Caso Neza, histeria social e incredulidad institucional

Caso Neza, histeria social e incredulidad institucional

POSTEANDO Bernardo Barranco

2012-09-13 • ACENTOS

La ola de rumores que paralizó Neza, se extendió al oriente de la ciudad de México (Iztapalapa, Coyoacán y Tlalpan). Es un evento no puede pasar desapercibido. El cierre de comercios, escuelas y actividades comunes no es un accidente que deba manejarse a la ligera. Se han buscado responsables a sueldo, se ha criticado a Facebook y Twitter por intentar envenenar el ambiente; pero, las verdaderas causas del pánico social son incertidumbre y falta de credibilidad en las instituciones. Los rumores sociales sustituyen momentáneamente la realidad.

A pesar que secretario de Salvador Neme, secretario de Seguridad Ciudadana salía a los medios para desmentir y tranquilizar a la población, la ciudadanía se agazapaba paralizando toda actividad para protegerse de actos violentos. No creyó en la palabra de la autoridad ni de medios.

Los rumores modificaron la conducta de un sector del tejido social y se produjo una especie de histeria colectiva. El problema de fondo es el estado de ánimo social, ese humor que tenemos como sociedad, en este momento de profunda incertidumbre, de transición y de acumulación de agravios.

Para que rumor tenga éxito, por más fantasioso que sea, debe ser creíble, su éxito opera porque forma parte de la comprensión e imaginaria de la realidad de una comunidad. En 1938, Orson Wells narró en la radio una invasión extraterrestre a la tierra. La población entró en pánico. Más allá de la capacidad histriónica de Wells en la atmósfera social estaba el horizonte y preocupación de la segunda guerra mundial.

El rumor empata con el estado de ánimo de una comunidad y puede desatar una especie de realidad virtual o ficticia. Gordon Allport y Leo Postman, psicólogos norteamericanos, fueron pioneros en abordar efectos sociales de éste. Su obra The Psycholology of Rumor (1947) sigue siendo un clásico. Los rumores son difíciles de evitar y apagar pero son efímeros, se esparcen como reguero de pólvora y así se agotan rápidamente.

El rumor sustituye momentáneamente la realidad

El caso Neza no es hecho aislado. En Cuernavaca, la atmósfera de inseguridad fue tal que la noche del 16 de abril de 2010 la población se encerró en sus casas, ante el virtual “toque de queda” difundido por internet. También en Reynosa y Ciudad Juárez. Cómo pasar por alto los hechos ocurridos en Boca del Río, Veracruz el 25 de agosto de 2011.

Familiares fueron a por sus hijos a las escuelas antes de terminar la jornada escolar, supuestamente a causa de un rumor doloso difundido mediante las redes sociales de internet.

La solución ramplona es criminalizar las redes sociales, como lo hizo el gobernador de Veracruz Javier Duarte de Ochoa. Sin embargo lo rumores reflejan las patologías de la sociedad, los rumores recorren los rincones de la sociedad y pueden marcanrla realidad.

No es casualidad que el epicentro haya sido Neza. El municipio fue escenario de una lucha electoral sucia, el manejo que hizo el IEEM fue irresponsable generando, además de las incertidumbres que hemos padecido por la inseguridad, un clima enrarecido. Los rumores han reflejado las ansiedades y hostilidades de una sociedad agraviada. Es un foco rojo.

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