Archive for 23 marzo 2010

Casas especiales para curas que han pecado

marzo 23, 2010
En estos centros los religiosos buscan curar sus adicciones, depresiones y filias sexuales

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NATALIA GÓMEZ natalia.gomez@eluniversal.com.mx
El Universal
Lunes 22 de marzo de 2010

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La Iglesia no es una sociedad de virtuosos, sino un hospital de pecadores en proceso de rehabilitación”. Esta frase del escritor inglés de inicios del siglo XX Gilbert Chesterton podría ser retomada y colocada a las puertas de las tres “casas de recuperación” que la jerarquía católica mexicana mantiene, ahí auxilia a sacerdotes que han caído en alcoholismo, drogadicción, ruptura del voto de castidad, homosexualidad y abuso sexual.

Casa Alberione, en Jalisco, Fundación Rougier en el estado de México y Casa Damasco en el Distrito Federal, son los espacios donde los curas son internados e intentan luchar contra sus adicciones, alteraciones emocionales y también sicológicas.

“Son casas de acompañamiento de sacerdotes cansados o en situación difícil que necesiten un tipo de apoyo sicológico, no son lugares para encubrir a delincuentes”, dice Julián López Amozurrutia, rector del seminario mayor en Tlalpan. Pero si se les acusa de pederastas “por ética y mientras se comprueba su culpabilidad, no se le abandona por más desalmado que sea y se le recibe en estos espacios”, dice Manuel Corral, secretario ejecutivo de la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM).

En medio de la polémica sobre sacerdotes pederastas en México y el mundo, EL UNIVERSAL entrevistó a los encargados de Fundación Rougier y Casa Damasco, quienes platican el fin y funcionamiento de los centros, de manera especial la atención que reciben los sacerdotes vinculados a casos de abuso sexual a menores.

Sin querer profundizar en los números, el padre Javier Estrada, responsable de Casa Damasco, fundada en 2001 y atendida por las Discípulas del Divino Maestro, reconoce que por este centro han pasado curas involucrados en casos de pederastia.

“Sí hemos tenido casos, en los que, mientras se prueba ante autoridades eclesiásticas si el sacerdote es culpable o no, precautoriamente se le provee de ayuda terapéutica”, explica el padre.

Se buscó, sin obtener una respuesta, al hoy obispo de la diócesis de Orizaba Marcelino Hernández, pues él de profesión sicólogo, fue el promotor de Casa Damasco y de un proyecto llamado Génesis, consistente en la atención integral a los curas.

Sacerdotes en recuperación

Monseñor Hernández se negó a hablar, a pesar de ser responsable de la Dimensión del Clero en la CEM, área que atiende cuestiones relacionadas con la vocación y desempeño ministerial.

Estrada explica que la duración de los tratamientos en general, pagados por los curas y si es necesario con el apoyo del obispo de la diócesis, va de tres a seis meses. Luego de este periodo el paciente abandona la clínica, pero se le hace un seguimiento periódico, que en los casos de mejoría evidente se le sugiere ir a consulta cada seis meses.

¿Pero los sacerdotes se recuperan?, se le pregunta. “Depende del caso, el porcentaje de reintegración que tenemos a la vida ministerial es de 86% y en los casos que se detectan problemas graves se le informa al obispo y, en esos casos, él decide qué hacer con el sacerdote”, dice Estrada.

Según el sexólogo José de Jesús González cualquier adulto puede, con un acto de conciencia, regular sus impulsos y no volver a erotizarse con menores.

Deja claro que a pesar de que en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales considera a la pedofilia —entendida en este caso como la excitación y actividad sexual con los niños—, como una patología, desde un análisis humanista no puede concebirse como enfermedad, pues se le quita la responsabilidad del acto a la persona.

“Los abusadores pueden argumentar: No es que quiera, sino que estoy enfermo, lo que ocasiona que los envíen a una clínica psiquiátrica y no a la cárcel”, agrega Laura Martínez, fundadora y directora de la Asociación para el Desarrollo Integral de Personas Violadas (Adivac).

Ubicada en la calle de Carteros número 55 en la colonia Postal, Casa Damasco, tiene sicoterapeuta, siquiatra, médico internista, talleres de desarrollo humano y control de adicciones, un grupo de Alcohólicos Anónimos y profesor de educación física.

Una estructura similar tiene la Fundación Rougier, ubicada en el kilómetro 31 de la carretera México-Pachuca en la Hacienda Ojo de Agua y creada en 1994 por los Misioneros del Espíritu Santo.

“Hemos atendido a sacerdotes con desajustes emocionales de preferencia sexual, filias y fobias, pero no aceptamos a personas que tengan denuncias de pederastia hechas en el ámbito civil”, dice el padre Gonzalo Martínez, de Fundación Rougier.

El especialista en religión Bernardo Barranco asegura que habitualmente las denuncias de abuso sexual se hacen ante autoridades eclesiásticas y no en tribunales civiles. Esta dinámica permite a los jerarcas, a fin de no difundir el desprestigio de los integrantes de la iglesia católica, negociar con los familiares de las víctimas. Muy pocas veces, asegura, el caso se lleva al Tribunal Eclesiástico en el Vaticano.

El proceso de investigación

En ese lapso, el acusado puede ser enviado a una de esas casas, que para Barranco no sirven de mucho para solucionar el problema, pues la cuestión está en eliminar ese fuero religioso que existe en la práctica. “Al parecer con el mensaje del papa Benedicto XVI respecto a los abusos sexuales, se deja claro que la etapa de encubrimiento en la Iglesia católica pasará a la historia”.

El padre Estrada explica que cuando un agredido denuncia a un sacerdote con la jerarquía, el obispo hace una investigación, tiempo durante el cual el cura puede ser retirado de su ministerio, pero al mismo tiempo llevar a cabo una terapia en las casas de rehabilitación. Este hecho, dice, no influye en la decisión final de su culpabilidad. Durante ese proceso interno se presupone que se debe instar a las personas afectadas a hacer la denuncia civil.

“Si en determinado momento el sacerdote se le encuentra culpable, el caso se remite a la congregación de la doctrina de la fe en Roma con la información de la investigación y ellos deciden la sanción se le da al padre. Si es culpable se le suspende definitivamente de su ministerio”.

En un informe de 2009, montado en su página de internet, Fundación Rougier señala que en los últimos 10 años ha recibido a 490 sacerdotes para realizar su proceso de rehabilitación durante tres meses.

“Indudablemente toman conciencia de su situación y aprenden a manejarla. Rediseñan su vida y de cualquiera que sea el elemento que los afecte en su entorno personal. Las recaídas dependen del seguimiento y de que la persona asuma las herramientas para mantenerse en contención de su impulsividad”.

El padre Gonzalo Martínez informa que los tres grandes problemas por los que se atienden a los sacerdotes son: adicciones, problemas de depresión y desajustes emocionales (en este último punto se inscriben filias sexuales). La capacidad de atención en esta casa es para 20 personas, pero para una ideal atención 15 son suficientes, número con el que trabajan.

El padre Ricardo Roqueñí, responsable de la Casa Alberione en Tlaquepaque, Jalisco, dijo no estar autorizado para hablar del tema. Pero en una investigación hecha por EL UNIVERSAL en 2002, se logró entrar a esta casa, manejada por los misioneros del Espíritu Santo, por la que, luego de 12 años de su fundación, habían pasado 550 sacerdotes.

Por ser únicas en su tipo de América Latina, estas tres casas reciben a ministros nacionales y extranjeros. Los modelos de donde fueron replicadas se encuentran en Estados Unidos y Canadá. Las solicitudes de este diario para realizar un recorrido al interior de Damasco, Rougier y Alberione fueron negadas con el argumento de no alterar la tranquilidad y poner en riesgo el anonimato de los hospedados.

Consulta ambulatoria

Lo cierto es que a estas casas de rehabilitación se agregan los esfuerzos recientes de la Arquidiócesis de Monterrey con una clínica de consulta ambulatoria de atención sicológica para los sacerdotes. Este espacio de atención que pertenece al centro vocacional, es liderado por el padre Armando de León, doctor en sicopatología sacerdotal.

El padre Manuel Corral, asegura que no existe desde la Conferencia del Episcopado Mexicano un impulso por la creación de estas casas, pues esta tarea corresponde a las diócesis. Resalta que el mayor número de internados en estas casas son por casos distintos al de pederastia, pues asegura que en los últimos 10 años no se han comprobado más de 25 casos de este tipo.

“No encubrimos a nadie y si la justicia civil encuentra culpable al sacerdote, los obispos no se oponen a que pague su condena, mientras las autoridades eclesiásticas inician el proceso de convertir en laico al agresor”.

Corral anuncia que la próxima semana estará editado un prontuario o manual del arzobispo emérito de San Luis Potosí Arturo Simansky que contendrá, puntos clave, similar al emitido por la Arquidiócesis de México hace algunos años, de cómo los obispos deben manejarse ante casos de abusos sexuales desde el inicio hasta su conclusión.

“Sin justificar los casos de abuso sexual, habrá que poner atención en el interés de fuerzas poderosas y ocultas, que acusan a la iglesia de institución abominable y corrompida por algunos casos de pederastia, cometidos hace más de 20 años y descubiertos recientemente, y que sin duda se maximizan”, dice Corral.


El Universal, lunes 22 de marzo de 2010

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Los abusos sexuales de la casta sagrada

marzo 19, 2010

Los abusos sexuales de la casta sagrada

Posteando

Bernardo Barranco

2010-03-18•Acentos

    Los escándalos sexuales son inocultables para la jerarquía católica. Se percibe verguenza y impotencia en muchos miembros de la alta grey.

    Hay un desbordamiento y esta especie de epidemia de denuncias, que se multiplican desde diferentes puntos del planeta católico, colocan en una posición muy crítica a todo el andamieje de la catolicidad; desde el Papa hasta el más humilde feligrés, estamos ante una crisis que hasta ahora, jamás se había visto.

    Además de Estados Unidos, Holanda, Alemania, México, Austria y Suiza, se han sumado Chile y notoriamente Brasil.

    Según las investigaciones de la prestigiada revista brasileña, Istoé en colaboración con la Universidad Católica de San Pablo, unos mil 700 sacerdotes han sido denunciados en los últimos tres años por abusos sexuales, principalmente de menores.

    Ahí se reprocha el poco interés que ha mostrado el Vaticano por esclarecer y castigar a los culpables, así como evitar su repetición que afecte a un número mayor de infantes inocentes.

    El problema es no sólo el abominable delito de la violencia sexual a menores, sino el encubrimiento histórico y por tanto la complicidad de la estructura eclesiástica con la que se han venido manejado dichos casos.

    En que el Código de Derecho Canónico las sanciones son débiles, y hasta hace unos años el ocultamiento sistémico tendía no sólo a proteger a los sacerdotes depredadores sino a exponer a las víctimas traumatizando aun más su drama.

    En consecuencia, los cardenales, obispos y el propio gobierno vaticano practicaban con plena conciencia este aberrante delito. El caso Alemán es alarmante porque, al parecer, no sólo salpica al hermano del Papa sino al propio Papa pues como cabeza de la arquidiócesis de Munich, tuvo en su momento una gran dosis de responsabilidad.

    Lamentablemente, sectores de la curia romana, pretenden minimizar los hechos que se multiplican en diferentes partes del mundo.

    Otros como el propio Tracisio Bertone, secretario de Estado, ve intereses malignos que buscan desprestigiar a la Iglesia. Se retoma el viejo recurso justificatorio del “complot” o de intereses ajenos que buscan dañar la institución.

    Efectivamente, en Alemania, de los 210 mil casos de abusos sexuales denunciados, 94 implican a la Iglesia, es decir sólo 0,004%”; así lo publicó una web titulada ReligionenLibertad.com; sin embargo, constatando que la prensa se focaliza en los religiosos abusadores, ¿porqué?, porque estos monstruosos actos contradicen todo el discurso y la prédica moral que la Iglesia católica despliega desde hace decenios.

    Ante esta crisis severa que vive la Iglesia extraemos tres grandes conclusiones sobre el futuro inmediato que debe afrontar.

    A) En los países de mayoría católica debe darse ponerse fin al “fuero religioso”. Poner fin en términos de la justicia, al trato privilegiado, ventajoso y preferencial que han gozado miembros del clero.

    La casta sagrada no puede ser también una casta intocable, no sólo por las autoridades sino por los medios de comunicación. El caso Marcial Maciel se explica no sólo por la complicidad de su propia congregación sino por el apoyo y complicidad de los poderes fácticos: políticos, empresariales y mediáticos. Distinguir claramente el pecado y el delito.

    B) La Iglesia, especialmente la alta jerarquía, debe ser más humilde. Su discurso de condena y rechazo a los valores seculares de la sociedad moderna sobre el egoísmo, el hedonismo, la sexualidad, el individualismo y tantos otros defectos cuestionados por el Papa bajo el concepto del relativismo.

    Pareciera que la Iglesia está situada en un montículo sagrado desde donde juzga severamente las imperfecciones humanas. Queda claro que la Iglesia no es una cápsula de pureza, que los valores y antivalores de la modernidad atraviesan también la vida de la institución. Por tanto debe abandonar su soberbia, mirar a la sociedad con mayor misericordia, tratar de abrirse, dialogar con ella y encontrar en esta cultura secular valores espirituales.

    C) Mano dura y castigos ejemplares a los abusadores. No sólo tratar de implementar medidas cautelares sino mostrar al mundo el rechazo tajante frente a sus abusadores condenándolos no sólo según las leyes civiles, sino endurecer, en su caso, el tibio derecho canónico.

    Sin embargo, el enfoque central y prioritario debe centrarse en las víctimas. Aquí hay una deuda que no podrá ser sufragada solamente con millonarias indeminizaciones, que deben otorgarse, sino con un acompañamiento humano, pastoral en el sentido profundo, y religioso porque la mayoría de las víctimas son fieles, son creyentes que resultaron salvajemente defraudados.

    Las sociedades agraviadas esperan un gesto mayor de la Iglesia que puede iniciarse con una solicitud sincera de perdón y de arrepentimiento que vaya más allá de las palabras.

    Milenio Estado de México, jueves 18 de marzo de 2010

    Los destinos del catolicismo actual

    marzo 18, 2010

    Los destinos del catolicismo actual

    Bernardo Barranco V.

    L os numerosos escándalos de pederastia que acosan a la Iglesia católica en diferentes lugares del mundo, como Estados Unidos, Irlanda, Suiza, Holanda, México y Argentina, amenazan su autoridad institucional e incomodan sus inflexibles discursos sobre la moral, las buenas costumbres y el disciplinamiento que el católico debe guardar en materia sexual. El escándalo alemán amenaza no sólo al hermano del Papa, sino que está tocando, al parecer, al propio Benedicto XVI al haber sido permisivo, voluntaria o involuntariamente, en 1977 cuando era arzobispo de Munich. Tenemos en México el caso cercano de Marcial Maciel, cuya patología no sólo alcanza a la orden de los legionarios, sino que también contamina y empaña la imagen del conjunto de la Iglesia mexicana. Lamentablemente las respuestas eclesiásticas no son, socialmente, satisfactorias y pareciera que la Iglesia protege ante todo su casta religiosa; surge entonces el fantasma del naufragio como amenaza, se ensombrece la proclama de salvación que, de manera desafiante, Benedicto XVI extiende a la civilización actual tan globalizada como relativista. Pareciera que los signos explícitos apuntan a que la Iglesia a escala mundial se ha alejado ya del espíritu del concilio, que en los años sesenta del siglo pasado reivindicaba aggiornare su diálogo con el mundo moderno y, por tanto, ha venido cancelando irremediablemente las rutas reformadoras en la Iglesia. Diferentes vaticanistas diagnostican “los síntomas de una Iglesia en fase de atrincheramiento dogmático, envenenada por su propio narcisismo eclesiocéntrico y temerosa de abrirse a la complejidad de la historia y de reconocer en ella valores espirituales” (Giancarlo Zízola, Vientos de restauración, 2007). Dicha prescripción sitúa un prejuicio cada vez más extendido de que Ratzinger padece un conservadurismo crónico e incurable. Sin embargo, ¿podemos afirmar que esta tendencia sólo se da en la Iglesia católica?, como respuesta a una modernidad globalizada que exalta la diversidad cultural y matiza, por tanto, los discursos y doctrinas totalizantes. Lo cierto es que resurge como fuerte tentación la reafirmación tradicionalista, es decir, una notoria inclinación por proclamar la identidad católica tradicional y, al mismo tiempo, exaltar esta identidad a nivel político en el ámbito público. Las posturas opuestas se podrían estar debatiendo el futuro cercano, entre un catolicismo relativista o light frente a un catolicismo talibán. Precisamente, el texto de Oliver Roy, La sainte ignorance. Le temps de la religion sans culture (Editions du Seuil, 2008) argumenta que no sólo los católicos pasan por una fase de tradicionalismo, a escala global, Roy destaca el crecimiento explosivo del pentecostalismo, el éxito del salafismo, Tablighi Jamaat y el neosufismo dentro del Islam; el retorno del movimiento Lubavich dentro del judaísmo, así como el surgimiento del Lubavich en India, el budismo Theravada. En suma, diversas religiones proclaman su identidad tradicional en la esfera de lo público como una característica distintiva de la religión en el siglo XXI. Reconociendo diversidades y diferencias, Roy compara rasgos comunes en estas tendencias; sobresale el malestar y rechazo a la cultura contemporánea; el énfasis en la salvación personal e individualización de la fe, así como ardorosas actitudes antintelectuales. Hace unas semanas acaba de aparecer un libro de John Allen, destacado vaticanista católico estadunidense, titulado: The Future Church (Random House, 2010), donde afronta aquellas tendencias que están cambiando la vida de la Iglesia. Por ejemplo, al abordar la geopolítica de la Santa Sede, cuya doctrina se forjó en los tiempos de la revolución industrial frente a enemigos ideológicos como el liberalismo y el socialismo, el autor señala que la Iglesia debe afrontar desde la cultura el mundo globalizado y multipolar del siglo XXI, en el cual la mayoría de los polos importantes no son católicos, ni siquiera cristianos. Frente al concilio, el autor opina que la Iglesia está reafirmando oficialmente todo lo que la distingue de la modernidad; sus tradicionales características católicas de pensamiento, discurso y prácticas. Esta política de la identidad es en parte una reacción contra una cultura cada vez más secular e indiferente a la autoridad e institución. Además del envejecimiento de la enseñanza social de la Iglesia, siguiendo a Allen, existe una nueva geografía de la fe, es decir, la dramática disminución numérica de los católicos europeos y la creciente gravitación de los católicos del llamado tercer mundo que asciende a escala global a dos tercios. Esta cifra desproporcionada contrasta con una curia romana que, si bien es cada vez más internacionalizada, sigue siendo dominada por los propios europeos. Otro libro sobre prospectiva católica. A fines del año pasado, el periodista José Catalán Deus publicó: Después de Ratzinger, ¿qué? Balance de cuatro años de pontificado y los desafíos de su sucesión (Península, 2009). Ahí el autor español afirma que el futuro del catolicismo actual se antoja incierto. Los primeros años de Benedicto XVI, dice, dejan una sensación de crisis creciente en la Iglesia católica. Quizá porque se fracturó el consenso que llevó a Ratzinger al trono de San Pedro. Nunca antes los desacuerdos y disensiones fueron tan sonoros dentro y fuera del Vaticano. Un análisis crítico del pontificado dibuja cómo la Iglesia católica ha pasado de ejercer una posición dominante a estar amenazada y hasta sojuzgada culturalmente, y casi perseguida mediáticamente por su ideología. Este cambio histórico trascendental se ha manifestado con absoluta claridad en los primeros cuatro años del pontificado de Benedicto XVI, aunque venía incubándose durante todo el pontificado anterior. Conclusión sencilla: todos estos textos y reflexiones indican arteriosclerosis múltiple y la necesidad de una nueva gran síntesis cultural entre religión y cultura.

    La Jornada, miércoles 17 de marzo de 2010

    Legionarios de Cristo cerca del purgatorio

    marzo 10, 2010

    Legionarios de Cristo cerca del purgatorio
    Por Emilio Godoy IPS

    MÉXICO, 6 mar (IPS) – La Orden de los Legionarios de Cristo, una de las más poderosas de la Iglesia Católica, se encuentra bajo fuerte presión para resarcir a las víctimas de abusos sexuales de su fundador, el fallecido sacerdote mexicano Marcial Maciel, y para promover una reforma interna.

    Maciel (1920-2008) mantuvo relaciones amorosas con dos mujeres y procreó al menos seis hijos, según varias denuncias y testimonios.

    Pero, sobre todo, abusó sexualmente de dos de sus vástagos y de varios seminaristas de los Legionarios entre 1941 y 1970, crímenes de los cuales salió indemne por sus buenas relaciones con la jerarquía eclesiástica, dentro y fuera de México.

    La mexicana Blanca Lara y sus tres hijos –José Raúl, Omar y Christian González– narraron el miércoles a la periodista Carmen Aristegui, responsable del programa radial Noticias de MVS, sus aflicciones vividas por más de 20 años junto a Maciel.

    Omar y Christian son hijos biológicos de Maciel, que usaba el nombre falso de “Raúl Rivas” y adoptó profesiones ficticias, como detective privado, según contaron.

    “La patología de Maciel es la de la propia orden religiosa. Contaminó a la congregación. (Ésta) no sólo solapó su doble vida, sino que toleró su comportamiento desenfrenado. Le rindió culto, exaltando una imagen falsa de un ser que nunca existió y encubrió al monstruo abominable”, señaló a IPS el experto en temas religiosos, Bernardo Barranco.

    El nuevo escándalo surgió a días de que el Vaticano reciba el informe final de la “visita eclesiástica”, una investigación a fondo que cinco obispos han realizado desde julio sobre la Legión, ordenada por el papa Ricardo Watty.

    Lara y sus descendientes informaron al obispo mexicano Ricardo Watty, uno de los integrantes del grupo pesquisidor, de los padecimientos que sufrieron a manos de Maciel, quien fundó la congregación religiosa en 1941.

