La sobremediatización de Enrique Peña Nieto Bernardo Barranco V.

La sobremediatización de Enrique Peña Nieto

Bernardo Barranco V.

El excesivo protagonismo mediático del gobernador Enrique Peña Nieto, ha provocado esté inmersoen el ojo del huracán a propósito de su reciente visita al Vaticano. Su reiterada presencia en los medios, principalmente electrónicos,  estimula posicionamientos críticos  de sus adversarios y contrincantes, quienes desde las más diversas trincheras cuestionan sus actos, declaraciones y determinaciones. Es una reacción propia a la inequidad con que los medios enfocan su privilegiado trato hacia el actor mexiquense. Igualmente emergen gallardos defensores de oficio, ensanchando y estimulando la polémica de un hombre no solo público, en lo político, sino en el mundo de la farándula. Desde hace meses, Peña Nieto, reprocha que se ha convertido en “pato de feria, al que todos le tiran”, sin embargo, esa ha sido su opción; y ahora expone aun más,  flancos de vulnerabilidad al abrir su vida privada con su noviazgo en los medios del espectáculo  cuya frivolidad podría acarrear lamentables consecuencias.

El tema tiene más fondo. Y nos lleva a la relación entre los medios electrónicos  y el poder. La posición privilegiada y la influencia de las televisoras sobre la población, las convierte en factor ineludible de poder y de gobernabilidad. Además de jugosas ganancias las televisoras se han venido convirtiendo, como todos sabemos, en el fiel de la balaza en la cultura política, capaces  de  exaltar trayectorias políticas pero también de destruirlas. Por ello, es preocupante que el congreso local no haya sido fino en las diferentes partidas, en el presupuesto del 2010,  destinadas a la promoción e imagen del gobierno; el acto es una mala señal. Por ello, es igualmente preocupante que en otras entidades como la de Monterrey, legisladores declaren la existencia de partidas simuladas para apoyar aspiraciones  políticas de otros actores en otras entidades  (http://www.milenio.com/node/343458).

Las grandes tendencias de los medios electrónicos tienden a la expansión y a seguir la movilidad de los mercados. CNN y canales europeos, por ejemplo,  apuestan por la internacionalización de sus emisiones. El escalamiento hacia la multimedia son estrategias que han seguido TV Globo en Brasil o Grupo Caracol en Colombia dominando simultáneamente las audiencias de radio, prensa y TV. Así mismo la convergencia tecnológica es una importante opción que busca complementar vastísimos recursos y oportunidades de Internet. Sin embargo existe otra tendencia importante, tentación diría, de la politización de los medios. Los ejemplos más actuales de dicha inclinación la encontramos en Silvio Berlusconi el magnate de los medios en Italia, quien los ha manipulado para arribar y sostenerse en el poder. Otro caso  reciente y cercano lo tenemos en el chileno Sebastián Piñera un empresario político que en 2005 compró “Chilevisión” para apuntalar sus ambiciones políticas. Fue puntero en la primera vuelta, del domingo pasado,  con un 44% de los sufragios y es amplio favorito para llevarse la presidencia de Chile. Las grandes empresas televisoras, aprovechan su condición oligopólica no solo para hacer grandes negocios con los actores políticos sino convertirse en factores de acceso y sostenimiento en el poder. Ahora algunos empresarios de la comunicación quieren detentar el poder político.

Por ello, el libro de Jenaro Villamil: “Si yo fuera presidente, El reality show de Peña Nieto”, señala que Televisa más allá de los negocios ha asumido al gobernador mexiquense como su candidato propio. Más allá de los riesgos a la democracia y a la legalidad, pareciera se inaugura una nueva manera de proyectar una carrera política donde el político se convierte en un producto, según Villamil. El discurso político cede a los mensajes que arrastren mayor rating. La política se conduce según el marketing, el liderazgo sigue las reglas de la mercadotecnia y la realidad política se convierte en un espectáculo. En la carrera por el acceso al poder, se da fin a la política y la política muta hacia formas de promoción mercadotécnica. La innovación de Peña Nieto se da más por las formas de acceso al poder que en planteamientos estratégicos; su peso radica en las alianzas con los poderes fácticos: televisoras, empresarios e iglesia católica con una política comunicativa persuasiva, masiva  y constante. Los escándalos y  remolinos provocados por su incursión vaticana, son premonitores, no son un accidente ni un hecho aislado, más cuando Enrique Peña Nieto puntea todas las encuestas como claro favorito para contender por la presidencia de la república. Su estrategia, podría mostrar los límites y peligros de un efecto que podría revertirse en su contra. ¿Hasta cuando y hasta dónde podrá mantenerse el llamado “efecto Peña Nieto”?

Anuncios

Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: