Los partidos, sus clanes y la democracia

483103_515594791802087_655037054_n

Los partidos, sus clanes y la democracia

POSTEANDO Bernardo Barranco
2012-12-06 • ACENTOS

El que exista una reñida competencia es natural. Pero que se presenten compra, presión y coacción de votos al interior de un partido, es reprobable y vergonzoso.

En el caso del PAN la disputa por la dirigencia estatal estuvo salpicada de suciedad por parte de los contendientes. Refleja la crisis y las disputas de Acción Nacional a nivel país; confirman la debacle del partido como un tobogán que lleva al inframundo. El lastimoso episodio del PAN, no es privativo azul. Tanto el PRD, como los demás partidos arrastran antagonismos y desazones en sus procedimientos.

El PRI, ahora muy embelesado con su retorno a Los Pinos y sus militantes muy atentos en el reparto de posiciones federales y reacomodos en la entidad, aparentemente viven una luna de miel con una fuerte lucha subterránea por ocupar lugares y posicionamientos en el poder.

En la elección para presidente del Comité Directivo Estatal (CDE) del PAN en el estado de México realizada el sábado 24 de noviembre, Óscar Sánchez Juárez ganó por un voto, 53 contra 52. La facción antagónica, que tuvo como candidato a Jorge Inzunza, está encabezada por el ex presidente nacional del PAN Luis Felipe Bravo Mena, quien describió como un proceso plagado de  cochineros en la sesión del Comité Ejecutivo Nacional (CEN). El proceso ya fue  impugnado. Ulises Ramírez, coordinador del PAN en el Congreso local y cabeza del grupo ganador declara: “Sí, nunca había visto yo tanta gente ofertando dinero del lado de Bravo Mena, no había visto tanto cochinero en una elección, generado por ellos, todas las elecciones se quedaron chicas, pero finalmente, a pesar del reparto de dinero que estuvieron haciendo, el PAN ya dijo para dónde quiere hacerse”. Los dos grupos se descalifican unos son “yunques” y los otros son “fascistas” por las supuestas declaraciones de Sánchez Juárez quien habría expresado su admiración por Adolfo Hitler.

_critica1

Entre la ciudadanía, existen sentimientos de creciente desconfianza y una convicción de que la visión del partido político es obsoleta. La visión del partido como una herramienta hacia la transición democrática, de representación ciudadana y el lugar donde se dirimen los grandes proyectos de país, se desmorona. Lo que está en duda no es el sistema de partidos sino la representatividad de los mismos. Se percibe un paulatino alejamiento de los intereses y necesidades de los ciudadanos.

Fuera de la atmósfera electoral, a los partidos se les percibe aislados con una crisis de militancia. No hay renovación de cuadros, los mismos con los mismos discursos. No hay nuevas narrativas que muevan e ilusionen a la población. Probablemente, el tipo de posicionamiento frente al poder define la intensidad o debilidad de los vínculos de los partidos con la comunidad social; se pierde una cultura de proximidad.

Los cuadros se relacionan entre sí de manera cerrada, conforman élites impenetrables.

Por ello, en el Estado de México la relación de poder es subjetiva, no se basa en lo social, racional o lo ético. La clave del político es tener un lugar en el poder y operar desde el poder. La militancia partidaria se ha transformado en un compromiso de oportunismo, dando pasos al pragmatismo: arreglos, pactos, concesiones y provecho propio o de camarilla.

La proximidad con lo ciudadano se ha pervertido y el discurso político se ha convertido en una palabra hueca. De ahí la falta de liderazgo y la política trivializada. La política tradicional de los dirigentes partidarios, conforman una verdadera paradoja: cómo modernizar la sociedad mientras que los políticos se debaten entre las prácticas tradicionales y de carácter tribal. Modos de actuar y de pensar el ejercicio del poder bajo la lógica de la servidumbre, parentesco, redes de intereses, clientelismo y clan.

Solo-Projests-Orel-Art-Uk

En un debate en mi programa radiofónico de Radio Red, un dirigente de izquierda le reprochaba a un sacerdote el autoritarismo y el poco apego democrático de la jerarquía católica. Pensativo el clérigo, miró al cielo y respondió: “en este momento la Iglesia es más democrática que el PRD, nosotros si elegimos por votación a nuestros directivos. No nos peleamos estruendosamente como ustedes ni tampoco recurrimos a encuestas para nombrar candidatos”. ¿Será posible imaginar tal extravagancia? ¿que la Iglesia sea más democrática que los partidos?

Milenio estado de México, 6 de diciembre de 2012

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: