Archive for 21 febrero 2009

La tensión entre la moral cristiana y la libertad

febrero 21, 2009

La tensión entre la moral cristiana y la libertad

Bernardo Barranco V


El nuevo libro de Enrique Maza, Rostros del hombre, nos plantea problemas actuales en torno a la crisis de valores, las morales impuestas y las relativas, la búsqueda ética de una humanidad que anhela encontrar su esencia y sentidos. En un mundo como el actual, lleno de contradicciones, perplejidades, contrasentidos y conflictos, el sacerdote jesuita se pregunta sobre las convicciones profundas del hombre a través de una propuesta de viaje bíblico. El autor explora al hombre histórico de la Biblia, analizando el sentido de la religión, el amor, el pecado, la justicia, la muerte, la culpa y la libertad, entre otros.

Más que llegar a grandes conclusiones o a una síntesis, la obra de Maza es una búsqueda personal abierta, fresca y sin inhibiciones. No pretende reprochar abiertamente a la Iglesia católica su prédica ni la caducidad de los valores morales que pretende imponer; sin embargo, es un texto crítico, sobre todo de la definición occidental de hombre, impregnada por la filosofía griega. Aristóteles sostiene que el hombre está integrado en dos partes separables y contradictorias entre sí: cuerpo y alma. El cuerpo instintivo, fisiológico y animal, por un lado, mientras el alma como razón, espíritu e inmortalidad son propias del espíritu de Dios. De dicha dicotomía se desprende no sólo la secularización de la cultura, sino de la propia Iglesia. Se deduce de la lectura, por tanto, que la crisis de la cultura occidental y la enseñanza católica tradicional, desde Santo Tomás, arrastran una dualidad que explica el actual naufragio tanto de la cultura del relativismo como de la propia Iglesia. Por el contrario, la inmersión que nos propone Maza en diferentes pasajes de la Biblia apuntala la concepción bíblica del hombre como unidad indivisible, de un ser histórico que ama, cambia, necesita, goza, sufre, sueña, piensa y se sabe efímero.

El libro nos lleva a diversos episodios bíblicos donde se describe al hombre en situaciones concretas. Sin afanes académicos, Maza infiere que la moral del hombre debe vivir y manifestarse en su amor a Dios mediante la capacidad de relación con los demás en la justicia y con la sensibilidad actuante por los más pobres: “El propósito no es ir al cielo, sino obrar de tal manera que el cielo de Dios reine en la Tierra”, insiste Maza. El título del libro, Rostros del hombre, suena restrictivo en términos de género; no obstante, nuestro autor señala que Dios creó al hombre varón y mujer, y según tradición de la Biblia, se habla de hombre como género humano y no como masculino.

Enrique Maza es un sacerdote jesuita con clara vocación intelectual, condición rarísima hoy, dado el perfil predominante del clero actual; nacido en 1929,  ingresa a los 16 años a la Compañía de Jesús; filósofo, escritor, poeta y periodista, colaboró durante muchos años en el periódico Excélsior hasta el artero golpe de 1976, y junto con Julio Scherer García funda la revista Proceso. Sin duda, Maza contribuyó al tratamiento crítico que ésta dio a los temas religiosos que entonces se miraban en la sección de sociales. Junto con el diario La Jornada, se introduce en el periodismo el análisis sistemático con tratamiento político en el actuar sobre todo de la alta jerarquía en este país.

Con la madurez de sus 80 años, Enrique Maza, introduce el tema de la libertad de Jesús frente a los puritanismos, moralismos e hipocresías de muchas instituciones que cosifican la moral. De hecho, el subtítulo del texto nos indica su estado de ánimo y posición frente a las controversias sobre los valores morales. En la portada del libro se lee: “Los caminos de la libertad frente a los absolutos”.

Desde su primer capítulo, Maza nos muestra a Jesús como un hombre respetuoso y libre frente a los ritos, prácticas religiosas y sociales de su tiempo. Escribe: “Jesús no despreció el sábado, el ayuno y las demás prácticas religiosas. Conoció su valor y su importancia. Él mismo se sometió. Pero enseñó que son sólo medios. Sirven para el hombre, para humanizar y para liberar al hombre. No es el hombre para el sábado, para la ley, para los ritos, para los medios, sino al contrario. El hombre no debe esclavizarse a lo que debe liberarlo… Fueron claras sus rupturas y el escándalo que produjo en aquellos que se esclavizan a sus propios absolutos, así fueran los dogmas, las leyes, las normas, la autoridad. La crítica de Jesús, sus palabras y sus comportamientos hicieron vacilar todo eso y lo desacralizaron. Sólo Dios es absoluto”.

Asimismo, nos recuerda que aquellos que no tienen intereses en el sistema de los valores vigentes y los que no tienen nada que perder están más cerca del reino, como Jesús, quien establece una nueva alianza  provocando el escándalo de los poderes establecidos en su época.

En el capítulo sobre los rostros del hombre católico cuestiona de manera valiente el pesimismo moral de la Iglesia, así como su excesiva culpabilización, y contundente señala: “El catolicismo, como lo hemos conocido en nuestra vida, es una religión del pecado”.

El autor, también periodista y analista, sabe que sus posicionamientos desde hace décadas incomodan la ortodoxia del Vaticano y en carne propia ha sufrido procesos y reproches de los guardianes de la fe; en su libro sobre el diablo y el mal en nuestras sociedades fue sujeto de reconvenciones. Sin embargo, Maza es un jesuita sólido, de convicciones firmes que ha ganado a lo largo de su vida; no ha sido el pastor convencional, sino el sacerdote que desde el oficio periodístico ha venido acompañando la complejidad de los cambios y mutaciones del mundo contemporáneo por ello.

Enrique Maza es un hombre libre y abierto a las transformaciones de la humanidad, no pretende inaugurar una nueva moral cristiana, sino abrirla a las actuales circunstancias de nuestra cultura para que pervivan algunos de los principios de la moral bíblica: santidad, justicia y amor.

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/02/04/index.php?section=politica&article=018a1pol

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Interrogantes sobre Jorge Erdely, el pastor de la denuncia

febrero 19, 2009

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Interrogantes sobre Jorge Erdely, el pastor de la denuncia

Bernardo Barranco V.

