Panorama socio-religioso de América Latina

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Algunos datos muestran que el fenómeno de la descatolización, las conversiones hacia el protestantismo y en particular hacia el pentecostalismo, así como el aumento de las personas sin afiliación religiosa tiende a afirmarse.

Por Roberto Blancarte

Hace algunas semanas recibí un informe del Pew Research Center, prestigiada institución basada en Washington, titulado: “Religión en América Latina; cambio generalizado en una región históricamente católica”. Los resultados confirman lo que ya muchos sabemos, es decir que esta región está presenciando un cambio de identidad religiosa acelerado desde hace medio siglo. En términos generales, de 1970 para acá el catolicismo ha perdido entre 20 y 25 por ciento de sus afiliados. Hay países como Paraguay, donde esta pérdida ha sido menor (solo 5% para mantenerse con un 90% de católicos), mientras que en otros ha sido enorme, como los centroamericanos o los caribeños, donde el paso de católicos al protestantismo ha sido de casi la mitad de los fieles. En Honduras, el catolicismo ha perdido entre 1970 y el año pasado 47% de sus afiliados. En El Salvador, un 43%, al igual que en Nicaragua. En Guatemala, un 41% y en Costa Rica un 31%. Esto deja a la mayoría de los países centroamericanos con porcentajes totales de católicos de alrededor de 50%. Panamá es el único país que todavía cuenta con 70% de católicos y Costa Rica con 62%. En el Caribe hay una tendencia similar, pues apenas 57% de la población de la República Dominicana es católica, y Puerto Rico tiene un porcentaje prácticamente similar (56%).

Después de Paraguay, aunque muy atrás, con casi 10 por ciento menos católicos, está México. Según esta encuesta, entre octubre de 2013 y febrero de 2014, cuando se realizó, había 81% de católicos en nuestro país, lo cual es bastante coherente con las cifras del censo de 2010 (que mostraban un 82.7% de católicos) y con las tendencias a la baja de estos fieles. Le siguen Colombia y Ecuador, con un 79% de católicos cada uno, y luego Bolivia (77%), Perú (76%) y Venezuela (73%). Luego, con apenas un 71% de católicos está el país del Papa actual, Argentina, y abajo están Chile, con 64%, y Brasil, con apenas un 61% de católicos. Así que, paradójicamente, el país con mayor número de católicos en el mundo (puesto que en Brasil hay alrededor de 200 millones de habitantes y por lo tanto un poco más de 122 millones de católicos) corre de manera apresurada hacia la descatolización. El país con menos católicos en la región es Uruguay, con apenas un 42% de fieles de esta Iglesia, lo cual me hace nuevamente pensar en la curiosa relación entre religión y violencia, pues Uruguay es el país más educado, civilizado y uno de los menos violentos (si no es que el menos violento) de la región.

 

 

Es notable el ascenso de movimientos neopentecostales en Centroamérica y Brasil

Es notable el ascenso de movimientos neopentecostales en Centroamérica y Brasil

Uno de los muchos datos interesantes recogidos en esta encuesta es que buena parte de este cambio de identidad religiosa en los latinoamericanos se debe a las conversiones de católicos hacia el protestantismo y esencialmente hacia las Iglesias pentecostales. Son estas Iglesias que enfatizan los dones recibidos por el Espíritu Santo, como la sanación divina y la glosolalia o capacidad para hablar en otras lenguas, así como en las conversiones personales que conducen a cambios importantes en los comportamientos cotidianos de las personas (como dejar de beber o de ser infieles a sus mujeres). Otra cuestión importante es que la mayoría de los conversos fueron criados en el catolicismo, mientras que los protestantes no suelen perder fieles. En otras palabras, una vez que los católicos dejan de serlo, difícilmente regresan a su Iglesia. Otro dato interesante es que también ha crecido el número de personas que se considera sin religión, atea o agnóstica, con cifras tan reveladoras como la de 37% de personas sin afiliación en Uruguay, y solo 1 por ciento en Paraguay, con una mediana de 8 por ciento. México tiene 7% de personas sin religión y Argentina, el país del papa Francisco, llega a un 11%.

La encuesta tiene muchísima más información. Pero estos primeros datos nos muestran que el fenómeno de la descatolización, las conversiones hacia el protestantismo y en particular hacia el pentecostalismo, así como el aumento de las personas sin afiliación religiosa tiende a afirmarse. Esto es algo de lo que muchos políticos, hombres de empresa y medios de comunicación no parecen haberse percatado aún. A ver cuándo.

roberto.blancarte@milenio.com

Milenio, martes 6 de enero de 2015

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