tiene problemas cardiacos, de artritis, de cadera y de hipertensión, pero, como Rosita Alvírez, ninguno es de muerte hasta ahora, aunque ya se acumulan. Y él, lo que plantea al renunciar es: “Obligo al conjunto de la Iglesia al cónclave, a los grandes personajes, a los príncipes de la Iglesia, a reunificar criterios en torno a un proyecto de sucesión, a un debate nuevamente, a limar asperezas, a volver a encontrar nuevos equilibrios y nuevos pactos”. No se trata solamente de un personaje sucesorio, o de una persona, o un hombre, se trata de un proceso que se está planteando. Por eso creo que la jugada de Benedicto XVI es un movimiento de ajedrez en el cual obliga a las diferentes facciones a reconstruir los tejidos sociales que se han fracturado en los últimos dos años.

 

Benedicto XVI debilitado y agotado

Benedicto XVI debilitado y agotado

La nueva realidad

¿Cuál tendría que ser el perfil del nuevo papa?

Depende del proyecto. Yo le puedo dar mi perfil de un hombre abierto a la sociedad moderna. Yo desearía que la Iglesia católica deje de sentirse tutelar de los valores tradicionales; que deje de condenar, culpabilizar y chantajear a la sociedad moderna, y tenga una mayor sensibilidad para escuchar y discutir temas como el de la corporalidad, la sexualidad, el nuevo papel de la mujer, las nuevas parejas, los católicos divorciados, los jóvenes. En fin… y es que la Iglesia no ha querido, no ha podido y no ha entendido cómo abrirse a una nueva realidad.

La Iglesia necesita una nueva síntesis con la cultura y la civilización contemporánea. Es decir, necesita retomar los pasos del Concilio Vaticano II, a 50 años, y cómo volverse a formar. Y ésta no es una actitud de nostalgia, sino es que en verdad la Iglesia necesita sacudirse sus polvos imperiales, sacarse toda la polilla que ha estado acumulando en los treinta años de los pontificados con Juan Pablo II y Benedicto XVI, y abrirse. Pero eso es lo que yo desearía, tanto como analista que como católico. Pero dudo mucho de que los cardenales tengan este nivel de lectura. Hay demasiada soberbia en el interior de la Iglesia.

Revista Siempre!, lunes 18 de febrero de 2013

En México, la renuncia del papa suscita recuerdos de Juan Pablo II

febrero 18, 2013

WSJ-logo

File photo of Pope Benedict XVI's holding a portrait of late Pope John Paul II during a meeting with the faithful at Wadowice

En México, la renuncia del papa suscita recuerdos de Juan Pablo II

Por ANTHONY HARRUP y JEAN GUERRERO

La noticia de la decisión del papa Benedicto XVI de dimitir tomó a algunos en México por sorpresa, pero también suscitó recuerdos de Juan Pablo II, cuyas cinco visitas pastorales al país entre 1979 y 2002 llevaron a que fuera llamado por muchos “el papa mexicano”.

El arzobispo de México, el cardenal Norberto Rivera, quien en el pasado había sido considerado como un candidato externo para ser elegido papa, en una entrevista publicada en el sitio web de la Arquidiócesis de la Ciudad de México catalogó la decisión de Benedicto de renunciar de “muy valiente y llena de amor por la Iglesia”.

El papa Benedicto XVI reza frente al ataúd de Juan Pablo II al final de su ceremonia de beatificación en mayo de 2011.

Sobre lo que el papa Benedicto dejó en México, dijo: “Desde luego, su profundo amor de pastor, pues pese a su avanzada edad no dudó en venir a confirmarnos en la fe”.

Benedicto XVI hizo una visita a México durante su pontificado de casi ocho años, visitando el estado central de Guanajuato en marzo de 2012. La multitudes se volcaron para recibir al pontífice, llenando las calles desde el aeropuerto, aunque muchos reconocieron que las visitas de Juan Pablo II eran difíciles de igualar para la segunda mayor población católica del mundo después de Brasil.

La popularidad de Juan Pablo II aumentó cuando en 1990 cuando visitó México para la ceremonia de beatificación de Juan Diego, el indígena de lengua náhuatl cuya visión de la Virgen María en 1531 llevó al establecimiento de la basílica de Nuestra Señora de Guadalupe en el norte de Ciudad de México. Juan Pablo II regresó a la Basílica de Guadalupe en 2002 para la canonización, o declaración de santidad, de Juan Diego.

El cardenal Rivera participará en su segundo cónclave, para elegir al sucesor de Benedicto, informó el vocero de la arquidiócesis, Hugo Valdemar, a la cadena Televisa, pero declinó especular sobre la posibilidad de un papa mexicano. No se han mencionado a mexicanos entre los posibles candidatos latinoamericanos para suceder a Benedicto.

El papa Benedicto “como buen alemán es más pragmático”, dijo a una estación de radio local el sociólogo mexicano Bernardo Barranco, quien se especializa en el catolicismo.

No le ayudó a Benedicto que su pontificado estuvo marcado por los escándalos de sacerdotes pederastas y que vino en un momento en que la Iglesia Católica está perdiendo fieles en la región, incluyendo Brasil, México y Centroamérica, añadió Barranco.

Fuera de la catedral en Ciudad de México, los católicos expresaron opiniones encontradas sobre la decisión del papa.

“La renuncia del papa ni me va ni me viene, porque es un papa que no tiene ni carisma ni nada”, dijo Alejandra Tun Savala.

Concepción Jiménez Sánchez parecía más comprensiva. “Sabiendo que él estaba enfermo, me imaginé yo que sería mejor dejar el puesto para otro que estuviera sano y fuerte porque en ese puesto hay muchas responsabilidades”, recalcó Jiménez. “Estuvo bien su decisión como ser humano”

The Wall Street Journal, lunes 11 de febrero de 2013

Política la renuncia de Benedicto XVI

febrero 18, 2013
La renuncia del Papa Benedicto XVI fue una renuncia de Estado

La renuncia del Papa Benedicto XVI fue una renuncia de Estado

Política la renuncia de Benedicto XVI

POSTEANDO Bernardo Barranco
2013-02-14 • ACENTOS

La mañana del lunes 11 de febrero la Iglesia católica a nivel mundial entró en shock. El Papa Benedicto XVI presentó su renuncia como pontífice abriendo situaciones inéditas y desconcertantes en la historia contemporánea de la Iglesia.

La renuncia del Papa causó sorpresa e incredulidad, Benedicto XVI ha mostrado una frágil grandeza. Muchos comentarios apuntan a que la abdicación del Papa puede desatar una crisis mayor al interior de la Iglesia.

Creemos al revés, que la crisis de la Iglesia católica llevó al Papa a presentar su renuncia. No renuncia por enfermedad sino por debilitamiento, de su cuerpo y de la propia Iglesia. Tal vez será reconocido por la historia como el primer Papa de la era moderna que renuncia voluntariamente a su cargo.

Sin embargo, se trata de una renuncia, casi política. La caída dramática de católicos en el mundo, crisis y escándalos por pederastia clerical, sospechas de lavado de dinero de la banca vaticana, el frustrado acercamiento con corriente ultraconservadoras lefebvristas; fuga de documentos secretos del Papa, fenómeno conocido como Vatileaks que desnudan luchas palaciegas y divisiones antagónicas en el seno de la curia Romana. Frente al peso de la edad, una salud cada vez más frágil y el peso moral de dar la cara a tantos frentes abrasadores, el Papa decide renunciar.

No se trata de evadir responsabilidades pero la compleja situación de la Iglesia requiere de un liderazgo más potente y revitalizado que haga frente a una Iglesia en medio de gran adversidad. No se trata de elegir un sucesor sino de articular un nuevo pacto y un nuevo proyecto que ha venido fracturándose. A pesar de que la curia romana y el vocero Federico Lombardi exclamen que el Papa no va influir en el colegio cardenalicio para elegir su sucesor, voluntaria o involuntariamente Ratizinger tendrá un papel central en la elección del nuevo pontífice.

Como lo tuvo en su momento Juan Pablo II para brindar la estafeta a su colaborador más cercano que fue precisamente Ratzinger.

El colegio cardenalicio es de 117 prelados. Más de 80 son europeos y 28 italianos. Bajo estas condiciones, si la elección del nuevo Papa se da bajo condiciones normales, el sucesor de Benedicto XVI sería muy probablemente un europeo e italiano. Italia quiere recuperar el papado.

Pero hay que tener en cuenta que el catolicismo europeo pasa por una crisis agónica bajo una sorda secularización; solo 10% de los católicos asiste a servicios religiosos. El mercado, de la Iglesia católica se dirige a otras regiones del mundo, concretamente al continente americano y en África.

Pero el nivel de los cardenales latinoamericanos es pobre, incluyendo los tres mexicanos. ¿Imagina usted que la complejidad de la Iglesia católica quedara en las manos del cardenal Juan Sandoval Iñiguez?
Además del problema de la coexistencia de dos papas en el Vaticano, el papado requiere ser renovado.

La renuncia de Benedicto XVI, abre la posibilidad a replantear el carácter de un papado monárquico-absolutista que ha dominado la historia de la Iglesia católica, con el monopolio del poder, la verdad y el clericalismo. La renovación tiene que pasar por el sentido del servicio en la perspectiva petrina.

Milenio Estado de México, jueves  14 de febrero de 2013

Latinos candidatos a Papa tienen pocas posibilidades

febrero 18, 2013
Es muy difícil que el Cardenal Norberto Rivera tenga alguna oportunidad, explicó el experto

Es muy difícil que el Cardenal Norberto Rivera tenga alguna oportunidad, explicó el experto

Latinos candidatos a Papa tienen pocas posibilidades

Milenio, TENDENCIAS • 17 FEBRERO 2013 – 5:17AM — EUGENIA JIMÉNEZ

El especialista en religiones Bernardo Barranco afirma que los cardenales de nuestro continente “tienen un perfil cultural, carismático e intelectual pobre”.

México  • Los cardenales de América Latina, región que tiene 42 por ciento de los católicos delmundo (1,200 millones), tienen nulas posibilidades de ocupar la silla de San de Pedro en el próximo cónclave, porque en número no superan a los europeos y tienen un “bajo perfil”.

Para Bernardo Barranco, especialista en religiones, estos cardenales “tienen un perfil cultural, carismático e intelectual pobre” y su cualidad es ser “leales y disciplinados a Roma”, por lo que consideró que el próximo Papa será italiano.

El único que podría tener simpatizantes, consideró, es el brasileño Odilo Scherer, de Sao Paulo, de 63 años de edad; los otros dos son viejos de 79 años.

Una oportunidad que podrían tener los obispos americanos es que si no hay acuerdos entre los diferentes grupos que se disputan la sucesión, se podría dar el caso de un Papa de transición o de compromiso, como lo fue en 1958 Juan XXIII, “salvo que ocurra un accidente entre los obispos, no imagino a un latino al frente de la iglesia”.

Uno de los candidatos latinoamericanos es el cardenal argentino Leonardo Sandri, de 69 años de edad, del cual el especialista señaló que pertenece al grupo de la vieja guardia de Juan Pablo II, y su secretario de Estado, Angelo Sodano, y ganó fama en los últimos años del pontificado de Karol Wojtyla porque fue el encargado de leer varios de sus discursos y fue quien anunció su fallecimiento.

En su paso por México, Sandri fue el nuncio que sustituyó a Justo Mullor y se alió con los integrantes del Club de Roma (cardenales Juan Sandoval, Norberto Rivera; el arzobispo Emilio Berlié, el obispo Onésimo Cepeda y el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel); pero en su breve y desafortunada estadía “exhibió torpezas políticas (…) dio una lectura política equivocada y siguió las indicaciones de ese grupo, que le apostaba al priista Francisco Labastida” y no tuvo la apertura al conjunto del Episcopado Mexicano que estaba sensible al tema de la alternancia.

El cardenal Sandri “representa la candidatura de la vieja guardia, tiene contactos y vínculos con los lobos, los duros, los políticos. No sería una gran decisión. Además, desde hace muchos años, dejó de ser latinoamericano: ha estado inmerso en la curia romana por más de 15 años, por lo que no sería representativo de la región”.

Otro de los nombres que se mencionan en las casas de apuestas, es el del cardenal mexicano Norberto Rivera Carrera, quien durante el pontificado de Benedicto XVI fue “relegado notablemente; esto se puede comprobar porque en dos ocasiones el Papa se negó a visitar la Arquidiócesis de México en 2009 y no asistió al Encuentro Mundial de Familias.”

Durante la visita papal, el cardenal Rivera Carrera fue invisibilizado, casi en el plan de espectador, lo que en la simbología del Vaticano quiere decir que no gozó durante el papado de sus simpatías, ni de sus preferencias.

“Además, el encubrimiento a pederastas lo colocó en una situación delicada ante el Papa, y quien pugnaba por una mayor sensibilidad hacia las víctimas”.

“La renuncia del Papa puede favorecer que entre alguien de la vieja guardia, y si en su discurso del Miércoles de Ceniza habla de pugnas y divisiones, sabe de lo que habla porque es parte del juego de espejos” y dominaba el tablero político, señaló Barranco.

“Fue un cardenal en desgracia, y ahora tiene una oportunidad de una revancha para poderse colocar en estos últimos años que le quedan como cardenal.”

Además, consideró que el cardenal Rivera “no ha podido con su arquidiócesis: de acuerdo al último censo, bajó en cuatro puntos el número de católicos en el país, y en la Ciudad de México es de ocho, el doble. Por eso difícilmente llegará a manejar la gran complejidad de la Iglesia a nivel mundial, es una tarea que requiere de un estratega y pastor en estos tiempos”.

Milenio, domingo 17 de febrero de 2013