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Rivera, el cardenal de las elites política y económica: analistas

junio 14, 2010

Cumple hoy 15 años de haber sido nombrado dirigente de la arquidiócesis de México

Rivera, el cardenal de las elites política y económica: analistas

Polémico y rijoso, se siente más cómodo hablando de política que de Dios, señalan

Carolina Gómez Mena
Periódico La Jornada
Domingo 13 de junio de 2010, p. 33

Sus críticos le endilgan que está más ligado a las elites políticas y económicas, así como a los sectores más conservadores del país, que al acompañamiento de los pobres. Algunos analistas lo describen como personaje que se siente más cómodo hablando de política que de Dios. Hoy, el cardenal Norberto Rivera Carrera cumple 15 años de haber sido nombrado dirigente de la arquidiócesis de México, la más grande y poblada del mundo.

Para sus seguidores, defensores y simpatizantes, el prelado ha sabido tomar las riendas de una complicada demarcación religiosa y la ha administrado bien. Elogian su sentido de organización económica y pastoral. Le reconocen haber emprendido una restructuración que dio más facultades a las ocho vicarías de la arquidiócesis y más independencia a los obispos auxiliares.

También le encomian su desempeño al encabezar y organizar el sexto Encuentro Mundial de las Familias y su defensa de la institución y la vida desde la concepción hasta la muerte natural, lo cual ha sido criticado por otros sectores.

Polémico desde que asumió el cargo, en tres lustros ha enfrentado varios escándalos: tres demandas en Estados Unidos por encubrir al sacerdote pederasta Nicolás Aguilar, el cierre de la Catedral Metropolitana y la ruptura con los medios de comunicación, luego de que llamó prostitutos y prostitutas de la información a los periodistas. También enfrentó denuncias del extinto Partido Socialdemócrata, que lo acusó de violar la ley de culto público al criticar a institutos que defendían el aborto, la eutanasia y los matrimonios entre homosexuales.

Sucedió en el cargo al cardenal Ernesto Corripio Ahumada, quien detentó la autoridad durante 18 años. Fue designado por Juan Pablo II arzobispo primado de México el 13 de junio de 1995 y asumió la encomienda poco más de un mes después –el 26 de julio de 1995– en la Basílica de Guadalupe, convirtiéndose en el 34 arzobispo de la ciudad de México.

De acuerdo con expertos en la materia, Rivera Carrera no estaba entre los candidatos idóneos a dicho nombramiento. Entonces se mencionaba a Javier Lozano Barragán, Sergio Obeso (emérito) y Luis Reynoso.

De acuerdo con Bernardo Barrranco, su cercanía con Girolamo Prigione, entonces nuncio apostólico en México, y Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo, lo encumbró en la arquidiócesis. Pero también Angelo Sodano y su mentor, el fallecido arzobispo emérito de Durango Antonio López Aviña, posibilitaron su meteórica carrera eclesial, pues de ser un obispo de bajo perfil en Tehuacán, Puebla, sólo tres años después de haber sido nombrado arzobispo fue designado cardenal, y se dice que en la última elección papal algunos sectores lo mencionaban como posible candidato.

Manuel Canto Chac, profesor e investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco y especialista en análisis de instituciones religiosas, coincide en que la relación con Prigione fue uno de los factores que lo catapultaron a la arquidiócesis, pero también por haber sido instrumento útil a la jerarquía romana y prestarse para cerrar el Seminario Regional del Sureste, que era manejado por obispos y religiosos progresistas.

El día de su nombramiento como arzobispo primado, Rivera Carrera aseguró que la Iglesia debía servir a los menos favorecidos, sobre todo en el Distrito Federal. No obstante, tres lustros después, para sus críticos es claro que ha sido un ministro de los poderosos, de los hombres del poder y el dinero. Canto Chac asegura que no se le conocen acciones en favor de los sectores populares.

Una fecha difícil para el prelado fue el 20 de septiembre de 2006, cuando la Red de Sobrevivientes de Víctimas de Abuso Sexual por Sacerdotes informó que en la Corte Superior de California, Estados Unidos, Joaquín Aguilar había entablado una demanda civil contra Rivera Carrera y Roger Mahony por haber tolerado abusos sexuales cometidos en su contra por el sacerdote Nicolás Aguilar.

La querella fue desechada porque no había jurisdicción.

Cuatro días después estuvo a punto de arrepentirse de enfrentar a la prensa, pero por la gravedad de la acusación finalmente lo hizo al concluir una misa dominical. En la sacristía de la Catedral Metropolitana emitió un mensaje al pueblo de Dios. Serio, tembloroso y sudando copiosamente, Rivera Carrera negó haber encubierto a Aguilar Rivera, a quien pidió se entregara a la justicia. Años antes optó por cambiarlo de adscripción y lo envió a la arquidiócesis de Los Ángeles.

Ese día, Rivera Carrera emitió lineamientos por vez primera para evitar abusos sexuales de sacerdotes contra niños.

Más de un año después cerró la Catedral Metropolitana, porque no había condiciones para el ejercicio de la libertad de culto. En 2007, de acuerdo con la arquidiócesis, en 32 ocasiones grupos simpatizantes del PRD agredieron el recinto.

Foto

Norberto Rivera Carrera, durante una homilía que ofició en la Basílica de Guadalupe el pasado 21 de mayo Foto Yazmín Ortega Cortés

El 18 de noviembre de ese año se realizaba en la explanada del Zócalo la tercera asamblea de la Convención Nacional Democrática, encabezada por Andrés Manuel López Obrador. De pronto las campanas de Catedral comenzaron a tañer más de 12 minutos. Ello provocó el enojo de los perredistas, quienes irrumpieron en el templo y acusaron a Rivera Carrera de pretender boicotear el acto. Esa noche la arquidiócesis anunció el cierre del recinto, que permaneció así cinco días.

El 23 de diciembre de ese año, la arquidiócesis anunció que suspendía las entrevistas que cada domingo, al terminar la misa, ofrecía el cardenal, medida que se mantiene hasta la fecha.

Días antes, en una misa para reclusas en el penal de Santa Martha Acatitla, Rivera Carrera había asegurado que afuera del reclusorio había verdaderos prostitutos y prostitutas de la comunicación, que deshacen la fama de los demás. Lo dicho fue en relación con los señalamientos por encubrimiento.

Pese a esos desencuentros con los medios de información, Rivera Carrera fue pionero en el uso de éstos para realzar su imagen. Héctor Fernández Rousselon, vinculado con la Legión de Cristo, se encargó de la relación del arzobispado con los comunicadores. A partir de 2002, los legionarios dejaron ese encargo.

Una de sus primeras acciones al frente de la arquidiócesis fue montar un sofisticado aparato de prensa, lo que hace 15 años era novedoso. La legión lo asesoró, le diseñó un aparato de prensa pendiente de la coyuntura, del acontecer nacional y del mundo para así posicionarlo en los más altos niveles de la vida económica y mediática del país, comenta Barranco.

En octubre de 1996 el arzobispo desató polémica, pues aseguró que sólo daría información a los periodistas que comulgaran con sus ideas, lo cual costó más crítica en diversos medios.

Un año después, luego de que La Jornada reveló los abusos sexuales de Marcial Maciel, Rivera Carrera perdió los estribos e increpó públicamente al reportero que sacó los hechos a la luz pública. Son totalmente falsos, son inventos y tú nos debes platicar cuánto te pagaron, expresó.

Al cardenal también se le ha imputado tener un excesivo interés por los aspectos financieros. También en ese sentido se le acusó de haber “mercantilizado la cuarta visita del papa Juan Pablo II a México, por el alto costo de las acreditaciones y la participación de diversas empresas para financiar su estancia, entre ellas una de frituras que promocionaba estampitas del pontífice.

Pero lo más polémico fue su enfrentamiento en 1996 con el entonces abad de la Basílica de Guadalupe, el extinto Guillermo Schulenburg. El arzobispo ventiló en los medios un presunto mal uso de los recursos que ingresaban a la Basílica, que se estimaban en esa época en 30 millones de dólares al año. De ese enfrentamiento salió victorioso Rivera Carrera. El abad dejó el cargo y la arquidiócesis manejó las recaudaciones del templo. Posteriormente la CEM entró en escena y desde entonces los ingresos se comparten.

En meses recientes los temas del cardenal han sido nuevamente la pederastia clerical, tras la difusión de diversos casos en Europa. También su crítica a los matrimonios gays y a la posibilidad de que esas parejas adopten niños, su defensa de la familia y el aborto.

En la misa crismal del 2 de abril pasado, con el peso de ser señalado como encubridor de un sacerdote pederasta, Rivera Carrera hizo una dura crítica a los clérigos criminales que enlodan a la Iglesia y nuevamente giró instrucciones para prevenir y detectar dichos actos, que reconoció han sumergido a la Iglesia en una dolorosa y vergonzosa crisis.

En cuanto al aborto, la defensa de la vida emprendida por la arquidiócesis tomó auge con la aprobación de las reformas en el Distrito Federal para despenalizar la interrupción del embarazo antes de las 12 semanas de gestación, en 2007. Sobre ello, el prelado manifestó en una ocasión: Apoyen a la mujer embarazada para que supere la difícil tentación de eliminar la nueva vida que comienza en su seno.

Sobre las bodas entre personas del mismo sexo, aprobadas en el Distrito Federal el año pasado, el cardenal ha manifestado su rechazo llamando ley inmoral a la que garantizó esas uniones y ha resaltado que el matrimonio es sólo entre hombre y mujer. Sobre la familia, la arquidiócesis ha defendido el modelo familiar nuclear, la convencional.

La Jornada, Domingo 13 de junio de 2010

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El futbol, entre lo sagrado y lo profano

junio 14, 2010
El futbol, entre lo sagrado y lo profano
Bernardo Barranco V.

Escribo como aficionado al futbol que ha esperado pacientemente la realización de un nuevo mundial con un sentimiento encontrado por la excesiva y grosera comercialización de que es objeto tanto el futbol como deporte, así como la selección nacional, que se convierte en portadora de un patrioterismo ramplón. Sin embargo, como estudioso del fenómeno religioso, no dejan de sorprenderme las analogías entre las tendencias religiosas que mayores adeptos capturan hoy día y el futbol, que pueden resumirse en una sola expresión: la exaltación de la emoción. La dimensión lúdica del futbol alcanza, por su simplicidad y eficacia, las audiencias más diversas en términos sociales, culturales y geográficos. Excitación de los sentidos, pérdida momentánea del discernimiento sobre la realidad y el rencantamiento del mundo son fórmulas que los movimientos religiosos pentecostales y el futbol comparten para ser altamente eficaces y así capturar el interés de las masas. En la sociedad actual, la religión supone el agrupamiento de las personas alrededor de los sentidos y de estética para la identificación conjunta de un disfrute colectivo. El futbol ha invadido esta esfera; la concepción tradicional de lo religioso resulta insuficiente como relato metasocial, mientras que el futbol, a diferencia de lo religioso, es un acto temporal de construcción social de sensaciones y sentimientos.

Hace algunos años era novedoso correlacionar la religión con el futbol como un nuevo rito pagano de la sociedad posmoderna, hoy es un lugar común. Los aficionados se vuelven fanáticos al alza mientras las religiones tradicionales, especialmente cristianas, están dramáticamente a la baja en un mundo secularizado. El futbol es más que un deporte o un espectáculo o un negocio millonario: es un fenómeno social de escala planetaria que levanta pasiones y su influencia se deja sentir en diferentes esferas de la vida social. La máxima de Eduardo Galeano, escritor uruguayo: El fútbol es la única religión que no tiene ateos, conserva su vigencia, máxime que se trata de uno de los primeros intelectuales que salieron del clóset para aceptarse devoto del futbol hace más de 30 años. Ricos y pobres, sabios e ignorantes, hombres y mujeres, se entregan con fervor a un juego casi sagrado de reglas sencillas e imperfectas.