    Además, coincide con el surgimiento de denuncias de agresiones sexuales cometidas por sacerdotes católicos en Alemania y Holanda, que suponen nuevos frentes de presión para el papa alemán Joseph Ratzinger.

    Tras fundar la orden, Maciel la hizo crecer a través de una cuidadosa construcción de vínculos con integrantes de las elites políticas y económicas de este país norteamericano y la convirtió en una congregación poderosa y simbólica del ala más conservadora de la Iglesia Católica.

    Pero el mito empezó a resquebrajarse en 1997, cuando el periódico estadounidense The Courant, de la oriental ciudad de Hartford, y la revista mexicana Contenido publicaron denuncias de ocho ex legionarios sobre abusos sexuales padecidos a manos del cura mexicano.

    “A pesar de los testimonios de 30 ex legionarios que fueron abusados por Maciel, el Vaticano no especificó sus crímenes morales. Para amansar a sus seguidores, el Vaticano alabó a la orden (…) y retrató a Maciel como una víctima acusada falsamente”, recordó el periodista estadounidense Jason Berry en el último número de la revista mexicana Milenio Semanal.

    Berry es autor, junto a su colega y compatriota Gerald Renner (1932-2007), del libro “Votos de silencio”, publicado en 2004, que expone a presbíteros pederastas, y que luego se transformó en un filme documental.

    Hay fuertes indicios de que la Santa Sede y la Legión conocían las andanzas criminales de quien consideraban uno de sus hijos predilectos y que dejaron en la impunidad.

    Una de las primeras investigaciones corrió entre 1956 y 1959, decretada por el cardenal Alfredo Ottaviani, entonces secretario del Santo Oficio, que luego se convertiría en la Congregación para la Doctrina de la Fe, el cuerpo colegiado responsable de la ortodoxia católica y de escudriñar anomalías cometidas por los sacerdotes.

    Ese escrutinio estuvo a cargo del cardenal español Arcadio Larraona (1887-1973), luego prefecto de la Congregación. Su resultado fue la suspensión de Maciel como superior general de la orden y la orden de que abandonara Roma, donde residía. Pero no hubo más consecuencias para el mexicano.

    La otra indagatoria se remonta a 1998, cuando la abogada canónica austriaca Martha Wegan, quien representa a ocho ex legionarios víctimas de Maciel, hizo llegar al Vaticano un reporte sobre esos ilícitos.

    Pero Maciel contaba con la protección del entonces papa Juan Pablo II (1978-2005), quien hizo caso omiso a la denuncia. Pero Ratzinger, en ese momento a cargo de la Congregación, no olvidó ese archivo oscuro.

    Entronizado papa en abril de 2005, Benedicto XVI ordenó a Maciel que se dedicara al retiro y la penitencia en mayo de 2006, aunque no adoptó medidas más estrictas en su contra ni de los Legionarios.

    La orden cuenta con 800 sacerdotes, 2.500 seminaristas, 125 casas religiosas, 150 colegios y nueve universidades en 22 países. También se destaca el grupo laico Regnum Christi, que aglutina a 70.000 miembros.

    La Legión, dirigida desde 2005 por el sacerdote mexicano Álvaro Corcuera, se ha disculpado por la conducta de su fundador, pero se ha cerrado a cualquier resarcimiento para sus víctimas.

    “Los legionarios de Cristo en los últimos años hemos ido conociendo progresivamente, con sorpresa y con gran dolor, aspectos ocultos de la vida del P. Maciel”, declaró la orden en un comunicado ante la aparición pública de una de las familias de Maciel.

    “Renovamos nuestra petición de perdón a las personas afectadas, por todo el sufrimiento causado y por el escándalo que se ha seguido”, acotó.

    Raúl González pidió a la congregación acceso a un fideicomiso por seis millones de dólares que Maciel dejó para él y sus hermanos en un banco de las islas caribeñas de Bahamas y un resarcimiento de 20 millones, a cambio de no revelar su historia de abusos al lado del creador de los Legionarios. Pero la orden denegó esa solicitud.

    Los escándalos han hecho mella en la comunidad legionaria. Un grupo preocupado por los señalamientos ha empujado desde septiembre medidas para darle transparencia a su funcionamiento.

    “Las recientes noticias acerca del fundador de los Legionarios de Cristo y demás sacerdotes legionarios nos hacen plantearnos ciertas dudas legítimas y moralmente aceptables sobre dicha congregación, sus miembros y sus prácticas como educadores responsables de nuestros hijos”, dice el movimiento Transparencia Legionarios en su página web.

    “Pedimos por tanto una respuesta veraz y rápida”, añade el grupo, que pide un reporte mensual de ingresos y gastos de las escuelas, una declaración de principios de los planteles y el currículum de los profesores.

    El informe de los cinco obispos que visitaron a la congregación en varias naciones recomendaría la destitución de la jerarquía legionaria, el nombramiento de un comisario episcopal, una condena contra Maciel y la transformación de su credo.

    Pero Barranco y Berry van más lejos. “Maciel pecó, pero cometió monstruosos delitos sexuales que deberían ser pagados en los términos que marca la justicia de la sociedad. Delitos prescritos, dirán los abogados. Justicia divina, reclama la sociedad”, planteó el experto en temas religiosos.

    Los obispos “deben contratar contadores independientes para investigar las finanzas de la Legión. Además, el Vaticano debería exigir a la Orden indemnizar a sus víctimas y a sus hijos. Después, su Santidad debería cerrar esta perversa operación para siempre”, escribió Berry.

    En una carta entregada a Watty, obispo de Tepic, al noroeste de la capital mexicana, ocho ex legionarios presentaron siete peticiones, entre ellas una disculpa pública, la investigación de los daños ocasionados por la orden y la reparación de las víctimas.

    Otra mujer que fue pareja de Maciel y su hija viven en España, luego de haber llegado aparentemente a un acuerdo con la orden para mantener bajo siete llaves su historia al lado del fallecido sacerdote.

    En Estados Unidos hay al menos dos demandas para que la Legión restituya una herencia y una donación cedidas por simpatizantes de esa organización religiosa. (FIN/2010)

    IPS, 6 de marzo de 2010

    Benedicto XVI ya no tiene excusas para aplicar mano firme, sostiene Bernardo Barranco

    marzo 5, 2010
    Las denuncias de sus hijos revelan que la Iglesia protegió a Maciel: expertos

    El estigma del ex líder legionario enloda al Papa y al propio sacerdote, dice una víctima

    Foto

    El 11 de septiembre de 2007, representantes de grupos civiles dieron a conocer parte de las acusaciones por abusos sexuales contra integrantes de los legionarios de CristoFoto Guillermo Sologuren
    Alma E. Muñoz
    Periódico La Jornada
    Jueves 4 de marzo de 2010, p. 5

    Especialistas en religión y ex víctimas de abuso sexual de Marcial Maciel coincidieron en señalar que lo relatado por los hijos del sacerdote mexicano revela el encubrimiento que las altas esferas católicas le otorgaron al fundador de la Legión de Cristo.

    Bernardo Barranco consideró que el Vaticano ya no tiene excusa alguna para aplicar mano firme en este caso; esto significa refundar o desaparecer la orden religiosa. En entrevista, manifestó que en el caso Maciel hay una dimensión patológica que va más allá de todo lo que habíamos imaginado. Del abuso sexual a menores, de dimensión pedófila, a un personaje que permanentemente vive en la mentira y eso los siquiatras podrán caracterizarlo como personaje absolutamente enfermo y peligroso.

    Pero la peligrosidad de esta persona, apuntó el sociólogo, “deja ver que su estructura inmediata (la Legión de Cristo) a todas luces tolera, solapa delitos gravísimos y finalmente se convierte en cómplice. Es un grupo que debería rendir cuentas ante Dios, la Iglesia y la justicia. Las autoridades deben intervenir.

    No sólo hay cuestión de sanción moral o conducta de complicidad, sino que desde el punto de vista jurídico hay complicidad, y se hacen copartícipes de los delitos cometidos por Maciel a lo largo de décadas.

    Incluyó al director general de la Legión de Cristo, Álvaro Corcuera, y al Vaticano. No puede hacer oídos sordos a lo que este nuevo caso nos abre. Benedicto XVI no puede fingir demencia o desconocimiento, porque él, como prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, sabía y tiene completo el expediente de los legionarios.

    Por tanto, agregó Barranco, si hay una persona que conoce a fondo las denuncias y los alegatos de defensa es el actual pontífice, y no tiene excusa para no actuar de manera firme en el caso.

    Significa, sostuvo, refundar o desaparecer ese grupo. Me inclino por la primera (opción). Cambiar la mesa directiva y llamar a una especie de concilio interno de los legionarios, donde se establezcan nuevas bases, teniendo como soporte el informe que elabore el grupo de visitadores encargados de auditar a la orden.

    La gravedad de los abusos internos, de las historias dramáticas que existen en la vida religiosa de los legionarios va a plantear la magnitud de las medidas que adopte el Papa.

    En consecuencia, advirtió, probablemente la suerte de la actual directiva de la orden está prácticamente sentenciada. Lo percibí cuando semanas atrás hubo arrepentimiento y solicitud de personajes pidiendo perdón a las víctimas, como tratando de suavizar que el problema estaba en Marcial Maciel y no alrededor de ellos mismos.

    Carlos Martínez García sostuvo que la entrevista de Carmen Aristegui con la familia que formó Maciel en México confirmó que hubo ocultamiento del sacerdote, de quienes lo rodeaban y de las altas esferas católicas sobre la doble vida que llevó el prelado y los excesos que cometió.

    Decidieron encubrirlo para hacer un control de daños, pero todo se salió (justamente) de control desde hace mucho y cada vez aparece más información.

    Consideró que cuando concluya la auditoría ordenada por el Vaticano a la orden, institucionalmente se va a seguir protegiendo un proyecto tan cercano. Yo no espero mucho, sólo una apariencia de estar preocupados y querer hacer algo.

    José Barba, uno de los primeros ex legionarios en denunciar abusos sexuales cometidos por Maciel, habló de pecado estructural en la visión de Cristo, que está dispuesta a continuar tratando de dar la impresión de pedir perdón, acompañar a víctimas. Un esquema que para nosotros es muy transparente, la verdad no crece porque se diga a muchos. En cambio, el engaño sí, porque se ve la intención de hacia dónde se dirigen. Afirmó que no espera de la jerarquía católica una decisión tajante sobre el caso. Hablan de reparación como si fuera perdón y se comportan con suma irresponsabilidad.

    Alejandro Espinosa, otra víctimas del sacerdote mexicano, afirmó que Benedicto XVI es cómplice de Maciel. Lo veo como traidor e hipócrita, porque no hizo nada con las denuncias que conoció. A la investigación que ordenó no le veo más sentido que indagar los alcances económicos de la legión… Aparte de lavarse la cara, este estigma de Maciel los enmierda a los dos (al Pontífice y al fallecido religioso) y a muchísima gente.

    La provocación laicista de Pablo Gómez

    marzo 5, 2010
    La provocación laicista de Pablo Gómez
    Bernardo Barranco V.

    La propuesta del senador Pablo Gómez de eliminar el inciso e del artículo 130 de la Constitución mexicana, presentada el jueves 25 de febrero, tendiente a otorgar mayores libertades políticas a los ministros de culto, ha causado fuertes convulsiones en el interior del Partido de la Revolución Democrática (PRD) y suspicacias en sectores de la Iglesia católica.

    El inciso en cuestión sostiene lo siguiente: Los ministros no podrán asociarse con fines políticos ni realizar proselitismo a favor o en contra de candidato, partido o asociación política alguna; tampoco podrán en reunión pública, en actos del culto o de propaganda religiosa ni en publicaciones de carácter religioso, oponerse a las leyes del país o a sus instituciones ni agraviar de cualquier forma los símbolos patrios.

    En su intervención, el senador Pablo Gómez sostuvo que la laicidad no implica prohibición alguna, que la libertad de expresión es un derecho humano ampliamente reconocido en el mundo moderno. Por tanto, no tiene sentido mantener una norma que permanentemente viola el clero. Argumentó que debemos abolir revanchismos con la Iglesia en los siguientes términos: ¿Por qué debe haber ciudadanos con derechos restringidos?… ¡Ah!, pero cada vez que se viola la Constitución por parte de algún obispo, se presenta la violación como un falso triunfo sobre el Estado laico, porque se está vinculando la laicidad del Estado con una monstruosa prohibición del ejercicio pleno de los derechos humanos y del ejercicio pleno de los derechos ciudadanos.

    Desde el punto de vista de los principios que rigen la laicidad tiene razón: en un régimen de libertades laicas el Estado no puede impedir que un individuo o una Iglesia hagan valer sus principios y visiones, incluso las políticas, en el conjunto de la sociedad. Ninguna sociedad que se aprecie democrática puede impedir que una jerarquía religiosa ejerza su derecho a posicionar su doctrina sobre la vida y principios con los que debe conducirse la sociedad. Sin embargo, ¿por qué ha desatado reacciones tan dispares la propuesta del senador?

    Su intervención en la Cámara recibió la ovación y aplausos de los senadores panistas: ¡excelente! No obstante, desde el PRD han llovido las críticas con descargas que van subiendo de tono: inoportuna e ingenua, señaló Alejandro Sánchez Camacho;  la reforma propiciaría la aparición de partidos confesionales y gobiernos fundamentalistas, según Rafael Hernández. En cambio, Jesús Ortega, en su afán de ser siempre políticamente correcto, saluda la iniciativa para mostrar que el PRD no es un partido antirreligioso.

    Muchos militantes del sol azteca se preguntan cómo es posible el menudo favor cuando la jerarquía siempre ha sido antagónica con la izquierda: desde los tiempos de Corripio, en los años 80, advirtió que era pecado votar por ellos; Onésimo Cepeda, entre demanda y demanda no los baja de estúpidos; el cardenal Sandoval los estigmatiza como los hijos de las tinieblas, y el padre Valdemar de enemigos de la Iglesia.

    ¿Es una concesión para aprobar el 40 constitucional? Mejor que se queden así las cosas, dicen algunos desconcertados. ¿Nuevas señales dado el clima de las alianzas?

    Del lado católico, el arzobispado de México, por conducto del padre Hugo Valdemar, la acogió con entusiasmo, olvidó viejas querellas y saludó con entusiasmo la iniciativa de Gómez. Igualmente, Felipe Arizmendi, obispo de San Cristóbal, señaló: aplaudo la propuesta, ya que coartar la libertad de expresión de los ministros de culto no sólo es un anacronismo, sino una injusticia (La Jornada, 28/2/10).

    No obstante, otros católicos ven con ciertas reserva y hasta suspicacia la iniciativa. Por ejemplo, en El Atrio, portal del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana, Rodolfo Soriano rastrea las posturas abiertamente anticatólicas del senador y concluye: “Lo que el senador Gómez quiere es alentar las contradicciones (de la Iglesia), el conflicto en su interior, de modo que repliquen los conflictos que existen en la sociedad mexicana en general. De ahí el interés por eliminar las restricciones que limitan en la actualidad la intervención de la Iglesia en los temas públicos y obligarla a discutir esos temas…” (http://imdosoc.org/ plataforma/).

    Desde diferentes ángulos la conclusión es comprometida. ¿Asevera que la Iglesia no está preparada para incidir en la arena política?

    Por su parte, el Revolucionario Institucional ha guardado silencio, hasta ahora; seguramente para algunos, como pesadilla han de pasar las imágenes del abierto y mediático proselitismo del clero en favor de Acción Nacional y de la vida.

    La propuesta ha levantado diversos debates y posicionamientos. Hay que agradecerlo. Creemos que en algún momento de nuestra historia se deberán derogar todo tipo de restricciones y las iglesias en México tendrán todas las prerrogativas modernas de la democracia. Probablemente no sea el momento y lo apasionado de los posicionamientos de los diferentes actores pone de manifiesto que las llagas aún están abiertas; los recelos y desconfianzas mutuas son palpables, fruto de una historia común escabrosa, cuyo dramatismo ha pasado por dos guerras fratricidas.

    La laicidad, dicen los historiadores, más que un concepto es un proceso, surge como necesidad ante sociedades que se reconocen más plurales; su punto de partida es en el terreno de las creencias religiosas y ahora se extiende a nuevos ámbitos de las libertades. Por ello la laicidad va al parejo de conceptos como la tolerancia, la pluralidad y las libertades.

    Sin tratar de anular con ingenuidad los debates, las diferencias ni los antagonismos de la sociedad, la laicidad es un principio que acompaña la pluralización de las sociedades contemporáneas en un marco de convivencia armónica y pacífica.

