Más Sangre en México

Entrevista a Bernardo Barranco:

Mientras México vive una de sus peores olas de violencia, en la Ciudad de México miles de personas visitan las reliquias de Juan Pablo II.

La gran atención mediática y los miles de creyentescongregados ante la basilica de Guadalupe, muestran que la Iglesia Católica sigue siendo un factor de gran poder en la sociedad Méxicana.

“Esperamos más de dos horas hoy en la mañana,” dice Luis García. El hombre de 54 años descansa con su esposa y su hija en la plaza frente a la Basílica de la Virgen de Guadalupe, en Ciudad de México. “Hubo mucha gente desde que llegaron las reliquias, y todavía vienen más.”

Y sí es cierto. Miles de personas se forman en filas en la plaza para poder entrar a la basílica. Todos vinieron para ver una sola gota de sangre. Pero no es cualquier sangre: es del difunto Papa Juan Pablo II. Un grupo de reliquias llegó la semana pasada a México ycomenzó una peregrinación que se prolongará  nueve meses por todo México. Las reliquias atraen a miles de visitantes en este país profundamente católico, donde Juan Pablo II goza, incluso después de su muerte, de una extraordinaria popularidad.

Héroe


“Juan Pablo II es un héroe mexicano”, explica el sociólogo Bernardo Barranco, uno de los especialistas más destacados de México en el campo de la religión. “Ningún personaje ha tenido el impacto que tuvo él. Tan sólo en sus dos primeras visitas convocó más de 40 millones de personas.”

Pero la muchedumbre en la basílica también es una señal de que la Iglesia Católica mexicana todavía es capaz de movilizar a los mexicanos. Aunque la iglesia pierde miembros muy rápido, dice Barranco. “El descenso del número de creyentes dentro de la Iglesia Católica mexicana casi fue vertical en los últimos años. Ahora unos 84% de los mexicanos son católicos, una cifra anteriormente impensable.”

¿Cuál es el poder de la Iglesia Católica en el México de hoy? Barranco: “Indudablemente sigue teniendo un importante papel en la sociedad. Tiene una estructura de más de quince mil sacerdotes y una base institucional de cientos de congregaciones. En el ámbito religioso los grupos evangélicos y pentecostales han ganado mucho terreno, pero el peso de la Iglesia Católica principalmente se siente en el ámbito político. Los obispos son verdaderos actores políticos: comen con políticos, van a fiestas con políticos, lo primero que te llega a la miente cuando piensas en un obispo, es que son políticos.”

 Narcolimosna

Y como la clase política en México actualmente se encuentra más y más envuelta en la guerra contra el narcotráfico, en la cual se estima que más de 40.000 personas perdieron la vida desde que el presidente Felipe Calderón decidió mandar miles de soldados para combatir los grupos delictivos en México, tampoco la iglesia puede evitar desempeñar un papel en la actual situación de violencia que sufre el país. En los últimos años surgió el fenómeno de la ‘narcolimosna’: dinero dado a la iglesia por parte de narcotraficantes.Quizás el ejemplo más claro es una pequeña iglesia en la comunidad de El Tezontle, en el estado de Hidalgo, al norte de la Ciudad de México. El pequeño templo causó un escándalo el año pasado, porque cuenta con una placa que indica explícitamente que fue construida con apoyo de Heriberto Lazcano Lazcano, alias ‘El Lazca’, actual líder del grupo delictivo de Los Zetas.

“Si el dinero del narcotráfico ha infiltrado los organismos del estado, también ha entrado a la iglesia”, dice Bernardo Barranco, “Los narcotraficantes viven al filo de la navaja, y por lo tanto se ponen muy fetichistas, un característica que combinan con su antigua religiosidad. Se ha escuchado de sacerdotes extorsionados y hasta de iglesias saqueadas de obras de arte. Pero ahí entramos en un hoyo negro. Es decir, no existen investigaciones y carecemos de datos.”

Revolución
Para Barranco, la Iglesia Católica en México tiene muchos problemas. “La iglesia cuestiona las valores, pero no es autocrítica. Se ha dedicado más a la política y menos a la impartición de los valores. La iglesia ha perdido autoridad espiritual e incidencia religiosa. No tenemos líderes espirituales. Lo que la iglesia necesita es una revolución adentro; realmente tener interés por la gente. Son muy escasos los sacerdotes y obispos comprometidos con su pueblo.”

Pero mientras esta revolución no se lleve a cabo, reliquias como las de Juan Pablo II, según el sociólogo, son una medida de la Iglesia Católica para mantener su influencia. “Reliquias son una prolongación de un culto en tiempos de crisis: pederastia, caída vertical en la membresía, un papa como Benedicto XVI que no tiene mucho empuje o fuerza. Le hace muy bien a la iglesia”.

Radio Nederland, 21 de agosto de 2011

 

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