Pare de sufrir, una Iglesia bajo la lupa

abril 25, 2012

 Lo que se analizó en la emisión  del programa Religiones del Mundo del  martes 17 de abril  de 2012.

Radio RED, 1110 AM.


El pasado martes 17 de abril en Religiones del Mundo, Radio red 1110 am, Bernardo Barranco condujo la emisión donde se analizó los avatares de la Iglesia Pare de Sufrir, filial de la Iglesia Universal Reino de Dios (IURD)de Brasil. 
Los invitados y expertos en el tema son: Adoniram Gaxiola ( Director del Centro para el estudio de la Religión en Latinoamérica)  y Raúl Méndez Yañez.( investigador de agencia de mercados, licenciado en Antropología Social por la Universidad Metropolitana de Iztapalapa).
Tres Bancos mexicanos anunciaron la cancelación de las cuentas de la iglesia Pare de Sufrir filial de la IURD. La Iglesia tiene su origen en Brasil en 1977 y ha sido registrada en México en 2002. 
Existen sospechas hacia la organización religiosa principalmente porque en Brasil se les acusa de estafa y lavado de dinero y su fundador Edir Macedo enfrenta una vez más demandas y acusaciones penales.
Para Adoniram Gaxiola: Pare de Sufrir es una Iglesia típicamente pentecostal, mientras que para el académico Raúl Méndez Yañez, es una Iglesia pos neopentecostal ya que utiliza las nociones de mercado religioso y la organización ofrece una oferta de valor que se ve como un coaching espiritual (Centros de ayuda espiritual). 

En Hacienda como Gobernación guardan silencio. Por tanto se especula sobre las razones. ¿La Iglesia está estafando económicamente a sus seguidores?, ¿Las acusaciones a Edir Macedo en Brasil han tenido repercusiones en México? También Pare de Sufrir, ha tenido un éxito singular que ha incomodado tanto a la Iglesia católica como a la asociación civil para- religiosa Casa sobre la Roca, ambas poderosa con acceso a las redes de poder e influyentes en políticas públicas.   ¿Hay una lucha a dos frentes que enfrenta Pare de Sufrir, por unado la Iglesia católica y por otro la asociación cívico religiosa “Casa sobre la Roca? Se piensa que sobre todo Gobernación   debería dar una explicación oficial ante la sociedad y no esperar escándalos se decanten. 
Se dice que el problema tiene que ver con que la organización está siendo perseguida ya que la iglesia tiene una importante participación dentro del mercado religioso mexicano, al decir que a las otras organizaciones religiosas no se les quita rating sino feligresía. 
Se plantea igualmente como hipótesis que ante el anuncio en semanas pasadas de más de diez mil millones de dólares de lavado de dinero en México, está es una de las medidas correctivas del sistema bancario.

Escuche la emisión completa, analisis y debate sobre Pare de Sufrir  en: http://www.lasreligionesdelmundoradiored.blogspot.mx/

Escuche la emisón anterior del programa Religiones del Mundo

abril 25, 2012

Pare de Sufrir y los problemas no sólo financieros.

17 Abril 2012.

Invitados: Adoniram Gaxiola, Raúl Méndez Yañez.

De clic en el enlace de abajo para descargar el audio del programa.

 http://www.4shared.com/mp3/epAD68D6/Religiones_del_mundo_17_Abril_.html

Elecciones del 2012 cruciales

abril 18, 2012

Elecciones del 2012 cruciales

Bernardo Barranco V.

La transformación política en México, por donde quiera verse, pasa por la transición a la democracia. A través de los procesos electorales hemos llegado a la alternancia que significó poner fin a un sistema autoritario y de partido único, en una transición de cambio sin rupturas dramáticas. La fortaleza o debilidad del sistema político, descansa hoy en los procesos electorales, con todos los riesgos que ello  implican. La confiabilidad institucional y los resultados convincentes a la ciudadanía y actores, descansará la legitimidad de todo el andamiaje que a duras penas se ha venido construyendo, esto es, la estructura  de gobierno y  el sistema de partidos políticos. Sin embargo el proceso electoral tiene varias amenazas que conviene apuntar. La primera es el clima de violencia; la brutalidad del crimen organizado amenaza rebasar no solo las instituciones del Estado sino que se cruza con demandas sociales crecientes e insatisfacciones que pueden poner en peligro la gobernabilidad. Otro riesgo importante, es la deteriorada imagen de la clase política que se traduce en una creciente brecha entre la sociedad y la élite política. La percepción  que gana terreno, es la de cerrados grupúsculos de políticos irresponsables que acaparan la dirección de los partidos, los cargos de elección popular  y legislan sólo en función de sus intereses como grupo. Sin embargo es tal el nivel de atomización de la sociedad en general y de la propia sociedad civil en particular que no existe un verdadero contrapeso correctivo. Existe una verdadera crisis en los partidos que ya no forman militantes sino candidatos. El pragmatismo es tal que las tradiciones, identidades y las ideologías se han ido desvaneciendo; por igual vimos en misa a todos los candidatos presidenciales con el Papa Benedicto XVI, había un afán de salir en la foto más que el propiamente religioso. En tercer lugar,  el papel cada vez más preponderante de los medios de comunicación en especial las televisoras. Aquí hay riesgos indudables que de manera defectuosa quiso corregir la reforma electoral de 2007. La clase política ha otorgado un rol preponderante en los medios de tal suerte que estamos asistiendo más a un Reality Show de las campañas que ofertas propuestas políticas de país. Mientras las televisoras han acumulado mayor poder,  la cultura política de la ciudadanía decae.

¿A dónde voy? El proceso de democratización del país se ha venido alejando desde el 2000 a cambios en el modelo de desarrollo nacional. Especialmente cuando éste había sido uno de los argumentos de cambio que ofertaron los actores de la alternancia, sin embargo, hoy parece desdibujado. Dicho de otra manera hoy los cambios y estabilidad del país descansa más en el sistema electoral que en las transformaciones en el modelo de desarrollo económico. Estamos más pendientes de los acomodos, reglas y comportamientos de la clase política que en el proyecto de país.

Milenio Estado de México, jueves 12 de abril de 2012

Querer no saber

abril 18, 2012

Querer no saber

Denise Dresser

El Papa vino y se fue sin  reunirse con las víctimas de Marcial Maciel. Sin encontrarse con los que padecieron la pederastia clerical y sin mencionar el tema siquiera. Un ejemplo más de la actitud de muchos actores que quieren olvidar el “caso Maciel”. Rehuirlo. Diluirlo. Sepultarlo. Fingir que nunca ocurrió. Verlo tan sólo como un trágico accidente en la vida religiosa de la Iglesia y no como un problema estructural que ha recorrido la cartografía mexicana y mundial. Concebirlo como una patología individual y no como parte de las patologías de la Iglesia Católica y de la sociedad, en particular la mexicana. Rechazar que forma parte un patrón de inmoralidad e impunidad religiosa. Intentar desentenderse de la responsabilidad de quienes lo defendieron, lo legitimaron y ahora la apuestan al silencio.

Pero la apuesta que el País y los católicos que lo habitan debería ser otra. Debería ser la apuesta por la verdad. Como lo explican Alberto Athié, José Barba y Fernando González en su libro “La voluntad de no saber: lo que sí se conocía sobre Maciel en los archivos secretos del Vaticano desde 1944”, Marcial Maciel no puede ser entendido como un extraño personaje solitario, una especie de insólito accidente eclesial, del cual la cúpula de la Iglesia Católica se enteró hasta el año 2000, según lo ha afirmado Benedicto XVI. Como lo demuestran los documentos contenidos en el libro y disponibles para consulta pública en http://www.lavoluntaddenosaber.com, el Vaticano conocía desde los años cuarenta el comportamiento delictivo e inmoral de Maciel y su doble vida. Y optó por callar. Eligió la complacencia y la dilatada tolerancia institucional, reflejada en el silencio del Papa en su paso por México.

Acallamiento evidenciado por el hecho de que el Papa sí se reunió con víctimas del abuso sexual en Estados Unidos, en Australia, en Portugal, en Malta, en Inglaterra, en Alemania. Allí sí, acá no. Allí sí hubo tiempo y espacio en su agenda, acá ni se tocó. Por presiones del Episcopado mexicano, dicen. Porque la Iglesia “no conoce” a las víctimas, argumentan. Pero el vacío en esta visita se explica por otras razones: las autoridades religiosas actúan –así lo subraya Bernardo Barranco en el prólogo– como si Maciel y sus víctimas fueran de otro planeta. Como si no merecieran la verdad y la justicia y la compensación y el consuelo que han recibido en otras latitudes. Como si México no se mereciera un pronunciamiento público, amplio y detallado que deslinde responsabilidades y reconozca culpas y detecte cómplices al estilo de Onésimo Cepeda y Norberto Rivera.

En torno a Maciel, la Iglesia Católica mexicana y el Vaticano ilustran eso que Alessandro Baricco llama “algo que sabía desde siempre, pero de esta manera de no saber nunca”. Algo reportado desde los años cuarenta en diversos documentos y cartas enviadas a las autoridades eclesiásticas. Algo que un artículo parteaguas en el periódico The Hartford Courant se hizo público por primera vez en 1997. Algo que el Canal 40 y los periodistas Salvador Guerrero Chiprés, Carmen Aristegui y Javier Solórzano reportaron en los noventas. La pederastia practicada por Maciel. La adicción a la morfina que tenía. Los hijos que había procreado. La familia que había ocultado. Y ante la avalancha de acusaciones quedan las respuestas reprobables de Norberto Rivera: “Son totalmente falsas, son inventos (los periodistas) deben platicarnos cuánto les pagaron”. O lo que dijera Onésimo Cepeda: “hombres que hablan (así de Marcial Maciel) después de cuarenta años o están mintiendo o les gustó”.

Y qué pensar de Juan Pablo II, quien en el mejor de los casos pecó de ingenuo porque supuestamente no le ofrecieron la información pertinente sobre alguien a quien nombró “ejemplo de la juventud”. Alguien que la Iglesia busca desvincular del beato a pesar de la estrecha relación que existió entre ellos. Alguien que fue protegido durante décadas a pesar de la información disponible y contenida en la Sagrada Congregación de Religiosos, en el archivo personal del Papa y de la propia Legión. Alguien cuyo único castigo fue llevar una vida de “oración y penitencia” y que según Benedicto XVI se retiró “por motivos de edad avanzada”. Alguien sobre el cual -según la “Guía para responder algunas preguntas” que los Legionarios diseminaron en 2009- los superiores no contaban con pruebas y no sospechaban nada.

Ante todo ello no sorprende el silencio sepulcral del Papa en México. Está tan íntimamente implicado en el tema que no puede afrontar complicidades sin admitir la suya. No sorprende pero sí desilusiona, sobre todo cuando él mismo ha dicho que “las víctimas tienen que ser nuestra preocupación prioritaria”. Parecería que el caso de México no se va a hacer nada con el pasado. Ni hurgar ni sancionar ni compensar ni reconfortar a los que sufrieron por lo que pasó. He allí a la Iglesia que no entiende el verso de Martí: “En la mejilla ha de sentir todo hombre verdadero el golpe que reciba cualquier mejilla de hombre”. En lugar de reconocer el golpe que ha propinado quiere seguir no sabiendo.

La Vanguardia, 16 de abril de 2012

La voluntad de no saber

abril 18, 2012

La voluntad de no saber

Roberto Blancarte

2012-04-17 • ACENTOS

Ni el episcopado católico mexicano ni la curia romana quisieron saber algo de las víctimas de pederastia en nuestro país. Como en los peores casos de gobiernos totalitarios y despóticos, los dirigentes de la Iglesia negaron la existencia de víctimas. Quisieron así desconocer un problema, a pesar de contar en México con uno de los mayores símbolos de ese crimen en la figura de Marcial Maciel y en la institución que éste fundó. No fue un tema lo suficientemente importante para incluirlo en la apretada agenda del Papa quien, sin embargo, sí tuvo tiempo para dirigir unas palabras a niños congregados en Guanajuato o incluso para departir con un mariachi. No es únicamente que la jerarquía católica carezca de compasión; es que no le interesa desenterrar muertos, exponer errores, aceptar responsabilidades. Pero las víctimas no se van a ir, ni siquiera cuando mueran. Clamarán, como lo siguen haciendo los vivos que sufrieron abusos, por la paz que solo puede venir del reconocimiento del crimen, del de su encubrimiento y de la justicia postergada. Si el episcopado católico mexicano está esperando que esos crímenes se pierdan en el olvido de las víctimas, se equivoca terriblemente. Primero porque los muertos no dejan de gritar y, segundo, porque si los errores no se reconocen, las víctimas seguirán brotando por todos lados, en espera de un sistema que les proporcione la justicia hasta ahora escamoteada.

Es la negación misma del Evangelio. Es La voluntad de no saber; lo que sí se conocía sobre Maciel en los archivos secretos del Vaticano desde 1944. Así se llama el libro, terrible por lo que prueba y comprueba: escrito a tres manos por Alberto Athié, José Barba y Fernando M. González, con un prólogo de Bernardo Barranco, el libro presenta un primer análisis de 212 legajos vinculados con los Legionarios de Cristo que habían estado resguardados en el Archivo de la Congregación para los Institutos de la Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica (una especie de secretaría encargada de lo que comúnmente denominamos como “órdenes religiosas”) y que abarcan un largo periodo que va de 1944 a 2002. En efecto, más de medio siglo de crímenes y fechorías, pero también de ocultamiento y, por lo tanto, de impunidad, documentadas fielmente mediante centenares de documentos que cualquiera puede ahora encontrar en el sitiowww.lavoluntaddenosaber.com, gracias a lo que se ha dado en llamar vaticanleaks, es decir, a filtraciones hechas por miembros de la Iglesia católica que no están de acuerdo en cómo se están haciendo las cosas en esta materia. Como dice José Barba: “A Alberto Athié, a Fernando González y a mí nos fueron entregados, desde el interior de la Iglesia, por almas con conciencia histórica, los 212 documentos guardados durante mucho tiempo por espíritus más disciplinados que valientes. Quienes nos los dieron no podían soportar por más tiempo que ese acervo de la verdad oculta diese lugar a tanta mentira y a tanta injusticia, contra todo sentimiento cristiano alevosamente soterradas”.

Lo que con estos archivos se muestra es básicamente una cosa simple, pero devastadora: que es imposible que Juan Pablo II y el entonces cardenal Ratzinger no supieran de las múltiples acusaciones, ampliamente fundadas y documentadas, durante muchas décadas, contra el siniestro personaje, fundador de la Legión de Cristo. Y cómo, a pesar de ello, la Santa Sede, es decir el gobierno de la Iglesia católica, decidió apoyar prácticamente hasta el final de su vida la versión de que quienes pedían justicia eran en realidad enemigos de la Santa Madre Iglesia. Poco importó que muchos de los acusadores, en todo caso los principales, fueran ellos mismos miembros del clero, ex miembros de la orden, antiguos y en muchos casos cercanos colaboradores de Maciel. Lo que queda claro también es que no se trataba esencialmente de un problema de credibilidad, sino de conveniencia institucional. El pederasta, drogadicto, engañador y corrupto fundador de los legionarios aportaba vocaciones y dinero a una Iglesia en necesidad de ambas y lo demás era secundario e irrelevante. En suma, el libro demuestra que en el Vaticano y en México hubo quienes consideraron (y seguramente siguen considerando) que lo hecho por Maciel era valioso en sí y bueno para la institución eclesial, por lo cual estaban dispuestos a ignorar los crímenes.

La ausencia de justicia, sin embargo, no elimina a las víctimas. Y muchas de éstas, incluso muertas, aunque hayan concedido el perdón, claman por justicia, como fue el caso del ex legionario, ex sacerdote, ex fundador del Cumbres y del Irlandés y ex rector de la Universidad Anáhuac, Juan Manuel Fernández Amenábar, quien pocos meses antes de su deceso produjo en el sacerdote Alberto Athié una verdadera conversión, que lo tiene ahora fuera del sacerdocio defendiendo la última voluntad de un muerto, víctima de estos criminales (Maciel y sus encubridores): “Perdono, pero pido justicia”. Eso es lo que hace decir ahora a Athié que “no hay paz sin justicia, justicia sin verdad, sin memoria histórica y sin perdón”. Reclamo que se antoja válido en cualquier lugar, pero que se convierte en un grito ensordecedor dentro de la Iglesia católica.

Milenio, martes 17 de abril de 2012

Pare de Sufrir: ¿evangelismo fraudulento?

abril 12, 2012

Pare de Sufrir: ¿evangelismo fraudulento?

Bernardo Barranco V.

Tres bancos mexicanos anunciaron la cancelación de las cuentas del grupo religioso Pare de Sufrir, filial de la brasileña Iglesia Universal del Reino de Dios (IURD), cuyos dirigentes son acusados en aquel país de estafa y lavado de dinero. Las entidades bancarias enviaron cartas a la organización religiosa para informarles que sus cuentas serán canceladas y, por tanto, deben retirar sus fondos (Reforma, 8/4/12). Se desconoce por qué, y ni la Secretaría de Hacienda ni la de Gobernación se han pronunciado. Cabe recordar que esta última dependencia, a través de la Subsecretaría de Asuntos Religiosos, concedió registro en 2001 a Pare de Sufrir como asociación religiosa y es responsable de vigilar que el desempeño de sus actividades esté apegado a la normativa y a las leyes mexicanas. Su silencio llama la atención.

La IURD nace en 1977, fundada por el carismático Edir Macedo; es todo un caso en Brasil y en América Latina. Desde fines del siglo XX, uno de los fenómenos religiosos más dinámicos y vigorosos ha sido la expansión del neopentecostalismo. La reconfiguración de cristianismo en la región tiene su explicación en la globalización de la economía, que ha dado cauce a elevados niveles de exclusión social y marginación, los cuales han conformado el mercado religioso de numerosos movimientos pentecostales y neopentecostales. Aunado a la crisis del catolicismo, y en particular al abandono pastoral de los sectores populares, condenado bajo el estigma de la teología de la liberación. Los movimientos neopentecostales tienen su epicentro en Estados Unidos a mediados del siglo pasado, y su acelerada expansión a partir de fines de los años 60. Tienen una manera particular de concebir lo sobrenatural, la exaltación del Espíritu Santo y de las emociones, al grado de hablar en lenguas extrañas y entrar personal y colectivamente en diferentes grados de catarsis. Se cultiva la superación personal, la sanación milagrosa, las revelaciones directas de Dios, fenómeno catalogado por especialistas como teología del progreso. A diferencia del pentecostalismo tradicional, estos nuevos movimientos interactúan con los valores y las reglas de la sociedad contemporánea, en especial la noción de negocios, empresas y construcción de emporios económico-religiosos. La IURD en Brasil atiende a los pobres y excluidos, nació en las favelas de Río de Janeiro en los 70 y ha desarrollado un verdadero imperio económico y mediático. Como en los legionarios de Cristo, hay una línea muy delicada entre la empresa religiosa y una iglesia propiamente empresarial orientada al lucro.

Pare de Sufrir en México
Tan sólo el censo de 2000 en Brasil, la IURD registraba cerca de 8 millones de fieles; hoy se calculan más de 10, a los que habría que sumar las decenas de miles de adherentes en diversos países de América y Europa. Entre los mecanismos que emplea la Iglesia Universal del Reino de Dios para propagar su doctrina a sus miembros se encuentra el ofrecimiento de una serie de objetos milagrosos o fetiches que tienen diversos costos para el feligrés y que, según se afirma, son capaces de sanar enfermedades incurables, traer ganancias económicas o retener seres amados y superar conflictos. Sobre todo prevenir y expulsar entidades malignas en la vida de los miembros de la Iglesia. Pare de Sufrir se trasmite en Argentina, Uruguay, Panamá, Perú, Venezuela, República Dominicana, España y, por supuesto, México. La fórmula es la misma; pastores que en portuñol orientan a personas a resolver problemas con la ayuda divina. A la Iglesia se le reprocha explotar económicamente a sus feligreses.

Edir Macedo, fundador de la Iglesia, nació en 1945 y ha transitado por religiones como el catolicismo, Umbanda y el cristianismo evangélico; ha sido acusado por las autoridades de Brasil de lavado de dinero, evasión de impuestos, especulación cambiaria, fraude y falsificación. Ya a inicios de los años 90 estuvo en prisión por demandas de asociación delictuosa con el narcotráfico, de lo cual salió exonerado. Macedo, apoyado en una estructura religiosa piramidal y autoritaria, es al mismo tiempo líder religioso, hombre de negocios y político. En 2002 lanzó su propio partido político y cuenta en el Poder Legislativo brasileño con una nada despreciable bancada de adherentes impulsados por la propia Iglesia. Con una fortuna personal calculada en 2 mil millones de dólares, Edir Macedo es, en definitiva, un hombre de poder. Con cerca de 200 radios en Brasil y varias televisoras regionales, es propietario de la televisora Red Record, una de las más importantes del país. Durante un programa de televisión, a mediados de la década del 1990, el predicador sacudió a patadas la imagen de nuestra señora de Aparecida, la advocación mariana más importante del Brasil. Ganándose la animadversión de la Iglesia católica, que no pierde oportunidad de fustigarlo.

Macedo cuenta con adversarios y enemigos poderosos. Uno es la Tv Globo brasileña, que en la lucha por elrating no ha parado de hostigarlo; a nivel político tiene varios partidos antagonistas y la propia Iglesia católica ha endurecido su postura en los últimos años contra el líder y su Iglesia, sobre todo a partir que él se ha declarado en favor del aborto. En México, la Secretaría de Gobernación debe explicar a la sociedad el estatus y las razones por las medidas que han tomado los bancos. Hay que recordar que lamentablemente Gobernación ha reaccionado tardíamente frente a hechos consumados cuando alguna iglesia se ve envuelta en escándalos. Los hechos así lo demuestran, como en el caso de Casitas del Sur, ligada a Iglesia cristiana restaurada (2010), y a la detención del obispo Daniel Romo, ligado al culto de la Santa Muerte (2011). Ha llegado tarde y sus acciones preventivas pudieron haber evitado mayores fraudes a los creyentes e ilegalidades, no está de más recordar que siguen desaparecidos los niños secuestrados por el grupo de Jorge Erdely. A propósito, también Gobernación deberá tener delicadeza para demarcar distancia y responsabilidades, pues el subsecretario Obdulio Ávila tiene fuertes nexos orgánicos con la asociación neopentecostal competidora Casa sobre la Roca, vinculada a la diputada Rosy Orozco. El deslinde tiene que ser claro y transparente, no vaya a ser que Edir Macedo y Pare de Sufrir sumen en México nuevos adversarios en la lucha por los nuevos mercados religiosos

La Jornada, miércoles 11 de abril de 2012

A ojos de Dios…

abril 5, 2012

A ojos de Dios…

Autora: Soledad Loaeza

A ojos de Dios todos somos iguales, pero no lo somos a ojos del papa Benedicto XVI, quien nos trató diferente. Cuando visitó Alemania, Australia y Estados Unidos se entrevistó con víctimas del abuso sexual por parte de sacerdotes a quienes se había confiado a niños para su educación y cuidado. En cambio aquí, ni las vio ni las oyó. No sabemos si fue decisión del Vaticano, aunque uno hubiera esperado lo contrario en vista de que el cardenal Ratzinger fue un severo crítico de Marcial Maciel, el patético protagonista de los episodios más vergonzosos de la historia reciente de la Iglesia católica mexicana. Bernardo Barranco, en estas páginas, atribuye la responsabilidad de esta imperdonable omisión a los obispos mexicanos, que no han querido dar la cara a las víctimas, ni asumir la parte de culpa que les toca en tanto que miembros de la corporación que es la Iglesia. Según Barranco, el Papa no quiso balconear a los obispos locales que rehúyen cobardemente ese tema y que no se atreven a tratarlo en público, asumiendo que lo hacen en privado, aunque no sea más que para hablar mal del arrogante Maciel.

Las respuestas de los obispos al porqué aquí no hubo entrevista papal para las víctimas de abuso sexual prestan credibilidad a la hipótesis de Barranco. En general niegan el problema, no sin un cierto grado de cinismo, pues ¿quién no conoce la historia de José Barba Martín o de Francisco González Parga? La han contado y recontado verbalmente, por escrito, han dado entrevistas en todos los medios, en México y en el extranjero, y a pesar de eso el obispo Carlos Aguiar Retes, a la pregunta de por qué no se incluyó en la agenda del Papa un encuentro con ellos, dio una respuesta inaceptable: “Nosotros no podemos asumir el liderazgo de algo que no conocemos. Mientras las víctimas no aparecen, no se conocen sus rostros, no sabemos quiénes son…” (Reforma, 23 de marzo) ¿En dónde vive el obispo Aguiar, que ha logrado mantenerse ignorante de las historias de Maciel o de otros sacerdotes como Nicolás Aguilar Rivera y Carlos López Valadez, acusados de los mismos delitos que Maciel? Estas son las historias de su corporación, de su gremio, y han hecho escándalo, así que al obispo Aguiar no le creo.

Bernardo Barranco lo ha planteado en estas páginas. Benedicto XVI incurrió en una grave omisión al quedarse callado respecto de la pederastia sacerdotal en México, esto es, al hacer lo mismo que han hecho los obispos mexicanos. Si el Papa hubiera hablado, habría orientado a sus obispos, les habría indicado cómo tratar el problema, los habría educado y habría evitado que se mostraran tal y como son. Así, por ejemplo, el obispo de Tlapa, Óscar Roberto Domínguez, hizo una declaración al respecto en la que reveló una notable incapacidad de empatía con las víctimas. Si él es así, la verdad, mejor se hubiera dedicado a otra cosa. El obispo dijo: “Hay que ver la proporción. ¿Cuántas gentes (sacerdotes) han hecho este problema? ¿Cuántos sacerdotes vivimos como Jesús nos pide? Este problema en otras esferas existe y (nadie dice nada) (Reforma, 23 de marzo). O sea, “mal de muchos…” ¿Y a nosotros qué nos importa que en las filas del clero mexicano haya una masa de santos varones que portan orgullosos la azucena de San José? Con que haya un solo perverso, uno solo, basta para que todos reflexionen al respecto y, como son miembros de la corporación, que se pregunten qué hay en ella que puede llevar a alguien por ese camino.

Benedicto XVI nos trató distinto. No quiso ventilar el asunto de la pederastia sacerdotal con algunas de sus víctimas. Le habrán dicho que los mexicanos somos como niños con quienes no se puede tratar como si fueran adultos con capacidad de reflexión y de juicio. O tal vez le dijeron que los temas de la moralidad, del equilibrio mental y emocional de los sacerdotes no pueden discutirse con quienes poseen una fe religiosa superficial, atravesada por paganismos, católicos que no conocen el Evangelio y que en cualquier momento pueden caer en la aborrecida práctica protestante de pensar por sí mismos. Peor todavía, los obispos mexicanos, cuidadosos de su propio prestigio en el Vaticano, le habrán dicho al Papa que ellos se encargan de tratar con la masa de creyentes, a la que le conocen los modos; ese mismo conocimiento les permite asegurar que el asunto de la pederastia no interesa, que basta el espectáculo: la imagen del Papa dando la comunión al Presidente, el saludo a los candidatos, la foto del Papa con la Virgen de Guadalupe, la inolvidable escena de Benedicto XVI colocándose un sombrero charro. Le habrán dicho que el turismo religioso –como cualquier otro– se agradece mucho en estas tierras. Obispos como Aguiar y Domínguez habrán convencido a los representantes del Papa, o al Papa mismo, de que nosotros no necesitamos explicaciones, que estamos dispuestos a aceptar lo que ellos digan. Por eso nos trató diferente, porque, a sus ojos, no es cierto que todos somos iguales. Y ojalá que tengan razón, y que Marcial Maciel sólo haya habido uno.

La Jornada, jueves 23 de marzo de 2012

Denuncia libro mediante documentos perversidades Maciel. Con Ruiz Healy

abril 5, 2012

El sociólogo, Bernardo Barranco describió a Marcial Maciel como un hombre muy corruptor, algo que le permitió salir avante en dos momentos diferentes, en los que estuvo a punto de ser retirado y juzgado.

El sociólogo especialista en temas religiosos, Bernardo Barranco precisó que el libro “La voluntad de no saber. Lo que sí se conocía sobre Maciel en los archivos secretos del Vaticano desde 1944”, de Editorial Grijalva, confirma con documentos duros las perversidades del fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel.

“El libro no dice nada nuevo de Maciel, lo documenta, dice; todo esto que se ha dicho de él ya estaba en El Vaticano, este es un libro denuncia, es un libro que denuncia pero con documentos, ya no con argumentos”.

En entrevista con Eduardo Ruiz Healy, el especialista aseveró que gracias al fenómeno de ‘vatilics’, es decir, fuga de información se pudo saber la evolución de Maciel desde el 44.

“Personas que estaban en la congregación de los religiosos, guardaban los archivos en El Vaticano e iban los Legionarios y notaban que cada vez que iban se perdía un documento, había una especie de fuga hormiga y entonces los fotocopian para preservarlos y después estas fotocopias se las entregan a los ex legionarios y pues ahí se demuestra desde el 44 toda la evolución de Maciel”.

Bernardo Barranco escritor del prólogo de “La voluntad de no saber”,de Alberto Athié, José Barba y Fernando M. González, dijo que primero se puso en cuestión la calidad en la formación de Maciel; toda vez que no tuvo una formación teórica, teológica, académica y “salió de seminario en seminario, con escándalos siempre, tenía tres obispos parientes”.

Mientras que en los años 50, se empezó a hablar de sodomía, de sometimiento y de las adicciones del padre acusado asimismo de pederastia.

Describió a Marcial Maciel como un hombre muy corruptor, algo que le permitió salir avante en dos momentos diferentes, en los que estuvo a punto de ser retirado y juzgado.

amd

Escuchar


Eduardo Ruiz Healy entrevista a Bernardo Barranco. Libro “La voluntad de no saber” denuncia con documentos perversidades Maciel

Ver


Denuncia libro mediante documentos perversidades Maciel. Bernardo Barranco en entrevista con Ruiz Healy

 Eduardo Ruiz Healy, Radio Fórmula, martes 4 de abril

Lo que calló Benedicto XVI en México

marzo 28, 2012

Lo que calló Benedicto XVI en México

Bernardo Barranco V.

Cuesta entender los silencios del Papa y los escamoteos del Vaticano durante la pasada visita a México. La esquizofrenia de la fe que cuestionó el Papa en el avión, bien podría aplicarse a los propios prelados que conducen desde la curia los destinos de la Iglesia católica. Éstos sufren de una bipolaridad religiosa: por un lado el discurso meloso cristiano y por otro los actos y los hechos. Pareciera que la entrega de las muchedumbres durante esta visita, las burbujas de triunfalismo mediático y efímero, bastaran para eclipsar los casos dramáticos de las víctimas que claman justicia, consuelo y comprensión; acaso tan sólo piden ser escuchadas. A las víctimas de la violencia de una guerra atropellada se suman las víctimas de abuso sexual perpetrado en la propia Iglesia por sacerdotes cargados de patologías, así como los atropellos de burocracias imperturbables. Javier Sicilia fue a Roma a solicitar al Papa comprensión y gestos amorosos para una parte rota de nuestro país. Y ¿cuál fue el resultado final?: nada. Sólo frases acartonadas y recomendaciones de rigor, nada en especial que ponga en apuros a un gobierno cuya cuota de responsabilidad aún está por establecerse.

Pareciera ser que hubo dos visitas. La del Papa festivo, regocijándose con la entrega de miles de mexicanos y la visita de los altos miembros de la curia, negociando prebendas y otros neutralizando supuestas amenazas. Efectivamente Tarciso Bertone expuso ante el gabinete de Calderón, en cena de gala acompañado de altos jerarcas latinoamericanos, la pretensión de la libertad religiosa ante el Presidente, mientras el Papa estaba emulando a Juan Pablo II con multitudes, exclamaba sentirse mexicano. Mientras el Papa en sus recorridos besaba y acariciaba niños mexicanos ante el embeleso de los conductores de televisión, convertidos en improvisados telepredicadores, Federico Lombardi, vocero del Papa, trataba de sofocar una supuesta rebelión de las víctimas de abuso sexual, especialmente perpetradas por Marcial Maciel.

No todas las víctimas mexicanas querían un encuentro con el sumo pontífice, pero demandaban comprensión y sensibilidad. Máxime si el propio Papa había tenido gestos y encuentros con víctimas en otros países como Estados Unidos, Australia, Francia, Alemania, Irlanda, Portugal y hasta la pequeña Malta. ¿Por qué en México no? ¿Acaso no existen víctimas en nuestro país? Quizá Marcial Maciel haya pasado al olvido debido a la corta memoria de los mexicanos. Lombardi ataja, en conferencia de prensa descartó todo encuentro con las víctimas de abuso sexual, porque es un tema que no está en la agenda de la Conferencia del Episcopado Mexicano. Y en el mismo acto ataca diciendo: Es injusto considerar que el Papa está contra la verdad y la transparencia. Por su parte, en una declaración inaudita para un hombre que creía inteligente, el presidente de la CEM, Carlos Aguiar Retes, justifica el vacío con las víctimas:No, porque nosotros no podemos asumir el liderazgo de algo que no conocemos, mientras las víctimas no aparecen, no se conocen sus rostros, no sabemos quiénes son, cómo lo podríamos hacer, dijo a su arribo al hotel donde se hospedaría en León. Con una expresión considerada de descalificación, sentenció: Son visibles para los medios. Insinúa que las víctimas, productos mediáticos, al no haber solicitado a tiempo el comentado encuentro, tienen la culpa de que no ver al Papa. Uno de los puntos débiles y más vulnerables de la visita papal fue precisamente el tratamiento que se ofrece a las víctimas. El hecho queda registrado en especial por la prensa internacional que ha consignado críticamente la absurda omisión. El arzobispo de Tlalnepantla, Carlos Aguiar Retes, asume el costo, pero no es cuidadoso con el manejo de la crisis y muestra o saca a relucir insensibilidad y hasta desprecio por las víctimas. Probablemente Aguiar Retes piense más en su trayectoria como futuro cardenal de México que como pastor compasivo con los sufrimientos de su pueblo.

El sábado 24 de marzo en León, a unas cuadras de la residencia donde el Papa descansaba y a unas horas de su arribo a Guanajuato, se presentó el libroLa voluntad de no saber, editado por Grijalbo. Sus autores, José Barba, Alberto Athié y Fernando M. González, son personas reconocidas por su lucha por desentrañar la verdad sobre el más siniestro depredador sexual del clero mexicano, Marcial Maciel. El texto consta de 212 documentos y más de 600 páginas en que se tipifican los delitos del líder de los legionarios. Son documentos clasificados de los archivos del Vaticano, en particular de la Congregación del Clero, se inscribe en el fenómeno de las fugas de información, llamado Vatileaks, es decir, delicadas y comprometedoras filtraciones de cuestiones candentes del Vaticano. Según los autores, estos documentos inéditos, de haber sido tomados en cuenta a tiempo, podrían haber puesto en cuestión la beatificación de Juan Pablo II. Recordemos hace más de un año, el cardenal Amato, responsable de la causa y de las investigaciones, llegó a afirmar que había profundizado en los archivos en Roma y sólo había encontrado algunas denuncias. La presentación del libro y fue moderada por la periodista Carmen Aristegui y contó con la asistencia de más de cien corresponsales extranjeros que cubrían la visita del Papa a México. El libro no dice nada nuevo acerca de Maciel; sólo confirma lo que todos sabíamos. Su valor radica en que al presentar estos documentos demuestra que el Vaticano ha venido mintiendo de manera sistemática sobre el caso. El Vaticano no sólo conocía las patologías de Marcial Maciel, sino que las protegió y las toleró; altos funcionarios de la curia se dejaron corromper.

El silencio del la Iglesia frente a las víctimas, fortalece la voluntad de no saber. Aunque no conste de manera clara, la visita de Benedicto XVI no ha sido ni tersa ni tan glamorosa como se ha querido vender. El Papa privilegió el contacto y la seducción de los feligreses. Sacrificó contenidos y posicionamientos más profundos sobre la realidad y la cultura mexicana. Sin embargo, la sombra de Marcial Maciel lo ha perseguido en su gira, muy a pesar de sus silencios y omisiones.

La Jornada, miércoles 28 de julio de 2012

Ratzinger no abordó problemas reales de México: analista. Con Denise Maerker

marzo 27, 2012

El sociólogo y analista Bernardo Barranco, consideró como desconcertante la visita del jerarca de la Iglesia Católica, Josep Ratzinger a México porque sólo dio pinceladas de su atención y no abordó los problemas reales de México y que incluso fue un populista.


 

 

 

Dijo que no trajo discursos sólidos al país, sin profundizar en ninguno a pesar de las peticiones que hiciera el presidente de la República, Felipe Calderón sobre la violencia.

El sociólogo y analista Bernardo Barranco, consideró como desconcertante la visita del jerarca de la Iglesia Católica, Josep Ratzinger a México porque sólo dio pinceladas de su atención y no abordó los problemas reales de México y que incluso fue un populista.

Dijo que no trajo discursos sólidos al país, sin profundizar en ninguno a pesar de las peticiones que hiciera el presidente de la República, Felipe Calderón sobre la violencia.

“Por el contrario estuvo en plan pastoral, populista, se paraba cumplía protocolos, saludaba, besaba niños, se ponía el sombrero, improvisaba, se dijo casi papa mexicano, sonreía sobre todo, sonreía, sobre todo; no fue el Ratzinger de siempre”, dijo.

Comentó que el jerarca católico jugo un rol que no es el suyo, es decir el de estar con la gente y volvió a prender vínculo emocional entre el pueblo, pero no en cuestión de contenidos.

El especialista en temas religiosos dijo que la visita del Papa es una visita pastoral, de fe a casi siete años de pontificado y sobre todo cuando ha disminuido el número de católicos en México.

En el espacio de Denise Maerker, dijo que se creo mucha expectativa por la visita y que incluso se relacionó con el momento político por el que está atravesando México y si su visita tendría influencia en el voto de los católicos mexicanos.

Una de las sorpresas que se llevó es que hace años en los 70 había un pueblo muy fervoroso y una clase política muy distanciada hoy es el revés, un pueblo que de acuerdo con una encuesta de Covarrubias, el 55 por ciento veían con cierta indiferencia la visita; es decir un pueblo más mesurado ante la visita y una clase política desatada.

Dijo que lo más intenso de la gira de Benedicto XVI se realizará en Cuba pro el anunció pues México fue el espacio donde se recupera, el cambio de horario, la agenda que trae en Cuba es muy fuerte, de mucho intercambio

Atando cabos, Denise Maerker 26 de marzo de 2012