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Entrevista a Bernardo Barranco sobre declaraciones de Juan Sandoval Iñiguez

agosto 22, 2010

Entrevista a Bernardo Barranco sobre declaraciones de Juan Sandoval Iñiguez

Extractos de una conversación radiofónica con Adriana Pérez Cañedo, en Enfoque (vespertino) del Núcleo Radio Mil. Miércoles 18 de agosto de 2010.

Bernardo Barranco, sociólogo de las Religiones, habló sobre la Laicidad y las declaraciones de Juan Sandoval Iñiguez:

“Creo que vimos una situación muy penosa en su conjunto porque en una democracia que estamos construyendo con mucho trabajo, cargada de toda esta transición, todos los actores sin excepción tienen el derecho de opinar, expresar y decir,  no importa la condición en que esté.

En México, por cuestiones tan especiales de nuestra historia, dos guerras fratricidas, han marcado que hayan muchas restricciones en la expresión de los ministros de culto, particularmente los católicos. De tal suerte que por un lado, efectivamente, nuestras leyes, nuestro orden social normativo, es restrictivo a la libre expresión de los obispos, pero mientras no cambie el orden social tenemos que respetarlo. Puede ser autoritario, lo reconozco, pero hay que respetarlo y en todo caso, cambiarlo. Y en ese sentido, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM)  estaba negociando con los legisladores ampliar los en términos de la libertad religiosa, sin embargo con estas posturas de los cardenales, muy probablemente se opere un retroceso.

“Es decir, las actitudes de los cardenales dan marcha atrás, nuevamente con todo. Por el tono, actitud y lenguaje que utilizan que es muy penoso y nos coloca, como en otras coyunturas, en debates periféricos. “Si los demandan o  no”, “ si el cardenal violó la Constitución en su artículo 130”,  “si hay persecución religiosa” ; etc., En otras coyunturas de discusión como la despenalización del aborto, la muerte asistida, el debate sobre la píldora de día siguiente, es una constante las descalificaciones, las amenazas las culpabilizaciones que levantan mucho polvo mediático, sin embargo, se enturbia y se desvanece la posibilidad de alcanzar un debate serio, de altura sobre temas torales que sin duda llaman  la atención de la ciudadanía.
“Creo que el cardenal Sandoval Iñiguez se pasó de rosca. En su derecho de rechazar algo que normativamente contradice sus principios religiosos, es comprensible, tuvo que hablar. Sin embargo su posicionamiento no es correcto: utiliza amenazas, utiliza una acusación grave de corrupción y utiliza un lenguaje inapropiado, discriminatorio. Su postura es poco digna de una alto miembro de la jerarquía mexicana, es vergonzosa. Y  claro, provoca una reacción proporcional  a su atrevimiento de diferentes e importantes sectores de la opinión pública y actores políticos.

“Pero ahora que todos estamos en el centro de una polémica que ha dejado de lado los matrimonios gay y la adopciones;   no estamos discutiendo el tema de fondo, los matrimonios entre personas del mismo sexo, adopción de parejas del mismo sexo y aborto, nos vamos por cuestiones periféricas que, en una agenda nacional tan cargada, en temas como  la  inseguridad, narcotráfico, crisis de empleo, etcétera, estamos ahora con estos nuevos flancos que
realmente no conducen a mucho, no aportan realmente al país, entramos en el reino de los dimes y direstes; el cardenal no se retracta, Hugo Valdemar saca las banderas cristeras y después de haber provocado electoralmente a la grey católica a no votar por el PRD, ahora frente a la demanda habla de una nueva persecución a la Iglesia…

“Lo que sí creo es que la alta jerarquía no está preparada para los cambios que está viviendo el país, Particularmente en el ámbito de la cultura. Y está politizando el debate normativo y si quieren un análisis más de fondo, enfrenta el derecho natural, de Dios, que tiene la Iglesia, lo confronta con el orden social existente en nuestro país. Hay una especie de absolutización de su discurso, de totalitarismo normativo y una enorme dificultad de dialogar con la diversidad y la pluralidad, características esenciales de una sociedad moderna y abierta a otras posturas. Entonces amenazan, chantajean, culpabilizan y desarrollan  este lenguaje inapropiado y desesperado.

“La palabra ‘maricón’ viene de la palabra ‘María’, es el aumentativo de “mariquita” que a su vez es el diminutivo de María. una expresión donde se habla de la feminidad de un hombre utilizando como referente central la feminidad por excelencia en el cristianismo  de María. Esta expresión en el leguaje común es un insulto, es peyorativo, homofóbico y excluyente.

“Lo que dijo el cardenal Sandoval no es nuevo, lo ha venido diciendo desde hace años tengo registros de posturas idénticas desde 1997; este acto último,  fue un misil de presión dirigido a ls magistrados que le resultó lo contrario. Esto es un efecto boomerang, pero esto nos habla del nivel de nuestros cardenales porque no están a la altura de discutir con una sociedad más sofisticada, más compleja, con posturas nuevas, con cambios culturales y prácticas diferentes. Los cardenales  quieren imponer, a toda costa, su convicción y su visión del mundo y es ahí donde nos entrampados. ¿cómo discutir frente a prelados que hablan no solamente a nombre de todos los mexicanos sino hablan a nombre de Dios?. ¿Quién va querer discutir así?

“Felizmente, el cardenal ya está en edad de retiro, en teoría debió ya retirarse, y ojalá el Vaticano ponga a personas con un mayor nivel de interlocución cultural y una mejor actitud de diálogo con la sociedad contemporánea, porque si no, seguiremos con este choque de trenes que, están centradas en el papel político de la Iglesia y  estar discutiendo estas cosas que son, francamente, discusiones que venimos arrastrando desde el siglo XIX, desde Juárez.

“Creo que el PRD, los ministros de la corte y  Marcelo Ebrard tienen todas las avenencias jurídicas porque, evidentemente, el 130 constitucional fue violado, la amenaza de Hugo Valdemar, vocero de la Arquidiócesis, de punición electoral contra  Ebrard y al PRD está sancionado tanto en la Ley de Asociaciones Religiosas como  en el Cofipe.

“Evidentemente que la sociedad tiene que sacudir y poner un alto; la situación es ambigua.  Si quiere realmente frenar estas actitudes debe sancionar bajo el riesgo de coartar la libertad de expresión, ¿pero se atreverá gobernación? O en su caso transformar la constitución otorgando  plenos derechos de expresión política a los ministros de culto. Ojalá lleguemos a una síntesis, espero que no se desborden las aguas y haya moderación de los actores, que los cardenales entiendan que hay leyes y procesos que tienen que respetar y que su ley, la ley de Dios, es muy válida para usted o para mí si somos católicos, pero no es válida universalmente porque hay otros que no son católicos, hay otros que no creen en nada y que, por tanto, es un dato más, no es el dato absoluto, ni podemos ser tiranos de imponer nuestras convicciones a fuerza como universales.

“Ojalá que el debate no se acalore y lleguemos a una buena síntesis de diálogo, entendimiento y tolerancia principalmente, porque la actitud de ellos, como líderes de la ley católica, está mostrando mucha intolerancia, odio y homofobia.

“Esto me parece realmente grave en un país de mayoría católica. Y ojalá  sean conscientes de la confusión que provocan en la feligresía en la falsa disyuntiva entre la ley de Dios y la ley de los hombres. O la terca  aspiración de los sectores fundamentalistas del catolicismo de imponer los principios cristianos en todas la leyes y prácticas de la sociedad. Eso es teocracia y fanatismo.
“El jefe de Gobierno dijo que se debe defender el Estado laico. Laico viene del latín, laikósy  significa: pueblo. El Estado debe ser independiente de cualquier organización o confesión religiosa. El Estado laico es una condición del Estado y sociedad modernos y significa que, primeramente, el Estado no debe tomar partido en materia religiosa alguna, esto es la separación entre Iglesia-estado; pero tampoco debe ser un partido anticonfesional o antirreligioso.

“En segundo lugar, tiene que salvaguardar la libertad de creencias o no creencias de los individuos de una sociedad, es decir la libertad de creencias. Y en tercer lugar, debe ser garante de la equidad, es decir, tiene que, sobre todo respetar y hacer respetar el valor de las minorías.

“Por lo tanto, el Estado laico en una sociedad moderna es el garante de que ninguna mayoría religiosa se imponga por la fuerza sobre otra religión o convicción;  no sólo es la física, también la fuerza cultural, el acceso a los medios, etcétera.

“Me parece que cuando dice desde hace mucho tiempo el tema de la ‘laicidad’, no ‘laicismo’, que éste se concibe como una militancia anticlerical, anticatólica, no, la ‘laicidad’, entendida como una condición moderna, de pluralidad  y tolerancia del Estado mexicano.

“Cuando Ebrard dice entonces: ‘Defendamos al Estado laico’, es ‘Defendamos este carácter neutro y aconfesional’ y que de garantice al Estado la libertad de creencia o no creencia, de organización o no organización; ofendámoslo así lo interpreto  frente a  regresiones fundamentalista y tentaciones teocráticas. Hay religiones en donde la palabra de Dios es la palabra jurídica, Dios no puede ser jefe de Estado.

“Ese es el gran drama que tienen los dos cardenales, que dicen que la ley de Dios está por encima de las leyes de los hombres, es la ley de ‘su’ religión, de ‘su’ confesión, que es mayoritaria en México pero no es ni la absoluta ni la total, ese es el gran drama, por eso digo que hay un problema de cómo estos cardenales de la vieja guardia, de pensamiento absoluto y totalitario les cuesta mucho trabajo dialogar con la sociedad moderna, plural, secular, abierta, relativizadora -porque no hay verdades absolutas- y, por tanto, se requiere llegar a consensos.

“El Estado laico sí es un Estado al que hay que defender, todos lo tenemos que defender, no sólo los religiosos, sino también las minorías -sexuales, mujeres, grupos de indígenas, etcétera. En fin, da para mucho el tema del Estado Laico”.

Basado en: Noticias Aguascalientes.com

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La mutación de los grupos conservadores

abril 16, 2010

La mutación de los grupos conservadores

Bernardo Barranco V.

Las imágenes reinantes de la ultraderecha deben ser revisadas. Pensamos todavía en extremistas o fundamentalistas coléricos, en organizaciones semisecretas, herméticas y con extravagantes  rituales que generalmente añoran reinstaurar la tradición, los viejos valores católicos y marchan a contracorriente de las sociedades modernas. Los modelos serían el Yunque y Provida, en concreto el paradigmático Jorge Serrano representaría el típico actor de la ultraderecha mexicana. Son caricaturas falsas. Los grupos conservadores  en México y en América Latina, ha evolucionado ya no se trata de los viejos grupos anticomunistas, ultrareligiosos y los defensores de los clichés de la patria, el orden  y la propiedad. Por el contrario, nos encontramos con grupos incrustados en las estructuras de la democracia, utilizando lenguajes de los derechos humanos y los instrumentos más sofisticados del mercado y de la globalización. Un de las paradojas más provocadoras de los nuevos grupos conservadores es que hasta se sienten y pueden aparecer “progresistas” en torno a la reelaboración  discursiva sobre la defensa de la vida, la pobreza, la familia  y la política. Hay que aceptar que la derecha se ha modernizado nos plantea Roger Bartra, recuerda que si algo irrita a los políticos que viven bajo viejas coordenadas ideológicas, es que se esté constituyendo una derecha moderna y que haya impulsado la transición democrática en México. Sin embargo añade ataduras constitutivas de la identidad de la derecha en nuestro país: “Cuando hablo de los lastres en la derecha en México me refiero al nudo formado por tres cuerdas tradicionales: la tradición católica integrista, las tradiciones vinculadas a la exaltación de la identidad nacional y el sector tradicional de la economía” (Gobierno, derecha moderna y democracia en México. Herder 2009, p13).  Sin estas ataduras la derecha dejaría de existir, la modernidad misma se encargaría de disolver la noción de derecha.

El doctor Jaris Mujica, un joven académico peruano influenciado por el pensamiento de Foucault, sostiene que  existe una “deshermeneutización” en la derecha católica en el continente. Ya no son grupos cerrados ni recalcitrantes, ahora utilizan el discurso de la democracia moderna, escalan puestos y cargos en las políticas públicas, se posicionan en agrupaciones de la sociedad civil, Ongs, en asociaciones de asistencia social, de filantropía y en los medios. La secularización y la globalización en términos de la cultura han tocado las puertas de los nuevos grupos conservadores. El discurso social y político se ha reconstruido por ello, la distinción ahora es más sutil para diferenciar las derechas. Sin embargo,  la esencia se mantiene aunque las imposturas modernizantes son  nuevas apariencias para ganar espacios, legitimidad y hasta palusibilidad.

Es cierto que no todos los grupos de conservadores son católicos ni todos los católicos son conservadores. Sin embargo, la referencia de este binomio en México es inseparable. La tentación teocrática de los nuevos grupos conservadores subsiste bajo posturas y formulaciones distintas que reafirma la cercanía entre el Estado y la Iglesia, defienden la familia monogámica heterosexual con precepto reproductivo único, por tanto están contra los matrimonios de personas del mismo sexo, contra los diferentes métodos anticonceptivos, enfrentan la despenalización del aborto y rechazan la educación sexual en las escuelas al grado de distorsionar textos de la SEP o de plano quemas sus libros. Estos grupos tienen vínculos y enlaces internacionales de apoyo a través de las estructuras vaticanas como el pontificio Consejo para la Familia; las redes internacionales de Provida, Sodalitium y de la Oficina para América Latina del Population Research Institute (PRI) con sede en Lima, Perú. Son dos grandes áreas de confrontación y lucha que presentan estos grupos. El primer frente es espacio de incidencia en políticas públicas. Las luchas se dan en los ámbitos jurídico políticos y un buen ejemplo de ello, son las repenalizaciones a las mujeres que aborten, obtenidas durante 2009 cambiando contenidos en las constituciones locales de 19 entidades del país. Ahí esta en riesgo el carácter laico del Estado. El segundo frente de confrontación se da en la cultura, en los medios y en las escuelas se pone en juego el sentido común de una sociedad y es un cruzada que se consuma en los terrenos de nuestra secularización. Los escándalos sobre pederastia del clero que salpican al propio pontífice, sin duda es una crisis que afectará el discurso y la fundamentación del conservadurismo católico.

La mutación y crecimiento  de la ultraderecha se convierte no solo en un desafío político sino también en un reto para el análisis académico y periodístico. Me parece que debe reconceptualizarse, principalmente en la academia, el estudio de los grupos conservadores en México donde la relación entre religión y política vuelve a estar en el centro del análisis.

Jueves 15 de abril, Milenio Estado de México