El pensamiento social de Raúl Vera

Vera y BBV en la Fil Minería

Patricia Gutiérrez-Otero

Revista Siempre!

Unas cincuenta personas o más coreaban “No exclusión”, “Vera al pasillo”, “Fuera burocracia”, “Vera, el pueblo quiere escuchar” e impedían el inicio de la presentación del libro El evangelio de Raúl Vera. Conversaciones con Bernardo Barranco (Grijalbo), en la Feria del Libro del Palacio de Minería, el pasado sábado 22 de febrero. Los gritos venían del exterior de la sala. Los aproximadamente ciento veinte asientos del auditorio Bernardo Quintana estaban ocupados, pocas personas permanecíamos de pie en el pasillo. En el podio, el obispo Raúl Vera, Bernardo Barranco y Javier Sicilia escuchaban los llamados del exterior. Raúl Vera se dirigió a la puerta. Regresó: no había nada qué hacer: los empleados de seguridad no permitían el paso. Los gritos continuaron. Tres veces el obispo se dirigió a la entrada, acompañado por Sicilia o Barranco. A la tercera, este último anunció que no podían entrar porque la gente de seguridad no lo permitía y que en nombre de la no exclusión cancelarían la presentación. En ese mo­men­to, los or­ganizadores propusieron colocar unos altavoces al exterior para que la gente pudiera escuchar. Barranco preguntó si los de afuera y los de adentro aceptaban el trato. Se respondió afirmativamente. La sesión comenzó a las 18:20 en lugar de las 18:00 horas.
Un error de planeación, elegir una sala demasiado pequeña en relación con el número de gente que atrajo este libro, llevó a Vera, Barranco y Sicilia a undilema ético. La presentación podía seguir, a pesar de los gritos de la gente que había esperado una o dos horas para poder entrar, y de los muchos que ante las puertas cerradas se habían marchado, o intentar, contraviniendo las reglas estrictas de seguridad, hacer que la gente que no encontró cupo en el auditorio pudiera participar en el evento. La primera opción, la más fácil e institucional, implicaba no escuchar a los que no habían podido entrar y seguir adelante como si no pasara nada, como si ellos no contaran, al fin que acabarían cansándose y que la potencia de los micrófonos acallaría las voces; la segunda opción escuchaba un llamado ético y respondía a él (Sicilia, quizás arriesgadamente, pidió que entrarán a los pasillos diciendo: “nosotros respondemos por ellos”), la exclusión involuntaria de muchos podía resolverse, como se hizo, con creatividad y buena voluntad, algo de lo que se carece cuando no se buscan soluciones y se da por sentado que la situación está ya resuelta por las normas institucionales que basta seguir a pie juntillas. Esta segunda opción era la única que en los hechos apoyó lo que se expresa en el libro, es decir, otra manera de encarar la realidad de lo social, sin violentar, sin “hacer como si” los excluidos no existieran.

Javier Sicilia, Don Raúl Vera y Bernardo Barranco en la presentación del libro en la FIL de Minería

Javier Sicilia, Don Raúl Vera y Bernardo Barranco en la presentación del libro en la FIL de Minería

De lo dicho en esa breve presentación, que fue más ejemplar que muchas palabras, rescato en este espacio algunas notas aunque en otra entrega me extenderé sobre el libro. La idea de entrevistar a don Raúl provino de la editorial Grijalbo quien la propuso a Bernardo Barranco por su amplio y profundo conocimiento de los asuntos de la Iglesia. El especialista anotó que don Raúl, obispo y religioso dominico, a diferencia de él mismo, dirige su crítica más dura al exterior de la Iglesia, pero es más moderado al interior de ella; incluso es bondadoso con la gente de la Iglesia que lo persigue. Por su parte, Javier Sicilia (quien escribió el prólogo) señaló que ese libro no hubiera podido surgir sin que Bernardo Barranco fuera quien hubiera conversado con Raúl Vera. El libro es un intercambio intelectual a veces ríspido entre dos católicos, un laico y un obispo, hablando de tú a tú sobre el fenómeno de la sociedad, de la Iglesia, de la vida política, lo que hace que uno entre al debate y en ciertos momentos tomé posición por uno u otro de los interlocutores. Es un tipo de conversación, dice Sicilia, que puede encontrarse en Europa, pero no en México. En este sentido, el obispo añade que cuando supo que conversaría con Barranco supo también que sería un interlocutor exigente que no se iba a quedar con respuestas simplonas.
El evangelio social de Raúl Vera, es la invitación a entrar en un diálogo apasionado entre dos hombres interesados por su sociedad y por su Iglesia, con sus válidas diferencias y con su gran pasión por un mundo mejor; un mundo sin exclusiones como lo mostró la casualidad de la falla organizativa en la presentación.

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