El caso de las Casitas del Sur es desconcertante y lleno de lagunas. No nos referimos sólo a la negligencia de las autoridades por dar a menores en custodia a organizaciones sin la debida vigilancia ni control. Igualmente la Secretaría de Gobernación comparte responsabilidades porque debe estar mucho más atenta a las actividades de aquellas asociaciones religiosas que han presentado comportamientos extraños y sospechosos debidamente documentados, que le permita una intervención preventiva o precautoria; actuar ante constantes señales de alarma de algún grupo religioso o de alguna iglesia. En este caso, hay evidencias y antecedentes que se remontan a mediados de 2007 en Cancún, Quintana Roo. Hay una cuestión de fondo que va más allá de la insuficiente normatividad o de la buena fe argumentada por el director general de Asociaciones Religiosas de la Secretaría de Gobernación, Salvador Beltrán del Río, se trata de la inamisible desaparición de siete infantes, entre ellos la de la pequeña Ilse Michelle y, al parecer por las informaciones periodísticas, de la violación de los derechos humanos de decenas de niños que han sido sometidos, en cautiverio, a un implacable adoctrinamiento ideológico y religioso. Coincidimos con el crítico planteamiento de Emilio Álvarez Icaza, al señalar que estamos ante un hecho grave pues se presume una red de tráfico de menores en diversas partes el país e incluso fuera de nuestras fronteras. El ombudsman capitalino consideró que estamos hablando de niños y eso debe tener una medida extraordinariamente enérgica de parte de la procuraduría y del gobierno de la ciudad; en concreto señaló que: Han iniciado las investigaciones, ojalá que este proceso se acelere. Me parece que hay un tema grave de confusión respecto de distintas líneas de investigación, pero es importante que la procuraduría mande señales de certeza pronto. El caso de Casitas del Sur tiene otra arista. Las primeras indagatorias señalan que detrás existen varias asociaciones ligadas entre sí, como Reinserción Social AC, otra asociación civil como Defensa de los Derechos Humanos de la Mujer y el Menor Desvalido y una denominación religiosa llamada Iglesia Cristiana Restaurada, cuyos integrantes están encabezados por el doctor Jorge Erdely y se denominan Los Perfectos, vaya nombre. Los llamados perfectos son los verdaderos conductores de las casitas. Testigos del operativo en que se rescató a los menores afirman del severo adoctrinamiento religioso que manifestaban los pequeños al ser trasladados. Margarita Griesbach, directora de la oficina de defensoría de los derechos humanos, reveló que los niños rescatados eran objeto de fanatismo religioso, algunos de ellos reaccionaban violentamente. El caso resulta francamente inaudito, por la presencia de Jorge Erdely, quien se ha distinguido en más de una década por su constante denuncia de aquellos pastores, actores religiosos e iglesias que precisamente abusan para su provecho. Resulta difícil comprender cómo una persona tenga un doble comportamiento cuando ha generado una importante producción bibliográfica e intelectual de análisis crítico sobre el comportamiento arbitrario y opresivo de diferentes iglesias, jerarquías y denominaciones religiosas en México y en otras partes del mundo. Sin embargo, el caso de Marcial Maciel y de los Legionarios da pautas para que no nos sorprendamos de los dobles discursos y de la moral doble ni de comportamientos siniestros. En suma, Erdely es al mismo tiempo un líder religioso evangélico y un estudioso de los fenómenos religiosos; en sus años juveniles, además de estudiar biología, teología y hacer fisicoculturismo, pertenecía al Centro Cristiano Calacoaya, que tiene su sede en Atizapán de Zaragoza. Este grupo ha sido uno de los más exitosos con más de 5 mil personas. Sus detractores resaltan rasgos patológicos de su persona ya desde esta etapa y las razones por las cuales se separa están contenidas en un escrito titulado: Cuando el sistema no funciona. Jorge Erdely salta a la fama, por así decir, en 1997, después del suicidio colectivo registrado el 26 de marzo de ese año en San Diego, California. 41 personas pertenecientes a la organización Puerta del Cielo se quitaron la vida en el rancho Santa Fe; en ese momento ante los medios Erdely sentenció con vehemencia que la Luz del Mundo era una secta destructiva que tenía las condiciones para desatar suicidios colectivos, similares al registrado en California. Los grandes medios televisivos dieron cuenta por más de dos años del enfrentamiento de éste con la Iglesia Luz del Mundo, que le reprochaba que bajo la fachada académica del Instituto Cristiano de México, dirigido por él, como una organización con fines educativos dedicada al análisis y estudio de campo de las sectas se desarrollaba una estrategia de posicionamiento cristiano no católico. Jorge Erdely ha desarrollado investigaciones críticas del fundamentalismo religioso de diferentes grupos denominacionales y de diversas organizaciones religiosas de carácter pentecostal y neopentecostal, como Testigos de Jehová, Pare de Sufrir, Amistad Cristiana y la Luz del Mundo. Ha publicado diversos libros como el Avivamiento de la risa (1996), Pastores que abusan (2002), Suicidios colectivos (2002), Sectas destructivas (2003), La nueva jihad (2003) y recientemente La explotación de la fe. Más que proponer nuevas formas de iglesia, su trabajo se centra en la denuncia y la crítica del abuso de los ministros, pastores y de iglesias; es decir, en la deconstrucción de un cristianismo delictivo que corrompe una cultura religiosa que busca con legitimidad nuevas formas de espiritualidad y no a dioses de la destrucción. Sin embargo, los hechos actuales en torno a Casitas del Sur indican que su propia Iglesia contradice su patrimonio intelectual; las acciones de organizaciones civiles ligadas a su red parecen contradecir su discurso condenatorio a la violación de los derechos humanos de los creyentes. Sinceramente espero que las averiguaciones oficiales no nos arrojen que estamos ante un nuevo Maciel evangélico, demasiado para este inicio de 2009.

miércoles 18 de febrero de 2009, México

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2009/02/18/index.php?section=opinion&article=021a2pol

La debacle de Marcial Maciel

febrero 9, 2009

Bernardo Barranco V.

La debacle de Marcial Maciel

 

El papa Benedicto XVI optó por el mal menor en el caso Marcial Maciel. El Vaticano le restringe su ministerio público, pero no inicia un proceso o juicio canónico en su contra, con lo que protege también a los legionarios, quienes probablemente conocían la sanción desde enero de 2005, cuando Maciel dejó de ser su director general; así, tuvieron tiempo suficiente para preparar un dispositivo que amortiguara el escándalo ante dicha medida. La resolución se antoja tibia, dada la magnitud de los monstruosos delitos cometidos entre la simulación y la colectiva hipocresía religiosa de un personaje ambivalente. Para el papa Ratzinger era insoslayable tomar una determinación, dada su anterior condición de prefecto de la Congregación de la Fe: era sin duda el clérigo que mejor conocía el voluminoso expediente de testimonios contundentes y acusaciones sólidas.

Más allá de la aparente benevolencia de Benedicto XVI, justificando la avanzada edad y el estado de salud de Maciel, el Papa protege la estructura nada despreciable y las cuantiosas obras que los legionarios han construido en los pasados 30 años. De todos es conocido el poderío económico, político y mediático que han amasado bajo el estímulo del fallecido Juan Pablo II. La estrecha amistad entre el fundador de los legionarios y el papa polaco colocó a la congregación en el cenit romano y en el centro de los entretelones del poder en el Vaticano, que le permitieron gozar de altos privilegios en los países donde detenta mayores intereses, como España, México, Chile, Estados Unidos e Irlanda. Su influencia creció, al grado de haber apostado en la sucesión pontifical por la candidatura de Angelo Sodano, secretario de Estado; sin embargo, parece que sólo fue una burbuja y, a poco más de un año de la muerte de Wojtyla, los legionarios enfrentan la mayor crisis de su historia.

Guardar silencio o prolongar la resolución del caso Maciel era insostenible. Las presiones mediáticas y el clima adverso de desconfianza y recelo que se han desatado contra la Iglesia católica -a raíz de los escándalos de abusos sexuales- a escala internacional colocaban a Benedicto XVI en una posición incómoda, porque corría el riesgo de sumarse a la complicidad y encubrimiento de que gozó Maciel en el anterior pontificado. Su autoridad y liderazgo corren mayores riegos con el ocultamiento y negación de los hechos que con las medidas moderadas. Es la opción del mal menor. Benedicto XVI es consciente del creciente entorno crítico, de la sociedad secular, que mina la autoridad moral de la institución, y de la relativización del discurso ético-religioso del magisterio de la Iglesia. Basta detenernos en términos de la cultura de masas y observar los tonos de reprobación y recelo en filmes recientes, como En el nombre de Dios, Amén, El crimen del padre Amaro, La mala educación y El código da Vinci. En todas estas películas se dibuja al alto clero con privilegios, intereses materiales propios, intrigas y abuso de poder. Por ello, la decisión de restringir las funciones ministeriales del padre Marcial Maciel fue una decisión de Estado, de la más alta prioridad.

En escueto comunicado, los legionarios expresan obediencia y serenidad para acatar la decisión del Vaticano, pero no reconocen las graves imputaciones, sino como una “nueva cruz que Dios ha permitido que sufra y de las que obtendrá muchas gracias para la legión de Cristo”; por el contrario, en el texto se advierte que esta acusación se suma a otras, “sinnúmero”, de las que el padre jamás se ha defendido, pero que “él afirmó su inocencia”. La sentencia es ambigua, porque el Vaticano de manera implícita reconoce las graves faltas de Maciel, sin externarlas claramente, imponiéndole una restricción que la legión acata sin reconocer culpa alguna, porque no ha existido un proceso canónico. La justificación legionaria podría sustentarse, en corto, en conspiraciones siniestras al interior de la Iglesia, como en el malévolo mundo secular anticlerical; incluso, podría suponerse el correctivo como revancha del propio Benedicto XVI, quien finalmente fue apoyado por su contraparte concurrente: el Opus Dei. Delicada la posición de los legionarios para desahogar la posición de su fundador no sólo ante la opinión pública, sino ante las propias clientelas internas que componen los patronatos y consejos directivos de sus obras, como universidades, colegios, organismos de caridad y organizaciones de animación, como Gente Nueva, o iniciativas mediáticas, como el famoso Teletón, que tanto han presumido en el mundo.

El caso Maciel delata la red de complicidades que ha cobijado durante décadas al padre fundador de la legión. En primer lugar, la propia Iglesia mexicana ante las denuncias de abuso sexual a menores; en una primera reacción, la jerarquía rechazó todo tipo de injerencias, haciendo aquella desafortunada declaración de que “la ropa sucia se lava en casa”. El caso Maciel deberá remover la conciencia de muchos clérigos, principalmente la del cardenal Norberto Rivera Carrera, quien se ha distinguido como el más obstinado encubridor del padre Marcial. Recordamos desde el inicio de su gestión, cuando La Jornada publicó una saga de artículos, en abril de 1997, en torno a los abusos sexuales del padre Maciel, las reacciones del arzobispo primado fueron encolerizadas: “Hay acusaciones contra el padre Maciel. Se van a presentar mañana también en televisión, ¿qué opinión tiene de ellas?” -preguntó el reportero Salvador Guerrero. Sudoroso, irritado, Rivera Carrera respondió, volteándose para ver al reportero colocado a su espalda: “Son totalmente falsas, son inventos, y tú debes platicarnos cuánto te pagaron”. (La Jornada, 12 de mayo de 1997). Ahí están aún vivas las declaraciones y testimonios tanto de Alberto Athié como del padre Antonio Roqueñí de cómo el cardenal no sólo entorpeció las indagatorias sobre los abusos sexuales de Maciel, sino que sometió a aquellos miembros del clero que quisieron ir más lejos. Igualmente, resulta reveladora la virulenta reacción de algunos empresarios para castigar a aquellos medios y periodistas que abordaran el caso Maciel. Resalta el lamentable episodio del Canal 40, que en 1997 difundió un valeroso documental que recogía los testimonios de las víctimas. En una columna titulada Bimbo en el Vaticano, de este mismo diario (10 mayo de 1997), se decía lo siguiente: “…mientras en el Vaticano se habla (en serio) sobre la posible canonización de Maciel Degollado, el Canal 40 ha preparado un extenso y minucioso documental que saldrá al aire el próximo lunes a las 22:45, pese al disgusto de la alta jerarquía de la Iglesia, de algunos miembros del gabinete de Zedillo y de ciertos sectores de la cúpula empresarial, que a lo largo de esta semana ejercieron toda clase de presiones contra la empresa televisora, mismas que culminaron, ayer viernes, con la cancelación de un cheque por más de 4 millones de pesos, por concepto de publicidad”, de la empresa. Después de esta polvareda, será interesante observar el comportamiento de las clases altas y de las grandes familias vinculadas a la legión. ¿Seguirán siendo fieles, con riesgo ahora de manchar el prestigio personal?; nombres distinguidos, como Carlos Slim, Manuel Arango, Alfonso Romo, Emilio Azcárraga, Víctor Junco, Olegario Vázquez Raña, Ricardo Salinas Pliego y algún otro colado, como Pedro Ferriz de Con, entre otros. La familia presidencial, en especial Marta Sahagún, quien abrió de par en par la puerta de Los Pinos, tejiendo entramados complejos entre la caridad y la política.

Muy probablemente los legionarios serán sacudidos por una crisis severa. Habrá sectores que quieran revisar el confortable discurso teológico diseñado para la salvación de las elites; habrá otros que querrán ir a los fundamentos que dieron origen a la legión. Sin embargo, todo apunta a la negación de las faltas cometidas por Maciel, según se desprende de su escueto comunicado. En el fondo está la revisión de la sexualidad reprimida no sólo en la congregación, sino en la propia Iglesia; hay una ambivalencia entre el corpus doctrinal de la eclesial, la tradición y el deber ser con las necesidades básicas de los actores -de carne y hueso- que conforman las estructuras de la Iglesia. Hay, por tanto, una dimensión patológica de la sexualidad que se manifiesta en diferentes formas de perversión y neurosis.

La medida del Vaticano ha sido timorata. Sin embargo, es un paso importante que tanto la sociedad como los propios actores deben aprovechar y sacar lecciones. Queda por definir la relación entre el delito y el pecado. Marcial Maciel pecó, pero cometió monstruosos delitos sexuales que deberían ser pagados en los términos que marca la justicia de la sociedad. Ha cometido graves actos ilícitos que el retiro espiritual y la penitencia son insuficientes para pagar el abuso criminal que significa vejar niños. Delitos prescritos, dirán los abogados. Justicia divina, reclama la sociedad.

La Jornada,  domingo 21 de mayo de 2006

No nos toca juzagar la vida del padre Maciel: Los Legionarios

febrero 7, 2009

No nos toca a nosotros juzgar la vida del padre Maciel: Legionarios de CristoW Radio | Febrero 4 de 2009

W Radio

 

México, febrero 04, 2009.- En entrevista para W Radio, Javier Bravo, vocero de los Legionarios de Cristo en México, explicó que viven “un momento difícil, de esperanza y confianza en Dios, esto luego de que diera a conocer que el fundador de la orden católica, el mexicano Marcial Maciel, fallecido el año pasado a los 87 años y procesado por abusos sexuales a niños y adultos, tuvo un hijo con una amante.

“Para algunos es difícil no nos toca a nosotros juzgar la vida del padre Maciel, sus logros y fallos están delante de Dios. Nos queda dar un testimonio fiel de Cristo y tratar de cumplir lo que le pida la congregación, es un sufrimiento que nos acerca más a Cristo”, afirmó.

Al cuestionarle al vocero de los Legionarios de Cristo en México si se revelaría la identidad del hijo de Maciel respondió que “son hechos muy sorpresivos y que van siendo por la reserva y prudencia que merecen las personas que puedan estar involucradas, no tenemos detalles pero estamos dispuestos a platica”, dijo

En tanto, Bernardo Barranco, experto en religiones, señaló que es “un golpe fuerte, no sólo es una doble vida, es una doble moral y un doble discurso, lo cual pega mucho a la moral de una institución que enseñaba” y que al parecer su propio fundador no siguió los principios.

Barranco explicó la situación que enfrenta la congregación “cuando el líder desaparece vienen nuevos equilibrios, hay una lucha por el poder, los macielistas que dicen que no pasó nada y por otra parte, los sectores reformadores reconocen las falla. En ese sentido creo que a un año de su muerte hay una intensa disputa por el legado, por la conducción e hipótesis de hacia dónde va a ir la congregación”.

Y agregó que lo más saludables es un reconocimiento de los hechos por parte de la organización. “Lo más sano sería refundar los Legionarios de Cristo con la capacidad organizativa e involucrar a otros como lo hizo Maciel, e incorporar con valores nuevos, el Vaticano juega un papel importante”.
 

A la luz, lucha intensa por el poder entre los Legionarios de Cristo

febrero 7, 2009

■ No sería raro que Benedicto XVI ya intervenga en la disputa de forma discreta, sostiene

A la luz, lucha intensa por el poder entre los Legionarios de Cristo: Bernardo Barranco

 

La Jornada

José Antonio Román

La filtración periodística sobre la paternidad de Marcial Maciel, religioso fundador de los Legionarios de Cristo, y el reconocimiento inmediato de ese hecho desde la sede en Roma de la congregación, demuestra una “lucha intensa” por el poder en esa orden religiosa, en la que el Vaticano seguramente ya ha decidido intervenir.

Para el sociólogo y especialista en temas religiosos Bernardo Barranco, la revelación periodística del New York Times no fue un exabrupto de alguno de sus miembros, sino algo “muy bien pensado, medido y certero”, que ha causado una “enorme sacudida” a la orden, la cual desde finales de la vida de su fundador, fallecido el 30 de enero de 2008, debió conocer los hechos.

Recordó que con base en la historia de otras órdenes religiosas, a la muerte del fundador hay siempre diversas corrientes, desde aquellas que buscan la continuidad de la obra y dicen que no ha pasado nada, hasta las que piensan que es necesaria una reforma. “Pero en el fondo hay una disputa por el poder, por la orientación de la orden ya sin su fundador. Desde las congregaciones franciscanas, todas han pasado por este proceso, hay un momento de reacomodo, de reorientación, y los legionarios no pueden ser la excepción”.

En entrevista, Barranco señaló que desde afuera se puede observar que a un año de la muerte del padre Maciel hay una corriente de continuidad encabezada por el actual director general de la orden, el mexicano Álvaro Corcuera, quien sostiene que no pasa nada, que la ruta está trazada y que siguen rindiendo culto a la personalidad del fundador. Pero también hay una línea reformista, en la que se ubican legionarios de Estados Unidos y España, principalmente, quienes están por reconocer errores y fallas, y tratar de replantear la línea de los legionarios.

Desde su perspectiva, los herederos de la continuidad tienen en su fundador su “flanco más débil”, pues a las conocidas adicciones a la morfina y a su “tendencia al abuso sexual” pretendidamente ocultas durante décadas, ahora se suman las relaciones con una mujer y la existencia de al menos una hija.

Barranco expresa casi su certeza de que, en una tarea de “control de daños”, el Vaticano y el mismo papa Benedicto XVI ya intervienen, aunque sea de manera discreta y sigilosa, en esta disputa por el poder entre los legionarios. En este sentido, destacó el hecho de que inmediatamente después de la filtración desde “uno de los pulmones informativos del mundo”, la orden religiosa haya reconocido abiertamente los hechos desde su sede en Roma, lo cual demuestran que ya conocían los hechos.

Ante esta nueva crisis, los legionarios pueden “refundar” la orden, reconocer los errores, pedir perdón a las víctimas –no culpabilizar, sino purificar lo que estuvo mal–, y en los términos de ser una opción pastoral para un sector social, acaudalado, e ir con cierta salud ante sus feligreses. “O, de lo contrario, la orden corre el riesgo de estar en crisis permanente e ir de escándalo en escándalo”, opinó Barranco.

Dijo que en un recuento de daños, en el que se busca el menor costo para la estructura de los legionarios, el Papa y el Vaticano han decidido intervenir, prueba de ello es el retiro de los votos de discreción y obediencia estructural que hacían los legionarios.

Hay que destacar también que en su reciente visita a México, el secretario de Estado del Vaticano, cardenal Tarcisio Bertone, llegó a Chetumal, Quintana Roo, prelatura otorgada a los Legionarios de Cristo, donde permaneció varios días con actividades privadas, antes de llegar a la ciudad de México, donde participó en el sexto Encuentro Mundial de las Familias.

La Herencia de Marcial Maciel

febrero 7, 2009

Bernardo Barranco V.

La herencia de Marcial Maciel

 

La Jornada, viernes 1 de febrero de 2008

Marcial Maciel muere a los 87 años y ni en su lecho ha encontrado la paz. El anuncio de su deceso ha levantado controversias: unos, en medio del dolor, piden silencio; otros claman justicia. El fundador de los Legionarios de Cristo ya no será canonizado, como era su deseo fervoroso; su nombre en cambio estará estigmatizado por el abuso sexual a menores y por la impunidad. Mientras el rector de la Universidad Europea de Roma y cercano colaborador de Maciel, el padre Paolo Scarafoni, pide que en un momento de luto como este no es oportuno centrar la atención en las acusaciones que pesan sobre el padre fundador, en cambio otros, como José Barba, ex legionario presuntamente violado por Maciel, claman a la legión encontrar la verdad, poner fin a la ambigüedad y al encubrimiento, porque ahí, dice: “Hay un nido (de abusadores). Ellos tienen que purificarse”.

Los últimos meses de Marcial Maciel debieron ser muy dolorosos. No sólo por sus enfermedades sino por la amenazante intervención de Roma en la vida interna de los legionarios. En efecto, en diciembre de 2007, la Congregación para la Vida Consagrada, del Vaticano, anunció por disposiciones papales la derogación de dos de sus votos privados, como una de varias medidas que parecen formar parte de un plan global del Papa para reorientar la vida interna de la congregación. Si sumamos la restricción impuesta por Benedicto XVI a su ministerio público en 2006 y la constante referencia crítica en los medios de comunicación, sin duda en sus últimos dos años Maciel vio cómo se derrumbaban parte de los privilegios que él había construido y conquistado. Y es que bajo el pontificado de Juan Pablo II (1978-2005), Maciel alcanzó el clímax para los legionarios, es decir, se convirtió en un referente obligado y en un consultor de todas las confianzas del pontífice polaco en temas relacionados con vocaciones, clero y diferentes frentes en América Latina, en especial el combate a la teología de la liberación. En los años 80, aún vivo el sentimiento anticomunista, los legionarios apoyan al Papa en el reforzamiento de la centralidad de la Iglesia en Roma, la defensa de la ortodoxia eclesiástica y el reposicionamiento de las estructuras de la Iglesia en los diferentes contextos nacionales. En suma, los legionarios y Maciel se convirtieron en un interlocutor de poder en Roma, haciendo alianzas y apuestas que a la larga tuvieron que pagar. Por su parte, no hay que olvidar que el actual Papa conoce como pocos, por su anterior cargo en la curia romana, el caso y el grueso expediente de Maciel, y pese a que no contrajo ningún tipo de compromisos protegió a la legión al no aplicar un proceso o juicio canónico en su contra, argumentado razones de edad y de salud.

Marcial Maciel convivió con las grandes fortunas y los principales personajes de poder del siglo XX. En México, junto con Girolamo Prigione manejaron a la Iglesia para buscar privilegios y prerrogativas ambiciosas. Pastoralmente de manera pragmática, Maciel ofreció la vía y la oportunidad de las elites para conciliar los tradicionales valores cristianos con la ausencia ética de construcción de fortunas, poder y prestigio. Algunos antropólogos han tomado a préstamo el concepto aplicable a experiencias protestantes de la “teología de la prosperidad” para aplicarlo al caso de los legionarios. Mientras que por un lado se enarbolan los valores de la familia como “iglesia doméstica”, se oponen al divorcio, la eutanasia, el aborto, a la ordenación de mujeres sacerdotes, al fin del celibato, etcétera, utilizando paradójicamente todos los medios tecnológicos y publicitarios modernos como la televisión; por otro, son laxos con otro tipo de conductas, como la conducción de las empresas, explotación e impactos ambientales. Se acude a la tradición como fuente de legitimación de los valores pero se aceptan fatalmente comportamientos tácitos a los mismos. Por ello, analistas sostienen que la ambigüedad y el doble discurso forman parte de un planteamiento pastoral que requiere ser revisado y analizado sociológicamente y hasta teológicamente con mayor profundidad.

Con la muerte de Maciel se cierra un ciclo para la legión. En cierta forma él mismo se había convertido en un pesado estigma que había lesionado tanto la imagen como la plausibilidad que tanto éxito había alcanzado entre las clases altas de México y de muchos otros países. Con su muerte se abren diferentes oportunidades de replanteamientos, correcciones y nuevos enrutamientos de una congregación que ha crecido de manera sostenida y exitosa. En el análisis comparativo de la historia de las diferentes congregaciones, indica que mientras el fundador de una orden religiosa vive, el crecimiento de la misma es exponencial y vigoroso. Al morir, decae la velocidad de crecimiento y sus principales discípulos disputan la pureza del mensaje del fundador, las estrategias adecuadas y la identidad de la comunidad en tiempos de orfandad. Pueden ser lapsos de rivalidades y de disputas internas, aunque no necesariamente se presenten cismas. Se abre un lapso en que los enemigos ya no sólo están afuera, y que cohesionan al grupo, sino que ahora se abre al interior un abanico complejo de posiciones y de nuevas disputas. El hecho es que los legionarios tiene la oportunidad de fortalecerse si son capaces de mirar críticamente sus errores, reorientar acciones y opciones, así como poder sacudirse las pesadas sombras de sospecha que en torno a ellos existen. Seguir cerrados a la crítica es condenarse a la decadencia y a la debacle.

Marcial Maciel no podrá escapar a la justicia divina. Mientras nuestras leyes prescribieron e impidieron juzgar sus supuestos delitos y la propia Iglesia fue benévola con el legionario mayor, ahora el Dios cristiano al que decía adherirse y su justicia divina encararán los secretos que se ha llevado celosamente a su tumba. ¿Cuál será el veredicto y qué tipo de condena pagará?