Sudáfrica se convierte en un nuevo lugar de peregrinaje y sus estadios en consagrados santuarios. Estos espacios de celebración y de ritos serán testigos de los desenlaces cargados de gloria, de héroes y de fracasos. Culpa y pecado también están presentes en la religión civil del futbol. El futbol se convierte así en el espectáculo total, a escala planetaria, que mayor expectativa levanta. Es más que un deporte, es uno de los negocios más lucrativos a escala internacional, que gracias a los grandes medios de comunicación se constituye en el pan y circo de la era global.

Hace cuatro años decíamos en las Formas religiosas del futbol, que la falta de significación de la sociedad moderna suscita búsquedas de nuevos sentidos de vida, y el futbol, por ser una respuesta lúdica y momentánea de rencantamiento, llena vacíos y necesidades de significación. M. Eliade, en su libro Lo sagrado y lo profano, sostiene que la irreligiosidad en estado puro no existe, aun en personas y sociedades altamente secularizadas. El universo de los tabúes, los misterios, las supersticiones, las liturgias de origen mágico, se enmascara al orden laico, bajo aparentes nuevos significados desacralizados en fiestas, ceremonias y rituales seculares; sin embargo, subyacen formas pararreligiosas híbridas que otorgan nuevos y poderosos sentidos a la sociedad. Sería arbitrario determinar una relación directa entre futbol y religión; sin embargo, la sociología de las religiones está reinterpretando con mayor agudeza el fenómeno.

No se trata sólo de afirmar que el futbol sustituya formas religiosas, sino que la religión también invade la esfera y la cultura del futbol. Los futbolistas son en buena parte portadores de supersticiones, cábalas y comportamientos que exaltan el politeísmo de las masas. El gol es la exaltación absoluta de la liturgia: los fanáticos celebran el gol como shock catártico que libera una masa de energía primitiva y clímax. El fanatismo y el comportamiento irracional de muchas porras o barras contraviene la racionalidad y el orden social. Francisco Alcaide, en su libro Futbol, fenómeno de fenómenos (Editorial Leo, Madrid, 2009), en las conclusiones señala que el futbol ha sido un instrumento generador de ideologías y también un medio para afirmar o rechazar posturas políticas. La politización del futbol o la futbolización de la política son armas de doble filo de las que las clases políticas buscan sacar provecho con riesgos. El futbol, en tanto juego regido por normas, puede tener una dimensión de evasión de la realidad, como algunas religiones, de embrutecimiento masivo y enajenación funcional al statu quo; sin embargo, esta dimensión de opio puede contrastarse con el lado lúdico, de fiesta, de exaltación y liberación de sentidos que coadyuva a sobrellevar una realidad cotidiana llena de incertezas, inseguridades y opacidades. Siendo sólo un juego de pelota, el futbol incide en la vida.

La Jornada, miércoles 9 de junio de 2010

Maciel no actuó solo; lo cobijaron las élites de México y el Vaticano, señaló Barranco

junio 7, 2010

Maciel no actuó solo; lo cobijaron las élites de México y el Vaticano, señaló Barranco


El sociólogo estimó que el amparo y la protección que recibió Maciel permitió a los Legionarios de Cristo amasar una fortuna calculada entre 20 mil y 30 mil millones de dólares  n  Foto José Castañares


JAVIER PUGA MARTÍNEZ

Marcial Maciel, el cura católico pederasta que fundó la congregación de los Legionarios de Cristo, en realidad fue un hombre enfermo, trastocado, con una bipolaridad, con dobles personalidades que engañó a todo el mundo y corrompió al mismo Vaticano, que lo solapó por más de 20 años bajo el amparo de Juan Pablo II.

La “patología” de Maciel, acusado de varias decenas de violaciones a menores, es la patología de los propios Legionarios de Cristo, ya que ese hombre no pudo haber actuado solo, pues necesitaba del apoyo económico y la estructura que lo cobijó durante tanto tiempo.

La misma patología de Maciel es también la de las élites económica, política y mediática de México, que también lo protegieron y solaparon, donde Maciel desarrolló tal impunidad que a dos años de su muerte sigue siendo una “herida abierta” que alcanza a diferentes sectores, particularmente el gubernamental: desde José López Portillo, cada uno de los presidentes mexicanos que le siguieron apoyó y favoreció a los Legionarios con casas, terrenos, fondos monetarios, relaciones públicas, créditos y todo tipo de facilidades, con las cuales esta congregación construyó escuelas, colegios y universidades en los lugares más privilegiados del país.

A esas conclusiones llegó Bernardo Barranco Villafán, articulista de La Jornada y experto en temas religiosos, quien este viernes estuvo en la ciudad de Puebla para exponer su análisis sobre “Maciel, la pederastia y sus implicaciones sociales”, como parte del 20 aniversario de La Jornada de Oriente.

Ante un amplio auditorio que ocupó la librería Profética, expresó sus inquietudes sobre el tema, y subrayó que el actual papa, Benedicto XVI, tiene en los legionarios uno de los dos más grandes retos de su pontificado; el otro son los miles de casos de abuso sexual hacia menores en Irlanda. Otorgó el beneficio de la duda a Joseph Ratzinger ante el anuncio que hizo éste de hacer una “limpia a fondo” a esa congregación mexicana.

“Marcial Maciel no se puede entender por sí solo; no se puede hablar de un abusador solitario, y en México ya tuvimos bastante con el asesino solitario de Colosio como para tener ahora un pederasta solitario en la iglesia. Ya nos la sabemos”, expresó.

Estimó que el amparo y protección que recibió Maciel permitió a los Legionarios de Cristo amasar una fortuna calculada entre 20 mil y 30 mil millones de dólares, cantidad que es vista con mucho respeto en El Vaticano.

El también doctor en sociología planteó que los legionarios funcionan bajo un esquema empresarial, donde tienen en la educación a su principal fuente económica, aunque buena parte de su dinero está invertido en diferentes negocios.

El mismo esquema de protección e impunidad que obtuvo Maciel en México lo aplicó en el Vaticano, agregó, pues al más puro estilo de Plutarco Elías Calles, los altos jerarcas y cardenales no pudieron resistir “cañonazos” de 50 mil dólares, inmuebles y autos lujosos, remodelaciones de habitaciones, entre otras prebendas, que les lanzó Maciel a cambio de “favores”.

Lamentó que en México la protección que Maciel recibió de las élites haya llegado a tal grado que la empresa Bimbo, de Lorenzo Servitje, haya retirado su publicidad al canal 40/CNI, cuando esta televisora preparaba un video con los testimonios de los hoy curas que fueron abusados por el pederasta; el boicot económico del que fue víctima el canal hace 13 años lo llevó a su ruina.

Este tema, subrayó, es para el análisis sociológico, antropológico y periodístico. “¿Cuántos Macieles hay? Lydia Cacho ha planteado que son muchos los políticos pederastas. ¿Cuántos secretos, no sólo misteriosos, sino secretos truculentos, se guardan en las élites políticas”, cuestionó.

Norberto Rivera,

respuestas pendientes

Uno de los personajes que más pierde con el escándalo sobre el pederasta Maciel es Norberto Rivera Carrera, expuso Barranco Villafán, ya que el ahora arzobispo primado de México “es hijo de Maciel” y es uno de los hombres que más tiene que responder sobre los abusos y atrocidades que cometió el cura.

Recordó que hace 15 años había otros prelados con más trayectoria para ocupar el cargo, como Javier Lozano o Luis Reinoso, pero de la nada salió el obispo de una diócesis pequeña como la de Tehuacán, electo como arzobispo.

La ultraderecha mexicana fue fundamental para la llegada de Rivera, que movió su influencia en el Vaticano a través de Alfonso López Trujillo, “y en México lo apoyaron dos personajes igualmente siniestros: Girolamo Prigione y Marcial Maciel”, agregó.

“Una vez nombrado cardenal primado, lo primero que hace Maciel es montarle a Rivera un aparato comunicativo sofisticado que incluía más de 30 computadoras, un equipo de egresados de la Universidad Anáhuac y comunicadores que lo posicionan rápidamente; sin embargo, eso causó un efecto boomerang, pues los errores y defectos del arzobispo son evidenciados y contaminan la imagen de la iglesia mexicana”, sostuvo.

Para muchos periodistas lo que diga Rivera es la postura de la iglesia, pero también existe un amplio sector de sacerdotes que se desligan de los errores que comete, como en el reciente escándalo que protagonizó por condenar el censo de población del Inegi.

“Norberto Rivera apoyó demasiado a Maciel y tiene que entregar cuentas también de otros sacerdotes pederastas, como Nicolás Aguilar, que anda por ahí también, pero no lo va a hacer, se va a defender porque es de la vieja guardia de la curia que no quiere que haya cambios y está incómodo con Benedicto XVI”, puntualizó Barranco Villafán.

La iglesia, de cara

a la opinión pública

Los escándalos sexuales en la historia de la iglesia católica no son nuevos. De hecho, existen desde hace mil años, y no se limitan a abusos contra niños, sino que van a la amplia vida sexual que han tenido los religiosos en ese tiempo, comentó el especialista.

Planteó que la diferencia de entonces a nuestros días es que han surgido de forma simultánea y en diferentes naciones, que están obligando a la iglesia católica a enfrentar a la opinión pública cara a cara, pues lo que se ha revelado en los medios informativos “es un reino de impunidad, complicidad, un sistema y códigos de silencio, complicidades, apoyos, tolerancia y simulación, aunque nada de esto es nuevo”.

Esta iglesia está en jaque, pues desde hace 20 años ha mantenido un discurso de confrontación de los valores, la conducta y la normatividad de la sociedad moderna frente a la globalización, “y en un mundo globalizado se exige mucha tolerancia a las diversas culturas y opiniones, algo que la iglesia no tiene”, expuso en analista.

La iglesia católica, y no el catolicismo, está en una “crisis sin precedentes” desde los tiempos de Lutero, como ha sido calificada por el propio Vaticano, pues tan sólo en Brasil son más de 400 casos de abuso sexual, y en Irlanda se cuentan por miles, mientras que en Alemania comienzan a surgir con mayor fuerza. En EU la iglesia de ese país ha gastado más de 3 mil millones de dólares para evitar que los abusos sean investigados y lleguen a los tribunales.

En México muchos son los medios informativos que en complicidad callaron sobre Maciel. “Hasta hace dos meses Excélsior no había publicado una sola nota del tema, y otras eran tan escuetas como las de López Dóriga, en vez de mostrar el tema a fondo. El caso Maciel es sumamente importante para observar el comportamiento de la sociedad mexicana”, señaló.

Descartó que haya una cisma dentro de la iglesia que la ponga al borde de su desaparición; dijo que la iglesia juega un rol que si bien está vinculada al poder, la gente tiene necesidad y se hace de creencias a través de las construcciones culturales y sociales.

Agregó que lo que está en crisis son las estructuras religiosas y esto no significa que la fe esté desapareciendo, ya que hay necesidad de creencias, misterios y, sobre todo, de una gran espiritualidad en una sociedad materialista, aplastante y desigual como la mexicana.

La Jornada de Oriente,  lunes 7 de junio de 2010