    La moneda sigue en el aire. Pablo Gómez ha introducido nuevos componentes al debate que obligarán a los legisladores y partidos políticos a correr el velo del cálculo pragmático de corto plazo para situar la laicidad del Estado como parte inherente de la reforma política.

    La Jornada, miércoles 03 de marzo de 2010

    Las patologías de Marcial Maciel

    marzo 5, 2010

    Las patologías de Marcial Maciel

    Posteando

    Bernardo Barranco

    Rabia, azoro y vergüenza me provocaron las revelaciones de los hijos y esposa de Marcial Maciel, fundador de Los Legionarios de Cristo, cuando expusieron su caso esta mañana en el noticiero MVS de Carmen Aristegui.
    Historias de horror los abusos sexuales, las falsedades y las manipulaciones que fueron víctimas por parte de su padre, quien se presentaba con una falsa identidad, José Rivas, y una historia familiar llena de mentiras y subterfugios.

    Reacciono con poca información específica de esta nueva revelación y me reconozco con mucha indignación de un caso que es un tobogán atroz que parece no tener fin. No cabe duda que Marcial Maciel estaba muy enfermo.

    Su maldad no conoció límites y edificó un imperio religioso con base en falsedades y doble moral.
    Engañó a todo el mundo hasta a sí mismo. Además de ser pedófilo, mantuvo varias familias con las que procreó hijos; Maciel era un adicto a las drogas especialmente a la morfina. Construyó en su congregación una especie de castillo feudal de impurezas, simulaciones y complicidades. Hizo mal uso de los recursos pues no reportaba algunos donativos que recibía de gente con buena voluntad, ¿qué pensaran distinguidos personajes que se convirtieron en mecenas de Maciel como Carlos Slim, Manuel Arango, Alfonso Romo, Emilio Azcárraga, Víctor Junco, Olegario Vázquez Raña y Ricardo Salinas Pliego por mencionar solo algunos?

    Sin embargo la patología de Marcial Maciel es la patología de la propia orden religiosa. Maciel contaminó a la congregación. Ésta no sólo solapó su doble vida, ocultó su doble moral, sino toleró su comportamiento desenfrenado. Además, le rindió culto, exaltando una imagen falsa de un ser que nunca existió y encubrió al monstruo abominable. Este culto a la personalidad es una infamia que incurrió el círculo cercano a él y que gobierna actualmente la orden.

    Estoy seguro que hay gente buena entre los legionarios y en el Regnum Christi, sin embargo la estructura directiva de Los legionarios no sólo escondió, engañó, disimuló, sino fue cómplice al no denunciar de las atrocidades del padre fundador. Hace una semana, tanto Evaristo Sada, secretario general y Álvaro Corcuera, director de Los Legionarios pidieron perdón a las víctimas por las acciones de su fundador. En realidad quisieron focalizar el mal en Maciel, como chivo expiatorio, sin embargo, callaron cobardemente todas las acciones que ellos mismos promovieron a fin de protegerlo.

    La patología de Marcial Maciel es la misma patología de la Iglesia. Durante años lo encubrió. Hubo una simulación sistémica no sólo hacia el fundador de Los Legionarios sino hacia otros curas depredadores. “La ropa sucia se lava en casa” dijeron los obispos en una conferencia del Episcopado, al cuestionarles sobre los casos de pederastia en México. (Reforma 12/04/ 2002). ¿Cuánto te pagaron?, le inquirió el cardenal Norberto Rivera al reportero de La Jornada, Salvador Guerrero quien había publicado las primeras notas sobre el comportamiento escabroso de Maciel (La Jornada/12/05/1997).

    El papa Benedicto XVI ha mostrado indignación por los casos de abusos sexuales en Estados Unidos e Irlanda. El actual pontífice como pocas personas conoce el expediente de Maciel pues el caso pasó por sus manos y supo de las innumerables acusaciones cuando era prefecto de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe. Sin embargo, el escándalo fue frenado por el propio Juan Pablo II quien, convencido de su inocencia, lo protegió y le otorgó importantes beneficios.

    Ratzinger ahora como Papa, se ha mostrado severo y de mano dura con los abusadores sexuales dentro de la Iglesia y seguramente con el reporte final, encargado hace un año a un equipo de obispos que realizaron “una visita apostólica”, una especie de auditoría, determinará finalmente el futuro de la orden religiosa.

    Muy probablemente, según expertos, determinará la refundación de la orden, destituyendo al actual cuerpo directivo y convocará un capítulo especial refundador. Otra, más drástica es que el Papa decrete la suspensión definitiva de la orden.

    La patología de Marcial Maciel exponen también las patologías de la sociedad mexicana. Especialmente de sus élites. Maciel contó con la protección de autoridades gubernamentales de diferentes sexenios; el apoyo incondicional de empresarios hasta el extremo de boicotear canales de televisión como el lamentable caso del canal 40 en 1997.
    Los medios de comunicación especialmente los televisivos y algunos impresos han callado o minimizado las impugnaciones hacia el personaje.

    Las patologías de Marcial Maciel no son aisladas y debe haber un examen crítico del cobijo sistémico que permitió que durante décadas actuara con la más absoluta impunidad. Como expresé hace algunos años: Queda por definir la relación entre el delito y el pecado. Marcial Maciel pecó, pero cometió monstruosos delitos sexuales que deberían ser pagados en los términos que marca la justicia de la sociedad.

    Ha cometido graves actos ilícitos que la penitencia son insuficientes para pagar el abuso criminal que significa vejar niños. Delitos prescritos, dirán los abogados. Justicia divina, reclama la sociedad.

    Milenio Estado de México, jueves 04 de marzo de 2010