Benedicto XVI ¿Crisis mediática o crisis de la Iglesia?

Grandes dificultades de Benedicto XVI y de la Iglesia frente a los medios de comunicación

Bernardo Barranco V

La relación entre los medios de comunicación con el Papa Benedicto XVI ha sido sinuosa y crítica. Los escándalos se suceden como marejadas  y a veces el binomio Papa-medios, parece una batalla perdida.  El aparente desdén del Papa alemán le ha traído costos incalculables a la imagen y a la autoridad moral de la Iglesia a nivel mundial. La crisis de pederastia que acosó con intensidad al Vaticano entre 2009 y 2010, fue una sucesión de  escándalos mediáticos a escala planetaria, solo comparable a los estragos que significó en su tiempo la reforma protestante del siglo XVI, también provocados por visibles signos de corrupción y descomposición de la estructura religiosa.

Ya sea en Nueva York, Berlín, París o Roma los grandes medios y las agencias internacionales de comunicación cimbran la Iglesia  sin capacidad de réplica e iniciativa. La agenda y la imagen de la Iglesia en los últimos años han estado decretada por los propios medios. Con investigaciones, testimonios y sobre todo haber facilitado foros y espacios a las víctimas, en el caso de los abusos sexuales, los medios siempre han ido adelante de la Iglesia. Las respuestas han sido erráticas, justificadoras y defensivas; probablemente la dilucidación más acabada de la vieja guardia de la curia,   fue aquella versión de que la Iglesia era arremetida por un complot internacional de devastar su imagen  propiciada por los grandes medios judíos norteamericanos (New York Times) y por los grupos masones al interior del Capitolio. La conjura internacional de periodismo anti-católico  se sumaban  grandes medios como The Guardian diario británico,  El País español y  hasta  Wikileaks.

Es un hecho que la lógica de los nuevos medios han rebasado las envejecidas generaciones de cardenales de la curia romana. Los anticuados monseñores tienen fobia por las nuevas tecnologías.  Los cables rebelados precisamente por  Wikileaks,  en 2009, la número dos de la Embajada de Estados Unidos en la Santa Sede, Julieta Valls Noyes, escribía: “La mayoría de los vértices del Vaticano, todos hombres que ya tienen alrededor de 70 años, no entienden los medios modernos, la Santa Sede sufre una muddled messaging(confusión en la comunicación) a causa de la tecnofobia de los cardenales y de la ignorancia sobre las comunicaciones del siglo XXI. Sólo el portavoz, Federico Lombardi, tiene un Blackberry, y sólo algunos pocos tienen una cuenta de correo electrónico”.[1] Sin embargo el rebase tecnológico no es la explicación central. ¿la Iglesia vive una crisis de relación con los medios o al revés, la Iglesia atraviesa por  una crisis  que se refleja mediáticamente en los grande aparatos comunicativos?

El  pontificado mediático de Juan Pablo II

Es necesario mencionar antecedentes. Sin duda, Juan Palo II,  fue un personaje especialmente carismático que supo fascinar a las masas con sus  dotes histriónicas en sus más de cien viajes internacionales. Su actitud mediática fue central. Interpretó a la perfección su rol pastoral y defensor de los valores tradicionales. La audacia comunicativa de Karol Wojtyla fue estimulada por una política mediática  que privilegió la exaltación del personaje y el culto a la personalidad. Efectivamente desde  diciembre de 1984, al inicio de su pontificado, el Papa encarga al periodista, laico numerario del Opus Dei, Joaquín Navarro Valls, la oficina de prensa del Vaticano. De hecho, se convirtió  por más de dos décadas en el artífice de la estrategia  comunicativa a escala internacional.  Joaquín Navarro -Valls hombre maduro con aire de galán de los años cincuentas, aficionado a los toros, fue llamado en 1984 por el Papa Wojtyla con la finalidad de posicionar la agenda  de la Santa Sede y del propio Papa en un mundo cada vez más informatizado y global.

 

El nuevo director, para poder modernizar las relaciones del Vaticano con los medios, logra reportar  directamente del propio Papa para tomar decisiones al momento. Además de acompañarle en sus giras se reúne una vez a la semana con el pontífice. En el fondo la aportación de Navarro-Valls fue introducir al interior de la Iglesia la noción de que los grandes medios comunicativos son ante todo empresas que tienen productos o mercancías llamadas noticias. Y que éstas se nutren de la información que surge de una fuente eficiente, como el Vaticano.  Así logra que el 80 por ciento de las noticias católicas provengan de su sala y que el portal del Vaticano sea uno de los 10 sitios más visitados en el mundo de Internet. Pero no se trataba sólo de entrar en el lenguaje de los medios sino de incidir y marcar la agenda mediática internacional. Joaquín Navarro-Valls lo logra gracias al carisma y la disposición protagónica del papa Juan Pablo II

La sala de prensa brinda atención privilegiando los husos horarios. Por ejemplo, en las mañanas su atención se centra en las necesidades de Europa, por la tarde-noche, las demandas en español que surgen en América Latina, y en inglés para los Estados Unidos, y por la noche-madrugada, en el Lejano Oriente. El 17 de abril de 2005 explica sus conceptos de innovación al diario ABC, expresando: “Por entonces -inicios de los años 80- se afirmaba mucho en ambientes eclesiásticos: ‘La Iglesia tiene que usar los medios’. Yo me rebelé contra esta concepción… ¿Deseaba la Santa Sede participar en la dinámica de los medios? Si de verdad lo deseaba, debía saber que esto le costaría un esfuerzo semántico y de apertura. No era un problema que se solucionase informando más; se trataba, sobre todo, de aceptar el lenguaje de los medios, de emitir sus mensajes con la expresión propia de los medios, de dar la noticia en el momento preciso en que los medios la necesitan, de entrar en definitiva en el juego de los medios, que lo espectacularizan todo… El papa entendió de inmediato lo que yo le estaba proponiendo. El gran misterio es que un hombre que se había formado en un país donde no existía libertad de prensa ni, por lo tanto, verdadero periodismo, intuyera la necesidad de este cambio”[2]

 

La exaltación del carisma del personaje llevó, incluso a subordinar los contenidos religiosos y éticos  de la propia Iglesia. Su imagen se va forjando a lo largo del tiempo con facetas  y características diferentes o que varían gradualmente como parte de un proceso, siempre en torno al  enardecimiento del personaje. El propio Navarro Valls explica su razonamiento, al explicar que la “lógica de los medios de  comunicación de masas está condicionada, en manera absoluta, por lo cotidiano. Las ideas no se profundizan sino que se  presentan a través de posturas personales. De este modo, incluso los parámetros culturales de cuestiones no sustanciales  se convierten en definitivos”.

La maldición del “efecto  boomerang”

Hay una especie de anatema que han padecido personajes, políticos e instituciones que incluyen a las propias iglesias electrónicas: a  mayor nivel de incidencia mediática mayores son los riesgos de tropiezos, caídas y  escándalos  demoledores que pueden llegar a ser hasta destructivos.[3]  Sin embargo, es preciso destacar que el riesgo de una política comunicativa que exalte el triunfalismo y  la  personalidad de un líder,  puede revertir la intencionalidad original de la institución al grado que los propios medios se conviertan en una amenaza. La sobreexposición de lo religioso y sus personajes pueden llevar al desgaste, al descrédito  y a  la letal caricaturización con eventos controvertidos que contradigan sus postulados, debilitando posiciones ganadas y autoridad. Algo así está ocurriendo con la figura papal.

 

Benedicto XVI, es un Papa que se inhibe frente a las muchedumbres. Desde el inicio de su pontificado así lo mostró. Es un Papa tímido frente a las cámaras de televisión; es muy celoso de su privacidad reservada para escribir y revisar textos. Ratzinger no es un star,  es un profesor, un académico  convertido en Papa. Su carisma no es mediático, como dicen sus apologistas, el carisma del Papa Ratzinger es el de la palabra, principalmente la palabra escrita. Sin embargo la inercia de más de 25 años, los medios reclamaban  un Papa con atributos  que Benedicto XVI no posee: gracia ni   atractivo mediático.  Los propios medios propiciaban la búsqueda de un candidato perfecto a imagen y semejanza de  Juan Pablo II capaz de seguir cautivando a las audiencias. [4] En muy poco tiempo Benedicto XVI choca con el ala político-mediática de la curia,  encabezada por Angelo Sodano y el propio Navarro Valls.  Para este sector, debe continuarse el modelo de Iglesia  fundamentalmente triunfalista; presentar al mundo una Iglesia mediática de masas, fuerte, llena de certezas,  infalible, con gran capacidad de convocatoria  en torno a su figura máxima, el Papa. En suma era continuar con la burbuja mediática que había construido Juan Pablo II. Los medios representan según este modelo, uno de los ejes determinantes de la conformación de la cultura y del sentido  religioso.  Si la secularización, el relativismo social, expulsa la noción de lo divino la Iglesia deberá contrarrestarla con una  mayor visibilidad capaz de difundir su mensaje religioso. Pero al mismo tiempo,  corre los riesgos de otras iglesias evangélicas,  es decir, espectacularizar lo sagrado, donde pesa más la forma que el fondo, donde predomina la exaltación  del personaje y las emociones sobre las propuestas y apuestas.

Benedicto XVI se rebela al arquetipo. Mismo modelo, mayor rigor, pero sin el carisma de Juan Pablo II. Benedicto XVI no es un Papa de multitudes, él quiere  llenar las Iglesias no los estadios, sin embargo, no ha logrado ni una ni otra. Ratzinger, desde  los funerales de su predecesor, le declara la guerra a la dictadura del relativismo y a la Ilustración. Benedicto endurece sus implacables críticas a las prácticas consumistas, erotizadas, de una sociedad plural que quiere ir sin Dios y sin los valores acreditados por la cultura cristiana. Qué paradoja más dramática al reconocer él mismo, en torno a la crisis de pederastia,   que los supuestos valores de la sociedad relativista están incrustados hasta la médula y de manera patológica en la propia Iglesia.

Si bien, papa Ratzinger es el primer interesado en restaurar el mensaje cristiano en el centro de la modernidad, difiere en la forma y  se resiste al recurso de la espectacularidad religiosa. Desde su asunción tuvo dos estigmas; por su edad un Papa de transición y por su trabajo previo como guardián de la fe, un pontífice de hierro. Como cardenal de la curia ya era conocido como el “Panzerkardinal” en alusión al famoso tanque militar. Con esta metáfora insisten en hacer de él una figura rígida y doctrinaria, defensor de la ortodoxia. De inmediato se pusieron de relieve sus fobias a la  ordenación sacerdotal de mujeres, la teología de la liberación, derecho a la vida y familia, etc. Poco antes de su primera gran crisis mediática, el discurso de Ratisbona septiembre de 2006 que inflamó los ánimos musulmanes, el Papa cambia a su Secretario de Estado y nombra a Tarciso Bertone así como a un nuevo director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el jesuita Federico Lombardi. Este experimentado comunicador se desmarca de su antecesor y se presenta como la antítesis de divo megalómano. Sin embargo, ambos fueron rápidamente han sido rebasados por las crisis sucesivas que sacudieron el pontificado de Benedicto XVI.

Colofón

¿Hay un complot internacional para dañar la Iglesia? ¿Es un problema de política comunicativa rebasada por los debates?  Hay evidentes   errores del propio pontífice, quien ha contribuido con sus posicionamientos críticos al encumbrar polémicas con el mundo contemporáneo. Como señalamos, el discurso de Ratisbona, por ejemplo,  desata la ira del mundo musulmán; el  abrir las puertas a ultraconservadores lefebvristas y el caso Williamson quien niega el holocausto; la contrarreforma de la liturgia y el regreso de la misa en latín; la imprecisa apreciación del pontífice sobre la “tersa” evangelización del mundo indígena que expresó en Brasil en 2007; la ambivalencia con la que el Papa ha tratado a la comunidad judía; sus desconcertantes declaraciones sobre el condón durante una gira en África que desatan una guerra diplomática en 2009; la avalancha de demandas sobre encubrimientos, complicidades sobre abusos sexuales a menores fue sin duda un tsunami mediático[5];  el caso Marcial Maciel y Los Legionarios.[6]  Y ahora 2012, las filtraciones de documentos internos que ponen en evidencia corrupción y privilegios en la burocracia vaticana, así como un complot de poder en la curia romana que llegaría a un supuesto asesinato del anciano pontífice.

El Papa llega a México con casi 85 años, con una salud frágil que lleva a cuestas una Iglesia en estado   depresivo y con una cúpula confrontada.  ¿Es una crisis de gestión mediática o es la crisis de la misma Iglesia? Pareciera que el Papa podría estar en el centro de luchas palaciegas, vendettas y guerras de posicionamiento, como si el pacto intraeclesial que lo llevó al trono se haya fracturado o se esté reestructurando. Benedicto XVI ha  pedido que recen por él y  que se va a mantener, a pesar de las “habladurías” e intrigas que rodean al Vaticano; sin embargo, la pregunta es: ¿cuánta presión podrá seguir soportando un pontífice que parece estar acompañado solo por su soledad?


[2] “Entrevista a Joaquín Navarro-Valls”, ABC, 17 de marzo de 2005. Madrid
 

[3] Cf. Hugo Assmann, “La Iglesia electrónica en América Latina”, Chasqui, Quito, septiembre de 2010.

[4] Cf Bernardo Barranco, Los desafíos mediáticos de benedicto XVI”, Etcétera, México , mayo de 2005

[5] Cf. Paolo Rodari y Andrea Tornielli, “En defensa del Papa”; Planeta Madrid 2011.

[6] Cf Carmen Aristegui, “Marcial Maciel historia de un Criminal”, Grijalbo, México 2010.

Publicado por la Revista Zócalo, no. 145, año XII, Marzo de 2012

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: