La agenda paralela de Francisco

Papa Francisco - Obama - Raúl Castro

La agenda paralela de Francisco

Por Bernardo Barranco V.

Proceso No.1990.  21 diciembre, 2014

 

Barack Obama y Raúl Castro anunciaron simultáneamente, el miércoles 17, el final de uno de los últimos vestigios de la Guerra Fría. Estados Unidos y Cuba acordaron restablecer las relaciones diplomáticas y abrir canales de cooperación económica, comercial y de viajes. Una iniciativa de proporciones históricas después de cinco décadas de tensión entre la isla “comunista” con la superpotencia norteamericana. Es el fin de una política que ha afectado el desarrollo económico de los cubanos y el derrumbe de un paradigma de la política internacional producto de la Guerra Fría.

Tanto Raúl Castro como Obama han reconocido públicamente el papel desem­peñado por el Papa Francisco en las negociaciones que tuvieron lugar en secreto (especialmente en Canadá) en los últimos 18 meses. Si bajo Juan Pablo II la Iglesia despuntó por su papel en la caída del Muro de Berlín, ahora con Francisco la institución eclesiástica emerge con un renovado papel del Vaticano en la escena internacional. En octubre pasado, mientras los reflectores se centraban en las disputas del Sínodo sobre la Familia, en secreto se realizaron negociaciones de alto nivel entre John Kerry, secretario de Estado de Estados Unidos, autoridades cubanas y el mismo Francisco. El anuncio del deshielo de relaciones entre ambos países es importante porque se ha operado una acción histórica en la cual todos los actores ganan, con diferentes aristas.

Francisco se apoyó en la experiencia del cardenal Pietro Parolin, su secretario de Estado, quien entre 2009 y 2013 fue nuncio apostólico en Venezuela con amplio conocimiento de la política del Caribe. Asimismo el secretario adjunto de Estado, “número dos” de la Secretaría de Estado, monseñor Angelo Becciu, fue nuncio en Cuba desde 2009 hasta 2011. Ambos resucitaron la escuela de Agostino Casaroli, la ostpolitik del Vaticano vigente de Juan XXIII a Juan Pablo II en Europa del Este. Casaroli revelaba que la diplomacia vaticana es una política de diálogo, no de reivindicaciones. El Papa Francisco reconoce esta política como la diplomacia de las “pequeñas cosas”. La estrategia vaticana se sustentó en la interlocución con los actores clave, un perfil discreto y la virtud de la paciencia; por supuesto todo ello para proteger la integridad, incidencia y desarrollo de la Iglesia local.

 

Juan XXIII medió en la crisis de misiles en 1962 y redactó su famosa encíclica Pacem in Terris

Juan XXIII medió en la crisis de misiles en 1962 y redactó su famosa encíclica Pacem in Terris

En suma ha sido un largo proceso, cuyos antecedentes se remontan a Juan XXIII en 1962, la primera visita de un Papa a Cuba de Juan Pablo II en 1998 y la discreta presencia en la isla de Benedicto XVI en marzo de 2012.

Roma desde siempre ha sido atraída por Cuba. Casi de manera simultánea, el inicio del Concilio Vaticano II coincide con la crisis de los misiles en octubre de 1962. Juan XXIII, ahora se sabe, operó la mediación entre John F. Kennedy, presidente católico, y Nikita Jrushchov. Fruto de esa crisis, el Papa Juan XXIII decidió escribir una encíclica pacifista, la Pacem in Terris, donde deroga la doctrina de la guerra justa, obsoleta para la era atómica. Juan Pablo II protagonizó otro capítulo histórico al visitar la isla en 1998, en el llamado “duelo de carismas” con Fidel Castro. Durante aquella visita los obispos cubanos demandaban el fin del embargo estadunidense y el mismo Juan Pablo II hizo eco en sus discursos al proclamar que era “injusto y éticamente inaceptable”. El Papa polaco negocia mayores prerrogativas para la Iglesia cubana, bajo la famosa frase dicha en el corazón de la Plaza de la Revolución: “Que Cuba se abra al mundo y que el mundo se abra a Cuba”. Después de su viaje a México, en 2012, Benedicto XVI también visitó Cuba y tuvo una extensa reunión con Fidel Castro en la cual intercambiaron comentarios contra el relativismo y sobre el valor de la verdad.

Visita histórica de Juan Pablo II a Cuba en 1998

Visita histórica de Juan Pablo II a Cuba en 1998

Parolin apuntó: “El papel de Francisco fue fundamental, porque él también tomó la iniciativa de escribir a los dos presidentes para invitarlos a superar las dificultades existentes entre los dos países y encontrar un punto de acuerdo, un punto de encuentro”. Mientras los vaticanistas italianos, fieles a su costumbre eurocéntrica, siguen rastreado la continuidad pontificia de Francisco en materia de diplomacia internacional, pocos reparan en el latinoamericanismo del actual Papa.

Con justa razón el sociólogo argentino Fortunato Mallimaci nos recuerda que la vieja y renovada estrategia de una “Patria Grande”, de inspiración católica, encuentra un nuevo eslabón en la actuación del pontífice argentino. Efectivamente nos remonta a la Teología de la Liberación argentina promovida por Lucio Gera, maestro de Mario Bergoglio, como la teología del pueblo y de la identidad cultural; una teología con vocación continental cuyas raíces se remontan al movimiento intelectual modernista de José Ingenieros, Leopoldo Lugones, Rubén Darío, la llamada Generación del 900, quienes negaron la categorización de nuestra región como “interamericana”, “panamericana”; incluso cuestionaron por católica la “iberoamericana”, adoptando la francesa con matices propios: Latinoamérica.

Bergoglio es heredero de esa senda que se ha desarrollado en las diferentes conferencias generales de la Celam y por la que desde 1958, en Río, la Iglesia católica adopta la latinoamericanidad. Se dice que el propio Bergoglio es autor de varios pasajes en el documento de Aparecida, la última reunión continental de obispos latinoamericanos en 2007, dejando huella en párrafos como el siguiente: “El don de la tradición católica es un cimiento fundamental de identidad, originalidad y unidad de América Latina y el Caribe: como una realidad histórico-humana, marcada por el evangelio… una realidad donde abunda el pecado, es cierto, pero donde sobreabunda la gracia de la victoria pascual”.

Todos ganan: acuerdo histórico entre EUA y Cuba

Todos ganan: acuerdo histórico entre EUA y Cuba

Por otra parte, la solución de la cuestión cubana reposiciona la imagen de los demócratas frente al Papa y la Iglesia católica. Desarma a los rijosos ultraconservadores católicos que le reclamaron a Obama su alejamiento por sus políticas seculares en materia sexual. De cara al proceso electoral presidencial de 2016, se presenta ahora como un desafío para el Partido Republicano, que históricamente se ha mantenido en la línea dura en el tema cubano, una piedra angular de su política exterior. Son de Florida, segundo hogar de los exiliados cubanos, dos posibles candidatos para la presidencia en 2016, Jeb Bush y Marco Rubio, contra la probable candidata Hillary Clinton.

No es casual que el anuncio se realizara justo en el cumpleaños del Papa. Un regalo simbólico de las partes. Tampoco es un secreto que el Papa, como buen jesuita, retome la tradición de la incidencia política internacional que se había desdibujado bajo el intelectual Benedicto XVI. Francisco vuelve a sorprender, ahora, por su habilidad política.

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