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Las vicisitudes del Papa ambientalista

junio 30, 2015

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Las vicisitudes del Papa ambientalista

por Bernardo Barranco V.

Revista Proceso # 2017, 27 de junio de 2015

Jueves 18 de junio. Roma. La nueva encíclica del Papa Francisco, titulada Laudato Si’, es presentada oficialmente ante cerca de 250 invitados, entre periodistas, religiosos y científicos.

El escenario es sobrio: el Aula Nueva del Sínodo luce sus mejores galas con pantallas gigantes que permiten observar los mínimos detalles de los panelistas. Hace calor, el lugar recuerda momentos cruciales en la vida reciente de la Iglesia: ahí se celebraron las congregaciones, sesiones a puerta cerrada de los cardenales que posteriormente en cónclave eligieron a Mario Bergoglio como Papa en 2013, y esta misma aula vertical fue testigo de las batallas sinodales en torno a la familia, los divorciados vueltos a casar y los homosexuales que, en segundo round, proseguirán en octubre próximo.

El dueño del escenario en la presentación es el presidente del Pontificio Consejo de Justicia y Paz, cardenal Peter Turkson, quien explica con su acento africano la ecología integral de la encíclica del Papa Francisco. A su derecha, se encuentra el jesuita Federico Lombardi, el responsable de la comunicación de la Santa Sede. Parece lejano al evento, concentrado en recibir y enviar mensajes desde su celular. El asunto que lo absorbe no es menor. Lombardi busca neutralizar el intento de sabotaje de los sectores más conservadores de la curia, quienes han filtrado la encíclica para desacreditar los contenidos que el Papa Francisco ha plasmado en el documento. En efecto, el evento es protocolario porque la mayoría de los asistentes ya han leído el texto que ha sido difundido profusamente en internet y redes sociales.

Aula Nueva del Sínodo, 18 de junio presentación encíclica Laudato Si

Aula Nueva del Sínodo, 18 de junio presentación encíclica Laudato Si

La sala de prensa del Vaticano de la Via della Conciliazione estaba bajo fuerte tensión. Un borrador último de la encíclica había sido filtrado cinco días antes de su presentación. Toda la semana en diferentes medios circulaban ya extractos y partes del boceto del documento. Una supuesta fuente anónima acercó el texto al experimentado vaticanista Sandro Magister de L’Espresso.

Hay que señalar que Magister, junto con otros vaticanistas e intelectuales conservadores como Vitorio Messori, han sido muy críticos tanto en los contenidos como la forma en que Francisco está conduciendo la Iglesia; por tanto, el acto fue interpretado como una embestida contra el Papa Bergoglio y un intento de sabotaje al lanzamiento de su esperada encíclica sobre el medio ambiente.

Días atrás, el cardenal hondureño Óscar Andrés Rodríguez Maradiaga, un colaborador cercano a Bergoglio, alertó que existen lobbies conservadores fuera de la Iglesia que no estiman que el Papa haga una encíclica sobre el medio ambiente y denunció que es un “escándalo”, porque “es el primer documento criticado” sin haber sido publicado.

Sandro Magister filtró la encíclica del Papa

Sandro Magister filtró la encíclica del Papa

Efectivamente antes de su publicación Jeb Bush, aspirante republicano a la Casa Blanca, arremetió contra el Papa, sin tener el texto oficial; lo criticó por denunciar en su encíclica el cambio climático. Enfático sentenció: “No me dejaré dictar la política económica por mis obispos, mis cardenales o mi Papa… es una arrogancia sostener que con relación a los cambios climáticos exista una ciencia exacta”. Por ello Bush, cercano a los cabilderos petroleros, afirmó en The New Hempshire que la religión debería ocuparse de “hacer mejores a las personas y menos de cuestiones que tienen que ver con aspectos políticos”.

Actores del movimiento ProVida también reprocharon al Papa no haber ido más lejos en sus condenas a las políticas de control natal en el mundo. Es un hecho que la filtración fue un acto de deslealtad de sectores de la curia romana que temen las próximas reformas que expedirá Francisco. Actuaron con la misma lógica del Vatileaks, que tanto daño causó al pontificado de Benedicto XVI; Il fatto quotidiano, en su ejemplar del 16 de junio, cabeceó: “Un nuevo Vatileaks tiene por objetivo esta vez al Papa Francesco”. Como respuesta, Federico Lombardi, en lacónica carta, retira la acreditación al renombrado experto Magister.

Sin embargo, el efecto del sabotaje fue contrario al deseado, ya que las expectativas subieron y el texto fue leído y publicitado de manera amplia y magnánima en todo el mundo. Salvo excepciones, la recepción de la encíclica Laudato Si’ fue positiva y elogiosa. Numerosos mandatarios, entre ellos Barack Obama, Francois Hollande, Angela Merkel y Michelle Bachelet, han expresado alabanzas por el texto de Francisco; asimismo, la ONU, la FAO y el Banco Mundial, y ONG como Greenpeace y Oxfam, han posicionado enfoques aprobatorios al penetrante documento, que propone una “ecología integral” para combatir la contaminación del planeta, tratando de replantear el cuidado de la Tierra, también como una preocupación moral y espiritual y no sólo como una cuestión política y de economía.

Teología de la creación

Teología de la creación

 

¿Pero qué plantea la encíclica de Francisco y en que consiste su originalidad? En general ofrece numerosas sorpresas. El Papa irrumpe en la discusión ambiental y toma partido, políticamente respalda el consenso científico que sostiene que el planeta se está calentando debido en gran parte a la actividad humana y, por tanto, rechaza las tesis negacionistas de los petroleros. E insiste en la existencia de un fuerte vínculo entre los problemas ambientales y la pobreza. El Papa es directo y enfático para denunciar a los culpables en las grandes empresas, los países poderosos y la tecnocracia al servicio del mercado.

Ya se ha escrito mucho sobre el texto pontifical. Por ello me enfocaré en algunos puntos.

De entrada, es el primer documento doctrinal signado por un pontífice enfocado en el medio ambiente y la ecología. Ofrece un crudo análisis de la situación del planeta y alerta sobre los impactos de un modelo de progreso y superdesarrollo consumista, al cual atribuye buena parte de la inequidad social y ambiental. La encíclica es un parteaguas en la vida actual de la Iglesia, tan relevante como la Rerum Novarun (1891), de León XIII en torno a la cuestión obrera, y Pacem in Terris (1963), de Juan XXIII sobre la amenaza nuclear y la necesidad de diálogo y paz duradera en el mundo.

Encíclica de Francisco está inspirada en la teología altermundista, que reivindica el valor de la tierra y la protección de la naturaleza (Leonardo Boff), en dos grandes personajes como Francisco

Jesuita, teólogo y científico francés

Jesuita, teólogo y científico francés

de Asís (1182-1226), y en el jesuita Teilhard de Chardin (1881-1955). El Papa invita a releer el Génesis, que ha sido interpretado en la cultura occidental para que los seres humanos tomen “dominio” sobre la tierra como una licencia para explotar y agotar los recursos naturales. Pero es cuidadoso de no caer en posturas animistas o panteístas, porque sería vulnerable ante sus detractores. Se basa en la más pura e inconmovible doctrina de la Iglesia.

Con habilidad fundamenta su rechazo al sistema capitalista mundial, a la propiedad privada y al consumismo del mercado con las herramientas de la doctrina y de un cierto antimodernismo católico. En numerosas ocasiones, Francisco se apoya en enfoques de sus predecesores, Benedicto XVI y Juan Pablo II, para dejar claro que él no es el primer Papa crítico de los sistemas económicos que exacerban la desigualdad, la pobreza y la explotación sin control de los recursos naturales. Sin embargo, la novedad radica en que más de 10 % de las referencias y sus notas de pie de página –21 de 172– provienen de documentos de las conferencias episcopales de todo el mundo.

Siguiendo esta anotación del vaticanista norteamericano John Allen, señala que Francisco cita obispos de 15 naciones, entre ellas Sudáfrica, Filipinas, Bolivia, Alemania, República Dominicana, Brasil, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Estados Unidos y su natal Argentina. Al respecto dice: “Aunque Francisco en su encíclica cita documentos de los obispos en los países ricos, la mayoría de sus referencias se han extraído de los obispos en el sur global.” (“The encyclical’s footnotes say a lot about this pope”, http://www.cruxnow.com).

Es decir, Francisco se fundamenta en las experiencias prácticas de los episcopados. Laudato Si’ es un llamado a una hermandad cósmica. Proclama, desde una teología de la creación, que tenemos una vocación fraternal y que la humanidad debe responsabilizarse por la casa común de los ecosistemas y del planeta. En suma, Francisco, pese a sus detractores, se perfila como un Papa conciliar y reformista, así como un pontífice del sur.

La encíclica ecologista del papa Francisco

junio 18, 2015
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La encíclica ecologista del papa Francisco
Por Bernardo Barranco

En medio de polémicas y tensiones, el papa Francisco hace pública su encíclica Alabado seas, sobre el cuidado de la casa común, en la que advierte los gravísimos problemas del medio ambiente y hace responsable al sistema económico mundial de llevar a la humanidad al borde del colapso, por carecer de sustento ético. La voracidad del capitalismo de mercado y del dios dinero están llevando a la humanidad también a la contaminación del alma del ser humano y la corrosión de su espíritu.

Bergoglio se arropa en el pensamiento de sus predecesores y de manera audaz recupera la crítica de Ratzinger a la cultura del relativismo, aplicada por Francisco al sistema económico y al deterioro del medio ambiente. Para Bergoglio la cultura del relativismo es la misma enfermedad que impulsa a una persona a tomar ventaja de la otra y tratarla como un mero objeto.

Por otra parte, el papa Francisco en este importante texto cuestiona a aquellos que argumentan que el derecho a la propiedad privada es un principio absoluto e intocable, haciendo hincapié en la función social de cualquier forma de propiedad. Dice el Papa: La tradición cristiana nunca reconoció como absoluto o intocable el derecho a la propiedad privada y subrayó la función social de cualquier forma de propiedad privada.

La encíclica, que lleva el título Alabado seas, tiene seis capítulos y dos oraciones finales. El lenguaje del Papa es sencillo, directo, sin excesivos tecnicismos teológicos ni doctrinales. Su tono es crítico sin ser catastrofista.

Tiene un primer capítulo demoledor titulado Lo que está pasando en nuestra casa. El severo análisis del Papa aborda la interconexión entre contaminación y cambio climático, la mala gestión del agua, la pérdida de la biodiversidad, la gran desigualdad entre regiones ricas y pobres; la debilidad de políticas insuficientes ante la catástrofe ecológica. Como era de esperarse, sus poderosos detractores lo critican –desde Jeb Bush hasta la extrema derecha italiana y sectores de la curia– porque no sólo diagnostica los problemas, sino que señala a los culpables.

Francisco pretende abrir un debate; se dirige no sólo a los creyentes, sino a todos los que pueden colaborar en invertir la tendencia de la degradación del planeta. Esta encíclica está dirigida a todos los que puedan recibir su mensaje y crecer en la responsabilidad hacia la casa común que Dios nos ha confiado. Hay un intento explícito del Papa de que el texto sea acogido y discutido por otras grandes corrientes religiosas que viven la amenaza ecológica.

La versión italiana de la encíclica fue filtrada y publicada en el sitio web del semanario L’Espresso tres días antes de la fecha proyectada. Podríamos decir que Francisco ya tuvo también su Vatileaks.

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Según expertos vaticanistas la filtración es una estrategia de los círculos conservadores con un doble propósito: a) debilitar el mensaje e impacto de la encíclica, porque en algunos pasajes es muy crítico a los países poderosos y b) golpear y bloquear la imagen del Papa en el contexto de la resistencia a su obra de renovación de la Iglesia.

La filtración ha provocado, por ejemplo, que Jeb Bush, precandidato a la presidencia de Estados Unidos, representante de los rancios intereses de compañías petroleras, arremeta contra el Papa por denunciar en su encíclica el cambio climático: No me dejaré dictar en la política económica por mis obispos, mis cardenales o mi Papa. Incluso llega a insinuar la arrogancia de Francisco, al decir: Es una arrogancia sostener que con relación a los cambios climáticos exista una ciencia exacta. Esperando leer el texto completo, Jeb Bush afirmó en New Hampshire que la religión debería ocuparse de hacer mejores a las personas y menos de cuestiones que tienen que ver con aspectos políticos.

En la encíclica el Papa encara lo que llama los depredadores del planeta. En el capítulo Desarrollo y progreso, Francisco provoca: no es suficiente conciliar el cuidado de la naturaleza con los ingresos financieros, o la preservación del medio ambiente con el progreso. El término ambiental es sólo un pequeño retraso en el desastre. Se trata simplemente de redefinir el progreso.

En Economía cuestiona los fundamentos de la economía mundial como responsables no sólo de los daños ecológicos irreversibles, sino de la lacerante desigualdad entre los países y los criterios obsoletos que se siguen para gobernar el mundo. Francisco es enfático: la producción no siempre es racional, a menudo está vinculada a variables económicas que dan al producto un valor que no se corresponde con el real. Esto provoca a menudo la sobreproducción de ciertos bienes, con un impacto ambiental, al mismo tiempo perjudica a muchas economías.

carta-enciclica-laudato-siEn Deuda externa, el Papa señala que “la deuda externa de los países pobres se ha convertido en una herramienta de control, pero no es lo mismo que ocurre con la deuda ecológica… es necesario que los países desarrollados contribuyan a la solución de este límite tan importante para el consumo de energía no renovable de la deuda, y traer recursos a los países más necesitados para promover políticas y programas de desarrollo sostenible”.

La tecnología. El Papa dice que no se puede ignorar que “la energía nuclear, la biotecnología, la tecnología de la información, el conocimiento de nuestro propio ADN y otras capacidades que hemos adquirido nos ofrecen un enorme poder… ¿En manos de quién está y qué puede lograr tanto poder? Es terriblemente arriesgado que resida en una pequeña parte de la humanidad”.

El cambio climático. Bergoglio alarmado advierte: Si la tendencia actual continúa, este siglo podría presenciar un cambio climático sin precedente y la destrucción de los ecosistemas, con graves consecuencias para todos. El Papa no ocultó el hecho de que “muchos de los que tienen más recursos y poder económico o político parecen concentrarse principalmente en los problemas superficiales y en ocultar los síntomas, tratando de minimizar los efectos negativos del cambio climático. Pero muchas señales indican que estos efectos pueden ser peores si seguimos con los actuales patrones de producción y consumo.

Francisco habla de una nueva relación con la Tierra. La tierra y su cultivo como expresiones de espiritualidad. No es casualidad que la encíclica inicie con el Cántico de las criaturas, de San Francisco de Asís, considerado el primer texto ecológico de la historia, escrito antes de la muerte este defensor de la naturaleza, en 1226.