Elecciones del 2012 cruciales

Elecciones del 2012 cruciales

Bernardo Barranco V.

La transformación política en México, por donde quiera verse, pasa por la transición a la democracia. A través de los procesos electorales hemos llegado a la alternancia que significó poner fin a un sistema autoritario y de partido único, en una transición de cambio sin rupturas dramáticas. La fortaleza o debilidad del sistema político, descansa hoy en los procesos electorales, con todos los riesgos que ello  implican. La confiabilidad institucional y los resultados convincentes a la ciudadanía y actores, descansará la legitimidad de todo el andamiaje que a duras penas se ha venido construyendo, esto es, la estructura  de gobierno y  el sistema de partidos políticos. Sin embargo el proceso electoral tiene varias amenazas que conviene apuntar. La primera es el clima de violencia; la brutalidad del crimen organizado amenaza rebasar no solo las instituciones del Estado sino que se cruza con demandas sociales crecientes e insatisfacciones que pueden poner en peligro la gobernabilidad. Otro riesgo importante, es la deteriorada imagen de la clase política que se traduce en una creciente brecha entre la sociedad y la élite política. La percepción  que gana terreno, es la de cerrados grupúsculos de políticos irresponsables que acaparan la dirección de los partidos, los cargos de elección popular  y legislan sólo en función de sus intereses como grupo. Sin embargo es tal el nivel de atomización de la sociedad en general y de la propia sociedad civil en particular que no existe un verdadero contrapeso correctivo. Existe una verdadera crisis en los partidos que ya no forman militantes sino candidatos. El pragmatismo es tal que las tradiciones, identidades y las ideologías se han ido desvaneciendo; por igual vimos en misa a todos los candidatos presidenciales con el Papa Benedicto XVI, había un afán de salir en la foto más que el propiamente religioso. En tercer lugar,  el papel cada vez más preponderante de los medios de comunicación en especial las televisoras. Aquí hay riesgos indudables que de manera defectuosa quiso corregir la reforma electoral de 2007. La clase política ha otorgado un rol preponderante en los medios de tal suerte que estamos asistiendo más a un Reality Show de las campañas que ofertas propuestas políticas de país. Mientras las televisoras han acumulado mayor poder,  la cultura política de la ciudadanía decae.

¿A dónde voy? El proceso de democratización del país se ha venido alejando desde el 2000 a cambios en el modelo de desarrollo nacional. Especialmente cuando éste había sido uno de los argumentos de cambio que ofertaron los actores de la alternancia, sin embargo, hoy parece desdibujado. Dicho de otra manera hoy los cambios y estabilidad del país descansa más en el sistema electoral que en las transformaciones en el modelo de desarrollo económico. Estamos más pendientes de los acomodos, reglas y comportamientos de la clase política que en el proyecto de país.

Milenio Estado de México, jueves 12 de abril de 2012

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