Archive for the ‘Educación católica’ Category

La Herencia de Marcial Maciel

febrero 7, 2009

Bernardo Barranco V.

La herencia de Marcial Maciel

 

La Jornada, viernes 1 de febrero de 2008

Marcial Maciel muere a los 87 años y ni en su lecho ha encontrado la paz. El anuncio de su deceso ha levantado controversias: unos, en medio del dolor, piden silencio; otros claman justicia. El fundador de los Legionarios de Cristo ya no será canonizado, como era su deseo fervoroso; su nombre en cambio estará estigmatizado por el abuso sexual a menores y por la impunidad. Mientras el rector de la Universidad Europea de Roma y cercano colaborador de Maciel, el padre Paolo Scarafoni, pide que en un momento de luto como este no es oportuno centrar la atención en las acusaciones que pesan sobre el padre fundador, en cambio otros, como José Barba, ex legionario presuntamente violado por Maciel, claman a la legión encontrar la verdad, poner fin a la ambigüedad y al encubrimiento, porque ahí, dice: “Hay un nido (de abusadores). Ellos tienen que purificarse”.

Los últimos meses de Marcial Maciel debieron ser muy dolorosos. No sólo por sus enfermedades sino por la amenazante intervención de Roma en la vida interna de los legionarios. En efecto, en diciembre de 2007, la Congregación para la Vida Consagrada, del Vaticano, anunció por disposiciones papales la derogación de dos de sus votos privados, como una de varias medidas que parecen formar parte de un plan global del Papa para reorientar la vida interna de la congregación. Si sumamos la restricción impuesta por Benedicto XVI a su ministerio público en 2006 y la constante referencia crítica en los medios de comunicación, sin duda en sus últimos dos años Maciel vio cómo se derrumbaban parte de los privilegios que él había construido y conquistado. Y es que bajo el pontificado de Juan Pablo II (1978-2005), Maciel alcanzó el clímax para los legionarios, es decir, se convirtió en un referente obligado y en un consultor de todas las confianzas del pontífice polaco en temas relacionados con vocaciones, clero y diferentes frentes en América Latina, en especial el combate a la teología de la liberación. En los años 80, aún vivo el sentimiento anticomunista, los legionarios apoyan al Papa en el reforzamiento de la centralidad de la Iglesia en Roma, la defensa de la ortodoxia eclesiástica y el reposicionamiento de las estructuras de la Iglesia en los diferentes contextos nacionales. En suma, los legionarios y Maciel se convirtieron en un interlocutor de poder en Roma, haciendo alianzas y apuestas que a la larga tuvieron que pagar. Por su parte, no hay que olvidar que el actual Papa conoce como pocos, por su anterior cargo en la curia romana, el caso y el grueso expediente de Maciel, y pese a que no contrajo ningún tipo de compromisos protegió a la legión al no aplicar un proceso o juicio canónico en su contra, argumentado razones de edad y de salud.

Marcial Maciel convivió con las grandes fortunas y los principales personajes de poder del siglo XX. En México, junto con Girolamo Prigione manejaron a la Iglesia para buscar privilegios y prerrogativas ambiciosas. Pastoralmente de manera pragmática, Maciel ofreció la vía y la oportunidad de las elites para conciliar los tradicionales valores cristianos con la ausencia ética de construcción de fortunas, poder y prestigio. Algunos antropólogos han tomado a préstamo el concepto aplicable a experiencias protestantes de la “teología de la prosperidad” para aplicarlo al caso de los legionarios. Mientras que por un lado se enarbolan los valores de la familia como “iglesia doméstica”, se oponen al divorcio, la eutanasia, el aborto, a la ordenación de mujeres sacerdotes, al fin del celibato, etcétera, utilizando paradójicamente todos los medios tecnológicos y publicitarios modernos como la televisión; por otro, son laxos con otro tipo de conductas, como la conducción de las empresas, explotación e impactos ambientales. Se acude a la tradición como fuente de legitimación de los valores pero se aceptan fatalmente comportamientos tácitos a los mismos. Por ello, analistas sostienen que la ambigüedad y el doble discurso forman parte de un planteamiento pastoral que requiere ser revisado y analizado sociológicamente y hasta teológicamente con mayor profundidad.

Con la muerte de Maciel se cierra un ciclo para la legión. En cierta forma él mismo se había convertido en un pesado estigma que había lesionado tanto la imagen como la plausibilidad que tanto éxito había alcanzado entre las clases altas de México y de muchos otros países. Con su muerte se abren diferentes oportunidades de replanteamientos, correcciones y nuevos enrutamientos de una congregación que ha crecido de manera sostenida y exitosa. En el análisis comparativo de la historia de las diferentes congregaciones, indica que mientras el fundador de una orden religiosa vive, el crecimiento de la misma es exponencial y vigoroso. Al morir, decae la velocidad de crecimiento y sus principales discípulos disputan la pureza del mensaje del fundador, las estrategias adecuadas y la identidad de la comunidad en tiempos de orfandad. Pueden ser lapsos de rivalidades y de disputas internas, aunque no necesariamente se presenten cismas. Se abre un lapso en que los enemigos ya no sólo están afuera, y que cohesionan al grupo, sino que ahora se abre al interior un abanico complejo de posiciones y de nuevas disputas. El hecho es que los legionarios tiene la oportunidad de fortalecerse si son capaces de mirar críticamente sus errores, reorientar acciones y opciones, así como poder sacudirse las pesadas sombras de sospecha que en torno a ellos existen. Seguir cerrados a la crítica es condenarse a la decadencia y a la debacle.

Marcial Maciel no podrá escapar a la justicia divina. Mientras nuestras leyes prescribieron e impidieron juzgar sus supuestos delitos y la propia Iglesia fue benévola con el legionario mayor, ahora el Dios cristiano al que decía adherirse y su justicia divina encararán los secretos que se ha llevado celosamente a su tumba. ¿Cuál será el veredicto y qué tipo de condena pagará?

Anuncios

EDUCACIÓN CATÓLICA

diciembre 12, 2008

Los intereses políticos de la Iglesia en la educación

 

                      Bernardo Barranco

 

Después de largos años de negociación, por fin la Secretaría de Educación Pública, reconoce tres licenciaturas a la Universidad Pontificia de México. Así, las carreras de filosofía, derecho y teología podrán ser cursadas con el reconocimiento oficial. El hecho puede parecer intranscendente pero representa en realidad, el inicio de un nuevo capítulo de las relaciones entre la Iglesia y en Estado. No debemos olvidar que en torno a la cuestión educativa, la Iglesia católica guarda un interés estratégico porque forma parte vital de su dispositivo estructural para trasmitir valores y normas basadas en el evangelio y la doctrina cristiana. Por ello resulta conveniente,

preguntarnos  porqué la iglesia en materia educativa es tan atenta, cuáles son los intereses específicos de la Iglesia, qué fines persigue y cuáles son las áreas prioritarias del clero.

 

 

 

No debemos olvidar que la Iglesia Católica durante más de 300 años ejerció  el monopolio de la educación. Era común escuchar en los cursos de historia eclesiástica, que hasta el siglo XIX, no había distinción efectiva entre la educación y la evangelización, entre la cultura y la  religión católica, entre la Iglesia y el Estado. Dicho de otra manera, hasta la constitución de 1857, la Iglesia era la institución central en que recaía  la responsabilidad de toda la enseñanza del país.  Las reformas liberales, confirmadas en el artículo tercero de la constitución de 1917, el Estado releva la responsabilidad y la conducción educativa de México.

 

 

1.- LA EDUCACIÓN ESCOLAR, UNO DE LOS PRINCIPALES OBJETIVOS CATÓLICOS.

 

Una vez que la Iglesia Católica, logró cambiar la constitución y transformar su posición jurídica en la sociedad, en el contexto de las reformas salinistas, igualmente  propició que se reanudaran las relaciones diplomáticas con el Vaticano, consumó grandes objetivos que se había fijado desde hace 50 años. Convertidos en realidad sus logros, surgen nuevas metas católicas, que permitan posicionar con mayor fuerza a la Iglesia en un mundo marcado por la secularización creciente de las formas y sentimientos religiosos. De diferente manera, la Iglesia ha insinuado nuevas metas, nuevos desafíos estratégicos que brevemente enunciamos: A)ganar mayor presencia en los medios de comunicación, como una nueva e imprescindible forma de ejercer proselitismo.  B) Combate frontal a la creciente competencia religiosa, teniendo que enfrentar a las llamadas “sectas” entre los sectores populares donde se asientan mayoritariamente y, a las diferentes formas religiosas del  New Age entre las clases medias urbanas. C) Expandir su influencia en la educación, tanto en la familia como en las escuelas. Este último punto quisiera desarrollar, porque se convierte en los hechos, en uno de los puntos más álgidos de conflicto entre la Iglesia y el Estado, en esta fase de pos reformas constitucionales.

 

 

2.- LA EDUCACIÓN ESCOLAR CATÓLICA.

 

Con las reformas liberales del siglo pasado, quedó limitada, al menos en el terreno formal,  la instrucción católica en México ; es decir, fue prohibida de manera oficial en las escuelas. En aquel período, sólo el 10 % de la población tenía acceso a la educación por lo que no representó, un serio problema para la Iglesia, que a través de escuelas particulares, catecismo y el trabajo parroquial podía equilibrar la pérdida de su posicionamiento en la educación pública. En pleno siglo XX, la explosión demográfica del país, a partir de los años cincuenta, las estructuras católicas se ven rebasadas, no solo por los altos costos de impulsar una instrucción particular,  paralela y alternativa a la oficial, sino que la complejización de la sociedad y la creciente secularización urbana presentaba nuevos retos. Veamos números: en 1980, según Gutiérrez Casillas en su Historia de la Iglesia en México, de 20 millones de alumnos en todos los niveles, la Iglesia atendía a un 6.34%. Esta cifra sube en 1990 a un 7.24% con una población escolar creciente de 23 millones de alumnos; otra notable diferencia es el espectacular incremento proporcional de las escuelas privadas católicas a nivel medio y superior, es decir, bachillerato sube de un 9 en 1980 a un 15% en 1990 y a nivel universitario de 8 al 11% de los matriculados( México Social, Banamex 1990).

 

 

3.- DE LAS ÉLITES AL PUEBLO.

 

 

El 7% de la instrucción católica, impartida por escuelas privadas, no es un número relevante proporcionalmente. Sin embargo, precisamente ese porcentaje corresponde a las élites de la sociedad. Quíen no recuerda ese famoso número de la revista Proceso, durante el sexenio de Miguel de la Madrid, en donde se ponía en evidencia que la formación de sus colaboradores cercanos y sus respectivos equipos, provenían de escuelas y universidades católicas. Y todo hace suponer que gran parte, de “la generación del cambio”, es decir de funcionarios públicos de mediano y alto nivel provienen de escuelas privadas, mayoritariamente católicas. Pero no hay que alarmarse, en un encuentro internacional de la Federación Internacional de Universidades Católicas (FIUC), celebrado en santo Domingo en 1985, los rectores latinoamericanos aceptaban el fracaso de las mismas al no poder transmitir con profundidad los valores y la ética cristiana. La universidades se preocupaban por ser más competitivas técnicamente y científicamente que en el área axiológica.

 

 

A pesar que la Iglesia detenta un 7% de alumnos provenientes de las élites del país, lo ha logrado a un costo elevado y de un proceso lento. Dicho esquema no puede ser replicable entre las clases medias bajas , debido a los altos costos de mantenimiento de edificios, salarios de maestros, pago de impuestos prediales, fiscales, cuotas al Seguro Social, Infonavit, y la falta de incentivos fiscales de deducibilidad que en tiempos de crisis hace más que imposible  encontrar el punto de equilibro para hacer rentable el funcionamiento de una escuela. Por lo tanto, una alternativa viable para desarrollar la misión de la Iglesia, es utilizar la capacidad educativa instalada y desde ahí penetrar las clases populares urbanas y rurales amenazadas tanto por el laicismo oficial como por la expansión de las “sectas”.

 

4.- ¿LA LIBERTAD RELIGIOSA EN LA ESCUELA LAICA ?

 

A partir de los años setenta, la Iglesia ha venido fundamentando su oposición al monopolio educativo del Estado en México, en torno a uno de los últimos documentos del Concilio Vaticano II, Dignitatis humanae, 7 de diciembre de 1967, que a su vez se sustenta en el artículo 18 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que establece: 

“Toda persona tiene derecho la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, individual y colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica el culto y la observancia.” La Iglesia cuestiona, la falta de libertad de los padres a elegir o no, la instrucción religiosa de su preferencia, como en otros países. Cuestiona, con el discurso de la libertad religiosa, no solo el monopolio “laicista” del Estado, sino el mismo carácter educador del Estado(Cfr. XXV Asamblea Plenaria del episcopado, celebrada en Guadalajara el 28 de enero de 1985). El Estado debe proteger y alentar el “derecho de la familia sobre la educación humana y religiosa”; el Estado, por tanto,  debe limitarse a  promover la educación, respetando la libertad de creencias y no imponer ninguna forma de ideología o de laicismo.

 

La abundantes pronunciamientos de los obispos, en materia educativa durante 1996 y 1997, las campañas de moralización de los medios promovidos por  la Unión Nacional de Padres de Familia,  ponen de manifiesto una actitud renovada, por recuperar desde la estructura propia, de la educación oficial, sobre todo en primarias, la posibilidad de impartir catecismo y transmitir los valores cristianos. Intención que ha encontrado de parte del gobierno, el más absoluto rechazo. La Iglesia utilizará sus tres niveles tácticos, presión pública a través de la prensa, negociación privada y directa con las cúpulas y en caso necesario movilización de padre, maestros y asociaciones seglares.

 

Por tanto, más que “declaraciones de banqueta”, la jerarquía abona el terreno para una nueva cruzada, la disputa por la orientación y práctica educativa del país. En realidad, la jerarquía,  es coherente con las directrices Vaticanas, con las pautas marcadas por el CELAM, Puebla 79 y Santo Domingo 92. Y recogidas recientemente en el Proyecto Pastoral de la Conferencia Episcopal Mexicana 1996-2000, que dice: “La educación laicista que ha prevalecido en México, ha debilitado el valor de la presencia y del amor de Dios entre nosotros y ha propiciado el divorcio entre la de y la vida”. En suma, la estructura educativa actual, presenta rasgos amenazante, porque  segun los obispos, promueve la secularización de la cultura y del individuo. Pero también, como hemos visto y por la nueva correlación que ha adquirido la jerarquía, la educación se presenta como una área grande de oportunidades.

 

 

5.- PRESIÓN EDUCATIVA EN EL HORIZONTE

 

El rumbo y la orientación de la educación de este país, será uno de los puntos de negociaciín y de conflicto entre la Iglesia y el Estado. La disputa por los contenidos y políticas educativas, rebasa el discurso formal de la Iglesia en torno a la libertad religiosa. Los grandes estrategas de la educación como Vasconcelos, Bassols, nunca pensaron en ella como un fin en sí misma; la educación es un instrumento que apuntala un proyecto de nación. Este es el problema de fondo; los vaivenes modernizadores del Estado, que oscilan entre el neoliberalismo y la tecnocracia, exaltan la racionalización técnico científica del mercado y los valores de la alta competitividad. Los titubeos y la  ausencia real de un proyecto de nación entre los grupos de poder, que han conducido este país en los últimos 12 años, propician que propuesta alternativas como las de la Iglesia  católica, puedan tener eco en una coyuntura  de incertidumbres de un ideal cultural histórico que por el momento esta subordinado al proceso de globalización. Por ello, el reconocimiento de la SEP a la Universidad Pontificia es solo un primer paso de un posible reacomodo catolico, de un primer posicionamiento sin duda.